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El polvorín

Fenómeno de El Niño seria amenaza para América del Sur

17 Agosto 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

El Nino satelite image

Son tiempos de sequía en EE UU y de subida de los precios agrícolas en el mundo, con el consiguiente temor a nuevas hambrunas.

En Latinoamérica, el repunte en los precios del maíz, el trigo y la soja abre nuevas oportunidades para los países exportadores de cereales, al tiempo que aumentan los riesgos de inseguridad alimentaria en poblaciones pobres de los países importadores de estos alimentos, especialmente aquellos cuyas importaciones provienen mayoritariamente de EE UU, advirtió la semana pasada la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Pero la agricultura, la ganadería y la pesca sudamericana podrían quedar afectadas también por la amenaza del fenómeno de El Niño. Laura Aldeco, auxiliar del Departamento de Climatología del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de Argentina, lo explica en detalle:

“El Niño se origina en el Pacifico, a la altura del ecuador. Se origina cuando las aguas se calientan, afecta la circulación de aire de la atmósfera, y produce lluvias mayores a las normales en algunas regiones y menores en otras. Hay una influencia directa en la zona circundante, pero en regiones más alejadas también. El fenómeno se extenderá por Sudamérica, Asia, Australia y África.

Por ejemplo, en el centro norte de Argentina, en Uruguay y el sur de Brasil en general habrá precipitaciones mayores a las normales en la primavera y el verano australes.  La parte central de Chile podría tener más lluvias. En la región de Ecuador y Perú se calentará más agua y va a estar más cálido. El noreste de Brasil tenderá a ser más seco de lo que es”.

En Argentina se ilusionan con que mayores lluvias que las del año pasado alejen cualquier posibilidad de que se repita la moderada sequía pasada, pero las precipitaciones también pueden costar caro. “El Niño traerá más sequías e inundaciones”, cuenta Aldeco. “Esto afecta a la agricultura y a la población. Lo que hay que hacer es tomar precauciones, prever los efectos económicos.

Por ejemplo, se perjudican los pescadores de Perú y Ecuador porque se calienta el agua. Hay regiones que viven de la agricultura y hay que ver si pueden sembrar ciertas cosas o no. Nosotros tenemos un sistema de alerta, pero en general no se hace a tiempo para tomar precauciones”, lamenta la meteoróloga. El último Niño ocurrió entre junio de 2009 y mayo de 2010.

“Las probabilidades de que haya un Niño son bastante altas: 71% de probabilidades de que ocurra entre agosto y octubre y un 77% entre septiembre y noviembre”, comenta Aldeco. “No podemos asegurar que El Niño va a ser fuerte esta vez, pero sí que el agua del ecuador del Pacífico estará caliente hasta diciembre”, añade la experta.

Mientras tanto, la Niña en EE UU ha dejado una sequía que ha afectado al 75 % de la superficie cultivada de maíz y soja, lo que está generando presiones al alza y volatilidad en los precios de estos alimentos. Reina la incertidumbre sobre el comportamiento de los mercados internacionales de granos en el mediano plazo, señala la oficina latinoamericana de la FAO.

De hecho, EE UU y Francia quieren de urgencia debatir en el G20 los modos de frenar el alza de precios. Los topes a las cotizaciones que propone Francia son rechazadas por países exportadores que no subvencionan la agricultura, como Brasil y Argentina.

Los precios internacionales del maíz, el trigo y la soja se elevaron más de 30 % desde el inicio de junio y el 20 de julio de 2012. “Los países exportadores de estos granos, como Argentina, Brasil y Paraguay, podrán aumentar sus exportaciones en el corto plazo”, dijo el representante regional de la FAO, Raúl Benítez.

“Además, podrán aumentar los ingresos que destinan a la inversión en la agricultura y a la expansión de sus sistemas de protección social, los que amortiguan los efectos del alza de los precios en el consumo alimentario de los hogares de menores recursos”, agregó Benítez.

En cambio, este nuevo nivel de precios supone en el corto plazo un desafío adicional para países importadores como México, los países centroamericanos y caribeños. “Estos países deberán reforzar sus políticas para ampliar la producción interna de alimentos básicos, diversificar sus fuentes de importaciones y reforzar sus sistemas de protección social”, advirtió Benítez.

La FAO señala que la producción agrícola de América Latina y el Caribe se ha recuperado tras la caída de 2011/2012, y pronostica un alza de 4 % en la producción de cereales en 2012/2013, en especial del maíz. El aumento de la producción regional responderá, en gran parte, a los buenos resultados en la cosecha de granos  como maíz, cebada, avena y sorgo en América del Sur.

Por el contrario, como consecuencia de la falta de precipitaciones, en Argentina se pronostica una reducción de 12 % en su producción de maíz, la que alcanzará 20,1 millones de toneladas, pese al incremento de 10 % en el área sembrada.

En Bolivia, la producción de maíz se pronostica en un millón de toneladas, un 4 % por sobre los buenos niveles de 2011, por favorables condiciones climáticas y a un aumento del área plantada. En Chile y en Colombia los pronósticos también son favorables: en ambos casos la cosecha ha aumentado un 8 % por sobre el año pasado. En México se espera una producción de maíz de 21,8 millones de toneladas, 14 % más que los bajos niveles del año previo.

Las exportaciones agroalimentarias de América Latina crecieron 8 % en el primer trimestre del 2012, al alcanzar 47.000 millones de dólares. A su vez, las importaciones crecieron 18 %, hasta 19.000 millones. En consecuencia, la región continúa con un saldo comercial positivo en los productos agroalimentarios, una excepción en el mundo.

“Mantener el dinámico ritmo del comercio de cereales en la región, buscando la complementariedad entre países exportadores e importadores, ciertamente contribuirá a reducir los impactos del alza de los precios en estos últimos”, señaló Benítez.

Por Alejandro Rebossio | EL PAÍS (España)

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