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El polvorín

Israel y la hipocresía norteamericana

11 Febrero 2013 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Una sociedad indestructible.
La decisión de las Naciones Unidas de aceptar a Palestina como Estado observador es respondida por Israel con la ampliación de los asentamientos judíos en los territorios palestinos, una violación de la legislación internacional solo posible con la complicidad norteamericana.
HERZLYA, Israel.- Como era de suponer, la abrumadora mayoría que aprobó la nueva condición de de Palestina como estado observador no miembro de las Naciones Unidas fue motivo de respuestas contradictorias entre el gobierno de la Autoridad Palestina y el gobierno de Israel.

 

Pese a que en el campo práctico, por el momento, la decisión no tiene consecuencias significativas, el liderazgo palestino prefirió resaltar el aspecto simbólico de su logro por medio de bulliciosos festivales populares.

De su parte, el gobierno israelí prefirió dejar de lado los sueños y el simbolismo para concentrarse en su objetivo político principal: desbaratar todo intento de materializar la constitución de un estado palestino independiente en Cisjordania. Así como los palestinos sintieron en la Asamblea de ONU una brisa que llenaba sus velas de esperanzas de concretar en un futuro inmediato su tan ansiado sueño nacional, Israel, como matón del barrio, sintió que le mojaban vergonzosamente la oreja y que llegó el momento de darle una lección a los 138 países que apoyaron el proyecto y a los 41 que se abstuvieron – a todo el mundo.

No se trata de un conflicto territorial que hay que esforzarse en encontrar cualquier vía pacífica para resolverlo. Para Israel se trata de una “cuestión de honor” y desenfundó con su conocida destreza el facón de la colonización. Como en la fábula del escorpión y la rana, el liderazgo israelí dice: “no he tenido elección, es mi naturaleza”. La construcción de miles de viviendas, especialmente entre Jerusalén y Maale Adumin, no aporta un céntimo a la seguridad de Israel pero entierra definitivamente el proyecto de un estado palestino independiente al imposibilitar toda continuidad territorial.

Las potencias de la Comunidad Europea continuaron con su política habitual de censurar estos actos provocativos sin llegar a tomar ninguna medida concreta. No por ello se debe pasar por alto que este caso se trata de una reacción mucho más enérgica y de un lenguaje más agudo que el conocido. “El Reino Unido deplora enérgicamente la reciente decisión del gobierno israelí. Esto amenaza la viabilidad de la solución de dos estados”.[1]

La administración norteamericana también se agregó al coro universal de protesta, aunque a diferencia de los europeos, Washington, como ya lo conocemos, no viene con las manos limpias sino más bien embarradas de un lodazal de hipocresía y cinismo. Con la careta puesta, la canciller norteamericana Hillary Clinton declaró que “la construcción de asentamientos judíos en Cisjordania retrasa la paz”[2] mientras que paralelamente los medios informaban la desfachatez “del gobierno norteamericano shockeado por el nuevo plan de colonización de Israel”.[3]

Los adjetivos adjudicados a la administración norteamericana no son casuales y están protegidos por las pruebas correspondientes. Durante décadas el gobierno norteamericano otorgó gratuitamente a Israel un gigantesco apoyo financiero que es justamente el que le permitió, entre otras cosas, llevar adelante el descomunal y derrochador proyecto de colonización judía en Cisjordania. Según un informe oficial del Congreso Norteamericano, la ayuda directa a Israel, principalmente a partir de la guerra de Yom Kipur hasta fines de 2011, arribó nada menos que al descomunal importe de 115 mil millones de dólares.[4] A los efectos de hacer una comparación “Israel recibió de Estados Unidos una ayuda mucho mayor de la que recibieron juntos los 15 países de Europa en el marco del Plan de Ayuda Marshall para la recuperación del devastado continente después de la segunda guerra mundial”[5]

Pero la insolencia del gobierno norteamericano de no reconocer su culpabilidad directa en la colonización de Israel es mucho más evidente cuando se sabe que hasta el día de hoy el gobierno norteamericano otorga beneficios impositivos a millonarias donaciones privadas norteamericanas destinadas justamente a la ampliación de colonias judías en la región.[6]

El descaro de Obama no tiene límites. Ahora balbucea contra las colonias de Israel, pero cuando los palestinos trajeron a discusión al seno del Consejo de Seguridad de la ONU un proyecto de decisión criticando la colonización judía en Cisjordania, una clara transgresión de normas internacionales, Obama comprendió muy bien las arengas previas de los líderes del judaísmo de Estados Unidos y el gobierno de Israel. Él mismo dio orden inmediata de vetar la decisión.[7]

Una actitud tan bochornosa como la de EE.UU hacia Israel y su política colonizadora en Medio Oriente tiene solo dos explicaciones: o la administración norteamericana está bajo coacción de las instituciones judías de su país, o tienen un deleite especial de cumplir la función de sirvientes de Israel.

Notas: [1] ”Londres, Paris y Madrid convocan a embajadores de Israel por las colonias”, El País, 3-12-2012. [2] Walla, 1-12-2012. [3] “EEUU shockeado por nuevo plan de colonización de Israel”, Aurora, 2-12-2012. [4] ”US Foreign AID to Israel” J. M. Sharp, Congressional Research Service, 12-3-2012. [5] ”115 mil millones de razones para no atacar”, Reuven Pedetzur, Haretz, 4-4-2012. [6] ” Tax-Exempt Funds Aid Settlements in West Bank, Rina Castelnuovo, The New York Times, 5-7-2010 – “Los impuestos de Obama apoyan el florecimiento de las colonias judías en Cisjordania”, Haaretz, 14-12-2009. [7] ”EE.UU veta la resolucion de los palestinos para condenar las colonias israelies”, El Mundo, España, 20-2-2011.

La fuente:  Daniel Kupervaser es un periodista israelí, director del blog Ojalá me equivoque

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