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El polvorín

La evolución de la agricultura forestal de los mayas yucatecos

17 Octubre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

The Maya adaptation to the tropical forest agriculture began more than 4,000 years ago  

La milpa (kool) de los mayas yucatecos: cambiando para permanecer

Chacsinkín es una comunidad maya, situada en uno de los diez municipios más pobres del estado de Yucatán, al sureste de México. Las 250 familias que la componen se dedican, entre otras actividades, a la agricultura migratoria o de roza-tumba-quema con métodos tradicionales. Entre los años 1997 y 2000, se han dado cambios muy importantes en la forma en que la gente de Chaksinkín maneja sus recursos naturales: el número de campesinos que han establecido una parcela agrícola permanente ha aumentado de menos de diez a más de doscientos. Además, se han incrementado a 100 las personas que han dejado de practicar la quema. En este artículo presentamos algunas de las estrategias locales que los agricultores han utilizado para lograrlo.

La milpa maya como agricultura migratoria

La agricultura migratoria ha sido desde hace diez mil años el modo predominante para aprovechar los recursos naturales en las zonas tropicales y subtropicales del planeta, como la península de Yucatán.

 
 
 

Aquí este sistema toma el nombre de "milpa", o "kool" en lengua maya. Se trata de un policultivo basado en la asociación del maíz (Zea mais) con el camote (Hypomoea batata), la calabaza (Cucurbita moschata) y varios tipos de leguminosas (Phaseolus vulgaris, Phaseolus lunatus, Vigna spp). La milpa es una forma viva de manejo de los recursos naturales de la selva. Sólo en el estado de Yucatán existen cerca de 80,000 milperos; la tercera parte de los suelos (unas ochocientas mil hectáreas) están dedicados a la milpa, y más de la mitad del maíz que se consume es producido por ellos. Es gracias a actividades tradicionales como la milpa y la apicultura, que se ha preservado parte de las selvas de la región, a diferencia de otras zonas tropicales de México y Centroamérica, donde la ganadería extensiva y los cultivos comerciales las han substituido.

La milpa ha sido fuertemente estudiada en su forma tradicional desde los inicios del siglo veinte . Muchos estudios concluyen que actualmente la milpa está en crisis, a causa sobre todo de los grandes cambios económicos, ambientales y socioculturales que está sufriendo la región.
 
Yucatn from Space 

A este respecto, podemos decir que se han acortado los periodos de descanso de las tierras (de cerca de 20 a menos de 7 años), reduciendo con ello la fertilidad del suelo y la productividad de la milpa; los periodos de lluvias y sequía se han vuelto sumamente erráticos, aumentando el riesgo de pérdida de cosechas; y, finalmente, los precios del maíz (principal producto comercial de la milpa) han caído por debajo de sus costos de producción debido a la apertura comercial al bloque norteamericano. Sin embargo, muy pocos estudiosos han prestado atención al hecho de que la milpa se sigue sembrando aún bajo estas nuevas presiones. No es común que se den a conocer las diversas formas en que los mayas la están modificando para adaptarla a estos cambios.

Peninsula de Yucatan vista desde el espacio

¿Quiénes son los y las protagonistas en esta historia?

En 1994 se fundó la cooperativa Mayaoob (Gente Maya) en Chacsinkín, Yucatán. El grupo está formado por 13 varones y 8 mujeres, y se dedica a actividades múltiples y diversas, que les permiten llenar sus necesidades de consumo y de ingresos. En un inicio, comenzaron con una parcela de hortalizas, cercana al poblado, donde podían conseguir agua para riego a muy bajos precios. Ahí, desarrollaron formas de producir verduras con muy pocos insumos externos. Para aprovechar los subproductos de su parcela, empezaron a criar cerdos, que sirven sobretodo de ahorro para las familias de los y las socias. Más adelante, en 1997, construyeron un tanque para la piscicultura, pensando en consumir carne de pescado a bajos precios, y vender los excedentes en la comunidad. En menos de tres años, llegaron a tener cuatro tanques en producción.

Desde 1996 comenzaron a realizar innovaciones en sus parcelas de "milpa", haciéndola sedentaria, utilizando abonos verdes (leguminosas locales y exóticas) y técnicas como la "labranza mínima" para conservar la fertilidad del suelo. Los rendimientos de las llamadas "milpas ecológicas" después de tres años son de tres a siete veces mayores a los de la milpa tradicional. Desde 1998, comenzaron a enriquecer la vegetación secundaria de las selvas que rodean sus milpas, sembrando especies frutales, maderables, de construcción, etc., que les interesa conservar y aprovechar.

Su éxito en el área de la sedentarización de la milpa y la eliminación de la quema es notable. En 1998, sólo 4 campesinos probaron estas innovaciones. En 1999 la cifra subió a 13, y para el año 2000, el número se disparó a 120 campesinos. El impacto ambiental de estos resultados es muy interesante. Calculamos que gracias a esos cambios, se están dejando de emitir 1,200 toneladas de CO2 a la atmósfera cada año, además de la conservación de los suelos y de la selva.
 
Hanging corn

La capacidad de generar estrategias con coherencia

Comparación entre una parcela de "labranza mínima" (derecha) y una convencional "mecanizada" (izquierda). Durante un año de sequía como lo fue 1998, la "labranza mínima· protegió las plantas de maíz de la deshidratación y muerte. Es por ello que esta práctica reduce el riesgo de la pérdida total del cultivo.

¿Quién se puede adjudicar estos logros? Muchas instituciones han intervenido a lo largo de este proceso. El grupo Mayaoob está siendo acompañado desde 1994 por MAC, una organización civil de la región. Igualmente han intervenido varias instituciones de investigación (institutos de agricultura, de antropología, Universidad de Yucatán, etc.), así como agencias gubernamentales (secretarías de Agricultura, de Medio ambiente, de Desarrollo Social), y hasta la Iglesia Católica y algunos líderes tradicionales. Cada institución ha puesto un granito de arena, pero ninguna de ellas coordina los esfuerzos de las demás.

Mirando con atención, nos dimos cuenta que los y las integrantes del grupo han logrado formar una red o "vehículo social" de apoyo para fortalecer sus propias prácticas. En forma sutil los dirigentes de Mayaoob "coordinan" los esfuerzos de todas las instituciones, dirigiendo los diferentes recursos hacia el cumplimiento de una estrategia conscientemente planeada por ellos y ellas. Efectivamente, desde 1996 el grupo preparó lo que sería su propuesta de desarrollo para Chacsinkín. Como parte de este plan, los asociados han difundido algunos de sus logros y se ha incrementado el número de personas interesadas en seguir su ejemplo. Socios del grupo han logrado colocarse en cargos de responsabilidad comunitaria como el comisariado ejidal (autoridad local agraria), otros han aprovechado tecnologías exógenas de todo tipo; también han conseguido créditos y subsidios para su grupo y se han capacitado en áreas como la comercialización y la contabilidad. El grupo define qué oportunidades aceptar y cuáles rechazar, usando criterios propios y manteniendo un balance entre todas las personas e instituciones externas de manera que cada cual obtiene lo que busca. De este modo, un proceso técnico-productivo, ha ido de la mano con un paulatino incremento en el control de su sistema socio-cultural, económico y político, es decir, se ha convertido en un proceso de "empoderamiento".

Comparación entre parcelas de maíz manejados unas con agroquímicos y otras ecológicamente, en Sihó y Xohuayán, Yucatán.

Clases de Agricultura


Manejo agroquímico


Manejo ecológico

Cultivos de roza, tumba y quema: "Milpas" tradicionales
"Milpa-jubché" en bosques secundarios recientes 1.5 t/hectárea
"Milpa-roza" en bosques con una antigüedad de más de 12 años 1.0 - 3.0 t/hectárea
Agricultura permanente sin riego (Solamente en Xohuayán)
"Mecanizado" 3.7 t/hectárea
"Labranza Mínima" 6 t/hectárea
Agricultura permanente bajo riego (Solamente en Sihó)
Unidades de riego regular (Grupo no. 3) 2.0 t/hectárea
Unidades ecológicas con riego (Cacapek & Ich-mul) 7.5 t/hectárea

 

La conexión con su identidad y cosmovisión

Junto con sus prácticas agroforestales, también se han revalorado sus conocimientos y su cosmovisión. Lo que es evidente a través de varios indicadores, como la interiorización de las nuevas prácticas en su sistema tradicional, la continuidad en la práctica de sus ceremonias religiosas, la reversión de la tendencia de migración laboral, entre otros. Creemos que estos logros en el terreno técnico y organizativo han ayudado a mejorar su seguridad como grupo y a reafirmar su identidad étnica. La ONG MAC realiza continuamente actividades educativas en Chacsinkín con el sentido de conocer, compartir, celebrar y revalorar sus tradiciones, lo cual también ha influido en este proceso; pero son especialmente las y los socios de Mayaoob los que llevan en esto la delantera.

Las nuevas prácticas propuestas no alteran en ellos el concepto de milpa o kool. Se trata de la misma milpa, pero adaptada a las condiciones ambientales, económicas y socioculturales del presente. Ellos han interiorizado estas prácticas en su sistema, conservando el resto de sus elementos: trabajo familiar, uso de múltiples razas y variedades de maíz, destino de parte de la producción para el autoconsumo y parte para la venta, control local en la toma de decisiones, uso de múltiples terrenos para reducir riesgos, diversidad de especies, etc.

El grupo ha mantenido la costumbre de hacer ceremonias tradicionales para pedir lluvia, para proteger la parcela agroforestal contra extraños, y para agradecer las buenas cosechas. Estos rituales, aunque ya sincretizados con el cristianismo, tienen un claro origen prehispánico, y constituyen una importante defensa de la identidad indígena maya.

El papel de la investigación en el desarrollo endógeno

Las y los investigadores externos hemos empezado a utilizar el enfoque del desarrollo endógeno. En vez de poner atención en los procesos de transferencia de tecnologías occidentales convencionales, se ha profundizado en las prácticas y los conocimientos locales, evaluando el potencial para el desarrollo endógeno que tienen. El grupo Mayaoob y sus asesores de MAC han recogido esos resultados y los están aplicando en su trabajo, asegurando así que los financiamientos y capacitación se dirijan a fortalecer iniciativas verdaderamente locales, aprovechando todo el potencial que tienen.

Por ejemplo, durante 1998, un tesista de la Universidad de Agricultura de Wageningen, de los Países Bajos, identificó el potencial que la práctica de la "labranza mínima" tiene para elevar la producción de maíz y reducir los riesgos en la milpa maya en Chacsinkín y otros pueblos vecinos. Los experimentos, las mediciones, el análisis, se llevaron a cabo junto con los campesinos y los miembros de MAC. Creemos que esto ha influido para facilitar la adopción de esta práctica por otros campesinos. También en el terreno social se está dando esta complementariedad. En 1999, una investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia, profundizó en las formas de organización local para la tenencia de la tierra y la toma de decisiones, encontrando una fuerte correlación entre familias extensas (linajes), y los ocho diferentes rumbos ó caminos en que está dividido el territorio de Chacsinkín . Esto está siendo utilizado por el grupo Mayaoob para reproducir su experiencia de organización para la producción, respetando y fortaleciendo las instituciones locales (formas de organización y formas de trabajo locales).

Este esquema de colaboración negociada entre investigadores, promotores del desarrollo y grupos locales ya no es la excepción. En general, ha empezado a dar muy buenos resultados en varias comunidades mayas del sureste de México (Xohuayán, San Antonio Sihó, Sinanché, Kochol, etc.), y se caracteriza porque en ellas coinciden un grupo local fuerte, un organismo intermedio (normalmente una ONG) y una institución de investigación competente. Es indispensable la utilización de métodos participativos, tanto en la tareas de investigación como en las de desarrollo; pero aún más importante es adoptar un enfoque endógeno, a partir del cual las acciones se respetan y se construyen sobre iniciativas locales, y los procesos se dirigen, sistemática y progresivamente, hacia la interiorización por parte de la población local.

Innovando para resolver los cuellos de botella

 

Junto con las diferentes personas que dan asesoría al grupo Mayaoob, los socios y socias han participado en diferentes talleres y cursos. Los temas de los talleres son elegidos por la asamblea del grupo y, después de cada taller, los socios hacen pruebas de las soluciones tecnológicas propuestas.. Un comunero, formado como técnico en agricultura ecológica, se encarga de apoyar este proceso en forma participativa, financiado por MAC y por el propio grupo Mayaoob. Gracias a esta cooperación, tenemos registros más o menos sistemáticos de los experimentos y sus resultados técnicos.

Un ejemplo de este trabajo es la adopción y posterior interiorización de la práctica de la "labranza mínima", tal como se conocía en el sur de Yucatán. En su versión original, la "labranza mínima" requiere una gran inversión de trabajo, pues en su primer año se deben abrir surcos y llenarlos con estiércol animal o restos de leguminosas. En Chacsinkín, liderados por un miembro de Mayaoob, la gente decidió adquirir un pequeño tractor con un crédito y abrir caminos que pasen por las parcelas que están en un mismo "rumbo". Así, se ha facilitado el trabajo, permitiendo que cada campesino haga de una a dos hectáreas de "milpa ecológica". Además, los campesinos han aprendido a preparar compostas concentradas, que contienen los mismos nutrientes, pero en menor volumen que el estiércol animal. Finalmente, en lugar de usar especies de abonos verdes como el "frijol terciopelo" (Mucuna pluriens), siguen utilizando leguminosas locales, como los 'ibes' o pallares (Phaseolus lunatus), cuya aportación de nitrógeno es un poco menor pero que son altamente aceptadas en la dieta local y en los mercados regionales.

Nuevos retos en el horizonte

Quedan algunos retos pendientes en este proceso. Algunos de ellos son la inequidad que aún se da al interior del grupo Mayaoob entre socios varones y mujeres, las dificultades políticas del grupo en el complejo contexto regional, y el hecho de que su producción anual no ha llegado a cubrir las necesidades totales de ingresos monetarios de sus asociados y asociadas. Sin embargo, experiencias como la de Mayaoob deben cuestionar nuestros modelos de investigación y desarrollo. Por un lado, la utilización de métodos participativos, la alianza de investigadores con ONGs, el respeto y fortalecimiento de su identidad cultural, entre otras cosas, han influido positivamente para obtener los resultados actuales. Por otro lado -y esto nos parece determinante- los actores internos y externos han tomado el camino de un desarrollo endógeno, construyendo sobre iniciativas locales (prácticas, conocimientos, cosmovisión, etc.), e intencionalmente guiando el proceso hacia el empoderamiento de los sujetos locales.  

Referencias

Bernardino Ku Yah es promotor de agricultura ecológica en la ONG MISIONEROS, A.C. (MAC); Xavier Moya García es asesor de MAC y del grupo Mayaoob. Regresar

Publicado por: LEISA (Revista de Agroecología) Vol. 16, Núm. 3, Enero 2001, Cultivando en el bosque

 
 
 
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 wac.naturalnews.tv/707-2.jpg                          www.naturalnews.tv/v.asp?v=934EC204C908E5EFBC...

A diagram of the forest canopy showing root crops beneath the ground, garden crops reaching 10 feet in height, shade and fruit trees at 20 feet, foliage and nitrogen-fixing legumes at 30 feet and palm trees at 40 feet.

 

Map shows archaeological sites in Belize and GuatemalaCollapse

What followed the Classic period, however, is the “mysterious” collapse of the Maya in what is called the Terminal Classic period (900 to 1000 CE). The monumental city centers of the southern lowlands were neglected while the centers of the north began to grow.

While there is debate about the nature of the Maya collapse, there is little doubt that the extravagance of the Classic period resulted in warfare and failure of the elite to govern. Even so, the continuity of the Maya language, arts, writing, and calendar into the Postclassic, especially in the northern Yucatan, suggests a more complex set of causes. www.espmaya.org/ancient.html

 
 La agricultura de los mayas

 
 

Los mayas de las tierras altas

(por ejemplo en Chiapas, México) gozaban de suelos ricos en minerales, pero debían construir bancales o terrazas idénticas a los andenes incaicos. De esa forma cultivaban en las empinadas laderas y regaban sus plantaciones canalizando los arroyos de las montañas.
 
En las tierras bajas tropicales (por ejemplo en El Petén, Guatemala) el suelo era pobre, por eso los mayas practicaban la técnica de "tala y quema": cortaban los árboles de la jungla y los dejaban secar, para luego quemarlos. De esta manera enriquecían el suelo y empezaban a sembrar. Después de tres años de uso estas tierras debían estar en barbecho, o sea descansar, por ocho años para recuperar su fertilidad. A este tipo de terrenos de cultivo los aztecas le decían milpa, pero los mayas le llamaban kool. En las zonas pantanosas creaban "chacras elevadas", idénticas a los camellones del Perú.
En el trabajo agrícola se utilizaba el xui, una vara puntiaguda endurecida con fuego; el bat, un hacha de piedra; y el chim, una bolsa donde llevaban las semillas.
 
El cultivo fundamental de los mayas fue el maíz, pero también fueron importantes: el cacao, el camote, la calabaza, el frijol, el algodón y el árbol de pan.
 

Ways of Ancient Mexico Reviving Barren Lands

 
Jesús León Santos is a Mixtec Indian farmer who will soon plant corn on a small plot next to his house in time for the summer rains. He plows with oxen and harvests by hand.

Under conventional economic logic, Mr. León is uncompetitive. His yields are just a fraction of what mechanized agriculture churns out from the vast expanses of the Great Plains.

But to him, that is beside the point.

The Mixteca highlands here in the state of Oaxaca are burdened with some of the most barren earth in Mexico, the work of more than five centuries of erosion that began even before the arrival of the Spanish colonizers, their goats and their cattle. The scuffed hillsides look as though some ancient giant had hacked at them, opening gashes in the white and yellow rock.

Over the past two decades, Mr. León and other farmers have worked to reforest and reclaim this parched land, hoping to find a way for people to stay and work their farms instead of leaving for jobs in cities and in the United States.

“We migrate because we don’t think there are options,” Mr. León said. “The important thing is to give options for a better life.”

Viewed against the backdrop of rising food prices in a global marketplace, Mr. León’s fight to keep farmers from abandoning their land is much more than a refusal to give up a millennial way of life.

As Mexico imports more corn from the United States, the country’s reliance on outside supplies is drawing protests among nationalists, farmers’ groups and leftist critics of Mexico’s free trade economy. Earlier this year, as the last tariffs to corn imports were lifted under the North American Free Trade Agreement, farmers’ groups marched against the accord in Mexico, asking for more aid.

Mr. León and the farmers’ group he helped found, the Center for Integral Campesino Development of the Mixteca, or Cedicam, have reached into the past to revive pre-Hispanic practices. To arrest erosion, Cedicam has planted trees, mostly native ocote pines, a million in the past five years, raised in the group’s own nurseries.

Working communally, the villagers built stone walls to terrace the hillside, and they dug long ditches along the slopes to halt the wash of rainwater that dragged the soil from the mountains. Trapped in canals, the water seeps down to recharge the water table and restore dried-up springs.

As the land has begun to produce again, Mr. León has reintroduced the traditional milpa, a plot where corn, climbing beans and squash grow together. The pre-Hispanic farming practice fixes nutrients in the soil and creates natural barriers to pests and disease.

Along the way, the farmers have modernized the ancient techniques. Mr. León has encouraged farmers to use natural compost as fertilizer, introduced crop rotation, and improved on traditional seed selection.

Mr. León plows with oxen by choice. A tractor would pack down the soil too firmly.

In the eight villages in the region where Cedicam has worked, yields have risen about three or fourfold, to about 16 to 24 bushels per hectare, Mr. Leon said. Unlike the monocultures of mechanized farming, these practices help preserve genetic diversity.

Mr. León’s work is a local response to the dislocation created by open markets in the countryside. “The people here are saying that we have to find a way to produce our food and meet our basic needs and that we can do it in a way that is sustainable,” said Phil Dahl-Bredine, a Maryknoll lay workers and onetime farmer who has worked with Cedicam for seven years and written a book about the region.

The key to determining the project’s success, and that of similar projects in these highlands, will be if it can produce enough to sustain families during the bad years, said James D. Reynolds, an expert on desertification at Duke University who visited Cedicam last month. The land of the Mixteca region is so degraded that “the overall potential is not that high,” he said.

Over the past two decades, the Mexican government has steadily dismantled most support for poor farmers, arguing that they are inefficient. About two-thirds of all Mexican corn farmers, some two million people, are small-scale producers, farming less than 12 acres, but they harvest less than a quarter of the country’s production.

Rising demand for animal feed has spurred soaring imports of subsidized corn from the United States. Mexico now buys about 40 percent of its corn from the United States.

Increased subsistence farming is not the answer to the global food crisis. But people skeptical about the idea that free trade is the best way to reduce hunger point to small-scale projects like Cedicam’s as alternatives to industrialized farming, which is based on costly energy use, chemical fertilizers and pesticides.

“The Green Revolution displaced our local resources,” said Mr. León, referring to modern agricultural practices with hybrid crops and chemical fertilizers. “Our dependence on the outside, that led to our ruin.”

Mixtec farmers typically grow enough corn to feed their families and sell the excess in local markets. But the price they get has been distorted by subsidized American imports and the dominance of just a handful of large buyers. It does not cover the increase in the cost of fertilizer, which has more than doubled in the past year.

“We have to think about a different form of production,” said Mr. León, who won the prestigious Goldman Prize for grassroots environmentalists last month. “Conventional methods are not possible in a globalized market.”

Mr. León, 42, combines a hard-headed analysis of crop yields with a reverence for the land. “It is my passion to live in this place,” he said, as he waved at a stand of pines he had planted. “When I was little, it was practically impossible to hear the birds singing” because there were no trees, he said. “Now you can hear their song all day.”

But the Indians here are still so poor that many continue to leave. Indeed, Mr. León is the only one of nine siblings who farms.

Aware of that, Cedicam has started greenhouses so farmers can grow vegetables to sell. Most people still keep goats and sheep, which forage on the rocky hillsides. A goat will bring $45 at the most, money that goes to food and clothes, said Juventino Rosas, a farmer who lives just down the road from Mr. León.

“I want him to teach us where to find a job,” said Mr. Rosas’ wife, Lucía Pedro Montesinos, who was herding two dozen goats, her 9-month-old son strapped to her in a shawl.

And what kind of job? Mr. Rosas’ answer suggested that he still sees farming as a way of life, but not yet a living: “A water-purification plant, or maybe a clothing factory.”

Elisabeth Malkin, The New York Times, 13.05.08

http://www.nytimes.com/2008/05/13/world/americas/13oaxaca.html

  
 

Zapatista Milpa vandalized, will be replanted

 

 

A milpa (corn field) located in Balboa Park symbolizing the struggle of the Chiapas Indigenous Zapatista population against discrimination and genetically modified (GMO) corn was recently vandalized and destroyed.

    The act of vandalism of The Zapatista Milpa is a clear sign of the anti-Mexican sentiment throughout the United States, but especially in border states, states a press release by Schools for Chiapas, the local group that planted the milpa and that supports Zapatista communities in Chiapas.

    “We believe this attack to be a hate crime motivated by the same anti-immigrant and anti-Mexico hysteria which is sweeping the country,” reads the release.

    The milpa, which had been planted earlier this year, during Earth Day 2010, was made from corn seeds donated by Mayan farming families to publicize their resistance to genetically modified (GMO) corn and to seek sanctuary for their heritage corn seed which is now threatened with GMO contamination.

    “As a symbol of hope and life, this tiny GMO-free corn field must be replanted to provide continued sanctuary to corn from Chiapas, Mexico,” the group states.

    The replant will be on Sunday, June 27, from 2 p.m. to 4 p.m. at The Zapatista Milpa on Park Avenue near the World Beat Center, Balboa Park

    “It might be too late to have a good harvest of the corn will be replanting, but it will be a symbol of hope and to send a positive message that we need to save the planet,” said Peter Brown, public school teacher and a coordinator for School of Chiapas. “We want to replant to underline that the struggle goes on.”

    Brown adds that “these types of vandalisms will not stop us. We will continue in our way. The movement will not be derailed by these kinds of actions.”

    In the press release, School for Chiapas extends an invitation to the vandals to come and help in the replant, so that they can learn about the struggles of the Zapatistas groups in Chiapas.

    “We hope those who stomped and uprooted the living garden of Mayan corn in Balboa Park can find a way to heal. Specifically we invite them to join us at the replanting celebration on June 27,” the statement reads.

            Brown said that this response, extending an invitation to the vandals, is something group members have learnt from Indigenous people in Chiapas.

   “Although they have suffered horrific violence and oppression, they have never responded in violence or anger,” he said. “Instead, they always reach out help people to understand them. It’s a message we learn from Zapatistas.”

   Although for many people in San Diego the word “Zapat-ista” represents violence, an isolated event that occurred in the 1990s and that is now gone, Brown said the Zapatista Movement, struggle and principles are alive and very relevant today.

   “The message of Zapata that the land belongs to those who work it is still true,” he said.

   School for Chiapas will have monthly gatherings at the Zapatista Milpa on the third Sunday of each month.

            To obtain Zapatista corn seeds for planting or to learn more about the Zapatista Milpa in Balboa Park, visit www.schoolsforchiapas.org. Jun 18, 2010

 

Milpa Zapatista vandalizada será replantada

 

 

Una milpa (campo de maíz en policultivo), ubicada en Parque Balboa que simboliza la lucha de la población indígenas zapatistas de Chiapas contra la discriminación y contra los organismos genéticamente modificados (OGM) fue vandalizada y destruida.

 

 

El acto de vandalismo de la milpa zapatista es una clara señal del sentimiento antimexicano en los Estados Unidos, pero sobre todo en los estados fronterizos, según un comunicado de prensa de Schools for Chiapas, el grupo local que sembró la milpa y que apoya a las comunidades zapatistas en Chiapas.

 

"Creemos que este ataque criminal está gavillado por el odio anti-inmigrantes y por el odio anti-México, una histeria que está barriendo el país", remarcaba el comunicado.

 

 La milpa, que se había plantado a principios de este año, durante el Día de la Tierra 2010, se hizo a partir de semillas de maíz donados por familias de agricultores mayas para dar a conocer su resistencia superior a la del maíz genéticamente modificado y para buscar un refugio para estas semillas de maíz, patrimonio ancestral que se ve ahora amenazado con la contaminación por organismos genéticamente modificados OMG.

 

"Como un símbolo de esperanza y vida, este pequeño campo de maíz libre de transgénicos debe ser replantado para dar refugio al maíz nativo de Chiapas, México", señala el grupo.

 

 "Puede ser que sea demasiado tarde para tener una buena cosecha, pero será un símbolo de esperanza y para enviar el mensaje positivo de que necesitamos salvar el planeta", dijo Peter Brown, profesor de la escuela pública y coordinador de la Escuela de Chiapas. "Queremos volver a plantar para subrayar que la lucha continúa".

 

Brown remarcó "este tipo de vandalismo no nos detendrá. Vamos a seguir en nuestro camino. El movimiento no será paralizado por este tipo de acciones". En el comunicado de prensa, la Escuela para Chiapas se extiende una invitación a los vándalos para venir y ayudar en la replantación, por lo que pueden aprender de las luchas de los grupos zapatistas en Chiapas.

 

"Esperamos que aquellos que pisotearon y arrancaron el huerto de maíz maya en el Parque Balboa puedan encontrar una manera de subsanar la tropelía. En concreto, los invitamos a unirse a nosotros en la celebración de replantación el 27 de junio ", dice la declaración.

 

Brown dijo que esta respuesta, que extiende una invitación a los vándalos, es algo que los miembros del grupo han aprendido de los pueblos indígenas en Chiapas.

 

 "A pesar de que han sufrido violencia y opresión terrible, nunca han respondido con violencia o ira", dijo. "En su lugar, siempre ayudan a la gente a entenderlos. Es un mensaje que aprendimos de los zapatistas. "

 

 Aunque para muchas personas en San Diego, la palabra "Zapatista" representa violencia, por un hecho aislado que se produjo en la década de 1990, el movimiento zapatista, su lucha y principios siguen vivos y son muy importantes hoy en día.

 

"El mensaje de Zapata, “la tierra pertenece a los que la trabajan” sigue siendo cierto", dijo.

 

Schools for Chiapas tendrá reuniones mensuales en la Milpa zapatista en el tercer domingo de cada mes.

 

Para obtener semillas de maíz zapatista para la siembra o para aprender más acerca de la Milpa zapatista en el Parque Balboa, visite www.schoolsforchiapas.org. Jun 18, 2010

 

Ayuda a preservar el maíz Zapatista
Siembra las semillas de la resistencia y únete al creciente movimiento en contra de la contaminación transgénica del maíz Maya.

Tú puedes ser parte de la preservación de una herencia genética que ha evolucionado por miles de años, sembrando estas semillas fuertes en tu comunidad, milpa, casa, escuela u hortaliza familiar. Haz una fiesta en honor de maíz cuando sea tiempo de cosecha e invita a toda tu familia y a tus amigos a comer el rico maíz mientras celebran el movimiento Zapatista que lucha para lograr un mundo donde quepan muchos mundos.

Estas semillas han sido donadas por los campesinos Zapatistas quienes esperan que gente de conciencia den refugio con respeto a esta parte viva de su herencia cultural. A pesar de la importación masiva de maíz transgJnico enviado por Estados Unidos a México, las comunidades mayas autónomas de Chiapas se están dedicando a mantener el suyo puro y natural.

Por el gran valor cultural de estas semillas mayas, se te pedirá que firmes un acuerdo en el que afirmes que jamás permitirás que este maíz se utilice con fines comerciales.
www.schoolsforchiapas.org/english/archive/pas...

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