El polvorín

Fobia a las Enfermedades

15 Diciembre 2009 Etiquetado en #Politica


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Para un hipocondríaco, cualquier manifestación corporal, por más mínima que sea, que pueda anunciar un trastorno en su salud, se puede convertir en la angustiosa sospecha de una enfermedad terminal.

En estos tiempos, sufrir de miedos exagerados a determinadas situaciones o cosas, es un mal que aqueja a casi el diez por ciento de la población mundial.

El empeño en controlar la realidad cada día más compleja, produce estrés y este estado de tensión permanente generada por la búsqueda ilusoria de la seguridad, se manifiesta a través de distintos miedos en forma simbólica, expresando un conflicto.

En épocas de Hipócrates (siglo IV a. de C.), el miedo a las enfermedades también existía. Él fue el que utilizó la palabra “hipochondrium” para señalar debajo de las costillas falsas, de donde estos pacientes suponían que provenían sus males.

Sin embargo, recién en el siglo XVII se comienza a considerar el temor obsesivo a enfermarse, como una enfermedad mental.

El hipocondríaco concurre a los médicos con una larga lista de síntomas, que trae anotados para acordarse. Su padecimiento lo convence que está enfermo; si siente palpitaciones éstas le confirman que tiene una falla cardiaca; y si presenta alguna manifestación dudosa en la piel le anuncia un proceso cancerígeno; y cada uno de estos síntomas lo preocupan en forma exagerada.

El dolor es una sensación muy subjetiva, ya que una misma patología puede manifestarse en forma diferente en cada paciente.

Hay personas mucho más sensibles al dolor que otras y esto se relaciona con su forma de ser, con las experiencias que ha vivido y con su nivel de ansiedad.

El Dr. Alberto Franco, médico psiquiatra del Hospital de Clínicas, afirma que estos pacientes se sienten vulnerables y sus sufrimientos son provocados por su ansiedad. No es que tengan una enfermedad mental sino que tienen afectado su registro cerebral que hace que sus enfermedades sean tan reales como las verdaderas, de manera que es la autosugestión la que aumenta su sensibilidad y la que convierte un estímulo inofensivo en doloroso.

La personalidad del hipocondríaco tiene características depresivas, por lo general tienen baja autoestima y son narcisistas, y pueden ser obsesivos y ansiosos. Su narcisismo no le permite salir de si mismo, no se puede entregar emocionalmente y tiene grandes dificultades para expresar sus problemas.

Desde el punto de vista del Psicoanálisis son personas que reprimen su hostilidad hacia personas que han sido significativas en su infancia que les produce culpa, debido a un trauma producido en etapas tempranas del desarrollo psicosexual.

La hipocondría no es una enfermedad innata, sino un producto del ambiente; y este desorden suele desencadenarse debido a experiencias con familiares enfermos, o al hecho de tener cierta debilidad física. También la actitud de madres muy aprensivas puede influir en la formación de una personalidad de base hipocondríaca.

Estos enfermos imaginarios pueden llegar a tener más problemas por su disposición a someterse a toda clase de estudios cruentos, que por enfermedades reales, y recién pueden quedarse tranquilos cuando el médico les encuentra algún desorden orgánico, porque lo peor que les pueden decir es que no tiene nada.

En realidad tiene algo anormal, pero no es del todo orgánico sino psicológico, por lo cual exige una derivación para un abordaje psicoterapéutico.

Como todo problema psicológico de importancia también tiene una concomitante orgánica, porque el hombre es una unidad psicofísica, por lo que lo mejor es una atención combinada.

Un paciente que sufre de este trastorno, que es bien tratado, puede obtener una gran mejoría, aunque siempre mantendrá cierta tendencia a preocuparse por su salud, como un rasgo de personalidad.

Actualmente la opinión de los médicos está siendo reemplazada por la información que brinda Internet; pero para un hipocondríaco esto puede ser muy peligroso, porque puede interpretar mal sus síntomas, hacer su propio diagnóstico y automedicarse erróneamente.

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