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El polvorín

Industria de la guerra; Drones, de la ficción a la realidad

23 Julio 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

escrito por Luis Beatón   

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El neogico bélico se extiende por el mundo y sus principales generadores son Israel y Estados Unidos

Resumen Latinoamericano/Prensa Latina - Miles de kilómetros de la frontera suroccidental de Estados Unidos serán observados desde la altura por ingenios tecnológicos que presuntamente tratarán de frenar la inmigración ilegal y el enfrentamiento al tráfico de drogas, dos asignaturas pendientes en la agenda de la Casa Blanca.

 

 

Seis aeronaves tipo Predator rondarán a diario la frontera suroccidental del país en busca de frenar un problema que el propio sistema impulsó, tanto por utilizar la mano de obra barata de los vecinos del sur como por crear el mercado de mayor demanda de drogas del mundo.

 

El general de división Michael Kostelnik, quien supervisa el programa para la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, durante una audiencia en el Congreso indicó que ahora sobrevuelan cada noche, no solamente por el Valle de Río Grande, sino también por Laredo y hasta El Paso.

 

El Predator puede mantenerse en el aire por 20 horas sin necesidad de reabastecerse de combustible, lo cual sobrepasa en muchas horas la capacidad de vigilancia de un helicóptero. Los aviones son controlados remotamente.

 

Pero este despliegue de la ciencia y la técnica no es algo nuevo en el mundo. Los llamados “ojos” de la guerra moderna o de operaciones de espionaje, antiinmigrantes o antidrogas, ahora están presentes en los cielos de Paquistán, Iraq, Gaza o Libia, por citar pocos ejemplos.

 

Buscando sus raíces, los drones, aviones militares sin piloto, son una especialidad y una prioridad de Israel, primer exportador mundial, y de su política expansionista en el mundo árabe.

 

Su industria es tan floreciente que, según la prensa local, incluso en plena crisis con Turquía una delegación militar de ese país viajó secretamente a Tel Aviv para entrenarse en el pilotaje del Heron, un modelo de drone israelí.

 

El Herón, de 11 metros de largo, es propulsado por un motor de mil 200 CV. Puede volar hasta 52 horas seguidas a 10 kilómetros de altitud, transportando una carga útil de 300 kilos. El borde de sus alas, revestido de una placa de titanio, está dotado de un sistema que lo protege de la congelación, todo un despliegue de técnica.

 

Totalmente autónomo del despegue al aterrizaje, el Heron mantiene el contacto con un cuartel general móvil gracias a frecuencias de radio. Su cámara de alta resolución permite distinguir en tierra a un sospechoso, algo que los jerarcas israelíes y del Pentágono valoran altamente para desarrollar su política en la zona.

 

Los drones están también equipados con misiles y pueden disparar sin ser vistos. Su zumbido se ha convertido en habitual en la franja de Gaza, una de las áreas donde se masacra al pueblo árabe de Palestina.

 

De estos novedosos aparatos, cerca de 100 ya fueron vendidos en todo el mundo, a países como Francia, Alemania, Australia, Canadá, España o Turquía, y se les encuentra en Afganistán e Iraq, según Jacques Chemla, ingeniero jefe y “cerebro” de MALAT, el departamento de drones de Industrias Aeronáuticas de Israel (IAI, por sus siglas en inglés).

 

El estado sionista es el primer exportador mundial de drones, con más de un millar de aparatos vendidos en 42 países, lo que representa un volumen de negocios anual de alrededor de 350 millones de dólares, indica Chemla.

 

El avión teledirigido más imponente, el Heron TP, llamado Eytan (“Fuerte” en hebreo), es del tamaño de un Boeing 737, pesa 4,5 toneladas. Este aparato tiene una autonomía de vuelo de 36 horas y transporta a 13 mil metros de altitud una carga útil de una tonelada. Comunica vía satélite, y su radio de acción alcanza a Irán, un objetivo de Washington y, por su puesto, de los militares israelíes.

 

El más minúsculo es el Parpar (“Mariposa”) que pesa apenas 35 gramos, un verdadero “ojo volante” fabricado para retratar objetivos en ambientes cerrados, incluidas acciones de rescate de rehenes.

 

Ya en 1982, durante la invasión israelí del Líbano, la aplicación de esta tecnología novedosa permitió la destrucción de las plataformas de lanzamiento de misiles tierra-aire sirios. El equilibrio estratégico cambió en favor de Israel.

 

Estados Unidos no podía permitirse estar fuera de este negocio y su ejército se asoció en un primer momento a los israelíes para equipar en los años 1990 a su marina con drones “Pioneer”, y a sus tropas terrestres con el modelo “Hunter”, antes de desarrollar sus propios programas.

 

Desde entonces, los drones fabricados en Israel y con apoyo estadounidense aparecen en todos los frentes de guerra: en la Guerra del Golfo, en Kosovo, en Serbia, en Iraq y en Afganistán.

 

Cuando comenzó la agresión contra Libia, el presidente estadounidense, Barack Obama, aprobó el uso de aviones no tripulados sobre el territorio de ese país, según anunció su entonces secretario de Defensa, Robert Gates.

 

Estos aparatos, ya utilizados para bombardear los bastiones talibanes en la frontera de Paquistán y Afganistán, permitirían ataques precisos contra las fuerzas gadafistas, según dijo Gates en rueda de prensa.

 

Gates informó que la decisión de utilizar estos aparatos sin piloto y armados de misiles fue adoptada por la “situación humanitaria” en Libia y porque aportaban “una capacidad” que no tienen otros equipos para evitar víctimas civiles, algo muy alejado de la verdad. Las bajas civiles por bombardeos sobrepasan el millar, sólo en Trípoli.

 

Recientemente el ministerio del Interior de Rusia anunció que utilizará aviones no tripulados para luchar contra delincuentes que dirigen punteros láser contra las aeronaves, cegando de esa manera a sus pilotos en el momento del aterrizaje.

 

La decisión de generalizar el uso de aviones no tripulados para controlar la situación en torno a los aeropuertos y bases aéreas permitirá localizar rápidamente el lugar desde donde se efectuó el ataque y agilizará la búsqueda y captura de los gamberros, señaló esa entidad rusa.

 

Un comentario que aparece en el sitio TecnoLatino.com señala que en la actualidad hay más de siete mil aparatos en servicio: “Muchos con misiles y bombas, algunos podrían pronto ser autónomos. Esto es, sin duda, el amanecer de una era completamente nueva de la fuerza militar: la Robot Wars”.

 

Volando sobre los campos de batalla en una gran variedad de formas y tamaños, estos aparatos son controlados, ya sea desde el propio lugar de batalla, a miles de kilómetros de distancia o cualquier punto intermedio.

 

Una muestra representativa incluye seis de estos ingenios que son usados en acciones de guerra, espionaje u otras tareas comprometedoras y muchas veces “sucias”, según sus críticos.

 

El Micro Air Vehicle o flying beerkeg se utiliza para la vigilancia. Con una medida de 13 pulgadas es suficientemente pequeño para llevarlo en una mochila, pero es suficientemente grande como para llevar una cámara que es sólo adecuada para encontrar artefactos explosivos improvisados. Muy usado durante la agresión a Iraq.

 

El Boeing ScanEagle o ScanEagle UAV tiene una envergadura de 10 pies y 4 pies de largo y puede permanecer en el aire durante más de 20 horas. Fue utilizado durante la agresión contra Iraq desde el 2005. Está equipado con un estabilizador de imagen de alta resolución con un sistema de vídeo, el cual transmite su señal de vuelta a su base.

 

El RQ-4 Global Hawk, una de las piezas más codiciadas de la tecnología militar en el mundo, dirigido por control remoto tiene un valor de 35 millones de dólares. El mismo, es accionado por un motor turboventilador y es del tamaño de un avión de combate. Puede volar a 12 mil 600 millas a una altitud de hasta 65 mil pies por 30 horas. Se utiliza principalmente para la vigilancia.

 

El MQ-9 Reaper, para muchos el chico malo de la flota. Su motor de 950 hp turbo hélice puede volar a una altitud de 60 mil pies, llevando una carga útil de alrededor de tres mil libras.

 

Dispone a bordo de una gran variedad de misiles dirigidos de precisión y bombas, junto con una cámara, la cual puede leer una placa a dos kilómetros de distancia. Este avión es capaz de realizar misiones autónomas

 

El X-37B o robotshuttle, con una longitud de 29 metros y una envergadura de 14 pies, es una cuarta parte del tamaño del trasbordador espacial.

 

La mayor parte de sus misiones son de alto secreto. De hecho, la Fuerza Aérea estadounidense no ha querido que nadie sepa nada de las misiones específicas de este vehículo no tripulado militar, el cual por ahora es utilizado probablemente para diversos tipos de vigilancia.

 

El X-47B es considerado el futuro de los aviones no tripulados. Está diseñado para ser lanzado tanto desde la tierra como desde un buque y puede volar indefinidamente.

 

Este avión furtivo de 19 pies de largo tendrá la inteligencia para llevar a cabo sus propias misiones y soporta hasta cuatro mil 500 libras de bombas, misiles y equipos de vigilancia. Se habla incluso de cargarlo con armas láser y microondas.

 

Los drones son una de las armas especiales de los ejércitos más modernos y la existencia de una amplia variedad de formas, tamaños, configuraciones y características en su diseño les augura la continuidad en el tiempo y acerca cada vez más la ficción a la realidad.

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