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El polvorín

La huelga del Metro de Madrid: una cuestión de clase

8 Julio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

La decisión de desconvocar las huelgas previstas en el Metro de Madrid ha abierto un período de tregua inquietante. [TAMBÉ EN CATALÀ]
Sam Robson (En lucha / En lluita) | Para Kaos en la

La decisión de desconvocar las huelgas previstas en el Metro de Madrid ha abierto un período de tregua inquietante. En dos asambleas el pasado lunes la gran mayoría de las y los trabajadoras presentes acordaron abandonar su huelga indefinida para dar un respiro a la población madrileña y promover negociaciones con la empresa. Habrá otra asamblea el lunes día 12 para decidir si se mantienen las huelgas previstas para el 13, 16, 20 y 23 de julio. Esta semana se sentaron juntos los sindicatos y Metro para buscar una salida al conflicto.

Con todo esto parece que puede haber una posible solución, así que ¿por qué inquietante? La verdad es que las y los trabajadores han cedido bastante, habiendo mostrado que son un colectivo poderoso con la capacidad de ganar su lucha por completo. “No hay líneas rojas en la negociación” dijo ayer Antonio Asensio, del Comité de Huelga. Y eso cuando hay, según los sindicatos, 2.000 expedientados entre la plantilla. Mientras tanto, la empresa y la Comunidad de Madrid no han respondido con el mismo espíritu de generosidad. Metro respondió a la votación insistiendo que ya estaba estudiando la posibilidad de aplicar la reducción del 5% de los sueldos en junio y julio sin más. Por su parte, Esperanza Aguirre afirmó que la Comunidad de Madrid no entraría en negociaciones si no se desconvocaran todas las huelgas. Añadió la Presidenta que lo primero en las conversaciones entre sindicatos y empresa sería fijar los servicios mínimos, y que si no hubiera acuerdo, que se impondrían.

Merece la pena examinar un poco el controvertido tema de los servicios mínimos, la falta de los cuales durante dos días de huelga provocó un gran alboroto mediático. Casi toda la prensa gratuita, que nunca hace ningún tipo de investigación periodística y se contenta con publicar lo que les llegue desde Reuters o cualquier otra agencia de noticias, esos días sí mandaron a las calles sus periodistas en búsqueda de cualquier persona dispuesta a denunciar a las y los huelguistas (hay que tener en cuenta que una huelga total del metro afecta gravemente a estos periódicos). Sin duda, los días de huelga sin servicios mínimos dificultaron las vidas de un sector del público y había gente descontenta. Pero las y los trabajadoras no tienen la culpa de estas dificultades, sino la empresa y en gran parte eso se entiende. Un sondeo bastante amplio por RTVE por ejemplo, mostró que un 55% culparon a la Comunidad.

Además el concepto de los servicios mínimos es muy engañoso. Aquí tenemos una empresa que ha roto el convenio, un documento legal, que tiene con sus trabajadores y trabajadoras. Cuando protestan en forma de huelgas, la misma empresa se lleva las manos a la cabeza horrorizada reclamando que se observe la legalidad de los servicios mínimos. Es más absurdo aún si consideramos que es la propia empresa (o la Comunidad, que es efectivamente lo mismo) la que impone los servicios mínimos. Por si fuera poco, como explican en su página web las y los huelguistas, no hay siquiera ninguna ley de huelgas y los servicios mínimos son un vestigio de la dictadura, una imposición sin legitimidad ninguna.

En términos generales, lo que existe actualmente es un conflicto sobre quién debe pagar la crisis. Los y las trabajadoras del Metro son el primer grupo de trabajadores en el Estado español que ha organizado una lucha seria diciendo “¡no la pagaremos nosotros!”. Todo el discurso sobre los servicios mínimos es un arma más en manos de la clase dirigente que está luchando con toda su fuerza para salir ganando y lo debemos ver como tal. Es cierto que hay trabajadoras y trabajadores más precarios, o que cobran menos, pero si se pierde la lucha en el Metro, todas las empresas cogerán confianza y las y los precarios serán aún más vulnerables.

Sin embargo, si esta huelga gana, daría luz verde a millones de trabajadores que de momento no tienen la confianza de luchar contra los recortes. Por tanto, es fundamental defender el derecho a huelga de los y las trabajadoras del Metro y el derecho a huelga de la manera más eficaz y contundente posible.

Esto incluye saltarse los servicios mínimos. También incluye la acción directa, como mostraron los y las trabajadoras de la limpieza del Metro de Madrid, ganando sus demandas en la huelga de 2007, que incluyó echar aceite y basura por los andenes de las estaciones. Y además incluye montar piquetes. Como se ha dicho, los jefes emplean cualquier arma posible para ganar las huelgas, y disponen de una gran maquinaria mediática con la que apalear ideológicamente a las y los huelguistas, minando su confianza. Ante esto, organizar piquetes grandes y asambleas que animan y dan la posibilidad de hablar con compañeras y compañeros y contraponer el discurso de la empresa, son imprescindibles.

No está claro lo que va a suceder ahora. Entrar en una huelga indefinida es un paso muy valiente que exige mucha confianza, y es posible que ésta esté actualmente un poco minada. Podemos especular también sobre lo que se dijo en las asambleas del lunes. Se hicieron a puerta cerrada, lo que es una posible indicación de que UGT esperaba bastante desacuerdo con su propuesta de desconvocar las huelgas y es probable que entre la plantilla haya mucho debate sobre los pasos a seguir. Pero lo que sí hemos visto es que aunque muchas veces se dice que la clase trabajadora no tiene fuerza y que las luchas tradicionales no funcionan, en realidad los y las trabajadoras, e incluso un colectivo bastante pequeño, tienen mucho poder.

Es el poder de la clase trabajadora la que produce toda la riqueza que existe en la sociedad. No solamente fue la empresa la que sintió este poder al perder millones de euros en los cuatro días de huelga, sino también las empresas del centro de Madrid que en seguida empezaron a quejarse por las ventas perdidas que sufrían. Esperemos que los y las trabajadoras del Metro vuelvan a hacer sentir su fuerza y que su victoria sea un llamamiento al resto de la clase trabajadora: “Que la crisis la paguen los ricos”.


Nota de El Polvorín;

Voy a tomarme la licencia de agregar al texto, el comentario que aparece en Kaos en la Red, porque considero que es importante el dato que señala.

Ivonne Leites

 

 

#1.- Apoyo a los trabajadores de METRO MADRID.

Pedro Metro Madrid |08-07-2010 13:42

Desde aqui mostrar todo mi apoyo a los trabajadores del METRO DE MADRID, en la defensa de  sus derechos, recogidos en su convenio colectivo vigente. Tan solo indicaros que la propuesta de desconvocar la huelga indefinida que habia solicitado Solidaridad Obrera y que estaba apoyada por todos los sindicatos, no la hizo UGT, fue una decision colegiada de todos los sindicatos representados en el COMITE de HUELGA, de los paros efectuados los dias 28, 29 y 30, ( SCMM, CCOO, UGT, SO, y SLMS). Compañeros la lucha nunca esta reñida con una informcion veraz. Salud.

 





La vaga del Metro de Madrid: una qüestió de classe

La decisió de desconvocar les vagues previstes al Metro de Madrid ha obert un període de treva inquietant. En dues assemblees dilluns passat la gran majoria dels i les treballadores presents van acordar abandonar la vaga indefinida per donar un respir a la població madrilenya i promoure negociacions amb l'empresa. Hi haurà una altra assemblea dilluns dia 12 per decidir si es mantenen les vagues previstes per al 13, 16, 20 i 23 de juliol. Aquesta setmana s’han assegut junts els sindicats i el Metro per buscar una sortida al conflicte.

Amb tot això sembla que hi pot haver una possible solució, llavors perquè inquietant? La veritat és que els i les treballadores han cedit bastant, havent mostrat que són un col•lectiu poderós amb la capacitat de guanyar la seva lluita per complet. "No hi ha línies vermelles en la negociació" va dir ahir Antonio Asensio del Comitè de Vaga. I això quan hi ha, segons els sindicats, 2.000 expedientats entre la plantilla. Mentrestant l'empresa i la Comunitat de Madrid no han respost amb el mateix esperit de generositat. Metro va respondre a la votació insistint que ja estava estudiant la possibilitat d'aplicar la reducció del 5% dels sous al juny i al juliol sense més ni més. Per la seva part, Esperanza Aguirre, va afirmar que la Comunitat de Madrid no entraria en negociacions si no es desconvocaven totes les vagues. Va afegir, la Presidenta, que el primer que es tractaria en les converses entre sindicats i empresa seria fixar els serveis mínims, i que si no hi havia acord, que s'imposarien.

Val la pena examinar una mica el controvertit tema dels serveis mínims, la falta dels quals durant dos dies de vaga va provocar un gran enrenou mediàtic. Gairebé tota la premsa gratuïta, que mai no fa cap tipus d'investigació periodística i s'acontenta amb publicar el que els arribi des de Reuters o qualsevol altra agència de notícies, aquells dies sí va enviar als carrers els seus periodistes a la recerca de qualsevol persona disposada a denunciar als i els vaguistes (cal tenir en compte que una vaga total del metro afecta greument a aquests diaris). Sens dubte, els dies de vaga sense serveis mínims van dificultar les vides d'un sector de la població i hi havia gent descontenta. Però els i les treballadores no tenen la culpa d'aquestes dificultats, sinó l'empresa, i en gran part això s'entén. Un sondeig bastant ampli per part de RTVE per exemple, va mostrar que un 55% van culpar a la Comunitat.

A més el concepte dels serveis mínims és molt enganyós. Aquí tenim una empresa que ha trencat el conveni, un document legal, que té amb els seus treballadors i treballadores. Quan protesten en forma de vagues, la mateixa empresa es posa les mans al cap horroritzada, reclamant que es compleixi la legalitat dels serveis mínims. És més absurd encara si considerem que és la pròpia empresa (o la Comunitat, que és el mateixa) la que imposa els serveis mínims. Per si això fos poc, com expliquen a la seva pàgina web els i les vaguistes, no hi ha si més no cap llei de vagues i els serveis mínims són un vestigi de la dictadura, una imposició sense cap legitimitat.

En termes generals el que existeix actualment, és un conflicte sobre qui ha de pagar la crisi. Els i les treballadores del Metro són el primer grup de treballadors a l'Estat espanyol que ha organitzat una lluita seriosa dient "no la pagarem nosaltres!". Tot el discurs sobre els serveis mínims és una arma més a les mans de la classe dirigent que està lluitant amb tota la seva força per sortir victoriosa i ho hem de veure com a tal. És cert que hi ha treballadores i treballadors més precaris, o que cobren menys, però si es perd la lluita al Metro, totes les empreses agafaran confiança i els i les precàries seran encara més vulnerables.

Per altra banda, si aquesta vaga guanya, donaria llum verda a milions de treballadors que de moment no tenen la confiança de lluitar contra les retallades. Per tant, és fonamental defensar el dret a vaga dels i les treballadores del Metro i el dret a vaga de la manera més eficaç i contundent possible.

Això inclou saltar-se els serveis mínims. També inclou l'acció directa, com van mostrar els i les treballadores de la neteja del Metro de Madrid, guanyant les seves demandes durant la vaga de 2007, que va incloure llançar oli i escombraries per les andanes de les estacions. I a més inclou organitzar piquets. Com s'ha dit, els caps empren qualsevol arma possible per guanyar les vagues, i disposen d'una gran maquinària mediàtica amb la qual apallissar ideològicament als i les vaguistes, minant la seva confiança. Davant d'això, organitzar piquets grans i assemblees que animen i donen la possibilitat de parlar amb companyes i companys i contraposar el discurs de l'empresa, són imprescindibles.

No està clar el que passarà ara. Entrar en una vaga indefinida és un pas molt valent que exigeix molta confiança, i és possible que aquesta estigui actualment una mica minada. Podem especular també sobre el que es va dir en les assemblees de dilluns. Es van fer a porta tancada, el que és una possible indicació que UGT esperava bastant desacord amb la seva proposta de desconvocar les vagues i és probable que entre la plantilla hi hagi molt debat sobre els passos a seguir. Però el que sí hem vist és que encara que moltes vegades es diu que la classe treballadora no té força i que les lluites tradicionals no funcionen, en realitat els i les treballadores i, fins i tot un col•lectiu bastant petit, té molt poder.

És el poder de la classe treballadora la que produeix tota la riquesa que hi ha a la societat. No només va ser l'empresa que va sentir aquest poder al perdre milions d'euros en els quatre dies de vaga, sinó també les empreses del centre de Madrid que de seguida van començar a queixar-se per les vendes perdudes. Esperem que els i les treballadores del Metro tornin a fer sentir la seva força i que la seva victòria sigui una crida a la resta de la classe treballadora: "Que la crisi la paguin els rics".

http://www.enlucha.org

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