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El polvorín

La Haya. Una de cal, una de arena.

22 Abril 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Miedo y asco en MVD
La columna de Daniel Figares.

 

 

La Haya. Una de cal, una de arena.

 

images Nadie en su sano juicio iba a pretender que la Corte Internacional de la Haya, el máximo organismo de justicia del mundo, el órgano judicial de la Organización de Naciones Unidas, dijera que Botnia contamina: tendrían que cerrar TODAS las pasteras del mundo si La Haya dijera eso.

De manera que no sorprende su fallo: Uruguay violó el tratado de la CARU (Comisión Administradora del Río Uruguay) al no seguir los protocolos establecidos en su estatuto x lo que se le condena moralmente x ello; y Botnia no contamina, pese a admitir en la lectura del fallo que algunas muestras de algunas sustancias habían excedido –siempre se utilizó el termino EXCEPCIONALMENTE- algunos de los parámetros establecidos. (Y hasta se dijo en algún caso que si bien los valores eran más altos, a veces eran inferiores a los que se detectaban en otras partes del río… lo que como explicación o excusa me pareció increíble.)

Tradicionalmente, la producción de celulosa y papel se desarrolló en los países del Norte (Estados Unidos y Canadá) y Europa. Aunque en materia de contaminación, ya existía desde hace un tiempo una tendencia en el Norte dispuesto a trasladar sus industrias contaminantes a países pobres –en este caso del Sur- dispuestos a aceptar cualquier tipo de inversión, ya que, como se sabe, la necesidad tiene cara de hereje.

(Además, una profunda razón económica: x estos lares, algunas de las especies de árboles utilizados x la industria crecen de 8 a 10 veces más que en Canadá, Finlandia y Suecia, que son potencias mundiales en la industria forestal.)

Desde los '50, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) venía impulsando plantaciones de eucaliptos, pinos y otras especies de rápido crecimiento en los países del Sur, y ya en la década de los '60 comenzaron a establecerse plantaciones en muchos otros países.

Además de la FAO, en ese proceso intervinieron actores multilaterales como el Banco Mundial (BM) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), empresas consultoras, agencias de cooperación, agencias de crédito a la exportación y la propia industria, a las que se sumó el apoyo casi absoluto de la profesión forestal formada en la ideología de la FAO.

Recordemos, a su vez, aquel documento del Banco Mundial –un memorándum interno- que se filtró a los medios –ya en los años 90- donde se decía claramente que la intención era esa: mudar las industrias contaminantes al sur. (El Washington Post hizo referencia a un memorando que firmó Lawrence Summers como directivo del Banco Mundial en el que sugería que los países desarrollados deberían exportar su contaminación a los países en vías de desarrollo. Summers fue vicepresidente de Asuntos Económicos y Economista Jefe en el Banco Mundial, figura importante de la administración Clinton y uno de los asesores más destacados del equipo de Obama ni bien asumió la presidencia de los Estados Unidos.)

Como pasa con los alimentos y otras materias primas, todo con el objetivo de continuar abasteciendo un consumo excesivo de papel y cartón en los países ricos del Norte. A saber, el consumo anual per cápita en los países del Sur donde se instalan grandes plantaciones y se produce celulosa es mucho menor que el de los países del Norte: el de Chile es de 53 kilos; Sudáfrica 41; Uruguay 40; Brasil 38 e Indonesia 21, mientras el de Finlandia es de 430, Estados Unidos 331, Suecia 280, Canadá 263, Alemania 233 y Japón 250. (Aunque las cifras tengan algunos pocos años y no las tenga actualizadas sirve para ver las proporciones, o las desproporciones, más bien.)

Acá en Uruguay, durante la década de los '50 la FAO envió dos misiones al país, que recomendaron las plantaciones. En los '60 se aprobó la ley forestal, centrada en la promoción de monocultivos de eucaliptos y pinos. Ya en los '80 llega al país una misión de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón, que elabora un "Plan Maestro" para la instalación de monocultivos forestales (¿serían ESAS las personas de origen asiático que se encontraban entre los presentes a la hora del fallo en la Corte Internacional de La Haya, en Holanda?).

Ya en 1987 -tal y como siempre se jacta ‘el cejas’, el ex presidente colorado Julio María Sanguinetti-, se aprueba una segunda ley forestal y el Estado adopta el Plan Maestro japonés como su propio plan forestal. El BM aporta los recursos financieros necesarios para la promoción. El Estado se encarga de definir tipos de suelos de "aptitud forestal" -aunque nunca estuvieron cubiertos de bosques-, en los que se promueven plantaciones a expensas del ecosistema de pradera original (y acá Lacalle aportó su granito de arena a la cosa). X si fuera poco las empresas reciben subsidios (se les devuelve al año el 50% del costo de plantación); exoneraciones impositivas totales y créditos blandos; además de establecer zonas francas para estas empresas, cosa que ya finalmente pone en práctica el ex presidente Jorge Batlle a la salida de su gobierno, y que ratifica Vázquez ni bien asume, e incluso antes, cuando pese a siempre estar en contra de estos negocios, ya en su gira preelectoral, en España, decide darse vuelta (como en tantos otros temas) ...

Desde un principio las exportaciones de madera sirvieron para abastecer plantas de celulosa en Europa, propiedad de las mismas empresas que tenían en Uruguay sus plantaciones: Ence (España) y UPM/Kymmene (Finlandia), que aquí conocimos como Botnia, ahora UPM-Botnia y antes Metsa Botnia (que había comprado la parte de la multinacional Shell en las plantaciones que ésta había desarrollado con UPM/Kymmene).

Uno de los aspectos que remarcó el tribunal en su fallo fue la garantía que significaba para la Corte, el hecho de que la planta utilizara la tecnología KRAFT, quizás definida como la menos contaminante del mundo. Pero se debe saber que la industria de pasta de celulosa está calificada legislativamente en la Unión Europea como actividad industrial con "elevado potencial de contaminación" y que se establece la obligación de "considerar sitios alternativos para la radicación con el objeto de minimizar el impacto en el ambiente y en la salud".

En las denuncias presentadas x algunos sectores de la sociedad argentina se sostiene que “conforme a la legislación europea, los denunciados no podrían instalar en Europa estas plantas principalmente debido a la tecnología utilizada y al lugar de radicación.” Y, lo que no es menos importante, “que la tecnología de procesamiento que utilizarán los denunciados, es el denominado ECF o KRAFT, que contiene un derivado del cloro elemental altamente contaminante y que produce afectaciones a la salud.”

En nuestro país se ha sostenido x distintos especialistas algunos temores:(1) que la gran masa forestal implantada pueda afectar el balance hídrico, ya que absorbería grandes volúmenes de agua, lo cual afectaría la disponibilidad de agua subsuperficial para otros cultivos adyacentes, produciendo a mediano plazo un proceso de desertificación; (2) que el eucalipto puede provocar un efecto desecante sobre el suelo y afectar la provisión de nutrientes de modo tal que quedarían inutilizados para otra producción, y (3) el hecho de ser plantaciones monoespecíficas redunda en escasa biodiversidad, dado que no ofrecen posibilidades de sustento a las especies autóctonas. (Y hasta un estudio de la Facultad de Ciencias calificó el proyecto como “subletal” para la región, ni más ni menos.)

Entre tanta impostura, la de la ‘izquierda uruguaya’ que antes repudiaba estos negocios y ahora los alienta; intelectuales de la talla de Eduardo Galeano que se prestaron para encabezar actos en contra y después se borraron sumergiéndose en un profundo silencio; y los seudo nacionalismos con los que la prensa (uruguaya y argentina) hacen jugar tironeando los corazones… entre tanta cosa politiquera y camisetera, hay que destacar a la Ong Guayubira, que siempre estuvo presente (ya desde la década del 90) en contra de estos emprendimientos que mueven miles de millones de dólares, pero le dejan muy pocas divisas y menos empleos al Uruguay.

Con el aumento en la producción de celulosa en la región, más la presencia activa de China como una de las potencias económicas mundiales –principal importador neto-, cabe esperar que la tendencia a la producción y el consumo de papel seguirán creciendo al ritmo que lo pensó la FAO.

Así que los puentes seguirán cortados, los asambleístas de Entre Ríos seguirán su lucha… nuevos emprendimientos llegarán…
 
En cuanto a la contaminación, está sabido, los resultados sólo podrán verse en el largo plazo.

Seguramente cuando ya sea demasiado tarde.

DanielFigares

(Fuentes utilizadas: Le Monde Diplomatique y ABC de España.)

 

   
   
   

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