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El polvorín

Forjando la Memoria: GILBERTO COGHLAN

2 Junio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Alfredo Gilberto Coghlan era oriundo de Fray Bentos, Río Negro, tenía 36 años, casado, padre de dos hijos, militante sindical de la Unión Ferroviaria. En el local de este sindicato fue detenido, junto a 40 trabajadores ferroviarios, el 31 de julio de 1973 por efectivos de la Unidad de Transmisiones Nº 1, en un operativo tendiente a frustrar un paro general que estaba fijado para el 2 de agosto de 1973. Muere a causa de las torturas recibidas el 14 de diciembre de 1973.

El primer lugar de tortura fue el cuartel de Peñarol, Regimiento de Ingenieros Nº 5; trasladado luego a la Escuela de Armas y servicios; el 13 de agosto es llevado nuevamente al cuartel de Peñarol; luego al Regimiento de Caballería Nº 9 y por último al Regimiento de Caballería Nº 4.

Sus compañeros de la Unión Ferroviaria narran lo siguiente:
“…el 13 de diciembre a las 20 horas aproximadamente Gilberto Coghlan, sufre un desmayo pese a llamarse al médico no acude nadie, notamos que tiene dificultades motrices en la mitad del cuerpo, luego de prolongado tiempo sin que acuda nadie, entran dos oficiales, lo cargan y lo sacan del barracón, esto era el 9º de Caballería. Dejo constancia de mi convencimiento de que su muerte fue consecuencia de las torturas que recibió y del golpe que le propinaron y que le deformó el rostro, puesto que todo el período posterior pese al largo tiempo que transcurre entre agosto y diciembre, nunca llegó a recuperarse. Al Juzgado militar fuimos tres veces, siempre nos llevaron a todo el grupo ferroviario junto, y en el cual también iba Coghlan.
… En las torturas e interrogatorios actuaba el Capitán Manuel Cordero y un Sargento Mayor que tenía el alias de “el Criminal”. Tanto en las torturas en Peñarol como en las del 4º de Caballería, actuaba el Teniente Antranig Ohannessian, conocido como “Oscar” (OCOA)…”

“… A los dos nos llevaron a la enfermería y nos atendieron encapuchados. Un médico dijo que ordenaría el pase al Hospital Militar. Pero esa misma noche, nos sacaron para el Regimiento 4º de Caballería, sito en Instrucciones y Mendoza. Al llegar a ese lugar y bajar del camión, se produce una nueva golpiza; Coghlan recibe de un oficial un golpe que le provoca la ruptura del caballete y pérdida del conocimiento. Al recuperarlo, no puede caminar, cumple así “sentones” y como no lo llevan al baño, hace sus necesidades encima. Nos vuelven a torturar, Coghlan sufre hipertensión y yo he tenido crisis epilépticas. No sólo no recibimos medicación especial sino tampoco la que nos envían los familiares. En determinado momento, nos aprontan para “el submarino”, pero un médico lo evita. De todos modos, nos devuelven encapuchados y nos esposaron a una cadena, nos arrastraron hasta que caemos y allí en el suelo nos echaron perros encima”.

Testimonio de María Elena Curbelo (ex presa política internada en el H. Militar):
“… Cuando ingresó al Hospital Militar ya venía sin conocimiento y todo el rostro y el abdomen hinchado. Lo dejaron en una cama de la sala, vino una doctora que estaba de guardia, la cual se preocupó mucho por él y dio la orden de que fuera trasladado al CTI, ya que por su estado de gravedad no podía permanecer en la sala, pero como en la sala de los detenidos la orden no la daba el médico sino los militares, ellos decidieron no trasladarlo. Como le dicen a la doctora que no lo trasladan, ella comienza a atenderlo allí. En otro momento Gilberto entra en coma, se llenó de flemas y se ahogaba, entonces la doctora decide hacerle una descubierta y entubarlo pero casi no hay luz, hay que poner para ello un foco pero en la sala tampoco había un trifásico, la doctora pide que venga un anestesista, pero como estaba sola y no podía dejar al enfermo, le tiene que pedir lo que necesita al soldado que está dentro de la sala, pero el soldado no se puede mover del lugar. Cuando la doctora se retira, el doctor que la releva habla con el enfermero y le dice que lo llame a la urgencia cuando haya que firmar la defunción. Era de madrugada, ese médico no volvió hasta las 14 horas, en que Gilberto muere”.

Certificado de defunción del Hospital Militar: Accidente vascular encefálico.

Según la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos), muere a consecuencia de una hemorragia interna provocada por las torturas recibidas.

(Información tomada de biografía “Nunca Más, Uruguay” y Tomo 1 de la investigación histórica de Álvaro Rico)

“La mirada al abismo en el que sumió al Uruguay la represión, masiva y despiadada, conmueve más allá de lo que las palabras pueden expresar. Pero también compromete. La defensa de las libertades públicas y los derechos humanos es un compromiso que nunca puede ser descuidado, por motivos éticos indisputables pero también porque la trágica historia del sistema dictatorial uruguayo vuelve a recordarnos que los renunciamientos no evitan nuevos enfrentamientos con los enemigos de la democracia, pero los hacen más difíciles” (Rodrigo Arocena. Rector de la Universidad de la República)

Gracias Marys Yic

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