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El polvorín

La actual crisis magallánica

10 Febrero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

          

 

La Asamblea Ciudadana de Magallanes mantuvo un paro ciudadano, pacífico y transversal por espacio de siete días, se habló de turistas “secuestrados” y se mencionó a varios magallánicos reclamando por sentirse “rehenes” en su propia tierra.

 

                                            

 

 
LA ASAMBLEA CIUDADANA DE MAGALLANES dejó estampada una señal que muestra la profundidad social y política alcanzada por el conflicto en el sur austral de Chile. Tras practicamente haber "ejercido" el poder durante 7 días, al final cuelga un lienzo "devolviendo" el gobierno al Estado de Derecho. Ojo con estos fenómenos, considerando que hay muchos puntos calientes más en el país y en particular en el sur chileno.

Chile: Renuncian ministros de Energía, Transportes y del Trabajo   

                           

 

Viernes, enero 14th, 2011 -

Manifestación en Punta Arenas, en rechazo al alza en el gas. Horas antes el ahora ex ministro de Energía Raineri, cuestionado por la crisis en Magallanes, había manifestado que no iba a renunciar al gabinete





                     



 

La salida de los importantes cargos se anuncia un día después de la dimisión del titular de Defensa y en medio de la crisis por el paro general en Magallanes contra el aumento del gas.
EL GOBIERNO ES EL GRAN RESPONSABLE DE LA CRISIS MAGALLÁNICA
PERO TAMPOCO SE SALVAN OTROS ESTAMENTOS DE LA INSTITUCIONALIDAD, COMO PARLAMENTARIOS, ALCALDES, ETC. NI SIQUIERA EL POPULAR GOULBORNE QUE, A LA LARGA, FUE UNO DE LOS GESTORES DEL ALZA DEL GAS. NO DE PURA CASUALIDAD SURGIÓ Y SE IMPUSO UN ORGANISMO DE FACTO COMO LA "ASAMBLEA CIUDADANA" QUE AL FINAL FUE LA QUE TERMINÓ DANDO LA FIRMA PARA TERMINAR LA CRISIS MAGALLÁNICA: "LA ASAMBLEA ENTREGA EL GOBIERNO" DECÍA UN CARTEL AL CONCLUIR EL PARO, LO QUE REFLEJA EN PARTE EL FENÓMENO SOCIAL Y POLÍTICO COMPLEJO Y PROFUNDO QUE HA TENIDO LUGAR EN LA PATAGONIA AUSTRAL CHILENA. QUE ESTA CRÓNICA DEL DIARIO "LA PRENSA AUSTRAL" DE PUNTA ARENAS SIRVA DE ENSEÑANZA PARA EL RESTO DEL PAÍS Y ESPECIALMENTE PARA LOS RESPONSABLES DE SU CONDUCCIÓN, Y TAMBIÉN DE LOS GREMIOS.
¿Cómo fue posible que “cuatro roteques” -como calificó en conversación con el diario La Prensa Austral, un integrante del gabinete de Liliana Kusanovic, a los miembros de la Asamblea Ciudadana- hayan mantenido un paro ciudadano, pacífico y transversal por espacio de siete días? ¿Cómo fue posible que esos mismos “cuatro roteques” hayan tenido a los turistas “secuestrados” y a varios magallánicos reclamando por sentirse “rehenes” en su propia tierra?
Decisiones tomadas desde el nivel central sin la necesaria consulta a la región, graves fallas comunicacionales, poca claridad para explicar la medida, la escasa fuerza con que la máxima autoridad regional defendió los intereses ciudadanos y, para algunos, la tardanza en aplicar medidas para resguardar efectivamente el orden público -como la pronta invocación de la Ley de Seguridad Interior del Estado-, son todas razones que se pueden argumentar para explicar cómo se originó y se mantuvo la movilización.
Parece una gran comedia de equivocaciones que tuvo a Magallanes en manos de un grupo, cuyo vocero fue, en un momento, un reconocido ufólogo regional.
Lo más rescatable del paro de siete días fue, precisamente, la capacidad que tuvo este grupo -al cual las autoridades no querían reconocer- de organizar en torno a su decisión a toda la comunidad magallánica. Porque, más allá de los descolgados o semi descolgados que fueron produciéndose en el camino, hubo un momento en que todos salieron a gritar: “¡No al alza del gas!”, incluyendo a empresarios grandes, medianos y chicos, parlamentarios, partidos políticos -incluidos los de la Coalición por el Cambio-, organizaciones sociales, gremiales, representantes municipales, etc., etc.. Si hubiera seguido adelante la querella interpuesta invocando la Ley de Seguridad Interior del Estado, medio Magallanes hubiera terminado preso porque la mayoría estuvo a favor de la movilización y sus medidas (bloqueo de rutas y caminos, entre otras), incluido el obispo Bernardo Bastres.
El biministro Golborne no estaba convencido de sentarse a negociar con los “roteques” de la Asamblea Ciudadana, hasta que la diputada Carolina Goic y el senador Pedro Muñoz le explicaron que, más allá de no estar constituidos legalmente, cada uno de los dirigentes representaba a gremios, juntas de vecinos, actividades productivas, que eran ellos los que habían convocado al paro y eran ellos, más allá de los que se descolgaron de la movilización, los que tenían el poder de desandarla.
¿Habrá informado la máxima autoridad regional a La Moneda que la Asamblea Ciudadana cobró fuerza a raíz de su negativa de realizar un cabildo presencial, luego de que el Presidente Sebastián Piñera anunciara que se iba a estructurar el Plan Magallanes y que, en cambio, insistió en el cabildo digital?
¿Cómo explicarán parlamentarios, autoridades municipales, exponentes del gran empresariado que fueron ellos grandes responsables de legitimar a la Asamblea Ciudadana?
Muchos de ellos resultaron los grandes perdedores, pues, en términos de credibilidad, defraudaron la confianza de muchos de sus electores y de la gente y organizaciones que los apoyaban al ir dejando sola a la Asamblea Ciudadana cuando ya no les resultó conveniente a sus intereses, cuando ya no estaban sacando provecho electoral. Los dobles discursos, las pequeñas grandes traiciones, las cobardías, las señales contradictorias desacreditaron a varias de las autoridades gubernamentales, comunales, parlamentarias y empresariales.
El paro y la forma en cómo las autoridades debieron negociar con la Asamblea Ciudadana fue -como lo admitiera uno de los enviados del ministerio del Interior- un gran ejercicio democrático de diálogo, manchado por las constantes declaraciones del Presidente y de su ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, respecto del supuesto alto grado de violencia que se estaba registrando en la zona.
A la hora del balance, cabe esperar que los emisarios de La Moneda que debieron constituirse en Magallanes lleven el mensaje a Santiago de que ésta es una zona particular, estratégica en términos geopolíticos, cuya gente merece contar con un plan de desarrollo decididamente apoyado en el discurso y con el financiamiento adecuado por el gobierno de Sebastián Piñera y los que vendrán.

 

       

www.elpatagonico.cl/.../01/alza-del-gas18.jpg

Conflicto en Magallanes: Un campanazo al centralismo chileno

Se enseña en las clases de historia que, nuestro padre de la patria,  Bernardo O Higgins  en su lecho de muerte musitó como ultimas  palabras: “Magallanes, Magallanes”. Por entonces, nuestro país no ejercía soberanía sobre esas tierras distantes, pero eran consideradas estratégicas   para el destino de la nación, se temía que alguna potencia extranjera tomara posesión del estrecho, en esos tiempos un paso insustituible de comunicación entre los océanos  Atlántico y Pacífico. 

 

Esa preocupación anclada en los orígenes de la nación, se suma a lo que podemos conocer de las inmensas vicisitudes que debe pasar cotidianamente  los habitantes de una región extrema, pues tiene una condición de aislamiento y  distancia del resto, por tanto debiera tener un tratamiento especial.  

 

Por si fuera poco, Argentina ha hecho una propuesta de largo plazo en pos del desarrollo de la Patagonia, la cual la ha convertido en una zona pujante, lo que  ha dejado en evidencia la precariedad o  la inexistencia de un programa o propuesta.

 

La región ha ido reaccionando, eligiendo  a representantes parlamentarios y alcaldes que están ajenos a  los dos bloques políticos dominantes, pero esta expresión en las urnas no ha bastado, sino que un alza inconsulta del gas generó un fuerte movimiento  social identitario  el cual se ha convertido en la mayor protesta regionalista de la que tengamos memoria.

 

En ese contexto ha quedado de manifiesto que la figura del Gobierno Regional  y sus autoridades designadas  solo asegura la supervivencia y desarrollo de un pequeño territorio situado entre Til-Til por el norte y Paine por el Sur.

 

Más allá de esos estrechos derroteros, hay otro país que no puede utilizar al máximo sus potencialidades, que condena a sus millones de habitantes a mendigar  los recursos que maneja las elites del poder público y privado.

 

Bajo estas condiciones, no parece pausible que los cánticos de que estamos al borde del desarrollo se vayan a lograr con un Estado anquilosado y heredero de una tradición centralista adherida a la piel de las coaliciones que llegan a La Moneda.

 

Particularmente, la derecha tiende a valorar más el municipio como ente administrativo, de
hecho ha llegado a controlar la gran mayoría de ellos, demostrando tener competencias y liderazgos. Probablemente les interesaba la elección de consejeros regionales mientras fueron oposición, pues le entregaría un eventual poder. 

 

En el nuevo escenario, dificulto que hoy estén dispuestos  a la promulgación de la ley, pues no parece inimaginable un escenario con consejeros regionales resultado de votaciones que en varias regiones pueden ser de oposición y ser la mayoría, y un Intendente designado por el Presidente de la República y amarrado en sus prerrogativas a los recursos que entregan los ministerios.

 

La actual crisis magallánica ha demostrado el debilitado rol que cumple la primera autoridad regional en el esquema del Estado unitario como representantes del Presidente de la República, se abren grandes interrogantes a sobre lo  que ocurrirá en el futuro cuando emerjan nuevos conflictos en las vapuleadas regiones al sur y norte de Santiago, una ciudad que se ha convertido en un imperdible para el turismo mundial, según el New York Times, y era que no, si es un enclave del primer mundo surgido a costa de la marginación y postergación de resto del país. Los ciudadanos  de las regiones tenemos la  palabra, para de una vez y a luz de las lecciones que nos deja la memorable batalla de Magallanes, exigir las elecciones directas de nuestras autoridades regionales.

 

Nota: Noticias SER da la bienvenida al sociólogo Jorge Bravo que inicia sus colaboraciones como Columnista desde Chile.

 

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Hasta el Obispo de Punta Arenas tuvo que mediar entre el Gobierno y la Asamblea para intentar solucionar el conflicto del gas.

 

 

 

 

 

 

Las protestas en Magallanes de 2011 (también llamada Segundo Puntarenazo) fueron una serie de movilizaciones sociales provocadas por el alza en el valor del gas natural en la región chilena de Magallanes, realizadas durante enero de 2011.

Las protestas, de amplia participación ciudadana, provocaron un fuerte golpe al gobierno del presidente Sebastián Piñera, que debió solicitar la renuncia a su ministro de Energía en lo que fue su primer cambio de gabinete. Tras una semana de protestas, el gobierno acordó rebajar el alza desde un 16,8% a sólo un 3% (equivalente a la inflación anual) y entregar amplios subsidios para las familias de menores recursos de la región.

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Protestas_en_Magallanes_de_2011

 

Antecedentes

 

El 29 de diciembre de 2010, el directorio de la Empresa Nacional del Petróleo (ENAP) decidió aumentar en un 16,8% el precio del gas natural en la región de Magallanes, ubicada en el extremo austral de Chile.[2] La medida tenía por objetivo disminuir la diferencia entre el precio del gas subsidiado que cobra ENAP a la distribuidora Gasco Magallanes y los valores del mercado internacional, tomando en cuenta que la petrolera nacional atravesaba por una complicada situación económica y debía mejorar sus márgenes.[3] La decisión fue tomada por el directorio de la empresa estatal, con la participación de los ministros de Energía y Minería, Ricardo Raineri y Laurence Golborne.[4]

Por otro lado, la extracción del recurso natural de gas en Magallanes es vendida a un bajo costo a la empresa transnacional Methanex, de capitales canadienses, quienes ocupan un 75% de la producción total de ENAP, hecho fuertemente criticado por la comunidad local.[5

 

 

La decisión de la ENAP, que contó con el apoyo del ministro Raineri,[5] provocó una serie de manifestaciones públicas en esa región desde el 5 de enero, incluyendo movilizaciones multitudinarias[6] [7] y paralización de actividades en sus ciudades más importantes, como Punta Arenas y Puerto Natales.[8] Ante el rechazo ciudadano, Raineri criticó dicha postura argumentando que “el subsidio en Magallanes es una fiesta que debe terminar”, generando mayor descontento entre los magallánicos.[5]

El 11 de enero la Asamblea Ciudadana de Magallanes convocó a un paro indefinido a partir de la medianoche.[9] Esa misma noche, dos mujeres, Claudia Castillo Campos de 19 años y Melisa Silva Ruiz de 23,[10] murieron arrolladas por una camioneta durante las protestas en Punta Arenas.[11] Durante ese día, más de 31 personas fueron detenidas, algunas mientras intentaban realizar saqueos y daños a la propiedad pública.[11] Tras las primeras manifestaciones, Carabineros de Chile ordenó el envío de un contingente de Fuerzas Especiales para controlar el paro.[12]

Durante el día 12 de enero, el paro continuó en las principales localidades de la región de Magallanes, extendiéndose a los principales pasos fronterizos con Argentina, por lo cual quedaron aislados más de dos mil vehículos que intentaban cruzar desde la provincia de Tierra del Fuego hacia Santa Cruz a través de territorio chileno. Otros 1.500 turistas quedaron sin movilización en el Parque Nacional Torres del Paine luego de que piquetes magallánicos cortaran las rutas hacia Puerto Natales y El Calafate.[13] Aunque funcionó en forma normal, los cortes en la ruta hacia el Aeropuerto Internacional Presidente Carlos Ibáñez del Campo obligaron a la suspensión de los vuelos de Sky Airline y de LAN Airlines.[13] [14]

El 14 de enero, la ministra secretaria general de Gobierno Ena von Baer anunció cambios en el gabinete luego de la partida del ministro Raineri y de otros tres ministros. El ministerio de Energía fue asumido por Laurence Golborne, quien se convirtió en biministro de Minería y Energía el 16 de enero.[15] El recién asumido ministro Golborne viajó a Magallanes el 17 de enero, donde continuó las negociaciones con la Asamblea Ciudadana de Magallanes. Esa noche, Golborne fue acorralado por una masa de manifestantes en una radio local, por lo que tuvo que ser escoltado por fuerzas especiales.[16]

El 18 de enero se firmó un acuerdo entre el Gobierno y la Asamblea, donde se estableció que el alza del precio del gas sólo aumentaría un 3% durante los 10 meses siguientes, y se volvió a definir el subsidio gubernamental en la barrera de los 25 mil m3. Además, el Gobierno se comprometió a entregar 18 mil subsidios a las familias más pobres de la región.[17] Ello permitió el fin del paro regional, que se extendió durante siete días.[18]

El impacto de la crisis magallánica golpeó duramente al gobierno de Sebastián Piñera. Según la encuesta Adimark, en el mes de enero la aprobación presidencial bajó 6 puntos llegando al 41%, mientras un 46% de la población manifestó desaprobación, siendo primera vez en su gobierno en que se produjo un rechazo mayoritario. Al analizar por semanas, durante plena crisis, la desaprobación a Sebastián Piñera llegó a un clímax de 52% entre el 11 y el 17 de enero. Pese a ser uno de los principales involucrados, Laurence Golborne no sufrió cambios en su percepción ciudadana, bajando dos puntos de aprobación a un 84%.[19

 

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Protestas_en_Magallanes_de_2011

 

 

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