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El polvorín

Japón, Noruega e Islandia vuelven a afilar los arpones

25 Junio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

/ Jorge Alvarez / La Brújula Verde

Japón Noruega Islandia vuelvan afilar arponesEsta semana está en juego el destino de las ballenas por la celebración de una cumbre mundial para decidir si se mantiene la moratoria que existe actualmente sobre su caza o, por el contrario, se abre la mano para dar paso a una explotación comercial controlada. Ochenta y ocho países miembros de la CBI (Comisión Ballenera Internacional) se reúnen hasta el viernes en la ciudad marroquí de Agadir con un objetivo que año tras año, lustro tras lustro, se revela imposible en las 62 ediciones que se llevan realizadas hasta ahora: ponerse de acuerdo.

Y es que todo se presenta afectado de contradicciones y desencuentros. Es sabido que la mayor parte de las naciones que tenían industria ballenera renunciaron a ella con tres excepciones: Islandia, Noruega y Japón, que continúan en el negocio saltándose la moratoria establecida en 1986. Hay algún otro país como las Islas Feroe y alguno más aunque en mucha menor medida porque se trata de caza artesanal indígena. Pero los tres citados insisten en su tradición para negarse a aceptar una abolición total, recurriendo a ardides bastante burdos como denominar caza científica a lo que acaba surtiendo los mercados y restaurantes de carne de cetáceo; Japón, por ejemplo, captura casi un millar de ellos al año, especialmente rorcuales aliblancos (que ellos llaman ballenas minke), con ese supuesto fin.

Dentro de esas contradicciones está el asegurar que se mantendrá la moratoria cuando, de hecho, el borrador sobre el que se trabaja pretende instaurar la caza; autorizada y estrictamente regulada pero caza, al fin y al cabo, pues la CBI fue creada en 1948 precisamente para garantizar “la conservación apropiada de las poblaciones de ballenas y hacer posible el desarrollo ordenado de esta industria”. Incluso WWF y Greenpeace estarían dispuestas a apoyarlo siempre y cuando se respetaran tres condiciones inexcusables: prohibir las capturas en las aguas del actual Santuario del Océano Austral, excluir las especies amenazadas de extición y dedicar la carne de ballena exclusivamente al consumo doméstico. Esto último parece lo más difícil pues los restaurantes nipones la consideran un manjar y se sirve a precios de lujo.

Por eso, de momento, ha habido que suspender la reunión. Siguen flotando en el ambiente las acusaciones destapadas por el diario británico The Sunday Times, ninguna novedad por otra parte pues es algo sabido, acusando a Tokio de comprar el voto de países pobres a cambio de ayudas económicas. Y alzan la voz también los países conservacionistas, como los latinoamericanos, Australia y Nueva Zelanda ante un oponente que amenaza con romper la baraja y abandonar la CBI si no le permiten cazar los cupos que él quiere.

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