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El polvorín

Las hidroeléctricas en la Amazonia son un buen negocio según el gobierno brasileiro

9 Noviembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

  Brasil vive una situación de emergencia energética, por las grandes sequías que sufren los ríos que alimentan a las centrales hidroeléctricas desde hace más de 20 años, el terquear con más represas es una torpeza estratégica, una puñalada letal a la Amazonía y un gran negocio para los lobbistas de megaestructuras.
 
La emisión de gases de efecto invernadero por las hidroeléctricas amazónicas es enorme, los embalses en regiones tropicales tiene grandes áreas con vegetación herbácea: de fácil descomposición, crece rápidamente y produce metano, un gas 25 veces más nocivo que el CO2 para el calentamiento global – una prueba que la pregonada energía limpia de las hidroeléctricas es falsa.
La construcción de Grandes Centrales Hidroeléctricas no se justifica por generación de empleos o desarrollo local, sino por negocios lucrativos, que es lo que el capitalismo precisa para recuperarse de su crisis estructural.
  
 
A juzgar por sus futuros empreendimentos (desarrollos), Brasil considera unos 123.000 MW de nueva generación hidroeléctrica en la Amazonia. Así las cosas, es vital disuadir los nuevos y detener los actuales desequilibrios ambientales en el vasto sistema de aguas de la  Amazonia, so riesgo de transar significativas carencias de electricidad en naciones de la cuenca amazónica y en beneficio de los capitales que la deforestan y practican una destructiva minería. Tal vez por ello último, ocurre hoy que Brasil vive una situación de emergencia energética.
 
El por qué Brasil vive una situación de emergencia energética, se debe a las grandes sequías que sufren los ríos que alimentan a las centrales hidroeléctricas. El problema de la falta de energía se remonta a hace 20 años, pero tomó a todo el mundo por sorpresa. Una de las causas es la sequía en las regiones del centro, norte y nordeste, que es la más fuerte desde hace muchos años.
 
 
          
 
 CENTRAIS ELÉTRICAS BRASILEIRAS - ELETROBRAS. Sistema de informação do potencial hidrelétrico brasileiro - SIPOT. Rio de Janeiro, abr. 2003.http://www.aneel.gov.br/aplicacoes/atlas/energia_hidraulica/images/fig4_9.jpg
 
Atlas de Energia Elétrica do Brasil, segunda edição, revista, atualizada e ampliada
 
 
NATIVOS SE OPONEN A MODELO BRASILEIRO DE DESTRUCCIÓN AMAZONICA
 
 
 

El gobierno federal del Brasil está convencido de que invertir en hidroeléctricas en la Amazonia es un buen negocio. “¿Para quién?”, se cuestionan ambientalistas e investigadores, además de las poblaciones que serán afectadas por obras megalómanas como San Antonio y Jirau, que se están realizando en el río Madeira (estado de Rondonia - RO), y de otras diez planificadas para los ríos Teles Pires (estado de Mato Grosso - MT) y Tapajós (Pará - PA), cada una con cinco usinas, además de Belo Monte en el río Xingu (PA). Hay quien dice que éstas pueden sellar la destrucción del bosque. El presidente Lula parece no incomodarse, y dio luz verde para otras Usinas Hidroeléctricas de Energía (UHEs) para la región.

La cantidad exacta de hidroeléctricas proyectadas es incierta, pues ni órganos oficiales como la Empresa de Pesquisa Energética (EPE), ligada al Ministerio de Minas y Energía, consiguen responder cuántas obras de este porte están previstas para la Amazonia brasileña. Los números del Plan Decenal de Expansión de Energía 2019, por ejemplo, se refieren genéricamente sólo a la “región norte”.

Para cerrar el rompecabezas, la ONG International Rivers analizó documentos oficiales y llegó a una conclusión que asusta: afirma que el gobierno planea construir 68 emprendimientos en la Amazonia brasileña, entre UHEs y Pequeñas Centrales Hidroeléctricas (PCHs). No en vano, Empresa de Pesquisa Energética EPE, afirma que 66% del potencial hidroeléctrico a ser explorado en el país está en el bosque. “La destrucción tiene un alto costo que no está siendo tomado en cuenta. Es obvio que el gobierno no estudió los impactos de todas las represas planeadas ni debatió esto con la población, antes de hacer sus planes”, dice Philip Fearnside, investigador del Instituto Nacional de Pesquisas de la Amazonia (INPA).

Empresa de Pesquisas Energética (EPE/MME)

 

Al ofertar energía, se crean condiciones para que mineras y metalúrgicas tengan interés en explorar los recursos de la región amazónica. “Quieren transformar Brasil en proveedor de energía barata para multinacionales. Esta es una actitud colonialista basada en la guerra económica y no en las necesidades sociales”, afirma Oswaldo Sevá, catedrático de facultades de ingeniería mecánica y de ciencias sociales de la Universidad Estadual de Campinas (UNICAMP).

“La construcción de Grandes Centrales Hidroeléctricas UHEs no se justifica por generación de empleos o desarrollo local, sino por negocios lucrativos, que es lo que el capitalismo precisa para recuperarse de una crisis estructural”, complementa Sevá.
 
“Si unimos todas las intervenciones planeadas, tendremos una verdadera hecatombe de consecuencias imprevisibles. Las hidroeléctricas pueden destruir la Amazonia” afirma Telma Monteiro, coordinadora de energía de la Asociación Kanindé, que actúa en cuestiones indígenas.
 
FIGURA 4.11

Evolução da concentração das usinas hidrelétricas no Brasil (1950 e 2000)



www.aneel.gov.br/.../energia_hidraulica/4_5.htm


Grandes Centrales Hidroeléctricas UHEs y sus impactos socioambientales

Impactos ambientales y sociales están intrínsecamente ligados. “Parte de la población que no está en las ciudades y aún quien habita en áreas urbanas depende directa o indirectamente de los ríos para sobrevivir. Los impactados son mucho más do que quien tiene tierras inundadas”, afirma Raul do Valle, abogado del Instituto Socioambiental (ISA). “Es inconcebible impactar tanto al bosque siendo que la propia región no se beneficia de esa generación de energía”, complementa Ricardo Baitelo, de la Campaña de Energía de Greenpeace.

“En la Amazonia, la construcción de UHEs es más problemática que en otras regiones del país. Es fatal”, dice Baitelo. El desplazamiento de poblaciones indígenas y tradicionales, migración y caos en la infraestructura urbana son algunos ejemplos de consecuencias sociales drásticas. Desde el punto de vista ambiental, hay alteración del caudal del río, de la calidad del agua, impactos para viabilizar la obra (como la construcción de carreteras, lo que genera deforestación), daños a la biodiversidad que pueden llegar a la extinción de especies y emisión de gases como CO2 y metano. 

Fearnside afirma que “es expresiva la emisión de gases de efecto invernadero por las hidroeléctricas amazónicas”. Explica que reservorios en regiones tropicales, como es el caso de la Amazonia, tiene grandes áreas con vegetación herbácea: de fácil descomposición, crece rápidamente y produce metano, un gas 25 veces más nocivo que el CO2 para el calentamiento global – una prueba que la pregonada energía limpia de las hidroeléctricas es un tanto cuestionable.

Usina hidroeléctrica de Tucuruí, PA (Foto: Alois Indrich)

(Malos) ejemplos históricos

En las usinas del río Madeira, aún antes que las obras comenzaran ya hubo un aumento de migración, tránsito y violencia en Porto Velho (RO). Conforme explica Fearnside, en 1990 y a los seis años de edad, la usina de Tucuruí (PA) liberaba más gases de efecto invernadero que la ciudad de São Paulo. “Estas usinas, sumadas a las de Balbina (estado de Amazonas - AM), Samuel (RO) y Estreito (estado de Tocantins - TO) son desastrosas desde el punto de vista socioambiental”, complementa Sevá, de la UNICAMP.

Para  Baitelo, el gobierno opta por grandes obras a fuentes menos impactantes por algunas razones. “Es una cuestión cultural, de knowhow y de desconfianza en cuanto al potencial de energías renovables, pero también tiene el lado político, que envuelve cobros excesivos y lucro de empresas”.

Estos son elementos presentes en la polémica construcción de la usina hidroeléctrica de Belo Monte, que atropelló investigaciones económicas y ambientales en nombre del interés del gobierno brasileño. Si es construida, prácticamente secará 100 km de Volta Grande del río Xingu, extinguirá especies de peces, desalojará al menos 40 mil personas e inundará una parte de la zona urbana, además de ser ineficiente desde el punto de vista energético: durante la mayor parte del año producirá 40% de la energía prometida de, al máximo, 11 mil MW.

“Por esto, el gobierno está bancando. Nadie quiere asumir el riesgo, pues no existen garantías de retorno financiero y ni de compensaciones de pérdidas”, dice Sevá. Quien pagará la cuenta será el ciudadano brasileño. El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) apoyará hasta el 80% del total de 19,6 billones de reales del costo.

“Belo Monte viene de la época de la dictadura, donde no había frenos ni espacio para resistencia. Es una vergüenza desde el punto de vista de la ingeniería y también ético. Hacen 30 años oímos mentiras: la obra no será barata, sino carísima; datos del gobierno cambiaron tres veces el área inundada – de 430 km2, fue para 516 km2 y ahora está en 640 km2; es mentira que afectará a pocas personas y que, si no fuera hecha, podrán haber apagones; no promoverá el desarrollo de Altamira y no existe compromiso de reubicar a nadie”, afirma Sevá.

Las polémicas vienen de otras acciones arbitrarias del propio gobierno, lo que explica las nueve acciones judiciales promovidas por el Ministerio Público Federal debido a irregularidades en el proceso. “Si ganamos una de estas, la obra ni comienza. Belo Monte no es un hecho consumado, como ha sido difundido”, afirma Felício Pontes Jr., procurador de la república en Pará. Para él, “esta es la obra más cara del país, queda en el corazón de la Amazonia y es completamente ineficiente”.

Amazonia no necesita de hidroeléctricas

Según Baitelo, la media de radiación solar en la Amazonia es superior a la de Alemania, país con más paneles instalados, al lado de España. “Roraima y Pará podrían utilizar la eólica. La energía generada sería cuatro veces mayor que cualquier UHEs que están siendo construidas en el Madeira. Esto sin hablar de la biomasa”, explica. Además de esto, en UHEs mucha gente trabaja por poco tiempo, lo que no ocurre en el caso de las energías renovables, pues es necesario mantener la mano de obra en toda la cadena.
 
Karina Miotto Sep 28, 2010
 
Construir para destruir 28 Sep 2010 ... Construir para destruir. Karina Miotto Sep 28, 2010 ... En las usinas del río Madeira, aún antes que las obras comenzaran ya hubo un aumento ...
www.oecoamazonia.com/.../66-construir-para-destruir
 
 
Escribió para El Polvorin Blog Malcolm Allison

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