Overblog
Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
El polvorín

Las oposiciones de izquierda en los llamados países “socialistas” o “socialdemócratas”

15 Octubre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Pedro Echeverría V.

1. Engels escribió en alguna ocasión que los socialistas deben acompañar todas las luchas que busquen beneficiar a los trabajadores; sin embargo sucede que muchos terminan una etapa porque se acomodan, se cansan o se quedan; por el contrario, los socialistas siguen hasta que el largo viaje llegue al final.  

¿Qué hacen las derechas? Si la revolución es radical se van del país con su dinero, y si saben que la “revolución” o los cambios anunciados son de mentiritas, se disfrazan de “progresistas”, ayudan con sus inversiones y obligan al gobierno a derechizarse. Cuando la burguesía abandona el país (como en Cuba) asesora al imperio para producir una contrarrevolución violenta; cuando no abandona el país va penetrando poco a poco al gobierno hasta domesticarlo. Por eso la izquierda radical, sin ocupar cargos, debe vigilar, criticar y movilizar para dar continuidad al proceso; de lo contrario la derechización se hace irreversible.


2. El capitalismo del siglo XX, a pesar que desde el inicio de la segunda mitad creímos que había iniciado su derrumbe, fue poderoso pues junto con el Vaticano, logró destruir y desmantelar las revoluciones y movimientos avanzados que llegaron a denominarse “socialistas”. Creímos que con la revolución rusa en 1917 –que aprovecha la Primera Guerra- se había iniciado el ciclo de revoluciones socialistas; que la Segunda Guerra había producido otros 10 países socialistas y que con la Revolución china (1949) y la revolución cubana (1959) ya no se pararía el proceso. No solo se derrumbó el llamado socialismo ruso y chino, sino que todo parece haberse venido abajo; incluso los llamados partidos comunistas del mundo se desplomaron y la mayoría desapareció. Desde los noventa el imperio yanqui, junto con los países del llamado G8, determinan sobre el rumbo de la política mundial mientras el 90 por ciento de la población mundial apenas busca defenderse.

3. Pero junto al inicio del siglo XXI nacieron gobiernos socialdemócratas que aplican programas neoliberales (Brasil, Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay) y otros gobiernos que han proclamado la construcción del socialismo a partir de medidas gubernamentales con el apoyo de la población pobre (Venezuela, Bolivia, Ecuador, incluso Nicaragua) La realidad es que estos últimos –con una enorme voluntad y llenos de contradicciones- buscan instrumentar medidas “socializantes” que suelen quedarse en buenos deseos porque los empresarios y la derecha las frenan. Venezuela y Bolivia, los más avanzados, han logrado sacar algunas leyes, avanzar aunque fuera un cinco por ciento su camino, pero el gran poder capitalista es un bloque al parecer imposible de romper con políticas legales y pacíficas. Así que el socialismo, como sistema sin explotados y explotadores, sin desigualdades económicas y sociales, sigue estando a unos 50 años de lejanía.

4. ¿Qué deben hacer los izquierdistas de cada uno de esos países? Pues sumarse y ayudar a la construcción de medidas gubernamentales que beneficien a la población, pero también al mismo tiempo estar movilizando a las masas para exigir que se pongan en práctica. Los izquierdistas luchan desde abajo para nunca dejar de presionar a los de arriba para exigir que cumplan; pero cuando los socialistas entran a formar parte del poder la revolución inicia su declive. Así ha sido siempre: aquellos socialistas que eran calumniados y perseguidos, se convierten en el poder en los acusadores y perseguidores; entonces hay que reiniciar el proceso. Ejemplos hay miles y no debemos permitir que se repitan. La mejor ayuda que se pueda dar a la construcción del socialismo no es siéndole incondicional; al contrario, es siendo un analista crítico desde la posición de izquierda. La incondicionalidad en vez de ayudar asesina el proceso.

5. Frente al capitalismo nuestros análisis y críticas tienen que ser destructivos y confrontadores porque no creemos que deba o pueda reformarse; ayudar al capitalismo a renovarse significa hacerlo más eficiente en la explotación, fortalecerlo para ser mejor represor. Sin embargo en los países progresistas como Venezuela, Bolivia y Cuba nuestras propuestas deben ayudar a hacer avanzar el proceso que camina a favorecer a la mayoría de la población, pero cuando este proceso comienza a desviarse es nuestra obligación señalarlo, incluso luchar contra él. Esa es la actitud que hay que mantener en México contra los gobiernos capitalistas, pero también ante gobiernos socialdemócratas o de izquierda. ¿Cómo un izquierdista o socialista puede acomodarse, rendirse ante el poder y perderse en el oportunismo, tal como a pasado mil un veces en la historia? Esa es la diferencia entre un socialdemócrata y un izquierdista o socialista real.

6. Los gobiernos socialdemócratas como los de Lula, Mujica y algunos más, buscan mejorar las cosas, hacer más llevadera la vida de los pobres dentro del sistema de explotación capitalista. Si el imperialismo no les da un zarpazo de golpe de Estado y el mundo no salta antes en pedazos por la contaminación, las reformas socialdemócratas pueden durar otros cincuenta o más años y obviamente millones de pobres y miserables seguirán muriendo por hambre y enfermedades curables. ¿Cuál debe ser la actitud de los izquierdistas ante las componendas políticas que le llaman “alternancia”, “arreglos en los oscurito”, desvíos presupuestales, subsidios a grandes empresarios, terrible multiplicación del desempleo, entrega de riquezas a transnacionales? ¿Deberán ser cómplices de lo que ven frente a sus ojos u organizarse para luchar contra el gobierno aunque se diga “progresista”?

7. En México quizá López Obrador tenga su última oportunidad; sería el único en el país que dentro de la vía electoral podría hacer una campaña de centro/izquierda y luego un gobierno de carácter progresista. ¿Es igual que todos? Obviamente no, aunque siga esperanzado sólo en los procesos electorales. Creo hoy que la izquierda debería acompañarlo exigiéndole mayor definición con la lucha social de los trabajadores y buscando alejarlo cada vez más de los grandes empresarios. La izquierda puede apoyar y denunciar, así como empujar desde abajo sin buscar cargo político alguno. El único objetivo es abrir más espacios para continuar con las luchas hacia el socialismo y la autogestión. Los grandes empresarios y el imperio yanqui presionarán y amenazarán de diversas maneras a cualquier gobierno; es allí donde la verdadera izquierda no puede transigir y tiene la obligación de enfrentarse a cualquier rémora o enemigo.

http://2.bp.blogspot.com/_OBbFTz-AlkE/TBEs0jpsiBI/AAAAAAAABe8/_C6ki5QRe1o/s400/siembra+socialismo.jpg

 

Tomado de ApiaVirtual

Foto El Polvorín.

 

 

Diez Consejos para los Militantes de Izquierda

Frei Betto

 

1. MANTENGA VIVA LA INDIGNACIÓN

Verifique periódicamente si usted es realmente de izquierda. Adopte el
criterio de Norberto Bobbio: la derecha considera la desigualdad social tan
natural como la diferencia entre el día y la noche. La izquierda lo enfrenta
como una aberración que debe ser erradicada.

Cuidado: usted puede estar contaminado por el virus social-demócrata, cuyos
principales síntomas son usar métodos de derecha para obtener conquistas de
izquierda y, en caso de conflicto, desagradar a los pequeños para no quedar
mal con los grandes.

2. LA CABEZA PIENSA DONDE LOS PIES PISAN

No se puede ser de izquierda sin "ensuciar" los zapatos allá donde el pueblo
vive, lucha, sufre. Alégrate y comparte sus creencias y victorias. Teoría
sin práctica es hacer el juego a la derecha.

3. NO SE AVERGÜENCE DE CREER EN EL SOCIALISMO.

El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran los
valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del
socialismo en el este europeo no debe inducirlo a descartar el socialismo
del horizonte de la historia humana.

El capitalismo, vigente hace 200 años, fracasó para la mayoría de la
población mundial. Hoy, somos 6 [mil millones] de habitantes. Según el Banco
Mundial, 2,8 [mil millones] sobreviven con menos de US $ 2 por día. Y 1,2
[mil millones], con menos de US $ 1 por día. La globalización de la miseria no es mayor gracias al socialismo chino que, a pesar de sus errores, asegura
alimentación, salud y educación a 1,2 [mil millones] de personas.

4. SEA CRÍTICO SIN PERDER LA AUTOCRÍTICA.

Muchos militantes de izquierda cambian de lado cuando comienzan a buscar
piojo en cabeza de alfiler. Apartados del poder, se tornan amargos y acusan
a sus compañeros(as) de errores y vacilaciones. Como dice Jesús, vemos el
polvo en el ojo del otro, pero no la viga en el propio ojo. Tampoco se
enganchan para mejorar las cosas. Quedan como simples espectadores y jueces y, algunos, son captados por el sistema.

La autocrítica no es sólo admitir los propios errores. Es admitir ser
criticado por los(as) compañeros(as).

5. SEPA LA DIFERENCIA ENTRE MILITANTE Y "MILITONTO".

"Militonto" es aquel que se jacta de estar en todo, participar en todos los
eventos y movimientos, actuar en todos los frentes. Su lenguaje está lleno
de explicaciones y los efectos de sus acciones son superficiales.

El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, reflexiona,
medita; valora de forma determinada su área de actuación y actividades,
valoriza los vínculos orgánicos y los proyectos comunitarios.

6. SEA RIGUROSO EN LA ÉTICA DE LA MILITANCIA.

La izquierda actúa por principios. La derecha, por intereses. Un militante
de izquierda puede perder todo, la libertad, el empleo, la vida. Menos la
moral. Al desmoralizarse, desmoraliza la causa que defiende y representa. Le
presta un inestimable servicio a la derecha.

Hay arribistas disfrazados de militante de izquierda. Es el sujeto que se
engancha apuntando, en primer lugar, a su ascenso al poder. En nombre de una causa colectiva, busca primero sus intereses personales.

El verdadero militante - como Jesús, Gandhi, Che Guevara - es un servidor,
dispuesto a dar la propia vida para que otros tengan vida. No se siente
humillado por no estar en el poder, u orgulloso al estar. Él no se confunde
con la función que ocupa.

7. ALIMÉNTESE EN LA TRADICIÓN DE LA IZQUIERDA.

Es preciso la oración para cultivar la fe, el cariño para nutrir el amor de
la pareja, "volver a las fuentes" para mantener encendida la mística de la
militancia. Conozca la historia de la izquierda, lea (auto)biografías, como
el "Diario del Che en Bolivia", y romances como "La Madre", de Gorki, o "Las
uvas de la Ira", de Steinbeck.

8. PREFIERA EL RIESGO DE ERRAR CON LOS POBRES A TENER LA PRETENSIÓN DE ACERTAR SIN ELLOS.

Convivir con los pobres no es fácil. Primero, hay la tendencia de
idealizarlos. Después, se descubre que entre ellos existen los mismos vicios
encontrados en las demás clases sociales. Ellos no son mejores ni peores que
los demás seres humanos. La diferencia es que son pobres, o sea, personas
privadas injusta e involuntariamente de los bienes esenciales de la vida
digna. Por eso, estamos al lado de ellos. Por una cuestión de justicia.

Un militante de izquierda jamás negocia los derechos de los pobres y sabe
aprender con ellos.

9. DEFIENDA SIEMPRE AL OPRIMIDO, AUNQUE APARENTEMENTE ELLOS NO TENGAN RAZÓN.

Son tantos los sufrimientos de los pobres del mundo que no se puede esperar
de ellos actitudes que tampoco aparecen en la vida de aquellos que tuvieron
una educación refinada.

En todos los sectores de la sociedad hay corruptos y bandidos. La diferencia
es que, en la élite, la corrupción se hace con la protección de la ley y los
bandidos son defendidos por mecanismos económicos sofisticados, que permiten
que un especulador lleve una nación entera a la penuria.

La vida es el don mayor de Dios. La existencia de la pobreza clama a los
cielos. No espere jamás ser comprendido por quien favorece la opresión de
los pobres.

10. HAGA DE LA ORACIÓN UN ANTÍDOTO CONTRA LA ALIENACIÓN.

Orar es dejarse cuestionar por el Espíritu de Dios. Muchas veces dejamos de
rezar para no oír el llamado divino que nos exige nuestra conversión, esto
es, el cambio del rumbo en la vida. Hablamos como militantes y vivimos como
burgueses, acomodados en una cómoda posición de jueces de quien lucha.

Orar es permitir que Dios subvierta nuestra existencia, enseñándonos a amar
así como Jesús amaba, libremente.

Compartir este post

Comentar este post