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El polvorín

India traza su propia vía internacional sin intervencionismos como el de Libia

17 Abril 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Rather than go along with the West and back its duplicitous decision to ‘intervene’ in Libya, India has decided to chart its own independent course in foreign affairs.

 

En lugar de “intervenir en Libia” adhiriéndose a Occidente, India trazar su propio camino.

 

India concordó con Rusia, China, Alemania y Brasil en la abstención, el 17 de marzo, en la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra Libia, debido a la ausencia de directrices que cuidadosamente consideren el uso de la fuerza en medio de una violenta guerra civil, debido a la no especificación de los países y las organizaciones que realizan el esfuerzo militar y debido a la falta de claridad sobre la forma en que evolucionará una solución política, para poner fin al estancamiento en la potencia petrolera en el Sahara.

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Precaución en India con respecto al aventurerismo en Libia.

En lugar de marchar con occidente y respaldar su decisión de “intervenir” en Libia, la India ha decidido trazar su propio camino independiente en política exterior.

Después de salir de la situación de hace dos décadas, cuando el país estaba en bancarrota y aislado internacionalmente tras el colapso de la Unión Soviética, la India puede sentir satisfacción con lo que se ha logrado desde entonces.

Los ensayos nucleares de 1998 y la finalización de las sanciones nucleares de parte del Grupo de Suministradores Nucleares en 2008, ha llevado al reconocimiento mundial de la India como un poder legítimo en materia de armas nucleares.

Corresponde ahora a la India para negociar hábilmente con socios como Rusia, Francia, EE.UU. y Canadá, para ver que los acuerdos sobre energía nuclear que firme, sean económicamente más ventajosa y cumplan con los más altos estándares de transparencia y seguridad nuclear.

 

17 de abril 2011  http://www.dailypioneer.com/328012/Caution-over-misadventure.html  G Parthasarathy

Con un ritmo sostenido de crecimiento económico y una creciente integración en la economía mundial, la India es ahora un miembro del G-20 y de la Cumbre de Asia Oriental ampliada, que también conforman los países de la ASEAN (Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malaisia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam) y EE.UU., Rusia, Japón, China, Corea del Sur, Australia y Nueva Zelanda.

La India está estrechamente relacionada con las potencias económicas emergentes como Rusia, China, Brasil y Sudáfrica, a través de foros como el BRICS e IBSA.

Es sólo cuestión de tiempo antes de que India se una a la Organización de Cooperación de Shanghai, nivelando el piso para un mayor protagonismo en Asia Central. Sin embargo, es fundamental que a pesar de su progreso económico, la India mantenga su autonomía estratégica, si quiere ser respetada a nivel internacional.

 

La postulación de la India para ser miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU ha sido respaldada por todos sus miembros permanentes, excepto China, que sigue siendo claramente obstructiva. Pero, dada la ausencia de consenso sobre el tamaño y la composición del Consejo de Seguridad ampliado, es evidente que aún queda un largo camino por recorrer antes de que las ambiciones de la India, en este punto, se cumplan.

Mientras tanto, ha habido sugerencias inequívocas de los EE.UU. y Estados clientes de los EE.UU., como el Reino Unido, en el sentido de que la India sea considerada merecedora de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad, sólo si y solo si la “comunidad internacional” (un eufemismo para referirse a los miembros de la OTAN) se siente satisfecha con la conducta de la India, con la manera como se comporta con su voto en importantes temas de actualidad y como miembro no permanente del Consejo de Seguridad. Estas son las presiones que la India tendrá que resistir y hacer frente con destreza.

A pesar de estos halagos, Nueva Delhi parece tener en términos generales clara idea de cómo proceder frente a las presiones occidentales con su típico doble estándar en “derechos humanos” y su reiterado tema de “responsabilidad de proteger». Es muy consciente de cómo la OTAN no dudó en desmembrar Yugoslavia en la década de 1990 después de satanizar a los serbios. De cómo utilizó la fuerza para desaparecerla y reconocer a Kosovo – una acción que gracias a Dios no fue santificada por la mayoría de los miembros de la ONU. La resolución de la Asamblea General de la ONU de 2005 sobre la «responsabilidad de proteger» se ha utilizado a conveniencia de la OTAN para presionar y tratar de eliminar a los regímenes supuestamente culpables de “crímenes de guerra, genocidio, depuración étnica y crímenes contra la humanidad”.

 

Huelga decir que la OTAN no se atreve a intervenir en como los rusos operan en Chechenia, o en como China opera en Xinjiang y el Tíbet. El genocidio en Rwanda se ignoró durante mucho tiempo, porque es un país africano pobre, sin recursos de petróleo o minerales. La OTAN se volvió tuerta cuando una minoría sunita, la elite gobernante, reprimió a la mayoría chiita en Bahrein, debido a que la Quinta Flota de Estados Unidos tiene bases en Bahrein. Pero, si el coronel Muammar Gaddafi reprime en Libia, en un país rico en petróleo, se decreta una “zona de exclusión aérea y bombardean los virtuosos ingleses y franceses, con el respaldo de Estados Unidos.

En la actualidad parece haber una enunciación más clara del pensamiento Hindú sobre esas cuestiones. Después de consultas con las potencias emergentes de ideas afines, como Brasil y Sudáfrica, la India dejó en claro que en temas como el desarrollo de Libia, en primer lugar, tratará de buscar consultas con agrupaciones regionales como la Liga Árabe y la Unión Africana antes de tomar decisiones. En lugar de seguir ciegamente la iniciativa occidental, la India trataría de forjar y respaldar un consenso regional en la formulación de sus políticas.

 

Esto significaría que en los acontecimientos en el África subsahariana, las políticas de la India tendrá en cuenta las opiniones prevalentes y el consenso, dado el caso, de la Unión Africana. En Zimbabwe, el consejo de Sudáfrica sería más importante que el de Whitehall. En Myanmar, la India promovería y respaldaría un consenso desarrollado en consulta con la ASEAN. Las opiniones de los países del GCC (Gulf Cooperation Council) serían de importancia primordial en la formulación de políticas entre chiitas y sunitas en Bahrein. Esta política pone de manifiesto que la India no va a ser incondicional con las políticas anglo-americanas, ni con las políticas de la OTAN, respecto al uso selectivo de la fuerza contra los regímenes considerados incómodos o desagradables.

 

Más de 17.000 indios que viven en Libia han regresado a sus hogares de forma segura, gracias a la encomiable labor de nuestro Embajador Manimekalai y su personal. Gadafi sabe que la India no está exactamente complacida por el uso del poder aéreo contra su propio pueblo (como Pakistán está haciendo regularmente en Baluchistán y en sus zonas tribales). India, sin embargo, concordó con Rusia, China, Alemania y Brasil en la abstención, el 17 de marzo, en la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra Libia, debido a la ausencia de directrices que cuidadosamente consideren el uso de la fuerza en medio de una violenta guerra civil, debido a la no especificación de los países y las organizaciones que realizan el esfuerzo militar y debido a la falta de claridad sobre la forma en que evolucionará una solución política, para poner fin al estancamiento de Libia.

 

El fiasco en Somalia y el intento de ‘cambio de régimen “en Irak demuestran cómo la intervención externa equivocada puede tener consecuencias desastrosas. La India le preocupa que la intervención militar en Libia va a dar lugar a un estancamiento prolongado y a una creciente radicalización en el Asia occidental. Inevitablemente, se percibe la intervención en Libia como un intento de partición de un estado musulmán rico en petróleo.

Si la “diplomacia de cañoneras” fue el sello distintivo de las potencias coloniales europeas en el siglo XIX, la diplomacia de la “zona de exclusión aérea” de la OTAN parece estar a la orden del día después de la Guerra Fría. Cansados y estancados en Irak y Afganistán, los estadounidenses parecen comprensiblemente más cautelosos en la adopción de iniciativas de intervención en Libia.

 

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 www.spokesman.com/blogs/commcomm/2011/mar/

 

 

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Caution over misadventure

 
April 17, 2011   G Parthasarathy http://www.dailypioneer.com/328012/Caution-over-misadventure.html 

Rather than go along with the West and back its duplicitous decision to ‘intervene’ in Libya, India has decided to chart its own independent course in foreign affairs.

After emerging from a situation two decades ago, when the country was bankrupt and internationally isolated following the collapse of the Soviet Union, India can derive satisfaction with what has been achieved since then. The nuclear tests of 1998 and end of global nuclear sanctions by the Nuclear Suppliers Group in 2008, has led to worldwide recognition of India as a legitimate nuclear weapons power. It is now for India to negotiate skillfully with partners like Russia, France, the US and Canada, to see that agreements on nuclear power it signs are economically advantageous and meet the highest standards of transparency and nuclear safety.

With a sustained high rate of economic growth and increasing integration with the world economy, India is now a member of the G-20 and the expanded East Asia Summit comprising the members of ASEAN together with the US, Russia, Japan, China, South Korea, Australia, New Zealand. India is closely linked to emerging economic powers like Russia, China, Brazil and South Africa, through forums like BRICS and IBSA. It is only a question of time before India joins the Shanghai Cooperation Organisation, laying the grounds for a larger profile in Central Asia. But, it is crucial that despite its economic progress, India has to retain its strategic autonomy, if it is to be respected internationally.

India’s candidature for permanent membership of the UN Security Council has been endorsed by all its permanent members except China, which remains distinctly obstructive. But, given the absence of consensus on the size and composition of an expanded UNSC, it is evident that there is still a long way to go before India’s ambitions on this score are fulfilled. In the meantime, there have been unambiguous suggestions from the US and even American client states like the UK that India would be considered worthy of a permanent seat in the UNSC only if the ‘international community’ (a euphemism for the Nato members) is satisfied with how India ‘behaves’ with its voting on important contemporary issues as a non-permanent member of the Security Council. These are pressures India will have to resist and deftly deal with.

Despite these blandishments, New Delhi appears to have broadly shaped the contours of how it will proceed to deal with Western pressures involving the typical Western double standards on ‘human rights’ and their pet topic of ‘Responsibility to Protect’. One is all too aware of how Nato did not hesitate to dismember Yugoslavia in the 1990s after virtually demonising the Serbs. Force was then used to carve out and recognise Kosovo — an action mercifully not sanctified by a majority of UN member-states. The UN General Assembly Resolution of 2005 on the ‘Responsibility to Protect’ has been used at the convenience of the Nato members to pressurise and seek to remove regimes alleged to be guilty of “war crimes, genocide, ethnic cleansing and crimes against humanity”.

Needless to say, Nato would not dare to act on anything the Russians do in Chechnya, or against Chinese clampdowns in Xinjiang or Tibet. Genocide in Rwanda will be long ignored, because it is a poor African country with no oil or mineral resources. A blind eye will be turned when a Sunni minority ruling elite in Bahrain clamps down on the Shia majority in the country, because the US’s Fifth Fleet has bases in Bahrain. But, if Colonel Muammar Gaddafi clamps down in oil rich Libya, he is subject to a ‘No-Fly Zone’ and bombed by the virtuous British and French with American backing.

There now appears to be a clearer enunciation of Indian thinking on such issues. After consultations with like-minded emerging powers like Brazil and South Africa, India made it clear that on issues like developments in Libya it will first seek consultations with regional groupings like the Arab League and African Union before finalising its response. Rather than blindly following the Western lead, India would seek to forge and back a regional consensus in formulating its policies.

This would mean that in developments in sub-Saharan Africa, Indian policies will take into account prevailing views and a consensus, if any, in the African Union. On Zimbabwe, the advice of South Africa would be more important than that of Whitehall. In Myanmar, India will seek to promote and back a consensus evolved in consultation with Asean. The views of the Gulf Cooperation Council-GCC would be of primary importance in formulating policies on developments like the Shia-Sunni divide in Bahrain. This policy makes it clear that India is not going to be a rubber stamp for Anglo-American and Nato policies of selective use of force against regimes considered distasteful.

Over 17,000 Indians living across Libya have safely returned home, thanks to commendable work by our Ambassador Manimekalai and her staff. Col Gaddafi knows that India is not exactly pleased by his use of air-power against his own people (as Pakistan is regularly doing in Balochistan and in its tribal areas). India nevertheless joined hands with Russia, China, Germany and Brazil in abstaining on the March 17 UN Security Council resolution on Libya because of the absence of carefully considered guidelines on the use of force amidst a raging civil war, the lack of specificity on the countries and organisations undertaking the military effort and the absence of any clarity on how a political solution would be evolved to end the Libyan impasse.

The fiasco in Somalia and the attempt for ‘regime change’ in Iraq demonstrate how misguided external intervention can have disastrous consequences. India is concerned that the military intervention in Libya is going to result in a prolonged stalemate and growing radicalisation in West Asia. It will inevitably be perceived there as an attempt to partition an oil rich Muslim state.

If ‘gunboat diplomacy’ was the hallmark of European colonial powers in the 19th century, ‘No-Fly Zone’ Nato diplomacy seems to be the order of the day after the Cold War. Tired and tied up in Iraq and Afghanistan, the Americans appear understandably more cautious in taking the lead in intervening in Libya.

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http://www.dailypioneer.com/328012/Caution-over-misadventure.html

 

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If the Obama administration had chosen to ignore the potential massacre of the rebels in Libya, Republicans would right now be having a field day, condemning him for weakness and moral cowardice. The deafening howls of outrage from the Republicans would make the evening news ring like a gong.

Now on the other hand, if the president were a Republican and had organized the international coalition that stopped Muammar Gaddafi’s forces in their tracks, Republicans would right now be cheering him in the streets, and unquestionably attempting to wire him/her up for a certain reelection a year and one half from now.

Instead, Republicans in Congress are biting at Barack Obama’s Libyan efforts at every turn. They seem more interested in defeating Obama now than they are defeating Gaddaffi’s forces.

The national news, it seems, is all who and what you believe. Of course, your results may differ.

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roberto dante 04/18/2011 00:04



roberto dante – Lanús, Argentina 


¿India traza su vía internacional sin intervensionismo…?


Es una realidad que no envió fuerzas de choque o armamentos para la Coalición; pero “el silencio” es tibieza cómplice.


“India concordó con Rusia, China, Alemania y Brasil
en la abstención, el 17 de marzo, en la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra Libia”.No rechazaron, se abstuvieron. Volvemos “al silencio cómplice”.


Además, cuando no se silencia, la globalización de la información produce “coincidencias” como estas:


Parthasarathy -  Toro Hardy – Agencias Dpa y APE.


Ayer leí en “Tiempo Argentino, Mundo, Dpa APE” el artículo: “Las potencias emergentes buscan estrategias comunes para crecer”. No puedo a
dejar de asociarlo con el publicado, en “El Universal de Caracas”, Opinión - por Alfredo Toro Hardy – “El mundo al revés”. Artículos coincidentes en destacar que la crisis financiera,
fundamentalmente, del hemisferio Norte produjo un desplazamiento del poder económico hacia los países con economías emergentes. Esta sería (cito) la “. Razón por la cual Brasil, Rusia, India,
China y Sudáfrica, reunidos en el grupo BRICS, quieren tener una mayor participación en la escena internacional”.  Si
hasta Hardy afirma, con entusiasmo, que “A partir de finales de 1999 las cosas comenzaron a cambiar”. La pregunta es: ¿Cambiar…para
quiénes? Si en la Cumbre en China del BRICS piden reformar el sistema financiero internacional, la pregunta es: ¿Reformar…para quiénes? Dejemos lo “que se dice” que ocurrió. Hablemos de lo QUE NO
OCURRIO.


Ni la crisis de las economías desarrolladas, ni la autonomía de las economías en desarrollo marcaron un proceso hacia una mayor distribución
de la riqueza dirigida hacia los pueblos empobrecidos. “No hoy mundo al revés”. Los ricos son cada día mas ricos y los pobres  cada día mas pobres  Es sólo un
reacomodamiento de los intereses capitalistas, Salvo en casos como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina (con sus diferencias específicas), que ponen de “muy mal humor” a los EE.UU., la UE,
Rusos y Chinos.