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El polvorín

India - Una huelga histórica

15 Marzo 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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Kunal Chattopadhyay *
La Breche/ A lencontre
Tradución de Viento Sur
El 28 de febrero 2012, 21 federaciones y cerca de 5.000 sindicatos de empresa se pusieron de acuerdo para convocar una huelga en la industria. Finalmente, esta huelga se convirtió en una huelga general. Y eso a pesar de las decisiones judiciales que prohibían las convocatorias de bandhs o de hartals (la interrupción total del trabajo, el "cierre" de las empresas). Esta huelga constituyó un desafío abierto a la política gubernamental, más allá de la patronal o de determinados representantes políticos.

En algunas provincias, el gobierno reaccionó con dureza. En Kerala, el gobierno del Partido del Congreso declaró que los huelguistas perderían su salario. En Bengala-Occidental, el gobierno del Congreso Trinamool (partido de la derecha dura bengalí, dirigido por Mamata Banerjee) amenazó con cargarse la huelga y obligó a una gran parte de los funcionarios a trabajar, lo que en muchos casos se tradujo en que tuvieron que pasar la noche en sus puestos de trabajo. A pesar de ello, cerca del 35% hicieron huelga.

En conjunto, la huelga fue un gran éxito. En sectores como el carbón, las centrales eléctricas y la construcción se sumaron a la convocatoria. G. Sanjeer Reddi, presidente de la Unión Nacional de Sindicatos del a India declaró: "Hemos logrado un apoyo importante de los trabajadores de las minas de carbón, de las centrales eléctricas y del sector del transporte". Entre las reivindicaciones de los huelguistas destaca la exigencia de la equiparación salarial entre las plantillas fijas y eventuales.

Los gobiernos de los distintos Estados ha intentado minimizar la huelga y dar una imagen de normalidad declarando que la huelga había sido una fracaso. Pero la realidad es terca: la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria de la India (ASSOCHAM), que declaró que no había ningún motivo para llevar a cabo esta huelga, señaló que la misma podría acarrear la pérdida de cerca de 1.000 millones de rupias (18 millones de euros) para la economía a nivel nacional.

Las reivindicaciones de los huelguistas eran las siguientes: un salario mínimo a nivel nacional, empleo fijo para 50 millones de trabajadoras y trabajadores precarios, más esfuerzos gubernamentales para impedir el incremento del costo de la vida y la inflación (al incremento de los precios alimenticios hay que añadir el aumento de los precios, de dos dígitos, en vestido y calzado) y poner fin al cierre de empresas y a los despidos en empresas públicas rentables.

En Calcuta, tradicionalmente un enclave sólido de los sindicatos, la mayor parte de los bancos, comercios y empresas cerró y los taxis y rickshaws (triciclos de tracción humana para transporte de pasajeros; los motorizados se denominan autorickshaws) no circularon. Por el contrario, el metro funcionó con regularidad y el Primer ministro de Bengala-Occidentral, Mamata Banerjee -conocido por sus diatribas antisindicales y la intensa campaña que desarrolló contra la huelga- trasladó a la ciudad 100 autobuses públicos. R. K. Pachnanda, responsable policial de Kolkata, declaró que se vio obligado a desplegar 10.000 policías en la ciudad, con unidades especiales dedicadas a impedir actividad de los piquetes de huelga ante las oficinas gubernamentales, las cocheras de autobuses y la estaciones de metro. La agencia de prensa Press Trust of India (PTI) anuncio que alrededor de 100 sindicalistas habían sido detenidos en diferentes barrios por participar en piquetes de huelga para bloquear el transporte en la ciudad.

En Mumbai, la capital financiera de India, Vishwas Utagi, Secretario General de la Asociación Pan-india de trabajadores de banca, declaró a PTI que en el sector bancario "el cierre había sido competo". La Bolsa Interbancaria también estuvo cerrada, lo que "repercutió en la banca privada y extranjera, donde no estamos implantados".

En Nueva Deli, la circulación fue menos densa que de habitual y la gente que llegaba a la estación central de tren no lograba encontrar un medio de transporte para desplazarse a sus destinos en la ciudad. En la filial del Banco de India, un banco público en el centro de la capital, sólo acudió al trabajo una pequeña parte de la plantilla. El banco abrió sus puertas, pero no pudo efectuar ninguna transacción. Por su parte las y los usuarios de autobuses se quejaban de que su frecuencia había descendido mucho.

La huelga de 24 horas afectó también al conjunto de las actividades en el Estado de Karnataka (incluso en la ciudad de Bangalore), donde el comercio, los bancos, las empresas, los restaurantes y el cine permanecieron cerrados y el transporte público y los autorickshaws se evaporaron de las calles. Más de 10.000 trabajadores y trabajadoras (representantes y delegados de diferentes sindicatos-entre ellos el Congreso Sindical Pan-Indio, AITUC-, y empleados de banca) se manifestaron contra las políticas anti-obreras del gobierno frente al Ayuntamiento y en Mysore Bank Circle, plaza histórica de la ciudad.

En Nagpour (Estado de Maharastra), la huelga no sólo afecto al transporte y a la banca, sino también, y por la primera vez desde hace años, a la fábrica de armamento de Ambhajhari. Esta empresa, además de producir 24 unidades diarias del último modelo de misil Pinaka, fabrica obuses de artillería y entre ellos, los de calibre 155mm para los cañones Bofors (de la firma sueca Bofors que en los años 1980 y 1990 estuvo mezclada en escándalos de corrupción en los que estuvo implicado Rajov Gandhi). La huelga paralizó totalmente la producción porque nadie acudió al trabajo. Los sindicatos de la industria, las organizaciones de la gente en paro, los sindicatos de la banca y de la enseñanza se unieron para lanzar el llamamiento a la huelga general. En este Estado, las y los enseñantes a tiempo completo acumulan retrasos salariales de más de cinco años, al mismo tiempo que los salarios de la nueva gente contratada son irrisorios.

El panorama también es siniestro para al personal funcionario del gobierno. Actualmente se estima que como fruto de las sub-contrataciones, las deslocalizaciones y la precarización de la fuerza de trabajo iniciada en los años 1993-1994, se han perdido alrededor de 1 millón de empleos fijos. La presión es tan fuerte que el INTUC, controlado por el Partido del Congreso, al igual que los sindicatos controlados por el Partido Comunista de la India (PC-M-), por los socialistas y otros, se vieron obligados a convocar la huelga. Según los sindicatos, centenas de trabajadores fueron arrestados en numerosos Estados Hubo 200 detenidos en Deli y 2.000 en Jammu y Cachemira. En Bengala-Occidental, donde el gobierno se mostró particularmente agresivo, las cifras fueron aún mayores.

Durante los últimos veinte años, la clase obrera ha utilizado su poder de forma muy desigual y las clases dirigentes han podido andar a su antojo. La huelga les obligará a respetar de nuevo a los trabajadores y trabajadoras y a reconocer que: "han acumulado millones sin haber dado un palo al agua. Sin nuestros conocimientos y nuestro esfuerzo físico, nada hubiera funcionado. Podemos quebrar su poder despótico (altanería) y ganar nuestra libertad siendo conscientes de que nuestra fuerza reside en la unidad".

* Kunal Chattopdhyay es analista político marxista, miembro deTeachers and Scientists Against Maldevelopment (TASAM) y profesor de historia en la Universidad de Jadavpur (Sur de Kolkata) Para más información:

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