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El polvorín

La biopiratería, otra amenaza para la Amazonía

19 Abril 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

cc-Abalos

Con esta práctica la biodiversidad de la zona puede ver amenazados sus recursos.

Se están advirtiendo una serie de contratos a etnias indígenas que permiten a empresas extranjeras acceder a sus tierras para llevar a cabo una posible explotación oculta de la biodiversidad de países latinoamericanos en la región Amazónica.

Inquietud en la región

La última alarma para el gobierno brasileño, aunque no la única, surgió con la noticia de que indios de la etnia mundurucú cedieron por 120 millones de dólares los derechos sobre sus tierras a una empresa irlandesa del negocio de créditos de carbono.

Celestial Green Ventures, la empresa irlandesa que firmó el contrato con la etnia mundurucú, se define a sí misma como líder mundial en la materia. Sólo en Brasil tiene 16 proyectos que suman 200 mil kilómetros cuadrados, según “O Estado de Sao Paulo”, lo que supone un área mayor a la superficie de Uruguay.

El acuerdo establece que durante 30 años los indios estarán impedidos de plantar o extraer maderas de sus tierras (de una superficie similar a El Salvador), a las cuales la empresa tendrá acceso absoluto.

Las autoridades brasileñas advierten que este y otros contratos similares no suponen otra cosa más que un nuevo canal para disfrazar acciones de biopiratería.

Libre acceso a las tierras

Algunas de las propuestas de contratos presentadas a las comunidades indígenas incluyen cláusulas de libre acceso a tierras indígenas y a todo el patrimonio biológico en ella contenido por parte de las empresas, lo que en la práctica puede facilitar acciones como el uso con fines comerciales o científicos de recursos de la biodiversidad, aclara la ministra brasileña de Medio Ambiente, Izabella Teixeira.

Desde Funai (Fundación Nacional del Indio) indican a su vez que el pretexto para tal cláusula es la supervisión del área para que las empresas puedan acompañar la preservación de la selva. No obstante, la falta de reglamentación de ese mecanismo deja espacio para otras actividades e investigaciones no relacionadas con el comercio de carbono, advierten.

Esta práctica para desarrollar productos medicinales, farmacéuticos, agroindustriales y de otro tipo ha provocado medidas preventivas de las Naciones Unidas y de países latinoamericanos en la región Amazónica.

Ecuador, por ejemplo, anunció hace pocos días que prepara un proyecto de ley para enfrentar el fenómeno en general.

Brasil ha tomado medidas contra la biopiratería desde hace años, pero las autoridades creen que los contratos de empresas que negocian con créditos de carbono en tierras indígenas muestran la necesidad de adaptar las normas.

Legítima preocupación

Funai dice que ya se han detectado más de 30 etnias brasileñas que han sido contactadas por empresas extranjeras que buscan negocios vinculados a los créditos de carbono, aunque se desconoce cuántos kilómetros cuadrados de tierras indígenas abarcan los contratos ya firmados. No obstante, estos contratos han sido transferidos a la Procuraduría General de la Unión para que si procede tome medidas judiciales.

Desde la Fundación del Indio consideran que los acuerdos no tienen validez jurídica porque Brasil todavía no ha aprobado el mecanismo de REDD (compras y ventas de créditos de carbono).

Las compañías que buscan contratos en tierras indígenas de la Amazonía se especializan en el desarrollo de ese mercado de créditos de carbono.

A juicio de algunos especialistas en ecología, con los contratos que dan derechos sobre tierras indígenas a empresas extranjeras se corre el riesgo de que haya exportación clandestina de recursos genéticos y de valores culturales de las comunidades indígenas.

La Amazonía

Los científicos afirman que la Amazonía es el ecosistema con más biodiversidad de toda la Tierra, con alrededor de 60.000 especies de plantas, 1.000 especies de pájaros y más de 300 especies de mamíferos, entre ellos el jaguar, además de 2.000 especies de peces de agua dulce y mamíferos acuáticos como el delfín rosa de agua dulce y la nutria gigante.

Pero muchas áreas siguen siendo vírgenes por lo que un gran número de especies de plantas y animales son desconocidas todavía por la ciencia.

Se considera que su extensión llega a los 6 millones de km² repartidos entre ocho países, de los cuales Brasil y Perú poseen la mayor parte.

La Selva Amazónica es también el hogar de millones de personas (solo de Brasil, 20 millones) y de 180 comunidades indígenas diferentes, algunas de las cuales no han tenido contacto con el mundo exterior.

Además, la Amazonía almacena entre 80.000 y 120.000 millones de toneladas de carbono, un elemento fundamental para ayudar a estabilizar el clima a nivel planetario, por lo que si esta se destruyera (su caballo de batalla es la deforestación y el cambio climático), dicen que se emitirían niveles de gases de efecto invernadero equivalentes a 50 veces la emisión anual de Estados Unidos de una sola vez.

Montserrat Gutiérrez Jiménez | www.suite101.net

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