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El polvorín

La otra historia.- Por Graciela Azcarate

6 Abril 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Historia de vida


Por Graciela Azcarate


La otra historia


“Si deseamos poner fin al terrorismo, debemos dejar de ser terroristas.”
Howard Zinn

“Nada es más seguro ni definitivo que el tiempo. El mide la verdad y la importancia de las cosas humanas con más autoridad  y sabiduría que el hombre que las vive, por tanto es de sabios esperar y confiar en el tiempo para elegir la forma de hacer frente a las dificultades”
Confucio


El viernes en la tarde estaba sentada en la librería Cuesta esperando a una amistad. De pronto, pasó un periodista  amigo desde 1986, en que los dos trabajamos para la solidaridad de Nicaragua. Acompañaba  al responsable de la Dirección de Información, Prensa y Publicidad de la Presidencia. Los dos me recordaron eso que es el paso del tiempo y cómo hay que dejarlo transcurrir para comprender realmente a una sociedad y su gente.
El funcionario público me recordó un desopilante “Antes del meridiano” de Inés Aizpun titulado “Una broma cubana” donde la navarra con su habitual gracejo e ironía desmenuza las políticas de comunicación del gobierno y encima lo pulveriza.
Es el mismo  funcionario  que hace unos años promovía un Festival de las Ideas para “combatir y desterrar el pesimismo” en la sociedad dominicana.  Lo paradójico de las intenciones de la convocatoria y el convocante fue que la institución que lo secundaba obligó a una de sus empleadas que escribía en la prensa nacional a hacer un mea culpa publico por haber escrito en una de sus historias de vida que había practicas machistas en la citada institución.
Un rato antes había seguido por internet la gira de Barak Obama por Latinoamérica. Todos los reportajes y escritos de muchos periodistas en Brasil, Chile y el Salvador ponían en evidencia el cinismo, el atropello, la duplicidad encarnado en “ ese simpático muchacho negro” que nos es más que el sirviente de la supremacía blanca norteamericana y que ha traicionado las esperanzas de igualdad de los norteamericanos, los afroamericanos y los latinos.
119962_HOWARD_ZINN_x.JPGEvoque a un extraordinario historiador norteamericano llamado Howard Zinn. El 28 de enero de 2010, murió. Unos años antes lo descubrí  a través de la editorial Hiru, la editora del país vasco dirigida por Eva Forest y Alfonso Sastre, que publicó su famosa “La otra historia del pueblo norteamericano”.
Leí y guarde unas entrevistas que  hizo Amy Godman en Democracy Now.  De aquellos largos reportajes  una frase  me quedo grabada y  fue lo que dijo de Barak Obama: “Es elocuente pero engañador”.
Todavía no había llegado el terremoto de Haití, ni habían pasado las cosas y los hechos convulsos que estamos viviendo desde esa época. Pero a luz de esa frase, de todo lo que está pasando en el mundo y ver a ese, el primer presidente negro de la historia norteamericana ordenando el ataque a Libia desde el escritorio de la presidenta Dilma Roussef, en Planalto; o de pasada  por el Chile  de Allende y de Pinochet sin pedir perdón por ese 11 de septiembre de 1973; para terminar la pantomima parado frente a la tumba de monseñor Arnulfo Romero, al que mataron de un tiro en la cabeza el 24 de marzo de 1980, es más de lo que una pueda soportar.
Resulta que en lo domestico también nosotros vivimos muchos personajes “elocuentes pero engañadores” y también como Barak Obama se  paran ante las tumbas de sus víctimas y sin dudarlo un instante se muestran compungidos como si no fueron ellos los causantes de esa matanza, y rezan, y se ponen la manito en el corazón, y son ungidos por el destino para reelegirse...y volver… y volver.
La conversación que el historiador norteamericano mantuvo con la periodista es de tal riqueza y de tal actualidad que voy a citar algunos trozos de esas extraordinarias  entrevistas.
“Howard Zinn es uno de los más célebres historiadores de Estados Unidos. Su trabajo clásico, “La otra historia de los Estados Unidos”, ha cambiado la manera en que muchos miran la historia de la nación norteamericana. Publicada por primera vez hace un cuarto de siglo, el libro ha vendido más de un millón de copias y lo sigue haciendo hoy en día. Después de haber trabajado como astillero y luego como bombardero de la Fuerza Aérea en la Segunda Guerra Mundial, Zinn pasó a ser un disidente y activista de la paz  de por vida. Fue a la universidad gracias a un proyecto de ley para el soldado “the GI Hill”  y logró doctorarse en la universidad de Columbia. Enseñó en Spellman College, escuela predominantemente para mujeres negras en Atlanta, de la cual fue despedido por apoyar los derechos civiles de las mujeres”.

Entrevista realizada por Amy Godman a a Howard Zinn
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AM: La otra historia de los Estados Unidos es un libro notable. ¿Cuál fue el enfoque que privilegió en su momento?
HOWARD ZINN: La idea de La otra historia… era ir más allá de lo que la gente ha aprendido en la escuela, y que es ver la historia a través de los ojos de los presidentes, los generales en las batallas de la Guerra Civil… Mi intención fue conocer la historia a través de las voces del pueblo, de la gente común, los disidentes, los rebeldes, las mujeres, los negros, los inmigrantes, los socialistas, los anarquistas y los agitadores de todo tipo. En la nueva edición de La otra historia… pero enfocada para jóvenes –adaptada por Rebecca Stefoff–, con Anthony Arnove decidimos juntar 200 documentos que son las memorias y reminiscencias de personas que se oponían al establishment. Contamos, por ejemplo, con la historia de una mujer negra que creció en un Sur segregado, en una escuela segregada, donde tenía que caminar por un patio de recreo sólo para blancos y que cuando quiso subirse a las hamacas no se lo permitieron por el color de su piel. Al entrar a la escuela se negó a cantar el Himno y al preguntarle por qué no cantaba, ella contestó que “Mientras no pueda subirme a las hamacas, no existe la libertad ni la justicia para todos”. Ese es uno de los pasajes del libro. Gente que fue tratada injustamente. No presentamos la historia de la persecución sino la historia de gente que peleó y se defendió. Y queremos darles a los norteamericanos una historia donde se demuestra que es posible pelear y defenderse, que no debes depender de un presidente, del Congreso y de la Corte Suprema. En realidad, mejor no depender de ellos ya que no van a resolver ningún problema fundamental de nuestra sociedad. Sólo podremos lograrlo si nos organizamos, actuamos y protestamos. Y es por eso que estamos tratando de energizar al pueblo, enseñándole una historia que es provocativa e inspirativa.


AM: Usted escribió en la introducción de La otra historia de los Estados Unidos para jóvenes: “A través de los años, algunas personas me han preguntado: ¿Cree usted que su historia, que es radicalmente diferente de la historia que se enseña en Estados Unidos, es adecuada para la gente joven? ¿No crearía desilusión en el país? ¿Le parece bien sabotear a los héroes nacionales como Cristóbal Colón, Andrew Jackson o Theodore Roosevelt?”.
H.Z.: Sí, es verdad que la gente hace esa pregunta reiteradamente. ¿Deberíamos decirles a los niños que Colón, a quien conocen como un gran héroe, fue en realidad un asesino que mutilaba a los indios en busca de oro? ¿Deberíamos decirle a la gente que Theodore Roosevelt fue un belicista que amaba las hazañas militares y que felicitó a un militar que cometió masacres en las Filipinas? ¿Deberíamos contarles eso a los niños? Creo que la respuesta es que tenemos que ser honestos con la juventud. No debemos engañarlos. Debemos darles a los jóvenes la alternativa de tener nuevos héroes. En lugar de hablar sobre Theodore Roosevelt, contarles acerca de Mark Twain, al cual se conoce como el autor de Tom Sawyer y Huckleberry Finn. Cuando vamos a las escuelas, no nos enseñan que él fue vicepresidente de la liga antiimperialista. No nos dicen que Mark Twain acusó a Theodore Roosevelt por las masacres en las Filipinas. Hay tantos otros héroes en la historia norteamericana. Hay tantas personas ocultas que no son conocidas. En este libro tenemos a una heroína que estaba sentada en la parte delantera de un bus y que se rehusó a moverse hacia la parte trasera, y eso fue antes de Rosa Parks. Si bien Rosa Parks se hizo famosa por haber sido arrestada por no haber querido levantarse de su asiento en un bus que ocasionó el gran movimiento del Montgomery Bus Boycott en el Sur, esta joven de quince años lo hizo primero. Queremos que la juventud conozca a toda esta gente oscura e inspirarlos a entender que hay otra manera de vivir.


AM: ¿Cuándo comprendió que había una historia que no se estaba contando?
H.Z.: Cuando comencé a enseñar en el Sur, me di cuenta de toda la historia afroamericana que se había dejado afuera de los libros. Cuando hice mi maestría en Columbia University, aprendí muy poca historia afroamericana. No hubo ningún escritor negro en la lista de libros que leímos. Pero cuando fui al Sur me empapé en la comunidad afroamericana y comencé a leer sobre escritores negros. Por ejemplo, el historiador Rayford Logan habla sobre la primera parte del siglo XX, la cual en la historia tradicional norteamericana se llama La Era Progresista. El explica que ésta fue la era donde se realizó el mayor linchamiento de negros. Por eso los historiadores debemos enseñar las cosas que no nos enseñaron en la clase de historia.


AM: Alice Walker habla sobre usted como su gran maestro en Spellman. Aunque lo honraron recientemente, ¿por qué en su momento no le renovaron el contrato?
H.Z.: Los alumnos de Spellman College se rebelaron en contra de la administración por las condiciones en que vivían, salieron a la calle, fueron arrestados y yo los apoyé en todo. Y por eso no me renovaron el contrato.


AM: El documental “El pueblo habla” está basado en la lectura de pasajes de su libro “La otra historia de los Estados Unidos” por varios actores. Danny Glover interpreta a John Lewis, congresista de Georgia. Dicen que su discurso no fue dado, ¿es verdad?
H.Z.: El discurso fue dado. Fue truncado y censurado. Sucedió que las partes militantes del discurso ofendieron y preocuparon a algunos líderes afroamericanos durante la marcha en Washington.


AM: Este fue el famoso discurso de Martin Luther King, “Yo tengo un sueno”.
H.Z.: Sí, correcto. Ese fue el momento donde anunció su famoso discurso “Yo tengo un sueños” y John Lewis estaba representando a la furiosa juventud del Sur y al Comité Estudiantil No Violento. Y su discurso fue revolucionario. La NAACP y la Liga Urbana pusieron presión para que el discurso no fuese de esa manera. En nuestro documental buscamos incluir esas partes que se obviaron durante la marcha en Washington.


AM: Durante La Convención Democrática en Denver, John Lewis fue honrado. Cuando el presidente Obama asumió le dio la mano a Lewis. El estaba en el escenario principal en el Capitolio. ¿Cuál es su opinión sobre el presidente Obama?
H.Z.: Me gustaría que el presidente Obama escuchara a Martin Luther King. Sé que le tiene un gran respeto al igual que todos nosotros. Pero debe pensar antes de mandar misiles a Pakistán, antes de estar de acuerdo con el excesivo presupuesto militar, antes de mandar tropas a Afganistán. Debería preguntarse qué haría y qué diría Martin Luther King. Y si escuchara a King, sería un presidente muy distinto al que estamos viendo. Debemos obligarlo a que no olvide su promesa de ser diferente, valiente y traer cambio a nuestro país. Por ahora no hemos visto su promesa.


AM: Cuando Obama se estaba presentando para presidente y le preguntaron a quién avalaría MLK, él contestó que a ninguno.
H.Z.: Sí, es verdad. Porque King creía que no se debe depender de presidentes o elecciones para resolver los problemas. La gente misma debe empujar al gobierno y al Congreso a cambiar, organizándose y demostrando su poder. Eso es lo que debemos hacer ahora con Obama. Tenemos que hacerle ver lo que él mismo dijo, que debemos cambiar la manera de pensar. La manera de pensar que nos llevó a Irak. El todavía no ha cambiado su manera de ver las cosas.


AM: ¿Cuál es la alternativa a la guerra con Afganistán y Pakistán?
H.Z.: La alternativa es mandar comida y medicamentos. Hablé con un taxista en Afganistán. Siempre entablo conversaciones con taxistas porque saben más que los comentaristas de noticias. El era de Afganistán y le pregunté qué opinaba de la política de Obama de mandar más tropas a Afganistán. En ningún momento le indiqué cuál era mi posición al respecto y me contestó que no necesitan más tropas, que lo que necesitan es comida y medicamentos. Debemos dejar de pensar que la única respuesta para los problemas que enfrenta el mundo es a través de soluciones militares. Las soluciones que necesitamos son ocuparse del hambre y de las enfermedades. Eso es fundamental si quieres terminar con el terrorismo. Si deseamos poner fin al terrorismo, debemos dejar de ser terroristas.




Fuentes: Entrevista al historiador Howard Zinn "Me gustaría que Obama escuchara a MLK" Martes 21 de Julio de 2009, por Amy Goodman (Democracy Now) / Fotos: Gentileza Ediciones Siglo XXI

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