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El polvorín

Las Elecciones Departamentales.

6 Mayo 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Miedo y asco en MVD
La columna de Daniel Figares.

Las Elecciones Departamentales.




imagesPermítanme referirme así a ellas, nuestras queridas elecciones municipales, que renuevan su forma este próximo domingo, siguiendo el proyecto del ex Intendente de Montevideo y actual Ministro de Cultura, Ricardo Ehrlich, transformado finalmente en la Ley de Desregulación Nacional que habilita la votación de un tercer nivel de gobierno, lo que sumado a las jefaturas departamentales (en las distintas Intendencias) y las respectivas Juntas Departamentales, crea y adiciona la figura de los Municipios y/o Alcaldías, siendo 89 en todo el país (8 acá en Montevideo).

Aparte de la idea de Ehrlich, la ley quedó como un último berrinche del presidente saliente, el Doctor Tabaré Vázquez.

Lo primero que se dice, como para aventar cualquier posible conexión con un nuevo terreno ganado x la burocracia, es que va a traer pocos gastos, o que los mismos serán movidos de aquí para allá, siempre dentro de los números que ya llevan las distintas intendencias.

Lo cierto es que, para un novel mandatario (Mujica) que se propone poner un coto al ingreso de nuevos funcionarios públicos, esto parece ser la contrapartida. X más que al principio se diga que casi no cuesta nada, la formación de nuevas estructuras, integradas x gente, necesitada de locaciones y con nuevas tareas que atender, siempre, a la larga, demandará nuevos gastos. El tiempo lo demostrará –así como siempre existirá una excusa oficial para ser esgrimida, llegado el momento.

X otra parte, según tengo entendido, los Alcaldes ganadores conformarán una comisión con los otros alcaldes como forma de gobierno… Para mí, es una especie de sistema de punteros, como hacen los argentinos, para ir captando gente, barrio a barrio, localidad a localidad, pueblo a pueblo…

Primero fueron los Centros Comunales, la idea descentralizadora x excelencia. Ahora las Alcaldías confirman que los Centros no fueron suficientes.

Los intereses x estar son tan grandes que se pueden inferir de los planes de gasto de los diferentes candidatos. En Montevideo, para la campaña de Ana Olivera se invertirán 400 mil dólares. Ana Lía Piñeyrúa dispondrá de US$150.000, mientras que Javier de Haedo invertirá unos US$ 250.000, según consignó en su momento El Observador. (Más o menos al nivel de unas internas, en materia de números.)

En el partido Colorado, el candidato José Villar gastará unos 140 mil dólares, Ney Castillo 300 mil, la candidata independiente, Mariella Demarco unos 50 mil dólares y el candidato de Asamblea Popular, Eduardo Rubio utilizará unos 10 mil dólares.

Según una encuesta de Equipos realizada entre el 14 y el 19 de abril, la intención de voto de los montevideanos se divide en 52% para el Frente Amplio, 18% para el Partido Nacional, 12% para el Partido Colorado, 2% Partido Independiente, y 1% Asamblea Popular. Un 7% manifiesta que votaría “en blanco” o “anulado”, y un 8% está indeciso, según la empresa encuestadora.

El relevamiento realizado x Cifra difiere en algo, e indica que el 44% de los montevideanos tiene decidido votar a Ana Olivera, al Partido Nacional el 20%, al Partido Colorado el 14%, a Asamblea Popular el 2% y al Partido Independiente el 1%.

Hace unas horas se conoció x la prensa un informe interno del oficialismo en donde se establece que el Frente Amplio confía en mantener siete de las ocho intendencias que tiene, e imponerse en otros dos departamentos. Admite el riesgo de perder Treinta y Tres, pero cree que tiene posibilidades en Artigas, Río Negro y Cerro Largo. (Rivera al parecer seguirá siendo el último bastión colorado -aunque algunas encuestadoras señalan casi un empate entre colorados y frenteamplistas en aquel departamento-, y el resto de las intendencias departamentales serán blancas.)

Es curioso que aparte de los 10 años de gobierno frenteamplista –a punto de comenzar a ser ya 15-, no recuerde otra intendencia tan longeva, que no sea la del abogado y político colorado Oscar Rachetti, Intendente de Montevideo x el pachequismo, ingresado como segundo suplente el 22 de octubre de 1969, reelecto para el cargo en las elecciones de 1971, y quien permaneciera al frente de la Intendencia Municipal de Montevideo al sobrevenir el golpe cívico militar, cargo que abandona recién en 1983. Digamos que fue el intendente de Montevideo desde el 69 al 83, alrededor de unos 13 años. Es curioso pero real. Como contemporáneo fueron los dos gobiernos más largos que presencié con cierto grado de conciencia (mía, no de ellos).

En el camino hay muchas cosas, pero ciertas fotos del ayer y del hoy son casi las mismas.

Cuando llegué al barrio Palermo, allá x el año 1973, tenía un basural en la esquina. Hoy hay un contenedor que rebosa de basura y esta rodeado de elementos de su otra función: la de baño público. La basura ya no está sólo alrededor de los contenedores, está en las calles mismas, sobre el pavimento, en el pedregullo de las plazas y hasta en el aire (en forma de bolsas de nailon voladoras, x ejemplo). Vidrios rotos, restos de botellas de bebidas, papeles, cajas de cigarrillos, preservativos, cebaduras de mate, bolsas y cartones, excrementos caninos y humanos, ropas sucias y andrajosas, mochilas y descartes de robos varios, abundan x doquier.

La zona verde que da a la rambla perdió espacio, pero se ganó una plaza para la gente. Eso está bien, si no fuera que la plaza esta hecha guasca y que ya se le cayeron todos los postes de luz y los asientos están todos semidestrozados, además de mugrientos (x las noches los sin techo se quedan a dormir cuando el tiempo es bueno).

Se ganaron algunos semáforos del 73 para acá, lo que no es poco; y hace unos meses se terminó de oxidar la chapa que indicaba “Plaza Atenas” como nombre del lugar, y yo pensé que iba a quedar x esa, sin embargo al toque la cambiaron x una nueva. ¡Buenísimo! Lástima que no hicieran lo mismo con la chapa que en la Rambla y Ejido indicaba que estaba prohibido doblar en “U”. Hace años que se vino abajo y no la cambiaron, pese a que es causa de choques varios, y ya sabemos que los accidentes de tráfico están entre las principales causas de muerte en nuestro país. Distintos criterios, que le dicen…

La verdad es que las cosas han cambiado, pero no sólo para bien, en todos estos años.

La nueva administración tendrá que lidiar más que nunca con un Montevideo fraccionado en dos x la pobreza. El norte pobre, cuya población crece cada vez más, se encuentra en zonas desindustrializadas de la vieja época industrial montevideana: entre las ruinas de aquel Montevideo cada vez son más y más los que llegan, justamente a aquellos lugares donde se dan las principales carencias en materia de infraestructura y equipamiento social.

Mientras que en las áreas centrales e intermedias de Montevideo la población decreció entre un 10 y 22%, en las periféricas se dieron incrementos de la población de entre 25 y 39%, llegando en algunos barrios (Casabó, Pajas Blancas, Villa García y Manga Rural), al 50%.

El Instituto de Teoría de la Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de la República (ITU) estimaba ya en el 2005, que quedaba “evidenciada la creciente incapacidad del tejido urbano más consolidado (Montevideo Urbano), para absorber el crecimiento demográfico y mantener a la población en sus lugares tradicionales de residencia”, y agregaban en su informe que “el proceso de expulsión de la población residente del tejido más consolidado no sólo se ha dado hacia los bordes del centro metropolitano –la llamada primera corona- sino que también hacia los bordes del mismo tejido consolidado, hacia las áreas de mayor vulnerabilidad social, agudizándose la fragmentación social”. (El ITU ya estimaba a esa fecha que el grado de precariedad en la primera corona era de tal entidad, que cerca del 70% de la población y más del 80% de la superficie de tejido urbano extendido, experimentaban situaciones de precariedad en cuanto al acceso a servicios e infraestructuras, llámese equipamiento social, pavimento, iluminación pública, saneamiento y transporte colectivo, entre otras cosas.

Suena raro, pero acá habría que decir que EL NORTE TAMBIÉN EXISTE.

DanielFigares

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