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El polvorín

Forjando la Memoria: PEDRO LERENA

22 Junio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Pedro Ricardo Lerena Martínez nació en el Departamento de Treinta y Tres el 4 de noviembre de 1941, casado, padre de dos hijas, funcionario de la Caja Rural y militante del MLN-T.
A las 18 horas del 25 de mayo de 1975 es detenido en la vía pública (Burdeos y 17 Metros) junto a cuatro compañeros de militancia cuando salían de una reunión clandestina que habían mantenido en la playa Santa Catalina. Es detenido por efectivos de la SID y de la OCOA, luego de un enfrentamiento armado donde resultan muertos sus tres compañeros. Su familia se enteró del hecho un mes más tarde mediante un comunicado de las FF.CC.

Estuvo detenido incomunicado en varios cuarteles: Artillería Nº1, La Paloma, Centro clandestino “Casa de Punta Gorda”, Regimiento Caballería Mecanizada Nº4. Luego es trasladado al Regimiento Nº9 de Caballería.

Murió el 2 de setiembre de 1975, el Juzgado Militar dispuso realizar una autopsia 27 días después, ese mismo día (29/9/75) se entrega el cuerpo a sus familiares.

La versión oficial, apoyada en el certificado de defunción firmado por el Dr. José A. Mautone, afirma que murió ahorcado. La familia, al abrir el ataúd, comprueba que el cuerpo presenta quemaduras en varias partes, especialmente, en los genitales; pies inmensamente hinchados; brazos desmesuradamente alargados, uñas de las manos ennegrecidas, falanges de las manos quebradas. Había perdido más de 30 kilos. Presentaba signos de la autopsia, pero ningún indicio de ahorcamiento.

Testimonio de Elena Martínez, (madre):
“… El 29 de setiembre por la noche una persona llamó a la esposa de mi hijo para decirle que se presentara acompañada en el Hospital Militar a la hora 23. Allí apareció un oficial con dos militares más y me dijo: “Hubo un accidente, su hijo se ahorcó con una cuerda que usted le mandó. No le haga la autopsia que ya está hecha”. En la autopsia decía “ahorcado”. Observamos sin embargo que el cadáver no tenía marcas en el cuello; la lengua estaba dentro de la boca; no estaba cianótico y las manos le llegaban a las rodillas. Las uñas estaban completamente negras y las manos contraídas presentaban quemaduras cicatrizadas. Tenía varias costillas rotas y el esternón hundido. Los testículos y el pene los tenía absolutamente negros y achicharrados; los pies estaban intensamente hinchados. Esta revisación fue hecha en presencia de varias personas. Pese al estado en que se encontraba el cadáver de mi hijo, el certificado que tenía la empresa Martinelli decía solamente “Ahorcado”. Dicho certificado estaba firmado por el Dr. Mautone. Cuando mi sobrino fue al Hospital Militar a retirar la ropa de Pedro, no le fue entregada. Tuve que ir yo personalmente. Me fueron entregados el colchón y las sábanas, ambas cosas estaban completamente ensangrentadas…”

(Información tomada del libro “Nunca Más” y del Tomo 1 de la Investigación Histórica de Álvaro Rico)

Todas las historias terribles que recordamos forman parte del pasado. Pero un pasado que aún no ha terminado, aunque haga tiempo que finalizó la etapa histórica de la dictadura cívico-militar. Sin la verdad y sin la justicia, no podremos impedir que tales crímenes vuelvan a producirse.

(Marys Yic)



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