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El polvorín

Hijos putativos de Madre de Dios

2 Diciembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

En la orilla de la carretera transamazónica peruana, el pequeño campamento se transformó en una caótica villa de chozas construidas con lona azul y madera barata. En ellas están el comercio de combustibles e insumos para la minería, además de hoteles, cantinas, bares y prostíbulos: como una especie de Serra Pelada de este siglo, los garimperos peruanos repiten la TRAGEDIA ECOLÓGICA BRASILEIRA de los años ´80s.
 
 

Exploración de oro en Guacamayo, Peru.

 
Nov 08, 2010 - Escribe Maria Emília Coelho*
 
Julio del 2007. un bus me llevaba por primera vez de Cusco, en el Sur del Perú, a Puerto Maldonado, capital de Madre de Dios, a 230 kilómetros de la frontera con el estado brasileño de Acre. Luego de horas de viaje por el camino de tierra curvilíneo y estrecho que une los Andes a la Amazonia, noto un movimiento de los pasajeros. Pregunto al chofer: ¿Por qué están bajando si aún no llegamos a Puerto? “Es el km 98; quebrada Guacamayo, y hay mucho oro por aquí”. Tres años después, la carretera es asfaltada, el tiempo de viaje reducido, y el arroyo se convierte en una muestra del garimpo en su lado más descontrolado y devastador.

Hoy, se estima que cerca de 300 personas llegan por día a Madre de Dios. La mayoría viene de las regiones pobres de la cordillera andina en busca de trabajo en las áreas de extracción del mineral. Son estimuladas por la facilidad de acceso generada por la construcción de la carretera Interoceánica Sur, que une el Acre a los puertos del Pacífico, cortando las montañas peruanas. Y por la subida de precio del oro, que batió record en los últimos tiempos gracias a la crisis económica mundial.

En tres años, al menos 10 mil personas ya pasaron por Guacamayo, que avanzó unos 15 kilómetros más de la vía. En la orilla de la carretera, el pequeño campamento se transformó en una caótica villa de chozas construidas con lona azul y madera barata. En ellas están el comercio de combustibles e insumos para la minería, además de hoteles, cantinas, bares y prostíbulos.

Como una especie de Serra Pelada de este siglo, los garimperos peruanos repiten la tragedia brasileña de los años 1980: dominan el bosque con el ansia de encontrar el valioso metal, y la convierten rápidamente en un inmenso desierto posible de ser visto desde el cielo.
 
 
POBLACHOS AMAZÓNICOS: comercio de combustibles e insumos para la minería, además de hoteles, cantinas, bares y prostíbulos: como una especie de Serra Pelada de este siglo, los garimperos peruanos repiten la TRAGEDIA ECOLÓGICA BRASILEIRA de los años ´80s.
 

La carretera Interoceánica ha sido una demanda de décadas de los pobladores de la zona. Ahora, cuando ya es utilizable en la mayoría de sus tramos y está a punto de ser terminada, sin embargo, alrededor de 100 kilómetros literalmente se irán al agua bajo el pretendido embalse de la represa de Inambari. Esta situación ilustra dramáticamente la falta de planificación en los proyectos de desarrollo en el Perú. Hoy, se estima que cerca de 300 personas llegan por día a Madre de Dios. La mayoría viene de las regiones pobres de la cordillera andina en busca de trabajo en las áreas de extracción del mineral. Son estimuladas por la facilidad de acceso generada por la construcción de la carretera Interoceánica Sur, que une el Acre a los puertos del Pacífico, cortando las montañas peruanas. Y por la subida de precio del oro, que batió record en los últimos tiempos gracias a la crisis económica mundial.

  
Testaferro de la empresa brasileña EGASUR tratandde justificar lo injustificable.

EL PAQUETÓN DE REPRESAS BRASILEÑAS EN SUELO PERUANO GENERARÍA LA ELECTRICIDAD NECESARIA PARA DESTRUIR LA AMAZONÍA E INSUFLAR ENERGÍA PARA TRANSFORMAR LOS LODOS ROJOS DE ENTRE 8 Y 11 MTS. DE PROFUNDIDAD EN ALUMINIO … EL MEGANEGOCIO SERÁ COMO EL PASO DE LAS HORDAS DE ATILA … NO VOLVERA A CRECER LA YERBA …

 
  
En el Viejo Oeste

La exploración del oro en Madre de Dios tuvo su inicio hace más de 50 años, cuando la carretera era sólo barro y polvo. “Antes viajábamos en dos, tres semanas a Puerto Maldonado. Hoy lo hacemos en menos de un día”, cuenta Dante Olivera, un joven cusqueño con 15 años de garimpo que conocí en una de mis “incursiones” por varios centros mineros de la región.

Explorar las zonas de Guacamayo, Huepetuhe y Delta 1 es como invadir el territorio enemigo. En estos lugares, la presencia del Estado es prácticamente inexistente, en un ambiente de película del lejano oeste. Tierras con sus propias leyes, donde el periodista casi siempre es persona no grata. 

“Foto ahora sólo cuando yo diga”, orientó Dante, cuidando por mi vida en Guacamayo. Después de tener su confianza, pregunté si él tiene conciencia de que está destruyendo el medio ambiente. “Claro que tengo, pero no hay trabajo en mi país. Aquí también llegan profesionales, gente instruida, que simplemente no encuentra empleo en la ciudad. Y trabajar en la selva no es fácil. Es bien peligroso, Maria. Cualquier día puedo amanecer muerto”, respondió con sinceridad.
 
           
 

PERÚ SE HALLA ENVUELTO EN EL TORBELLINO DE LA DEFORESTACIÓN AMAZÓNICA, SOLO ES CUESTIÓN DE TIEMPO QUE SE LOTICE Y CONCESIONE TODOS LOS BOSQUES PARA ARRANCAR LA BAUXITA QUE ENCIERRAN SUS SUELOS ROJOS … QUE DESPUÉS SE PRODUZCAN ALUVIONES DE LODOS ROJOS COMO EL DE HUNGRÍA … ES COSA QUE NO ALCANZARA NI A MERCEDES ARAÓZ NI A NINGUNO DE LOS “CAPACEZ” ECONOMISTAS QUE SE ENGANCHEN EN EL ESTADO … DE MODO QUE LOS ERRORES Y HORRORES QUE DESCRIBE MARIA EMILIA COELHO … SERÁN NADA ANTE LA MAGNITUD DE LA DESTRUCCIÓN AMAZÓNICA EN ARAS DE LA ACELERACIÓN DEL CRECIMIENTO.



El trabajo es de hecho pesado y sin ninguna cautela en relación a la selva, al agua y la seguridad de los trabajadores. Los garimperos remueven la vegetación con machete y motosierra, y abren agujeros en el suelo con fuertes chorros de agua que salen de una manguera gigante. Tiene que haber mucha presión para desmoronar la tierra y abrir cada vez más el agujero. A cualquier descuido, la manguera puede descontrolarse. El pico de la misma, que tiene muchos kilos, puede lastimar la cabeza de alguien. Si eso ocurre es muerte segura.

Otra manguera controla la bomba de succión o “maraca”, que chupa el agua del agujero mezclada con la tierra, y la vierte en una especie de resbalín de madera cubierto con una alfombra gris. Es ahí donde es retirada la arena, y el oro. Para separarlos, mercurio. El metal líquido extremadamente tóxico es quemado y arrojado al aire, al suelo y a los ríos, contaminando fauna, flora y hombres. Un estudio de Caritas de Perú estima que en Madre de Dios son usados más de 50 toneladas de mercurio por año.

Nightclubs

Aun así, para algunos, el negocio compensa. Si trabaja duro y tiene suerte, el minero gana en un día lo que no ganaría por mes en un empleo público, por ejemplo. Pero, un detalle: “En la selva se gana bien, pero también se gasta. La rutina aquí  es trabajar, sacar el oro, y salir para tomar unas cervezas con las chicas malas”, bromea Dante, tocando, en realidad, en un asunto muy serio: prostitución infantil y tráfico de personas.

Adolescentes de 12 a 17 años, llegadas de otras partes del Perú, pero principalmente de la sierra, son engañadas con “buenas” ofertas laborales como niñeras, vendedoras, meseras. Cuando llegan a Madre de Dios, descubren que el trabajo es en los “nightclubs” de los garimpos, en un camino, en la mayoría de las veces, sin regreso.

Estos bares funcionan 24 horas y tienen nombres sugestivos como “Las garotitas” y “Tu lugar de placer”. “Las chicas acaban violadas y endeudadas, teniendo que devolver todo el gasto que sus patrones invirtieron. Sin dinero, no consiguen salir de esa vida”, explica Oscar Guadalupe, que dirige el albergue de la Asociación Huarayo, el único que ampara menores en situación de riesgo en estos garimpos. De octubre de 2008 hasta hoy, más de 79 adolescentes ya fueron atendidas en el lugar.

Números del garimpo

La producción en Madre de Dios es completamente informal, pero millonaria. En Heupetuhe, donde llegaron los primeros serranos atrás del sueño dorado, hacen más de 30 años, hombres-cargadores fueron sustituidos por retroexcavadoras, en una minería que ya no debería ser considerada artesanal o pequeña. En el lugar, que hoy sirve como ejemplo de desastre ecológico en el planeta, al menos 79% de la actividad aurífera es semi o totalmente mecanizada.

Según el Ministerio de Energía y Minas, en 2008 fueron producidas en el departamento 16 toneladas de oro, con el valor aproximado de 500 millones de dólares. En el mismo año, el Estado recibió apenas 47.800 soles (menos de 18 mil dólares) en impuestos de los mineros. Es evidente que casi toda la producción no pagó los correspondientes impuestos. Ese oro representa 9,5% de lo que es producido en Perú, el quinto país del mundo en el mercado del metal.

El número de la destrucción ambiental en la región, según el ministro Antonio Brack, del recién creado Ministerio de Medio Ambiente de Perú, es 18 mil hectáreas. Hasta marzo de 2009, el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico había entregado 1.592 concesiones mineras, y solamente 19 contenían estudios de impacto ambiental aprobados.

Poblado de Guacamayo

Acción y reacción

La grandeza del problema exige cada vez más acción del gobierno peruano. En febrero de este año, fue publicado un decreto de urgencia que suspende las solicitudes de concesión minera en Madre de Dios, y que prohíbe la operación de las “dragas”, tipo de garimpo que usa embarcaciones que aspiran el fondo de los ríos. “Vamos permitir la actividad sólo en 9% del territorio”, declaró el ministro.

Los asentamientos avanzan hacia los parques y reservas nacionales, y de las comunidades indígenas de la región que protegen uno de los principales reservorios de biodiversidad del mundo. El Servicio Nacional de Áreas Protegidas realizó durante todo el año de 2010 patrullajes específicos para el control de la minería en todo el ámbito de la Reserva Nacional Tambopata, ya invadida por los garimperos de Guacamayo.

Las medidas de emergencia del gobierno no agradan las asociaciones de mineros de todo el Perú. Contrariados, estos realizaron protestas y bloquearon carreteras en varias partes del país en el mes de abril. Exigían la renuncia del ministro Brack y la anulación de su decreto. Seis personas terminaron muriendo en la región de Arequipa en una confrontación entre manifestantes y policías.

Los garimperos afirman que hasta ahora no recibieron ninguna delegación del Estado con la misión de orientar sus procesos de formalización y la búsqueda de solución para los problemas ambientales y sociales del lugar. Para Ernesto Raéz, biólogo y uno de los personajes de la lucha por la conservación de la selva de Madre de Dios, un mensaje humanitario a los mineros puede ser un gran paso para generar las condiciones de gobernanza en el sector. “Aquí, como en cualquier parte, las personas están sedientas de conocimientos y ansían vivir mejor”.

*Maria Emília Coelho es periodista brasileña y vivió casi tres años en Puerto Maldonado, en Perú.
 

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