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El polvorín

La pobreza en el Perú tiene un rostro joven

21 Noviembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 
En el periodo 1993-2005 los departamentos más pobres del Perú: Loreto, Ucayali y Madre de Dios en la selva, y los departamentos de Apurímac, Huancavelica y Ayacucho en el Trapecio Andino, registran los índices más altos de crecimiento de la población en edades jóvenes. Es importante demostrar que los jóvenes deben ser una fuente de proyectos activos y no preventivos, porque solo cuando comprendamos que nuestra población pobre tiene una gran mayoría de jóvenes entenderemos que trabajar por ellos no solo es crear casas de la cultura, lozas deportivas, escuelas abiertas, talleres técnicos...

LA POBREZA EN EL PERÚ TIENE UN ROSTRO JOVEN

Escribe VANIA DONGO
 
Nos acercamos a los comicios generales para elegir presidente y congresistas de la República, y los temas que serán puestos en la mesa de discusión por el desarrollo y calidad de vida de los peruanos, serán muchos.
En esta ocasión, reflexionaré sobre la pobreza. Empezaré tratando de acercarme a la posible definición de ella, o al menos la definición en torno a la cual sustentaré mi posición.
Comprendo que a algunos les resulte tedioso que redunde en la definición de la pobreza para poder criticar su situación en mi país, pero me es menester hacerlo pues será sencillo conocer mi posición después de estar al tanto del concepto del cual parto para desarrollar lo demás, pues la teoría, explícitamente o no, está siempre presente, sin ella los datos no hablan pues es quien otorga la objetividad.
En el prólogo de un manual de metodología del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) el editor Atilio A. Boron se cuestiona sobre el análisis de las teorías como uno de los problemas actuales en las investigaciones y toma un ejemplo de la vida cotidiana sobre la línea de la pobreza, que los medios de comunicación de masas y la opinión pública en general consideran como una medición objetiva e irreprochable de un dato. Sin embargo, un instante de reflexión bastaría para demostrar que tal dato es producto de una formulación teórica implícita, pocas veces sometida a discusión, el ejemplo es que “se considere pobre a toda persona que no gane más de dos dólares diarios”, como dice Atilio no es necesario ser un premio Nobel en sociología para comprender que ese criterio responde a una concepción teórica de la pobreza burdamente economicista, pero “dos dólares” no significa lo mismo en todo el planeta, como “cinco soles” no significa lo mismo en Lima o en otros sitios del Perú. Con tres soles yo me voy en taxi desde el terminal terrestre de Arequipa hasta la urbanización Dolores en Bustamante y Rivero; sin embargo, en Lima esa misma distancia me costaría de ocho a diez soles, es así que una definición más compleja y multidimensional de la pobreza que incluya valores como la participación social, integración cultural o disfrute de derechos ciudadanos como criterios, arrojaría nuevos y tal vez más desalentadores resultados.
La conceptualización de la pobreza no está exenta de grandes discusiones, dado que involucra múltiples factores determinantes pues ésta es polifacética, y varía. Pero la definición que yo utilizaré para tratar la pobreza es la de Narayan según la cual significa: “la falta de lo necesario para asegurar el bienestar material, en particular alimentos, pero también vivienda, tierras y otros activos. En otras palabras, la pobreza entraña una carencia de muchos recursos que da lugar al hambre y a privaciones físicas”.
En el documento del “Grupo 2“integrado por funcionarios /as del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH), se recalca que la pobreza es percibida en dos dimensiones: como una de las causas de la violación de los derechos humanos, pero también como una consecuencia de estas. Esto crea interrogantes sobre considerar si la pobreza es la falta de cumplimiento o la ausencia de mecanismos y procedimientos de exigibilidad de los derechos humanos en general o de algún tipo de derecho específico. Cuestionamientos como estos deben tenerse en mente en estas campañas presidenciales a la hora de conceptuar para operar las estrategias que se trabajen en sus planes de gobierno y que intervengan en este marco de acción. Es decir, que se debería considerar la pobreza con su carencia de activos físicos, humanos, sociales y ecológicos vinculados a su vulnerabilidad y susceptibilidad a los riesgos.
En estas elecciones el voto será reñido en dos sectores importantes por su cantidad de votantes, el primero es en la población pobre que representa una alta mayoría y el segundo, y creo que mas importante por la cantidad, es el voto joven porque en nuestro país, de sus 18‘713,679 votantes el 45% concentra ciudadanos y ciudadanas de 18 a 35 años.
El titulo que le puse a este artículo fue “La pobreza en el Perú tiene un rostro joven” porque En el periodo 1993-2005 los departamentos más pobres del país como son de Loreto, Ucayali y Madre de Dios en la selva, y los departamentos de Apurímac, Huancavelica y Ayacucho en el Trapecio Andino, registran los índices más altos de crecimiento de la población en edades jóvenes (según la Encuesta Nacional de Hogares ENAHO, 2004). Introduzco éstas cifras porque creo que es importante demostrar que los jóvenes deben ser una fuente de proyectos activos y no preventivos, porque solo cuando comprendamos que nuestra población pobre tiene una gran mayoría de jóvenes entenderemos que trabajar por ellos no solo es crear casas de la cultura, lozas deportivas, escuelas abiertas, talleres técnicos, sino que se debe trabajar en ellos en programas que les permita accesos rápidos a empleos, capacitaciones, etc.
Todo aquello que le permita solucionar de forma inmediata su problema económico para que posteriormente pueda continuar educándose, pues considero un grave error de gestión crear solo programas educativos-técnicos para los jóvenes, que les resta tiempo (a pesar de ser valioso porque aprenden) pero que no los llevan con éxito pues lo que necesitan es obtener fuentes lucrativas con urgencia, para las necesidades que viven durante este momento.
En estos comicios electorales, no solo la población de bajos recursos será la decisiva en los votos sino también los jóvenes que como ya lo mencioné con cifras, párrafos atrás, son los que en su mayoría la conforman. Así que ahora el voto fuerte ya no está dividido entre pobres y jóvenes sino que este se ha convertido en una sola masa que necesita con urgencia de atención, proyección, investigación e inversión.
En Kenya en 1997 se le preguntó a un hombre ¿Qué significa para usted la pobreza?, él respondió: “No me pregunten qué es la pobreza, ustedes la han visto frente a mi casa. Miren la casa y cuenten el número de agujeros. Vean mis utensilios y la ropa que tengo puesta. Examínenlo todo y describan lo que ven. Esa es la pobreza.” me pregunto, ¿En él Perú cuántos se sentirían identificados con esta respuesta? creo que la cifra es tan alta como las ganas que tenemos que los sujetos pasivos de esta necesidad no solo sean masa de blanco electoral sino sean base de preocupaciones para trabajar porque como bien lo define Latvia “la pobreza es sentir humillación, tener una sensación de dependencia, verse obligado a aceptar un trato grosero, insultante e indiferente, cuando uno solicita ayuda” y mientras queramos crecer como país es menester prevalecer la satisfacción de necesidades humanas vinculadas con la dignidad, porque como bien lo señaló alguna vez el Tribunal Constitucional el derecho a la vida no solo implica el no morir, sino también vivir dignamente.
 

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Vania Dongo 11/21/2010 19:36



Gracias por el interés, me motivan a continuar investigando y publicando mis ideas en pro de los jóvenes de mi país



El polvorín 11/21/2010 20:11



Gracias a ti, un abrazo