Overblog
Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
El polvorín

LA ONU ALERTA DE CAMBIOS SIN PRECEDENTES EN LA TIERRA

9 Junio 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 7 de junio de 2012

 

                           MENSAJE DE LA 36

36

 


“Un informe previo a la cumbre de Río avisa del retroceso ambiental”
“El planeta se calienta y pierde biodiversidad y bosques a un ritmo desconocido”
Dos décadas de buenas palabras y de discursos a favor del medio ambiente no han evitado que los principales parámetros para medir la sostenibilidad de la actividad humana hayan empeorado. El objetivo de contener el calentamiento en dos grados para final de siglo se aleja; los océanos son cada vez más ácidos; la biodiversidad desaparece a un ritmo desconocido desde la extinción de los dinosaurios y la deforestación está alcanzando tales cotas que supondrá un coste para la economía mundial superior a las pérdidas derivadas de la crisis financiera de 2008. Así lo constata el informe GEO-5, elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) como previa a la cumbre de Río+20 que se celebrará en Brasil dos décadas después de la primera cumbre de la Tierra. De 90 objetivos solo hay avances significativos en cuatro. La ONU recomienda a los Gobiernos que, entre otras cosas, acaben con las subvenciones a los combustibles fósiles.
 
“Los cambios que actualmente se observan en el sistema Tierra no tienen precedentes en la historia de la Humanidad”, arranca el documento, en el que han colaborado unos 600 expertos: “Los esfuerzos por reducir su velocidad o su magnitud han dado resultados moderados pero no han conseguido revertir los cambios ambientales adversos”.
 
El informe —que alerta de que esas alteraciones de los ecosistemas no son lineales y que llegados a un punto pueden ser abruptos e irreversibles— puede agitar algo la cumbre de Río, que se presenta con un perfil bajo, menor que la de Johanesburgo en 2002 o la primera, en Río en 1992.

Atmósfera. El Pnuma señala que el Protocolo de Montreal ha logrado reducir la emisión de sustancias que dañaban la capa de ozono. Suscrito en la ciudad canadiense en 1997, es el ejemplo de cooperación internacional para superar un problema ambiental global. Tanto, que desde “1994 han mejorado en un 31% los indicadores relativos a las sustancias que agotan el ozono en latitudes medias y previsiblemente se han evitado unos 22 millones de casos de cataratas en personas nacidas entre 1985 y 2100 en Estados Unidos, sin contar otros países”.  Sin embargo, las conversaciones dentro de la Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático siguen estancadas o, en el mejor de los casos, avanzan a un ritmo lentísimo. Así, el objetivo de limitar el calentamiento a dos grados centígrados (pactado en la cumbre de Copenhague en 2009) se aleja. Debido a la quema de combustibles fósiles iniciada con la revolución industrial, la concentración de CO2 en la atmósfera es la mayor en 850.000 años (ya roza las 400 partes por millón). Ese CO2 retiene parte del calor que emite la Tierra y calienta el planeta. El IPCC considera que para eso habría que limitar la concentración en 450 partes por millón. El Pnuma cree preciso eliminar subsidios perversos o perjudiciales para el medio ambiente, especialmente a los combustibles fósiles; impuestos a las emisiones de carbono; incentivos forestales para la captura de carbono. Según la Agencia Internacional de la Energía, la subvención a energía fósil en el mundo es cinco veces mayor que la de renovables.
 
El 80% de la población vive en zonas donde el suministro de agua está amenazado.

Uso del suelo y deforestación. El informe señala que “el ritmo al que se pierden los bosques, especialmente en los trópicos, sigue siendo alarmantemente elevado” y lo atribuye a que “el crecimiento económico ha tenido lugar a expensas de los recursos naturales y los ecosistemas; debido a los incentivos perjudiciales, es probable que solo la deforestación y la degradación de los bosques supongan un costo para la economía mundial, incluso, superior a las pérdidas derivadas de la crisis financiera de 2008”.

Agua dulce. El acceso al agua potable es una de las pocas buenas noticias. En 1990, la ONU fijó el reto de reducir a la mitad antes de 2015 el número de personas sin acceso al agua potable. El objetivo está a punto de ser conseguido (si no lo ha sido ya), pero el Pnuma señala que no se alcanza el del saneamiento, ya que aún hay 2.600 millones de personas sin acceso a la depuración de aguas. El 80% de la población vive en zonas amenazadas por la seguridad de suministro de agua.

Océanos. Las señales de degradación del mar no cesan. “El número de zonas costeras eutróficas (con proliferación de microorganismos por la contaminación) ha aumentado considerablemente desde 1990: al menos 415 zonas costeras han dado signos de una eutrofización grave y, de ellas, solo 13 se están recuperando”. Además de la contaminación, “la absorción excesiva de CO2 de la atmósfera está provocando la acidificación de los océanos, que se cierne como una gran amenaza para las comunidades de arrecifes de coral y los mariscos”.

Biodiversidad. El mundo vive la llamada “sexta extinción” de las especies, ya que la biodiversidad desaparece a un ritmo desconocido desde la desaparición de los dinosaurios. El Pnuma alerta de que “hasta dos tercios de las especies en algunos taxones están amenazadas de extinción; las poblaciones de especies están en declive, desde 1970, las poblaciones de vertebrados han disminuido en un 30%; y desde 1970 la conversión y la degradación han provocado una reducción del 20% en algunos de los hábitats naturales”. “El cambio climático”, añade, “tendrá repercusiones profundas en la biodiversidad”. El Pnuma cita un índice creado por WWF, el del Planeta Vivo, que analiza los cambios en el tamaño de 7.953 poblaciones de 2.544 especies de pájaros, mamíferos, anfibios, reptiles y peces de todo el planeta, que bajó un 20% entre 1970 y 2007 y recomienda aplicar “instrumentos de mercado para los servicios de los ecosistemas, incluidos pagos por servicios ecosistémicos”.

6 GEO-5 RESUMEN PARA RESPONSABLES DE POLÍTICAS

1. Umbrales críticos

Los cambios que actualmente se observan en el sistema Tierra no tienen precedentes en la historia de la humanidad. Los esfuerzos por reducir la velocidad o la magnitud de los cambios – incluyendo una mejora en la eficiencia de los recursos y medidas de mitigación – han dado resultados moderados pero no han conseguido revertir los cambios ambientales adversos. En los últimos cinco años no han disminuido ni la escala de los cambios ni su velocidad.

A medida que se han ido acelerando las presiones de los seres humanos en el sistema Tierra nos hemos acercado a varios umbrales críticos mundiales, regionales y locales, o los hemos superado. Una vez que se hayan cruzado esos umbrales, es probable que ocurran cambios bruscos y posiblemente irreversibles en las funciones que sustentan la vida del planeta, que traerán importantes consecuencias negativas para el bienestar humano. Un cambio brusco a escala regional se puede observar, por ejemplo, en el colapso de los ecosistemas de lagos y estuarios de agua dulce como consecuencia de la eutrofización; un ejemplo de un cambio brusco e irreversible es el derretimiento acelerado de la capa de hielo del Ártico, así como el deshielo de los glaciares, debido a la amplificación del calentamiento global.

Las consecuencias de los cambios complejos y no lineales en el sistema Tierra ya están teniendo graves consecuencias para el bienestar humano, como son:
• factores múltiples e interrelacionados, como sequías combinadas con presiones sociales y económicas, que afectan la seguridad humana;
• aumento de la temperatura media por encima de ciertos umbrales en determinados lugares, lo que ha tenido importantes consecuencias en la salud humana, como un aumento de los casos de malaria;
• aumento de la frecuencia y la gravedad de fenómenos climáticos, como inundaciones y sequías, a niveles sin precedentes que afectan tanto el capital natural como la seguridad humana;
• variación cada vez más rápida de la temperatura y aumento del nivel del mar que influyen en el bienestar humano en determinados lugares. Por Variación de la temperatura media anual del aire en la superficie, °C sin datos

La falta de datos cronológicos confiables y sistemáticos sobre el estado del medio ambiente obstaculiza sobremanera la posibilidad de aumentar la eficacia de las políticas y programas. Además, imposibilita el seguimiento sistemático de muchas de las fuerzas impulsoras del cambio ambiental y sus impactos. Todos los países deberían comprometerse a vigilar y evaluar su propio medio ambiente e integrar la información social, económica y ambiental para sustentar en esa información los procesos de adopción de decisiones. Debido a la necesidad de contar con enfoques estandarizados para la recopilación de datos, se debe fortalecer la cooperación internacional y la creación de capacidades para la recopilación de datos. Asimismo es fundamental mejorar el accesos a la información.

2. La formulación de políticas con base empírica exige un mayor número de datos confiables.

Muchos instrumentos subnacionales, nacionales e internacionales ya disponibles están contribuyendo a la mejora del medio ambiente. No obstante, hay indicios de que muchos lugares siguen deteriorándose y de que la mayoría de los problemas ambientales mundiales examinados en la quinta evaluación de Perspectivas del Medio Ambiente Mundial siguen verificándose.
Para cuestiones tales como las vías de exposición y los efectos de los productos químicos, así como las tendencias observadas en la degradación de la tierra, una mejor comprensión podría conducir a respuestas más acertadas. Para otros, como la reducción de las concentraciones de partículas en la atmósfera se necesita una aplicación más sistemática de los instrumentos disponibles.

Atmósfera
Algunas cuestiones relativas a la atmósfera se han resuelto de manera eficaz utilizando diversos mecanismos

3. El deterioro ambiental pone de manifiesto que las metas acordadas internacionalmente solo se han logrado parcialmente ejemplo, repercuten en la cohesión social de muchas comunidades, entre otras las comunidades indígenas y locales; el aumento del nivel del mar supone una amenaza para algunos bienes naturales y la seguridad alimentaria de los Pequeños Estados.

Insulares en Desarrollo; y
• considerable pérdida de diversidad biológica y extinción constante de especies que repercute en la prestación de servicios de los ecosistemas, como el colapso de una serie de actividades pesqueras y la pérdida de especies utilizadas con fines medicinales.
La perspectiva de mejorar el bienestar humano depende decisivamente de la capacidad de los individuos, los países y la comunidad internacional para responder a los cambios ambientales que aumentan los riesgos y reducen las oportunidades para el fomento del bienestar de la humanidad, en particular los esfuerzo por erradicar la pobreza entre las poblaciones pobres y vulnerables.
Debido a la complejidad del sistema Tierra, las respuestas a estos cambios deben centrarse en sus causas fundamentales, las fuerzas motrices del cambio ambiental, más que solamente en las presiones o síntomas.
­­
Tendencias en la variación de las temperaturas y las concentraciones de CO2 en la atmósfera, 1850–2010 y en los casos en que se tomaron medidas efectivas los beneficios han superado con creces los costos. Por ejemplo, se ha avanzado mucho en el logro de la meta acordada internacionalmente en el Protocolo de Montreal, de proteger la capa de ozono estratosférica (es decir, el ozono en las capas superiores de la atmósfera). Se ha conseguido una reducción drástica de la producción y uso de sustancias que agotan el ozono, como resultado de lo cual desde 1994 han mejorado en un 31 por ciento los indicadores relativos a las sustancias que agotan el ozono en latitudes medias, y previsiblemente se han evitado unos 22 millones de casos de cataratas en personas nacidas entre 1985 y 2100 en los Estados Unidos de América, sin contar otros países.

En otros campos, como la reducción de materia particulada en interiores y exteriores y las emisiones de compuestos de azufre y de nitrógeno, los resultados no han sido homogéneos. El ozono troposférico (es decir, el ozono en las capas inferiores de la atmósfera) sigue siendo un problema importante cuya solución está resultando difícil. En algunos lugares de África,
Asia y América Latina, donde los niveles de material particulado atmosférico en las zonas urbanas siguen siendo muy superiores a los recomendados en las directrices internacionales, existe un alto grado de preocupación. De modo parecido, el fenómeno de la calima de polvo que se da en Oriente Medio también suscita preocupación. Una mejor información sobre la calidad del aire local podría ayudar a sensibilizar a la opinión pública sobre este asunto.
La meta acordada internacionalmente de evitar los efectos negativos del cambio climático representa para la comunidad mundial uno de los desafíos más importantes y pone en peligro el logro de los objetivos de desarrollo en general. A medida que el aumento de los niveles de consumo dan por tierra con los adelantos logrados en la reducción de la intensidad del carbono derivados de la producción y el consumo, para poder cumplir las metas relativas al cambio climático previstas en la Convención

Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, en las que se propone reducir las emisiones de gas de efecto invernadero a fin de mantener el aumento de la temperatura media mundial por debajo de los 2° C respecto de los valores preindustriales, no solo será necesario cumplir las promesas asumidas sino introducir transformaciones que promuevan una economía baja en carbono.
Además, es necesario avanzar en la elaboración y aplicación de planes de acción nacionales sobre el cambio climático, entre ellos planes de acción nacionales para la adaptación y medidas de mitigación apropiadas desde el punto de vista nacional. Las medidas complementarias para hacer frente a los forzadores climáticos de vida corta, como son el carbono negro, el metano y el ozono troposférico, que son contaminantes del aire que también contribuyen al calentamiento del planeta, pueden disminuir de una manera costo-efectiva el ritmo de aumento de la temperatura a corto plazo y, al mismo tiempo, reducir los riesgos que se plantean para la salud humana y la producción de alimentos.
­
Tierra
La presión sobre los recursos del suelo del planeta ha aumentado en los últimos años. El crecimiento económico ha tenido lugar a expensas de los recursos naturales y los ecosistemas; debido a los incentivos perjudiciales, es probable que solo la deforestación y la degradación de los bosques supongan un costo para la economía mundial incluso superior a las pérdidas derivadas de la crisis financiera de 2008. Se acepta de de manera creciente que la mejora del recurso suelo y su manejo sostenible para prevenir la degradación de tierras, incluyendo la erosión, es una meta importante, y existen muchos ejemplos de progresos reales. Los esfuerzos coordinados en la Amazonía brasileña han demostrado que políticas innovadoras de monitoreo de los bosques, tenencia de la tierra y cumplimiento de las leyes, junto con iniciativas impulsadas por los consumidores, pueden tener un efecto significativo a la hora de reducir el ritmo de la deforestación.
Algunos sistemas de silvicultura y agrosilvicultura, así como los esfuerzos por reducir la conversión de tierras para otros usos, son ejemplos que pueden ayudar a mantener y mejorar el almacenamiento de carbono en el suelo y contribuir a la conservación y la utilización sostenible de la diversidad biológica. Una gestión de los bosques apropiada podría incluir la regeneración natural de los bosques degradados y la reforestación, con lo que se regularía la conversión de áreas forestales hacia fines no forestales mediante mecanismos globales de forestación compensatoria y la adopción de prácticas agrosilvícolas.
Los esfuerzos por comprender mejor los servicios que prestan los ecosistemas derivados de los diversos usos de la tierra, así como la valoración del capital natural, se encuentran en una etapa inicial y deben fortalecerse.

Cambios en la población mundial y el suministro de carne, pescado y mariscos, 1992–2007.
En general, sin embargo, los problemas son graves y los éxitos relativamente pocos. El ritmo al que se pierden los bosques, especialmente en los trópicos, sigue siendo alarmantemente elevado. El crecimiento de la población, el desarrollo económico y los mercados mundiales son importantes impulsores del cambio que, en conjunto, intensifican la presión sobre la tierra incrementando la demanda de alimentos, piensos, energía y materias primas.

El crecimiento simultáneo de la demanda está provocando la conversión de los usos de la tierra, la degradación de la tierra, la erosión del suelo y el aumento de la presión sobre las áreas protegidas. La necesidad de mejorar la productividad agrícola como consecuencia, por ejemplo, del crecimiento de la población, y de compensar la pérdida de tierras cultivables frente a la urbanización, la construcción de infraestructuras y la desertificación ha de sopesarse teniendo en cuenta los posibles costos ambientales. Al adoptar decisiones relativas al uso de la tierra a menudo se ignora el valor no comercial de los servicios que prestan los ecosistemas y se pasan por alto los límites biofísicos de la productividad, incluidas las tensiones adicionales que el cambio climático produce en las zonas productivas.
Muchas intervenciones encaminadas a proteger los ecosistemas han fallado también en lo que se refiere a entablar una relación adecuada con las comunidades indígenas y locales y con el sector privado, o a tener en cuenta los valores locales. Además, no siempre es fácil compatibilizar un

Nota: El término eficiencia en la irrigación se utiliza para expresar el porcentaje de irrigación artificial que utiliza el agua de una manera eficiente, y el porcentaje que se pierde.
Eficiencia del riego
Baja Alta

Eficiencia del riego a nivel mundial, c. 2000 enfoque integrado de la conservación y el desarrollo con la legislación local sobre el uso de la tierra.
Con todo, existe la posibilidad de crear más sistemas sostenibles de gestión de la tierra. Las políticas relativas a la tierra, como el pago por los servicios prestados por los ecosistemas (PSA) y la gestión integrada basada en los emplazamientos, constituyen algunas de las esferas más activas de innovación en el ámbito normativo.
Para que esas medidas puedan ampliarse, es necesario corregir algunas deficiencias:
• los datos y las actividades de supervisión son claramente insuficientes; y
• se necesita establecer objetivos claros y tangibles, acordados a nivel internacional, en relación con la tierra, ya que la mayoría de los que existen son imprecisos y no pueden cuantificarse.

Agua dulce

El mundo está en camino de alcanzar el Objetivo de
Desarrollo del Milenio (ODM) sobre el acceso al agua potable, pero no el del saneamiento —2.600 millones de personas siguen sin tener acceso a servicios básicos de saneamiento— y se han hecho algunos adelantos en el cumplimiento de las metas de eficiencia del agua. Pese a esos adelantos, preocupa el hecho de que en muchas regiones ya se haya alcanzado o superado el límite de sostenibilidad de los recursos hídricos, tanto respecto de las aguas superficiales como subterráneas, que la demanda de agua siga aumentado y que el estrés hídrico que afecta tanto a las personas como a la biodiversidad se esté intensificando rápidamente. La extracción mundial de agua se triplicó en los últimos 50 años; los acuíferos, cuencas hidrográficas y humedales cada vez corren más peligro pero a menudo no se los supervisa y gestiona como debiera. Entre 1960 y 2000 se duplicó con creces la velocidad a la que estaban disminuyendo las existencias mundiales de aguas subterráneas. Hoy en día, el 80 por ciento de la población del mundo vive en zonas que están muy amenazadas por la seguridad del agua, en las que 3.400 millones de personas, casi en su totalidad en países en desarrollo, son las más gravemente afectadas. Se calcula que para 2015 unos 800 millones de personas no tendrán acceso a un abastecimiento de agua mejorado, a pesar de que la mejora de los servicios de saneamiento y de abastecimiento de agua potable sigue siendo una manera económica de reducir la mortalidad y las enfermedades provocadas por el agua. En muchos países no se llevan a cabo la recolección de datos, la evaluación y monitoreo de los recursos hidrológicos, de la disponibilidad y calidad del agua, cuya importancia para la gestión integrada de los recursos hídricos y el desarrollo sostenible es fundamental. Se trata de una labor que debe mejorarse.

El agua, la energía, el desarrollo socioeconómico y el cambio climático están íntimamente ligados entre sí.
Por ejemplo, la utilización de fuentes tradicionales de producción de energía provocan un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero y el cambio climático que contribuyen a la escasez de agua, los fenómenos climáticos extremos tales como inundaciones y sequías, el aumento del nivel del mar, y la pérdida de hielo glaciar y de los mares polares. Las respuestas al cambio climático, entre ellas el fomento de fuentes de energía que disminuyan la huella de carbono, también pueden repercutir en el medio ambiente acuático. La producción de energía hidroeléctrica puede contribuir a la fragmentación de los sistemas fluviales, mientras que la construcción de determinadas infraestructuras de energía solar consume cantidades importantes de agua, a menudo en entornos áridos que ya de por sí experimentan escasez hídrica.

A medida que aumente la escasez de agua, algunas regiones se verán obligadas a depender en mayor medida de la captación de agua y el manejo de cuencas hidrográficas. Puede que la desalinización también contribuya, pero en la actualidad su aplicación requiere grandes cantidades de energía, recursos financieros y humanos, además de asistencia técnica.
Es necesario utilizar el agua de manera más eficiente.
El 92 por ciento de la huella hídrica mundial total guarda relación con la agricultura. La eficiencia del riego y la reutilización del agua podrían mejorar en alrededor de un tercio, sencillamente aplicando la tecnología disponible.

Asimismo, la prevención y reducción de la contaminación de las aguas, tanto de fuentes localizadas como difusas, también son medidas fundamentales para mejorar la disponibilidad de agua para usos múltiples. A pesar de los importantes avances conseguidos en la gestión integrada del agua en los últimos 20 años, la presión cada vez mayor en el suministro y la utilización del agua debe compensarse con una aceleración de las mejoras en la gobernanza a todos los niveles.

Océanos
Con el fin de proteger el medio ambiente marino de la contaminación se han establecido una serie de convenios, protocolos y acuerdos mundiales, regionales y subregionales. Estos instrumentos también fomentan una utilización integrada y sostenible de los recursos marinos y costeros, así como la gestión del agua basada en los ecosistemas.
A pesar de los acuerdos mundiales existentes no cesan las señales de la degradación. Por ejemplo, el número de zonas costeras eutróficas ha aumentado considerablemente desde 1990: al menos 415 zonas costeras han dado signos de una eutrofización grave y de ellas solo 13 se están recuperando. Las notificaciones de brotes de intoxicación paralítica por mariscos, por ejemplo a causa de la toxina producida por las floraciones de algas en aguas eutróficas, han aumentado de menos de 20 en 1970 a más de 100 en 2009.

De los 12 mares estudiados entre 2005 y 2007, las costas del
Mar de Asia Oriental, el Pacífico Norte, el Pacífico Sur y la región del Gran Caribe contienen el mayor volumen de basura marina. Por el contrario, el Mar Caspio, el Mar
Mediterráneo y el Mar Rojo son los que menos volumen tienen. La absorción excesiva de CO2 de la atmósfera está provocando la acidificación de los océanos, que se cierne como una gran amenaza para las comunidades de arrecifes de coral y los mariscos. Se necesitan estudios adicionales para comprender mejor el alcance, la dinámica y las consecuencias de este proceso.

La gestión sostenible de las zonas costeras y los recursos marinos, por ejemplo mediante áreas marinas protegidas, exige la adopción de medidas a escala nacional, una coordinación eficaz y la cooperación a todos los niveles.

Diversidad biológica
Las áreas protegidas ahora cubren casi el 13 por ciento de la superficie terrestre total, y hay un creciente reconocimiento de las zonas administradas por comunidades indígenas y locales. Sin embargo, el hecho de que un área protegida esté aislada de las otras sigue suscitando preocupación. Este aspecto se puede abordar creando corredores biológicos entre las áreas protegidas. Actualmente está protegida menos del 1,5 por ciento de la superficie marina total, mientras que el objetivo acordado a nivel internacional en las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica, del Convenio sobre la Diversidad Biológica es proteger el 10 por ciento de las zonas costeras y marinas para el año 2020.

Se han adoptado políticas y normas y tomado medidas para minimizar la presión sobre la diversidad biológica, entre otras, la reducción de la pérdida de hábitat, la conversión de tierras, la carga de contaminación y el comercio ilícito de especies amenazadas. Dichas medidas también promueven la recuperación de especies, la recolección sostenible, la restauración de
hábitats y la gestión de las especies exóticas invasivas.
No obstante, la pérdida sustancial y constante de especies contribuye al deterioro de los ecosistemas.
Hasta dos tercios de las especies en algunos taxones están amenazadas de extinción; las poblaciones de especies están en declive, desde 1970, las poblaciones de vertebrados han disminuido en un 30 por ciento; y desde 1970 la conversión y la degradación han provocado una reducción del 20 por ciento en algunos de los hábitats naturales. El cambio climático tendrá repercusiones profundas en la biodiversidad, particularmente si va acompañado de otras amenazas.

La pérdida y la degradación del hábitat, por ejemplo como consecuencia de prácticas agrícolas no sostenibles y el desarrollo de infraestructura; la explotación no sostenible; la contaminación y las especies exóticas invasivas siguen siendo las amenazas predominantes para la diversidad biológica terrestre y acuática. Todas ellas contribuyen a un declive de los servicios de los ecosistemas, lo cual puede suponer una inseguridad alimentaria creciente y poner en peligro la reducción de la pobreza y la mejora de la salud y el bienestar humanos.

Las Metas de Aichi para la Diversidad Biológica del
Convenio sobre la Diversidad Biológica y la entrada en vigor del Protocolo de Nagoya sobre Acceso y Participación en los Beneficios brindan la oportunidad de promover un enfoque mundial concertado para revertir el declive de la diversidad biológica. A tal fin, sería útil ayudar a que los encargados de la formulación de políticas tomen conciencia de la contribución que la diversidad biológica y los servicios de los ecosistemas representan para el bienestar humano, así como integrar en mayor medida las políticas y las respuestas institucionales. Entre estas medidas cabe incluir incentivos y un compromiso efectivo con las comunidades indígenas y locales, así como con el sector privado.
Productos químicos y desechos.
El desarrollo de la industria química ha traído muchos beneficios que sustentan los avances en la agricultura y la producción de alimentos, el control de plagas de los cultivos, la industria manufacturera, una tecnología sofisticada, la medicina y la electrónica.

Hoy en día se comercializan alrededor de 248.000 productos químicos y su producción y utilización sigue aumentando a un ritmo rápido.
Sin embargo, algunos productos químicos representan riesgos para el medio ambiente y la salud humana debido a sus propiedades peligrosas intrínsecas. Es probable que los efectos negativos sobre la salud humana y el medio ambiente, y en consecuencia el costo de la inacción, sean sustanciales. La gestión de los productos químicos y los desechos se está abordando actualmente mediante una serie de acuerdos ambientales multilaterales a escala regional y mundial, entre otros los convenios de Basilea, Estocolmo y Rotterdam y, desde 2006, el Enfoque Estratégico para la Gestión de los Productos Químicos a
Nivel Internacional (SAICM). Aún así, es preciso incorporar en dichos acuerdos un mayor número de productos químicos de interés mundial.
­
Indizado
Índice mundial del Planeta Vivo.
El índice mundial del Planeta Vivo se basa en los cambios en el tamaño de poblaciones de especies de pájaros, mamíferos, anfibios, reptiles y peces de todo el planeta, en comparación con ­
La zona sombreada a ambos lado de la línea muestra el por ciento de los intervalos de confianza.

Ventas de productos químicos por país, 2009
El aumento de la urbanización ha contribuido a generar más desechos, por ejemplo, desechos electrónicos en general y desechos más peligrosos procedentes de actividades industriales y de otro tipo. Los países de la Organización de
Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) produjeron unos 650 millones de toneladas de desechos municipales en 2007, que han ido creciendo en torno al 0,5-0,7 por ciento cada año, y de los cuales entre el 5 y el 15 por ciento eran desechos electrónicos. Hay indicios de que el destino final de la mayoría de los desechos electrónicos es el mundo en desarrollo y que, a escala mundial, los países en desarrollo podrían generar el doble de los desechos electrónicos que los países desarrollados para el año 2016.
Si bien en muchos países hay políticas para gestionar los desechos, estas se han aplicado con éxito desigual, y la presentación de datos sobre los desechos peligrosos ha disminuido. Los problemas de gestión de los residuos están destinados a aumentar ya que el reciclaje por sí solo no basta para solucionarlos, y exceden la capacidad de los países para hacerle frente. La prevención, la minimización y la reducción, reutilización y reciclado de desechos, así como la validación de los recursos, son todos ellos aspectos que requieren atención.

Muchos países en desarrollo corren el riesgo de sufrir vacíos reglamentarios temporales en los que los cambios en la producción o la utilización de productos químicos se queden al margen de la aplicación de sistemas de control y gestión adecuados, en especial prácticas de producción más limpias y la gestión ambientalmente racional de los desechos.
Sin embargo, hay una marcada falta de datos para indicar si las políticas son eficaces, dónde se plantean los problemas más difíciles y, quizás de modo más revelador, dónde están empeorando los problemas, pero aún no se han detectado. En muchos países, la capacidad es inexistente o insuficiente, en particular la capacidad técnica, incluida la financiación, la tecnología y la infraestructura para la gestión ambientalmente racional de los productos químicos y desechos peligrosos. Este hecho es fuente de gran preocupación ya que la producción de químicos se está transfiriendo de los países desarrollados a los países en desarrollo, y el empleo de productos químicos en los países en desarrollo está creciendo rápidamente. Debido a la falta de datos, no se puede saber a ciencia cierta si se están cumpliendo los objetivos acordados a nivel internacional en esta esfera y cómo mejorar los programas y políticas para alcanzar estos objetivos.

Están surgiendo nuevas cuestiones, tales como los productos químicos que perturban el sistema endocrino, el plástico disperso en el medio ambiente, la quema a cielo abierto, y la fabricación y el uso de nanomateriales y sustancias químicas en los productos, que exigen la adopción de medidas para entenderlos mejor y prevenir daños a la salud humana y el medio ambiente.

A pesar de los enormes desafíos, emprender un camino que posibilite el cumplimiento de los objetivos y las metas ambientales acordados internacionalmente es posible y la transición ya está en marcha. Hoy en día existen magníficas oportunidades para llevar a una escala mayor las políticas que pueden ayudar a revertir las tendencias ambientales negativas y reparar las desigualdades y la insuficiencia de los marcos institucionales en los que opera en la actualidad la sociedad. También es imperativo que la comunidad internacional invierta en soluciones estructurales, desde cambios fundamentales en los valores, el diseño y la estructura de las instituciones hasta marcos normativos innovadores, que ayudarán a encarar las causas fundamentales, y no solamente los síntomas, de la degradación ambiental. Las soluciones están al alcance, pero será necesario adoptar medidas inmediatas, ambiciosas y cooperativas para alcanzar las metas y objetivos acordados a nivel internacional y, así, evitar cambios irreversibles en las funciones que sustentan la vida del planeta y un incremento aun mayor de los costos económicos, ambientales y para el bienestar de los seres humanos.
 

 

Compartir este post

Comentar este post