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El polvorín

Forjando la Memoria: La familia HERNÁNDEZ HOBBAS

6 Junio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Lourdes Hobbas Bellusci nación en Montevideo el 9 de setiembre de 1945, se casó con Nelson Hernández Silva y tuvieron 4 hijos: Beatriz, Washington, Esteban y Andrea.
La familia emigró a Argentina en mayo de 1973 y se radicó en la Provincia de Buenos Aires.

Nelson Hernández había sido detenido en San Isidro en febrero de 1976 y estuvo preso en Villa Devoto. Testimonió en Francia en 1978, país al que llegó, falleciendo pocos años después.

Lourdes Hobbas de Hernández se vinculó al Movimiento Montonero. Desapareció en febrero de 1977, en Munro, mientras se desplazaba en un auto con una compañera. El vehículo era propiedad de Alberto Braicovich, obrero gráfico, quien había sido asesinado dos días antes.

Si bien la represión contra los Montoneros fue dirigida desde la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), habría indicios no confirmados que Lourdes podría haber estado en Campo de Mayo.

Ante la desaparición de la madre, los compañeros se hicieron cargo de sus hijos.
A Esteban (11años) lo llevaron a Bécar a la casa de un amigo del abuelo materno, luego fue enviado a Uruguay con la familia paterna.

La más pequeña, Andrea, quedó al cuidado de un matrimonio argentino que debió salir al exilio y la niña fue recibida por unos vecinos que al tiempo la adoptaron. Recuperó su identidad en 1998, a la edad de 29 años, cuando se presentó ante las Abuelas de Plaza de Mayo.

En cambio, Beatriz de 17 años y Washington de 15 años, tuvieron otro destino…

El 5 de julio de 1977 Beatriz se encontraba en un bar con tres compañeras cuando ingresan al local varios sujetos, dos de los cuales exhibían armas. Se abalanzaron sobre una de ellas, se produce una escena de pánico, los sujetos abrieron fuego hacia la parte superior del local donde se había dirigido una de las jóvenes. Ante el descontrol de la situación permitieron la salida de quienes se encontraban en el local. Introdujeron a Beatriz y a su compañera Alicia en un auto con las manos esposadas a la espalda. Se concentró un numeroso público y la avenida fue acordonada por efectivos uniformados de la Policía Provincial.

Washington fue secuestrado el día siguiente en San Fernando. El operativo fue llevado a cabo en tres o cuatro autos. Varias personas ingresaron en el domicilio de “El Gallego”, conocido de su madre. Golpearon a dos personas que estaban allí y detuvieron a Washington, llevándolo esposado a un auto, el mismo donde se vio a su hermana Beatriz.

Las fuerzas represivas actuaron en un procedimiento no oficial y no reconocido como tal. No existen indicios sobre sus destinos posteriores, aún cuando algunas versiones, no confirmadas aún, indicarían que podrían haber estado detenidos en Campo de Mayo. Ambos continúan desaparecidos al día de hoy.

Una desaparición es una detención incierta, un preso sin visita, ni tribunal, ni condena, ni defensa; un preso que no retorna. Eso es lo más dramático, lo que caracteriza a la desaparición forzada como un acto criminal especialmente cruel.
La familia vive una situación traumática caracterizada por la desaparición de la víctima, la desaparición del cadáver y el anonimato e impunidad del o los responsables. Cargan con preguntas sin respuestas y no tienen la posibilidad básica de elaborar el duelo.
Es como “matar la muerte”, no sólo en hacer desaparecer la existencia humana, sino además en borrar su propia muerte.
La única vía de salida a ese dilema es la obtención de la verdad y de la justicia. Cuando esa respuesta no llega, se propaga una especie de culpa colectiva vivida en forma especialmente dolorosa.

Todos necesitamos la verdad, aún los que ignoran los hechos del pasado. No se debe arrancar páginas del libro de nuestra historia reciente. No es bueno conceder el monopolio oficial de la historia. Como sociedad debemos avanzar en nuestro conocimiento, en nuestro entendimiento, en nuestro sinceramiento, en la capacidad de aunar voluntades para reconstruir nuestro país. Debemos avanzar en la erradicación definitiva del crimen. Para ser flexibles hay que ser firmes y la firmeza no puede descansar más que en la verdad, la libertad, el derecho y la justicia.

(Información tomada de biografía sobre derechos humanos)

Marys Yic


BEATRIZ HERNÁNDEZ HOBBAS
17 AÑOS
WASHINGTON HERNÁNDEZ HOBBAS
15 AÑOS
LOURDES HOBBAS DE HERNÁNDEZ
 
Gracias Marys Yic

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