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El polvorín

La tarea estratégica de la izquierda: la reconstrucción del sujeto social en Costa Rica

10 Agosto 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

V Congreso del PST

La tarea estratégica de la izquierda: la reconstrucción
del sujeto social en Costa Rica

Por Víctor Artavia
Para Socialismo o Barbarie, agosto 2010


El pasado 10 y 11 de julio tuvo lugar el V Congreso del Partido Socialista de las y los Trabajadores (PST). Para esta ocasión, la discusión política central giró en torno a la elaboración de una propuesta estratégica de construcción del PST, partiendo de un exhaustivo análisis histórico–político del tipo de país que construyó la burguesía costarricense luego de su triunfo en la guerra civil de 1948, y las consecuencias que esto contrajo para el conjunto de la izquierda durante toda la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros días.

Esta discusión ya había sido adelantada a lo interno de nuestra organización en los últimos meses, e inclusive la expusimos en varios artículos de Prensa Socialista y durante la I Semana del Pensamiento Socialista (1). Pero indudablemente fue en este congreso donde logramos madurar significativamente nuestra elaboración al respecto, en lo cual tuvieron mucho peso las intervenciones del compañero Roberto Saénz, quien asistió como delegado del Nuevo MAS y de la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie –SoB de ahora en adelante–, así como los aportes de la compañera Dalila Aguilar, militante del PST de Honduras.

 
 

Congreso del PST de Honduras

La refundación de un proyecto político
revolucionario y sobre la clase obrera

El 17 y 18 de julio se llevó a cabo el congreso del PST de Honduras, grupo miembro de la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie. Al igual que en nuestro caso, las y los compañeros del PST–H acordaron reorientar su construcción hacia sectores claves de la clase obrera y del estudiantado universitario de ese país.

Aunque las situaciones políticas en Honduras distan mucho de las que tenemos que afrontar en Costa Rica, lo cierto del caso es que la izquierda catracha presenta la misma dolencia que la tica: la ausencia de la clase obrera organizada sindical y políticamente. (1) Esto quedó al desnudo durante el intenso y masivo proceso de resistencia en contra del golpe militar, donde los cientos de miles de trabajadoras y trabajadores del sector textil –epicentro de la industria en Honduras–, permanecieron esencialmente pasivos ante las movilizaciones de la resistencia.

Por ello, esta reconceptualización estratégica sobre el tipo de izquierda y partido por construir en Honduras, representa un gigantesco paso adelante para nuestras y nuestros compañeros del PST–H –y para la corriente SoB en general–, en la medida de que afronta con la seriedad del caso las grandes tareas históricas de la izquierda en ese país. Y es que actualmente la izquierda catracha se caracteriza por una fuerte desestructuración social, asentada esencialmente en sectores populares y del campesinado, caracterizados por lo demás por un fuerte conservadurismo político y social.

Inclusive, esta debilidad político–constructiva no fue ajena al mismo PST–H, que durante años se construyó en sectores atrasados provenientes del campesinado. Esto explotó durante el congreso mismo, cuando una parte del PST–H pretendió legitimar una agresión psicológica y física por parte de un miembro del partido contra otra camarada del grupo, llegando a suspender por seis meses y condenar moralmente a la compañera agredida, por haber llamado a la “policía golpista” cuando el agresor estaba afuera del apartamento luego de golpearla... Inclusive, ese sector retardatario pretendía utilizar la “formalidad democrática” del congreso para expulsar del todo del PST–H a la compañera agredida, bajo la acusación de que era una “agente de la policía golpista”.

Frente a esta barbaridad política, la corriente SoB asumió una postura principista: o se retraían de esa actitud antirevolucionaria y reinstalaban a la compañera agredida con todos sus derechos, o no había marco común para que fueran parte de la corriente. Como era predecible, este sector atrasado optó por reivindicar su postura machista y troglodita, mediante una serie de argumentos formales y carentes de todo sentido revolucionario…

La construcción de organizaciones socialistas y revolucionarias no es una tarea sencilla. Requiere de muchos años de trabajo, discusiones y sacrificios. Pero ante todo, requiere de consistencia moral –en el sentido revolucionario–, donde el machismo y las demás lacras que produce el sistema capitalista no tienen cabida. En este sentido, desde SoB optamos por cortar todo vínculo con este sector de compañeros, puesto que nuestro objetivo fundamental no es acumular grupos por acumular, sino construir verdaderas organizaciones socialistas y revolucionarias.


Notas:

1. Durante décadas, en Honduras la clase obrera bananera fue uno de los sectores sindicales más dinámicos, pero fue derrotada políticamente.

Por el alto nivel político de los documentos, así como el rico intercambio de opiniones que se desarrolló durante las sesiones, no dudamos en afirmar que este ha sido el mejor congreso en la historia de nuestra organización. Indudablemente, esto está precedido por nuestro ingreso a SoB en julio del 2008, lo cual representó una “oxigenación” política inmensurable para nuestra agrupación, en la medida que nos dotó de un marco internacional en nuestras discusiones teóricas, políticas y constructivas.

A continuación, pasaremos a delinear algunas de las principales conclusiones políticas alcanzadas durante el congreso.

¿Qué significó la Guerra Civil de 1948?

Uno de los avances logrados durante el congreso, consistió en caracterizar a la guerra civil de 1948 como una reacción militar de un sector de la burguesía y las clases medias ticas contra el pujante movimiento obrero de ese entonces, que ha decir verdad, había alcanzado un impresionante grado de desarrollo y maduración política.

Para ilustrar lo anterior, basta con mirar el siguiente dato: entre 1943 y 1948 hubo cien mil trabajadores sindicalizados, cifra que representaba un 38,3% de la Población Económicamente Activa y la mayor tasa de sindicalización en la historia del país.

Pero más importante que los números absolutos, era el pérfil clasista y verdaderamente obrero que presentaba el movimiento sindical durante la década del cuarenta. A diferencia de la actualidad, donde el sindicalismo está conformado por trabajadoras y trabajadores de los servicios estatales –docentes, CCSS, ICE, etc.–, en la década de los cuarenta la columna vertebral del movimiento obrero estaba constituido por los trabajadores bananeros, es decir, el núcleo duro de la producción capitalista de la Costa Rica de ese entonces.

Aunado a esto, era un movimiento obrero altamente politizado, de lo cual el crecimiento significativo del Partido Vanguardia Popular durante los años treintas y cuarentas fue un claro reflejo: “el sindicalismo formado y desarrollado durante toda esta etapa era muy beligerante y altamente politizado, ya que muchos de sus dirigentes y sectores de base eran militantes del Partido Comunista, especialmente los trabajadores bananeros, que eran la vanguardia del proceso de la lucha de clases en ese período turbulento de Costa Rica.” (2)

Esto último no es un apunte menor en lo absoluto, sino que da cuentas del gran acierto político–constructivo que en su momento tuvo el Partido Comunista en Costa Rica: orientarse hacia la clase obrera del país.

El resultado final de esta orientación política del PC consistió en lograr una creciente convergencia con el sujeto social de la revolución socialista en el país –la clase obrera bananera–, lo que da cuentas del por qué la izquierda se convirtió en una verdadera potencia política durante este período histórico, que incluso llegó a constituirse en una alternativa de poder para amplios sectores del movimiento obrero y de masas:

Efectivamente, de acuerdo con diversas informaciones el partido comunista contaba para el año 1948 con una fuerza de 12 mil hombres de extracción fundamentalmente obrera (…) Por otra parte, la potencia y fuerza de los comunistas se manifestaba en el tiraje de su periódico llamado “Trabajo”, el cual en el período del año 31–34 tuvo un tiraje de 4 000 ejemplares, llegando a 7 500 ejemplares para el año 1946.” (3)

Por este motivo, concluimos que el enfrentamiento político–militar encabezado por el bando figuerista en 1948, no fue contra el “fraude electoral”, sino que de fondo fue una pelea por destruir al movimiento obrero clasista e independiente que se venía desarrollando desde los años treintas y cuarentas, que además estaba fuertemente vinculado al Partido Vanguardia Popular:

“En síntesis, el gobierno de la Junta Fundadora de la Segunda República y los subsiguientes gobiernos, desataron una dura y brutal represión contra el movimiento obrero, el sindicalismo independiente y los activistas del Partido Vanguardia Popular... En especial fue la represión hacia los trabajadores bananeros, por estar conducidos por el Partido Comunista. Por otra parte, el gobierno de facto de la Junta Fundadora y los demás gobiernos que le sucedieron, se encargaron especialmente de cortar toda la tradición organizativa, política y de lucha de los trabajadores costarricenses, logradas en la década de los años 30 y 40.” (4)

Una izquierda socialmente marginada y acomodada al país que construyó la burguesía

Comprender la causa principal que originó la guerra civil de 1948, es vital para asumir la dimensión histórica de la derrota sufrida por la clase obrera en ese conflicto.

Tras su triunfo militar en 1948 (5), el figuerismo se encargó de destruir al movimiento obrero clasista e independiente, para lo cual desató una feroz represión contra los sindicatos y el Partido Vanguardia Popular. Esto no lo hizo tan sólo por cálculos militares, sino que ante todo tuvo una finalidad política estratégica: la destrucción del sujeto social en Costa Rica. Sólo así, la burguesía pudo avanzar en la construcción de un nuevo tipo de país –la Segunda República–, asentado sobre nuevas coordenadas políticas de corte antiobrero, antisindical y profundamente anticomunista.

Luego de la derrota que sufrió la clase obrera en 1948, la izquierda se convirtió en una expresión política cada vez más distante de su sujeto social. Este distanciamiento se profundizó aun más durante la década de los años ochenta y en los años siguientes, cuando surgió una nueva clase obrera en las industrias exportadoras, que se ha desarrollado a la sombra del solidarismo y bajo una férrea explotación por parte de las patronales.

Pero lo más dramático e inexplicable del caso, es que ante este dispositivo de la burguesía por cooptar políticamente a la clase obrera, el conjunto de la izquierda costarricense en los hechos se hizo de la “vista gorda”, y peor aún, tendió a acomodarse al modelo de país construido por la burguesía.

Esto se constata rápidamente al leer la prensa de las organizaciones de izquierda del país, donde “clase obrera” es equivalente a trabajadores del sector servicios –docentes, oficinistas, cobradores, etc.–, mientras que la verdadera clase obrera –la que labora en las zonas francas, fincas agroexportadoras, etc.– brilla por su ausencia.

Por esto aseveramos que la izquierda tica se ha adaptado –conciente o inconscientemente– al país y el modelo sindical que la burguesía construyó desde 1948, donde la clase obrera industrial pasó a convertirse en simple materia de explotación –o clase en sí en términos más marxistas– (6)

La tarea de la izquierda: construirse en la nueva clase obrera industrial

Sesenta años han transcurrido desde la guerra civil de 1948, y en términos generales la izquierda no ha hecho ningún esfuerzo sistemático por romper con la estructura política del país heredado por el figuerismo, lo cual sólo podrá hacerse efectivo mediante la organización política de la nueva clase obrera industrial del país.

Por este motivo, el V Congreso del PST adoptó entre sus principales orientaciones el realizar un giro político hacia la clase obrera concentrada en las zonas francas y otras fábricas, de cara a lograr la organización sindical y política de estos sectores proletarios. (7) Alcanzar este objetivo será una tarea sumamente difícil –de ahí su connotación estratégica–, lo cual requerirá de muchos años y diversos ensayos tácticos. Pero desde nuestra perspectiva, el asumir con toda la seriedad del caso la construcción de un instrumento político para la revolución socialista en Costa Rica, pasa, sí o sí, por romper este cerco político que impuso la burguesía entre la clase obrera y la izquierda revolucionaria.

Esta es la orientación estratégica que como organización política adoptamos en nuestro último congreso; nuestra propuesta es construir una organización de izquierda revolucionaria vinculada orgánicamente con su sujeto social.

Como parte de esta orientación, desde el PST estamos impulsando dos iniciativas inmediatas. En primer lugar, la construcción de la red obrera, que esperamos se convierta en un enlace entre las y los obreros industriales de diversas fábricas, sirviendo como canal de denuncia de la explotación laboral que impera en las zonas francas y otros sectores fabriles.

En segundo lugar, en las próximas semanas publicaremos un libro con los principales documentos políticos votados por nuestro V Congreso y otros artículos complementarios, mediante los cuales profundizaremos en el debate con el resto de la izquierda sobre las tareas estratégicas de la izquierda en Costa Rica.


Notas:

1. Durante la I SPS realizamos el foro–debate ¿Qué izquierda y qué partido construir en Costa Rica?, donde contamos con la participación del diputado José Maria Villalta por parte del Frente Amplio, así como de representantes de otras organizaciones de izquierda.

2. Clases sociales, lucha de clases y estructuras productivas en Costa Rica. Documento presentado al V Congreso del PST. Pág. 3

3. Ídem. Págs. 5.

4. Ídem. Págs. 5–6.

5. En el cual medió una abierta traición por parte de la dirección comunista de Manuel Mora y Carlos Luis Fallas, quienes se rindieron al figuerismo a cambio de que éste preservara las garantía sociales, que a la postre fueron capitalizadas políticamente por el Partido Liberación Nacional como parte de su dispositivo de reformista y anti–comunista.

6. Para el caso del Frente Amplio, hay múltiples sujetos sociales para la revolución –lo que denota su apego a la propuesta “gallardista” de izquierda–. Con relación a los grupos trotskistas, aunque reivindican a la clase obrera como sujeto social, en realidad no diferencian a un asalariado de un obrero…es decir, no comprenden que es el sujeto social!!! Esto es un reflejo de la impronta teórica y política de la LIT–CI en sectores del trotskistmo tico, organización que se caracteriza por una conceptualización objetivista de la revolución –de muy bajo nivel por lo demás–.

7. Vale aclarar que este giro político no significa que como organización abandonaremos nuestra presencia en sectores en los cuales nos hemos desarrollado; por el contrario, implicará afincarnos con mayor fuerza en el sector universitario y proseguir con nuestro trabajo en sectores del sector estatal –como el docente–.

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