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El polvorín

Jugando para las coronas

12 Agosto 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

  
Miércoles, 11 de Agosto de 2010 08:08

 

chapilyelpibe1“en todo sistema injusto, las únicas constantes de ajuste son el azar y el delito”
(aforismo implicado)


Un nene de 9 años encañonó a una empleada y robó $ 1.400. Usó la réplica de una pistola. "Esto es un juego, nada más. No me pueden llevar a la comisaría. Soy menor. Si no, se la van a ver con los de Derechos Humanos”, eso les dijo ayer un pibe de 9 años a los policías que lo atraparon cuando acababa de robar 1.400 pesos de un local de la galería San Martín, informaron fuentes policiales , tras encañonar a la empleada, identificada oficialmente como María Jimena Bruno, de 25 años. Sustrajo el dinero de la caja registradora y escapó corriendo. Llegaron varios policías y revisaron el centro comercial en busca del chico. En eso estaban cuando el precoz ladrón salió corriendo de “Regien” y se topó con los agentes. Al verse atrapado, el pibe arrojó el arma y se tiró al piso. Atrás apareció la víctima y dio detalles de lo que había ocurrido. Los efectivos requisaron al menor y encontraron una réplica de una pistola marca Bersa calibre 22 y la suma de dinero sustraída. “En el robo estaba muy lúcido, sabía bien qué estaba haciendo”.El hecho fue caratulado como tentativa de robo calificado e intervinieron el juzgado de Garantías del Joven, la UFI y la Defensoría del Joven en turno. Otro caso en calle 12. Ayer al mediodía, en el local “Muá” de 12 y 59, una chica que aparentaba tener 9 años aprovechó un descuido de los empleados y clientes, agarró un teléfono móvil marca Nextel que estaba arriba de un mostrador y escapó corriendo.
Diario Hoy 03-08-10

(APe).- La computadora Joshua está desplegando un programa de ataque que no puede ser detenido. Su inventor le pregunta si “es en serio o es un juego” La computadora le responde: “¿cual es la diferencia?”1. Para este “llanero solitario” de 9 años, con seguridad habrá diferencia. Sin embargo, para la cultura represora que lo construye como ladrón para luego destruirlo como detenido, la diferencia es demasiado sutil como para que valga la pena registrarla. No hará diferencia entre un nene que juega al ladrón, con un ladrón que en realidad es un nene que está jugando con su vida. En definitiva, la respuesta de nuestro llanero solitario es de una verdad irrefutable. “Esto es un juego”. Macabro, mortal, siniestro. Pero juego al fin, porque las variables son tantas que está mucho más cercano al azar que a la planificación. No podría tomarse en serio que a los 9 años nuestro llanero se encuentre cara a cara con la mentira desnuda de su necesidad insatisfecha. No es nada serio, y mucho menos un capitalismo serio, que el llanero, que con toda seguridad estará cada vez mas solitario, imagine un escenario para un realismo que nada tiene de mágico. “Atrás apareció la víctima”, dice la crónica de la tonalidad ocre. En realidad, la víctima estaba adelante, tirada en el suelo, clamando por “los derechos humanos”, los mismos derechos que de tenerlos y haberlos podido ejercer alguna maldita vez, no estaría a merced del aparato jurídico policial del Estado. Encontraron el arma que nunca encontraron en tantos otros casos de gatillo fácil. Que todavía están determinando en tantos otros casos de asesinatos jamás esclarecidos, incluso en las zonas liberadas para adentro de los countries y barrios cerrados. Encontraron la réplica. El juguete. Pero hay otra réplica que jamás encontrarán, quizá porque ya no exista. La del nene que jugaba a ser el llanero solitario, porque ahora tienen al llanerito cada vez mas solito que nunca mas podrá volver a ser nene. Será un niño replicante, alejado de todo aquello que lo habilita para el tránsito de eso que alguna vez se llamó la niñez privilegiada. La empleada, cebada en su desgracia, lamentando la pérdida transitoria de 1400 pesos, señala que nuestro llanero, (yo al menos ya lo considero mío) estaba lúcido y sabía bien lo que hacía. Es posible. Al menos, esa sería una diferencia con nuestros gobernantes, que en estado de confusión organizan una policía con delincuentes, mandan patoteros y matones a La Leonesa para no discutir el exterminio por glifosato, toleran y propician el desguace de los glaciares y el vaciamiento de minerales y agua potable. Aunque es posible que se trate de la siniestra lucidez de los ladrones y asesinos seriales, bien distinta a la lucidez (yo diría, inteligencia) de nuestro llanero. Por supuesto, para esos victimarios los 1400 pesos robados ni siquiera son una propina. Pero nadie llamará para que los atrapen, después de todo tienen demasiados palenques donde rascarse. En estos tiempos del capitalismo sin cólera, no hay espacio para los revólveres con cebita que poblaron mi niñez. En esos tiempos, el juego era juego y nadie dejaba de hacerse el muerto en medio de los tiroteos, porque todos sabíamos que seguíamos viviendo porque vivir era un juego. Eran los tiempos en los que había “un mundo de juguete” y que se cantaba la nostálgica canción “en un viejo hospital de los muñecos, llegó el pobre pinocho malherido, porque el cruel espantapájaros bandido, lo sorprendió dormido y lo atacó”. Cuantos espantadores profesionales habrán atacado a nuestro llanero. Y lamentablemente, sin la prebenda que un “hada protectora le ponga un corazón de fantasía”. Nuestro llanero ya se habrá enterado, mientras yo escribo y mientras vos leés, que la serena y esquiva brutalidad de nuestra república no admite que se juegue, a menos que sea en casinos, bingos, quinielas, lotería, maquinitas tragamonedas, etc. No son épocas para ningún llanero solitario, no son épocas para que en algún momento lleguen “los buenos”. Si los hay, están demasiado ocupados pensando en el 2011, en que espacios electivos pueden ocupar, sean frentes, contrafrentes, palier, balcón terraza, appart, laundry, etc. Por eso el juego seguirá siendo solitario para nuestro llanero. Y sin saberlo, todas las coronas que se lucen en las vacías cabezas de nuestras dirigencias, se llenarán de palabras tan vacías como las osamentas que ocupan. Politólogos, comunicadores, astrólogos, cientistas, periodistas, legisladores, funcionarios, empresarios, dirigentes, todos y todas dirán algo. No porque tengan algo para decir, sino mas simplemente para decir algo. Nuevos argumentos por la baja de la imputabilidad serán base para un proyecto de ley para bajarla a los 7 años que incluirá un monitoreo psicométrico de cómo fue el destete. El llanero debería estar tranquilo. Después de todo, y antes que nada, el Juzgado de Garantías del Joven, la UFI, y la Defensoría del Joven en Turno están atentos para cuidarlo. Estoy seguro que todos nos quedamos más tranquilos. En el solitario andar de nuestro llanero, quizá ignore que otras y otros, tan solitarios como él, sobreviven en las llanuras de la violencia familiar, el hambre, el abuso sexual, la trata, el secuestro, la mano de obra esclava. Nada de esto podrá ser considerado ni siquiera por los más entusiastas defensores de todos los modelos, simplemente como juegos. Nuestro llanero decidió cortarse solo. Con su inmenso corazón valiente, se animó a vaciar el corazón del sistema capitalista: desangró una caja registradora. Esa sangre derramada nunca será negociada por las guardias pretorianas de los gerenciadores de nuestra vida. Después de todo, el código penal, fuente de toda razón y justicia para la cultura represora, aplica más sanción para el robo de una vaca que para el secuestro y esclavitud sexual de una mujer. Nuestro llanero espera más severidad jurídica que la merecida por Aníbal Ibarra, que nunca fue enjuiciado por la masacre de Cromagnon. O por el legendario Jaime, al cual todavía no le pueden encontrar un yate, que descuento no es de juguete. O al Lord Mayor Mauricio Macri, líder de espionajes, derrumbes, inundaciones y vaciamientos de hospitales y centros culturales, con su particular forma de pensar como puede estar buena buenos aires. En una de las tantas paradojas de la cultura represora, las barbaridades de los adultos serán apenas consideradas juegos de niños. Por suerte para nuestro llanero, una nena también de 9 años, robó un Nextel y salió corriendo, quizá huyendo del robo calificado que algunos llaman aumento de tarifas. Quizá nuestro llanero reciba algún llamado desde ese Nextel, antes que su dueño mande cortar el servicio. Tal vez el llanero no siga estando tan solitario. Y ojala no siga jugando para tantas y tan miserables coronas, y alguna vez lo ayudemos a combatirlas.


1 Juegos de Guerra. Película estadounidense del género thriller. Dirigida por John Badham. (1983)

 

 

 

Tomado de Agencia de Noticias de Niñez y Juventud Pelota de Trapo (APE)

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