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El polvorín

Levantamiento de Túnez puede contagiar a los países de la zona, Marruecos, Libia, Argelia, Egipto y otros como Jordania y Yemen /En El Cairo:«¡Escuchad a los tunecinos,es turno de los egipcios!».

17 Enero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

El levantamiento de Túnez puede contagiar fácilmente a los países de la zona, Marruecos, Libia, Argelia y Egipto y otros como Jordania y Yemen. Los pueblos de estos países sufren de la corrupción, el paro y el saqueo sistemático de las riquezas por unos muy pocos cercanos al poder. La noche del viernes hubo manifestaciones en las capitales Rabat, El Cairo, Aman frente a las embajadas de Túnez saludando a la revolución. Centenares de blogs y páginas web árabes piden desde la noche del viernes una solución a la tunecina. Y de una forma sorprendente, Marruecos, Argelia, Mauritania, Libia, Yemen y Jordania han anunciando que no aumentarán los precios de los productos básicos como la leche, el pan y el aceite. Además Argelia anunció una indemnización a los parados universitarios.

El segundo día del pueblo tunecino

El pueblo organiza su defensa

 


El segundo día del pueblo tunecino se levanta con un cielo ancho y puro que aboveda aún más el silencio tenso que se ha apoderado de las calles. Mis amigos Ainara y Amín, después de una noche de terror refugiados en la casa de un obrero cerca de la Avenida Bourguiba, donde quedaron atrapados tras la manifestación del día anterior, vienen a refugiarse a casa. Traen los periódicos y no podemos dejar de echarnos a reír con pueril entusiasmo. De la noche a la mañana los diarios en árabe del régimen de Ben Alí han acusado la revolución. As-Sabah titula: “El pueblo ha dicho su palabra”. As-shuruq, más popular, es aún más rotundo: “La voluntad del pueblo ha triunfado”. Por primera vez en su historia, en la cinta donde figura el equipo de redacción se ha añadido una frase: “diario independiente de la mañana”. Es como si el ABC encabezase su edición con un “¡viva Fidel!”.

Cuando salimos a la calle salimos ya a otro país. Son los mismos árboles, las mismas casas, las mismas gentes, pero en un mundo paralelo, en otra dimensión clónica en la que todo es exactamente distinto de su gemelo. Todo está mudo y muy pocas personas circulan por las calles de Mutuelleville. Las tiendas están cerradas; también, por supuesto, el Magazin General, que en cualquier caso, y al contrario que otros supermercados, no ha sido ni saqueado ni quemado. Encontramos finalmente una tiendecita abierta en la espalda de un edificio, junto a Charles Nicole. Una veintena de personas se agolpan frente al mostrador. Algo ha cambiado: no hay leche ni harina ni pan. Pero no es esto lo importante. La gente está -cómo decirlo- mejor educada; es más delicada, más respetuosa. No hay golpes ni empujones, no obstante el desabastecimiento y la necesidad de llevar alguna vianda a casa. Todos esperan su turno, preguntan con serenidad, se intercambian informaciones. En diez minutos hacemos una profunda amistad con una familia que expresa su alivio por la partida del dictador. Nos abrazamos. En una bolsa llevamos una botella de schweps, dos de zumo de naranja, un botecito de dentífrico, dos chocolatinas y una lata de sardinas.

En Place Pasteur, la poca gente que pasa saluda al retén militar, rodeado de alambrada de espino, que hace guardia en la entrada del Belvedere. Todos estamos tensos, tenemos miedo, pero al cruzarnos nos intercambiamos un saludo. En cada desconocido, de algún modo, reconocemos algo común, una amistad de otro tiempo que queremos verificar con este “aslema” tímido y sonriente.

Luego, hacia las dos de la tarde, la jornada se vira. Empiezan a llegar noticias de grupos armados que, en coches sin matrícula, entran en los barrios de la capital y disparan indiscriminadamente, asaltan las casas y las saquean. Los vecinos se organizan, armados de palos, para defender sus zonas. En nuestra propia calle una pandilla que esgrime cuchillos es rechazada por los habitantes de las casas contiguas, que me dicen que han pedido ayuda a la policía. Munquid, que vive en el garaje de al lado y se ocupa de regarnos las plantas en verano, me asegura, palo en ristre, que defenderá también nuestra casa.

Tras el toque de queda, que entra en vigor a las 17 h., la situación se vuelve angustiosa. El helicóptero militar que vuela desde la noche anterior por encima del barrio, con su luz roja giratoria y su sirena, rozando los tejados, pasa y pasa una y otra vez. Ayer me irritaba su rugido insistente; hoy me irrita más no oírlo. Los barrios de Túnez han organizado comités de autodefensa coordinados con el ejército para neutralizar a los “tonton macoute” de Ben Alí: 3.000 policías, se dice, que el día anterior habrían causado la muerte de cien personas y que horas antes han disparado sobre el Café Saf-Saf, en La Marsa, centro populoso de esparcimiento de nativos y turistas.

En casa, a partir de las 10 de la noche, mientras se escuchan a lo lejos, en Montfleury y Hay el-Khadra, ráfagas aisladas de metralleta, Amín organiza un centro de información; una especie de teleoperador de guerra que se comunica con los distintos frentes a través de Internet. Meher, Heyfel y Tarek están en Mourouj, Sofien en el Bardo, Taha en el Menzah, Mehdi en Cité el-Khadra, Amine y Radhouan en Kabaria, Amir en Ariana. Todos reportan minuto a minuto las evoluciones de la lucha sobre el terreno. Entre los barrios se ha organizado una especie de competencia para ver cuál de ellos detiene más coches de asesinos. La victoria por el momento es de Mourouj, donde se han arrestado diez. Es verdad que el pueblo unido jamás será vencido y si a veces parece una exageración lírica o retórica es por que no hay suficiente pueblo o no está suficientemente unido.

Hay tensión, miedo, angustia, pero también determinación en la victoria. Lo que parecía una revolución cabalgada por un golpe de Estado se está convirtiendo poco a poco en una guerra. Inquieta un poco leer los periódicos occidentales -los de España, pero también Le Monde o Liberation en Francia- y descubrir que no describen la situación en sus justos términos. Hablan de disturbios, de motines, algunos insinúan la presencia de elementos salvajes del "benalismo", pero no dicen lo que verdaderamente está ocurriendo: grupos de policías del dictador -y de las milicias de su partido- acompañados de mercenarios están tratando de doblegar al pueblo por el terror.

Pero el pueblo tunecino resiste. Una mujer exiliada en Francia decía que “el 14 de enero es nuestro 14 de julio”. Tiene razón. Lo que ha ocurrido estos días en Túnez marca un viraje histórico que saca al mundo árabe en su conjunto de la sumisión a la que parecía condenado. Argelia, Egipto, Jordania, temen el contagio. Ya nada será igual: un clavo ha sido sacado no por otro clavo sino por una flor. Y nos hemos instalado ya en otra dimensión.

El segundo día del pueblo tunecino acaba lleno de incertidumbres y angustias, con batallas en las calles, rumores interesados difundidos por los mismos medios con los que el pueblo se informa y se defiende, con la conciencia de que esto no ha acabado y de que aún hay que pelear.

Pero Mourouj 10, La Marsa 6, Cité Al-Khadra 5.

Túnez no se rinde.




Decenas de presos mueren tras protagonizar motines en varias cárceles

El presidente interino de Túnez encarga la formación de un gobierno de unidad


El presidente del Parlamento tunecino, Fued Mebaza, fue proclamado ayer jefe de Estado interino de Túnez por el Consejo Constitucional, excluyendo definitivamente un regreso del mandatario Zine al-Abidine Ben Ali, tras su huida a Arabia Saudí. En su primer discurso, encargó al primer ministro, Mohamed Gannouchi, la formación lo antes posible de un Gobierno de unidad nacional y aseguró que este proceso vinculará a todos los tunecinos «sin exclusión».

«He pedido a [el primer ministro] Mohamed Gannouchi que forme un nuevo gobierno de unidad nacional». Fueron las primeras palabras del presidente del Parlamento tunecino, Fued Mebaza, después de asumir el cargo de presidente interino del país y ratificar a Gannouchi como primer ministro.

El Consejo Constitucional había aclarado anteriormente que, según la Carta Magna, corresponde al presidente del Parlamento y no al primer ministro asumir el poder después de que el mandatario Zine al-Abidinde Ben Ali abandonara el viernes el país tras cuatro semanas de protestas y huyera a Arabia Saudí después de haber dirigido el país durante 23 años.

El máximo órgano legal también dijo que deberían celebrarse elecciones presidenciales en un plazo máximo de 60 días. El líder del opositor Partido Democrático Progresista, Najib Chebbi, manifestó que la oposición y Gannouchi habían acordado celebrar los comicios en un plazo de 6 ó 7 meses.

El Consejo Constitucional aplicó el artículo 57, que señala que en el caso de «situación vacante de la Presidencia de la República por muerte, dimisión o impedimento absoluto», el Consejo debe declarar esa vacante y nombrar al presidente del Parlamento como presidente interino del país.

Por mandato constitucional, el presidente interino no podrá presentar su candidatura a la Presidencia en esos comicios.

Artículo 56

El artículo 56 por el que Gannouchi asumió el viernes -por unas horas- la presidencia interina sólo habla de «caso de impedimento provisional del presidente», por lo que si el primer ministro hubiese permanecido en el puesto quedaba abierta la posibilidad de un regreso al poder de Ben Ali, lo que habría desencadenado fuertes críticas por parte de la oposición y por gran parte de la población tunecina.

El nuevo mandatario, de 69 años, escoltado por los presidentes de las Cámaras de Diputados y de Senadores, emplazó a la unidad de los tunecinos de todas las corrientes políticas y se comprometió a respetar la Constitución. «Llamo a los tunecinos de todas las sensibilidades políticas y regionales a hacer gala de patriotismo y unidad», declaró.

El nuevo jefe de Estado estimó que «todos los tunecinos, sin excepción y sin exclusiones», estarán vinculados al proceso político en el país, en un breve discurso consecutivo a la ceremonia de juramento de su nuevo cargo.

Ghannouchi aceptó una propuesta de los partidos de la oposición para negociar un gobierno de coalición, según uno de los partidos opositores, la Unión Libertad y Trabajo.

«Hemos tratado la idea de un gobierno de coalición y el primer ministro ha aceptado nuestra petición para formar un gobierno de coalición», señaló a Reuters el líder de la Unión, Mustafa ben Jaafar, tras reunirse con Ghannouchi.

Los resultados de la negociación podrían conocerse hoy mismo. «Mañana [por hoy] habrá otra reunión con el propósito de sacar al país de esta situación y que haya verdaderas reformas. Los resultados de estas negociaciones serán anunciados mañana», precisó.

En una muestra del final del mandato de Ben Ali, unos trabajadores quitaron su retrato del exterior de la sede de su partido en el centro de la capital.

«Estamos contentos de ser libres después de 23 años de prisión», aplaudió Fahmi Baraui mientras tomaba café en uno de los pocos negocios que ayer abrió sus puertas.

Caos

Pero su optimismo podría desvanecerse en breve, ya que algunas zonas del país se sumieron ayer en el caos. Grupos de individuos armados dispararon desde vehículos en la capital, y además se produjeron fugas masivas en cárceles.

Soldados y tanques se desplegaron en las calles de Túnez para tratar de recuperar la normalidad, después de una noche de saqueos tras la huida de Ben Ali.

Decenas de presos murieron al tratar de escapar de la prisión de Mahdia, y la prisión de Monastir -ambas al sur de la capital- estaba en llamas después de otro intento de fuga.

«Intentaron escapar y la Policía abrió fuego contra ellos. Ahora hay decenas de muertos y todo el mundo ha escapado», indicó un vecino, Imed, que vive a 200 metros del reclusorio de Mahdia.

Según fuentes oficiales, 42 personas perdieron la vida en la prisión de Monastir.

Respecto a los tiroteos que tuvieron lugar ayer en Túnez, a unos diez kilómetros del centro de la ciudad, y el viernes por la noche en otro barrio, no estaba claro quién era el responsable, aunque una importante fuente militar aseguró a Reuters que eran personas leales a Ben Ali.

El analista Taufik Ayachi afirmó que «es seguro que la Policía presidencial está detrás de todo esto. Todavía esperan recuperar el poder».

La Policía comenzó ayer a aislar el corazón de la capital, cerrando el acceso a la céntrica avenida Burguiba, escenario el viernes de una manifestación multitudinaria que desembocó en la salida del país de Ben Ali. Tras la protesta, por la noche, Ghannouchi declaró en la televisión pública que daba «prioridad absoluta» al restablecimiento del orden público.

Barreras metálicas impedían el acceso de coches y peatones a la avenida Burguiba. El dispositivo de seguridad parece haberse decidido con motivo del estado de excepción decretado el viernes y después de una noche de destrucción y saqueos en varios suburbios de Túnez capital.

 Los gobernantes árabes, entre la prudencia y el silencio

La mayoría de gobernantes árabes permanecieron ayer en silencio o se manifestaron con extremada prudencia sobre la huida de Ben Ali, pero la Liga Árabe llamó a todas las fuerzas políticas tunecinas a permanecer «unidas por el bien del pueblo».

Mientras que muchos países occidentales instaron a una transición democrática, la ciudadanía árabe ha aplaudido y apoyado el alzamiento popular, pero en la región, donde predominan los regímenes de corte autoritario, la mayor parte de ejecutivos se mostraron cautelosos.

Y es que lo sucedido con Ben Ali ha sido toda una advertencia para ellos, frente a los sectores populares que a menudo sufren la misma problemática que los tunecinos.

El Ejecutivo de Sudán acogió con satisfacción «la elección del pueblo para determinar su propio futuro político» y le garantizó su respeto hacia «la elección democrática popular», según un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores sudanés recogido por la agencia France-Presse.

Por su parte, Qatar indicó que respeta «la voluntad y la elección del pueblo tunecino», mientras que Egipto también expresó su «respeto las decisiones del pueblo tunecino», afirmando que «confiamos en que la sabiduría de los hermanos de Túnez (...) impedirá que el país se sumerja en el caos».

En El Cairo, en la noche del viernes, decenas de egipcios celebraron ante la embajada tunecina el derrocamiento del dictador tunecino al grito de «¡Escuchad a los tunecinos, es turno de los egipcios!».

En Jordania, donde crece el descontento por la inflación y las elevadas tasas de desempleo, decenas de sindicalistas protagonizaron ayer una sentada ante la embajada tunecina en Amman, y llamaron a la propagación de la «revolución de Túnez».

Los partidos palestinos también expresaron su apoyo a los tunecinos.

Por su parte, Arabia Saudí se limitó a confirmar oficialmente haber dado refugio a Zine al-Abidinde Ben Ali por «circunstancias excepcionales». Este país también asiló en su día al dictador ugandés Idi Amin Dada.

El cobarde y los gloriosos

 

Liberation

 

Traducido para Rebelión por Susana Merino
¡Desde hace veintitrés años Túnez estaba gobernada por un cobarde! Efectivamente, el grotesco sucesor del gran Bourguiba, policía en jefe de uno de los regímenes más feroces de la región, no era más que un miedoso que cuando el pueblo se rebeló tuvo que irse con la cola entre las piernas. ¡Viva Túnez libre! Con usual prudencia –¿vamos hacia la democracia, la anarquía o a otra dictadura?– podemos permitirnos, durante al menos una hora, estallar la alegría. Privado de sus sicarios, el tirano se desmoronó como una estatua de arena. Este régimen era de pacotilla y todos los que lo apoyaron en nombre de una “realpolitik” de imbéciles deberán explicar ahora por qué lo que consideraban un baluarte contra el islamismo se ha derrumbado como un castillo de naipes. Se huele un perfume a 1830 en esta caída de un fantoche derribado por imberbes, en una revolución a la francesa en el corazón del Maghreb, con tres gloriosos golpes desencadenados por Internet y por los militantes de los derechos humanos, un Carlos X de cabellos teñidos que se montó en un avión como antes se hacía en calesa.

Las lecciones de este histórico acontecimiento irán apareciendo poco a poco. Pero desde ya puede advertirse que el mundo árabe no se halla forzosamente condenado a un siniestro cara a cara entre fanatismo islámico y corruptas dictaduras; que el supuesto realismo de los que sostienen a los tiranos sólo persigue ciegos intereses, que las tierras del Islam pueden acoger los valores de la libertad, que la democracia que se considera en crisis, que se juzga falsa o deteriorada, que se dice solo patrimonio de los occidentales, puede inspirar todavía sacrificios y que habrá siempre en Túnez, como en Pekin o en Varsovia, hombres dispuestos a morir por la libertad.

Fuente: http://www.liberation.fr/monde/01012313875-le-lache-et-les-glorieux

rCR

Resistencias en el Magreb: Túnez y Argelia

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Las resistencias a las políticas liberales y a la pérdida de soberanía nacional frente a las imposiciones de los organismos financieros internacionales, reduciendo el Estado a su capacidad represora para frenar las luchas y para mantener en el poder a las familias políticas corruptas y enriquecidas, se extienden por el Magreb. Las movilizaciones contra la pobreza, el aumento de los precios de los productos básicos, el paro, la marginalidad y la falta de libertades cobra fuerza en Argelia y en Túnez.

A continuación, unas notas del Partido Comunista Obrero de Túnez (tomadas de Socialismo Revolucionario, de Egipto: http://www.e-socialists.net/)

Declaración del Partido Comunista Obrero de Túnez

La movilización que comenzó en Sidi Bouziz el 17 de septiembre contra contra el desempleo y la pobreza, la marginación, y la subida de los precios y la explotación descarada, la corrupción, la injusticia y la tiranía, iniciado este estallido en Sidi Bouzid antes de que impregnara la mayoría de las zonas del país debido a la privación y y a la injusticia en Sidi Bouzid, representando un fenómeno general que golpea a la mayoría del pueblo tunecino, y debido a las frustraciones populares en Sidi Bouzid, que son las mismas en todas las otras áreas del país.

La movilización se ha encontrado con la policía del régimen totalitario tunecino, que frente al levantamiento de Sidi Bouzid y las protestas en otras áreas ha respondido con su estilo habitual, basado en la desinformación y el engaño y en artimañas, la mentira y la represión policial, brutal, incluyendo el asesinato de manifestantes desarmados, matando, con la intención de extinguir las protestas de forma rápida y prevenir su desarrollo1.

Los manifestantes denuncian que estos métodos no son nuevos, la policía siempre ha respondido a las demandas de justicia y de libertad de los manifestantes con la represión y, a pesar de ésta, las protestas continúan.

Los lemas que están recorriendo el país en voz de los manifestantes son los siguientes: lemas contra la corrupción y el saqueo del país, "Ejecutar la libertad y el orgullo nacional y ," la libertad de las libertades no es la presidencia de por vida ", "Abajo con el Partido de la Constitución, torturador del pueblo ", "Ben Ali, cobarde, el pueblo de Túnez se sienten insultados " …

El sentido de las masas populares en particular va contra un sistema al que consideran que ya no los representa, sino que representa a "una banda de ladrones", un puñado de familias que han saqueado los recursos del país, sus recursos y su presupuesto y se venden al capital extranjero, lo que priva a las personas de su libertad y sus derechos, utilizando la fuerza bruta del aparato estatal, que se convirtió en un "estado de las familias" , con el fin de humillar y someter e intimidar y disuadir a la lucha, convirtiendo Túnez en una gran cárcel y la tortura en un método regular.

Así, las aspiraciones de libertad, democracia y justicia social no pueden lograrse en el marco del Gobierno de Ben Ali. Las masas deben marcar su propio camino hacia el cambio mediante la lucha, a través de la Intifada, sin apaciguamiento de una dictadura.

Las protestas populares continúan hasta hoy, y nadie puede predecir nada a partir de ahora. Sin embargo, en Túnez, continúan las protestas que la dictadura no fue capaz de extinguir por la fuerza bruta. Túnez está entrando en una nueva fase de su historia, caracterizada por la lucha de la gente para recuperar su libertad, sus derechos y la dignidad.

En estas, el Partido Comunista Obrero de Túnez reitera su llamamiento a convocar una asamblea nacional de la oposición tunecina, para ocuparse de esta cuestión lo más rápidamente posible.

1Según la oposición tunecina, 20 han sido las víctimas de la represión: http://www.publico.es/internacional/355330/los-muertos-en-los-disturbios-de-tunez-ascienden-a-20-segun-la-oposicion

Solidaridad de los partidos revolucionarios árabes

En estos momentos en los que las luchas contra la aplicación de políticas neoliberales se extienden por el Magreb y en los que las movilizaciones de las masas populares cuestionan la representatividad y la legitimidad de sus gobiernos, los partidos revolucionarios árabes se solidarizarn con las luchas del Magred. El Partido Comunista libanés emitió una declaración condenando la represión en Túnez y llamando a la solidaridad con los trabajadores, informando de que el sector laboral en el Partido Comunista Libanés condena la política "de represión contra los trabajadores y las distintas fuerzas que luchan y saluda a los mártires de la sublevación y pobres Túnez, y pide a las autoridades tunecinas que libere a todos los activistas que fueron detenidos tras el movimiento de protesta legítima”.

viernes 14 de enero de 2011

Ben Ali abandona Túnez, ¿y ahora qué?

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Después de 23 años como presidente de Túnez, Zine El Abidine Ben Ali ha dejado el poder este viernes 24 de enero y ha tenido que abandonar el país debido a la intifada que estalló el pasado 17 de diciembre. Su lugar lo ha ocupado el que hasta ahora era primer ministro, Mohamed Ghanouchi, según dicta la Constitución tunecina. Y ahora le toca al Parlamento organizar unas elecciones presidenciales para dentro de 40 días.

Pero los ritmos de las calles son otros. Ahora Túnez se debate entre el continuismo y la ruptura radical con el sistema actual. Además, está la cuestión de los militares y el papel preponderante que parecen haber tomado en las últimas horas dando el último empujón para derrocar a Ben Ali. Las lecturas pueden ser variadas, una de ellas, según TSA (Tout sur l'Algérie), señala que Túnez "después de más de 50 años de dictadura, no está listo para elecciones anticipadas en 40 días. Organizar en un tiempo tan corto unas presidenciales podría beneficiar a los islamistas, que tienen una buena organización dentro de la sociedad tunecina. Una posibilidad que el ejército quiere evitar".

Hay una lectura más pesimista. Frente a la movilización en las calles, la maniobra del ejército apunta claramente a salvar el Estado actual, sacrificando si para ello fuera necesario al ex-presidente Ben Ali. Con esta maniobra estarían buscando ganar tiempo frente a la revuelta.

Pero los tunecinos han pagado un alto precio - más de 50 muertos - como para ceder ante esta maniobra del ejército y la salida de la presidencia y del país de Ben Ali no soluciona ni acaba con las razones que motivaron la intifada tunecina.

Viernes 14 de enero, la jornada de lucha que tumbó a Ben Ali

Los manifestantes salieron hoy a la calle considerando la decisión de Ben Ali como insuficiente. A pesar del estado de emergencia, los tunecinos han vuelto a tomar las calles en varias ciudades (
Sidi Bouzid, Regueb, Gafsa y Kairouan) y se han enfrentado a los policías antidisturbios y a los vehículos blindades enviados por el Ministerio del Interior.

Túnez:
el futuro incierto de la Revolución del Jazmín
La fuga del dictador Ben Ali es una gran victoria para el pueblo tunecino. Sin embargo, no resuelve todos los problemas. El futuro se presenta confuso.
José Bustos | Para Kaos en la Red | 15-1-2011
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El sacrificio de Mohamed Bouazizi al origen de la revuelta popular

Todo comenzó el 17 de diciembre con el intento de suicidio de Mohamed Bouazizi, un joven de 26 años, a quien la policía le confiscó su instrumento de trabajo, una modesta carretilla con la cual él vendía frutas y legumbres. Titular de un diploma universitario, sin trabajo, la venta callejera era su único medio de subsistencia. Desesperado por esa pérdida, se roció sus ropas con gasolina, y se prendió fuego. Su muerte se produjo días después, el 4 de enero, como resultado inevitable de sus graves quemaduras.

Es a partir de esta inmolación, seguida de otras, siempre de jóvenes que no tenían nada que esperar del futuro, que va a comenzar lo que algunos llaman la Revolución del Jazmín; una incontenible revuelta popular, salvajemente reprimida por la policía, ocasionando más 100 muertos y más de 1.000 heridos, que va a conseguir lo que pocos días antes parecía imposible: la fuga del dictador Ben Ali, incrustado en el poder supremo desde hace 23 años

Las causas de esta reacción masiva del pueblo tunecino son múltiples. Sin duda, en primer lugar, las condiciones de miseria en la que viven las clases populares, y en particular los jóvenes, que representan un poco más del 50% de la población (los de menos de 25 años). Situación económica precaria que se ha agravado con la crisis actual, y que se traduce para Túnez en una disminución considerable de la tradicional afluencia turística.

Otro de los factores tiene que ver con el tipo de sociedad impuesto por Ben Ali, basada en el imperio del partido único, donde la menor contestación o el menor signo de descontento se pagaban con años de cárcel. Esta represión política incluía los medios modernos de comunicación, como el internet, llegando al extremo de bloquear sitios populares como YouTube y Dailymotion.

Mientras tanto, Ben Ali y su célebre “familia” hacían de Túnez el reino de la corrupción. Muy pocas personas, ligadas todas por algún lazo de parentesco, se apropiaban de los principales medios de producción, a veces por la fuerza, y construían incalculables fortunas. Todo eso, a la vista y paciencia de la población, que asistía impotente cada día a la degradación de sus niveles de vida.

De esta situación, todo el mundo estaba al corriente, en particular los países europeos y los Estados Unidos. Sin embargo, nadie dijo nunca nada. Primero, porque aprovechaban alegremente de la mano de obra barata para deslocalizar toda suerte de servicios, luego porque Ben Ali representaba para ellos, con su política de represión indiscriminada, la mejor barrera contra el desarrollo del fundamentalismo musulman.

Las condiciones, entonces, estaban maduras para la explosión social y esta se produjo con la energía de la desesperanza y del odio contenido durante casi un cuarto de siglo contra el dictador y su familia. Por eso no pudieron pararla ni la represión, ni las promesas de última hora, de realizar profundos cambios en la estructura política del país (restaurar la democracia, entre otros) y crear nuevos puestos de trabajo.

Al día de hoy, sábado 15, el sátrapa y parte de su familia están fuera del país (en Arabia Saudita) y, legalmente, no podrán regresar nunca más, salvo para ser juzgados y condenados por los crímenes contra la humanidad y delitos que han cometido. El consejo constitucional ha reencarrilado el procedimiento legal para remplazar a Ben Ali, por la vía de nuevas elecciones presidenciales que deberán producirse en un plazo de 60 días.

Esta perspectiva de evolución es preocupante, pues como resultado de la represión endémica, no existe hoy en Túnez ningún partido político con la capacidad de presentar un programa de transformaciones estructurales que necesita el país, ni tampoco un líder progresista que pueda concitar la adhesión de las mayorías y catalizar su voluntad de cambio. Por lo demás, la situación de caos que se vive en estos días a lo largo y ancho del territorio, con ataques a comercios, empresas, organismos oficiales, y aún domicilios particulares, puede provocar una intervención violenta del ejercito y … despertar en sus principales jefes la ambición del poder, en nombre del orden y la seguridad.

Cualquiera sea el futuro inmediato, habrá que constatar, una vez más, que las grandes revueltas populares no se acompañan siempre, necesariamente, de cambios profundos en la estructura y el funcionamiento de un país. Esperemos sin embargo que la Revolución del Jazmín sea la antesala, o el primer acto, de un proceso orientado a una verdadera Revolución Socialista.

 
"Nuestro amigo Ben Ali"
Los dictadores son, con frencuencia, traicionados por aquellos que consideraban como amigos. Ultimo ejemplo : Ben Ali
Diaspora Saharaui | Para Kaos en la Red | 15-1-2011
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Ben Ali se encuentra probablemente en "escala urgente" en Arabia Saudita, pero no en el exilio. Arabia Saudita no es la tierra de acogida sino de tránsito que buscaba, en la precipitación, este general-presidente que gobernó Túnez de una mano de hierro durante 23 años, antes de abandonar su país a la manera del Shah de Irán, dejando cara a cara su pueblo y su policía.

El ya ex-presidente debe reflexionar, de momento, sobre el país de refugio donde podría disfrutar de una vida feliz con su familia, gracias a la riqueza mal adquirida por su familia durante su poder absoluto. Su sueño, no es Yeddah donde su avión tuvo, finalmente, la autorización para aterrizar después de varias horas de vagabundeo sin destino conocido.

Es sin duda en París dónde le habría gustado establecerse con su familia. Ben Ali debe reflexionar sin duda también sobre el sentido verdadero de la amistad de los dirigentes del país dónde hizo su carrera militar y que aseguró su promoción política hasta darle el empujon necesario para apoderarse del asiento de Habib Burguiba que la vejez habia convertido en un nino.

Debe, sobre todo, interrogarse sobre el sentido de la amistad, la dosis de sinceridad en política, los elogios con los que lo cubría generosamente Chirac después de que Sarkozy le hubiera significado, en pleno vuelo sobre el Mediterráneo, que no era bienvenido en Francia. En este campo y en el de la hospitalidad, debe reconocer que el país árabe que aceptó recibirlo se adelanta de lejos sobre Occidente.

La amistad de Francia con Ben Ali, es el amor de los turistas franceses por su litoral, de las empresas francesas por sus bonitos negocios en este país del Magreb, del gobierno de París por su antigua y fiel colonia y por el lugar que tiene en su política exterior.

Ben Ali, Bongo, Bokasa y los otros...

Jean Bedel Bokassa, autoproclamado "emperador" de la república centro-africana no es más "primo" de Chirac que Omar Bango es su amigo. El expresidente de Gabón, la última muralla del antiguo imperio colonial francés en África, conocio algo de eso en vísperas de su muerte. Sufriendo de un cáncer en estado avanzado, verá como lo negaran, a finales del 2009, el visado de entrada en Francia y morirá en una clínica privada en Cataluña.

Sarkozy tenía sin duda buenas razones para no recibir a este fiel entre los fieles de su país que se ha vuelto intratable desde que un magistrado amenazara con examinarle por un asunto de corrupción si pisaba el suelo francés.

¿Ingratitud? ¡ Sin duda! ¿ Corrupción? ¡ Seguro! Ambos argumentos pesaron en la decisión del Elíseo para no recibir a Ben Ali. Nunca se sabe, en Paris, un pequeño juez podría indagar en los negocios de " Ben Ali-Trabelsi " donde las empresas francesas tuvieron la mayor parte del pastel. Estos negocios sucios suben, a menudo, muy alto.

Sarkozy no necesita un tal escándalo en vísperas de las elecciones del 2012, y menos todavía de dar a su país la imagen de tierra del exilio que acoge, a la vez, a los opositores como a los déspotas de sus países de origen, pero de donde son eyectados los sin papeles sin ninguna consideración.

Los "amigos le dan la espalda

Francia debió observar pues un silencio perturbador durante las matanzas de Sidi Bouzid y de Túnez. La rebelión popular en Túnez permitió a la vez descubrir la gestión escandalosa de la ahora "era Ben Ali", pero también sobre las razones del silencio de Francia y el resto de países de la Unión Europea frente a la represión sanguinaria en Túnez.

El gobierno de Zapatero, donador de lecciones en materia de defensa de los derechos humanos allí dónde España tiene menos interés posible, observó un gran mutismo frente a lo que pasa en este país magrebí. Solo los tuyos pueden traicionarte Grandes intereses están, todavía, en juego allí.

En 2010, la presidencia española de la Unión Europea había hecho un forcing para que los "27" otorguen a Túnez el ventajoso "estatuto avanzado" con la UE, un privilegio del que sólo goza Marruecos hasta ahora. Un régimen también despótico como el de Ben Ali (que viola diariamente los derechos humanos tanto en Marruecos como en el Sahara Occidental, ndds)

En septiembre pasado, el gobierno español había abortado la preparación por una organización civil canadiense de una conferencia internacional en Madrid sobre los derechos humanos en Túnez, negando el visado de entrada a la oposición tunecina.

Al igual que Francia, España y el resto de los países europeos "amigos" de Túnez habian dado la espalda al pueblo tunecino en los momentos más difíciles, cuando manifestaba su cólera contra una feroz dictadura, y hoy al mismo Ben Ali.

De su exilio no elegido, en Yeddah, esperando el exilio dorado, el ex-presidente tunecino debe meditar sobre este adagio muy francés:

" La traicion solo puede venir de los tuyos ".

Los suyos, ya no son los tunecinos que le retiraron su confianza. Eso, sin duda lo ha comprendido. Es Francia, y con ella toda la Europa Occidental. Estos "amigos" a los que sirvió. Esto, debe haberlo comprendido también.

H.A.

Le Temps d'Algérie, 15/1/2011

14 de enero de 2011

Impresionante victoria de la revolución democrática antiimperialista del glorioso pueblo tunecino

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A pesar del apoyo prestado por la bandidesca Unión Europea y el imperialismo francés a la dictadura neocolonial tunecina, las masas populares en las calles de la capital y de las más importantes ciudades, la lucha de los jóvenes contra el aparato represivo, la huelga general para el viernes 14 de enero convocada por la Unión Genreal de los Trabajadores Tunecinos (UGTT) y la rebelión popular desde el mes de diciembre , que seguramente está costando más de cien vidas de hijos del pueblo, han conseguido una extraordinaria victoria. El dictador general Ben Alí ha escapado bajo la protección de sus amos franceses dejando en el poder a uno de sus lacayos, el primer ministro Mohamed Ghannouchi. Los imperialistas franceses y gringos están maniobrando para preservar la tiranía neocolonial con los cambios necesarios para robar la victoria al pueblo y es posible que intervengan militarmente con la excusa manida de combatir "el terrorismo islamista". La ministra francesa de exteriores Michelle Alliot-Marie ofrece a las policías argelina y tunecina  apoyo francés para aplastar a los pueblos, otra prueba mas de la naturaleza neocolonial de esos regímenes. Buscan impedir el surgimiento en Túnez de una República independiente panárabe y antiimperialista que sirva de ejemplo a los pueblos de Egipto, Argelia, Jordania, Yemen y Arabia Saudita para que se sacudan sus correspondientes dictaduras pro imperialistas. El dirigente comunista Hammami ha sido liberado bajo presión de las masas y presumimos que el prestigio del PCOT sube como la espuma entre el pueblo y si se convocan elecciones democráticas limpias podría ganarlas tanto si se presenta en solitario como en coalición con otras fuerzas patriotas progresistas. Las fuerzas democráticas tunecinas deben seguir adelante para destruir la dictadura por completo, convocar elecciones libres e instaurar una República arábigo-bereber libre.  Mas que nunca el pueblo tunecino necesita solidaridad internacional.

VIVA EL GLORIOSO PUEBLO TUNECINO Y SU CLASE OBRERA!!!!
LEGALIZACIÓN INMEDIATA DEL PCOT!!!
CASTIGO PARA LOS ASESINOS DEL PUEBLO!!
CONFISCACIÓN DE LOS BIENES DE LA CAMARILLA DE BEN ALÍ!!
NO A LA INTERVENCIÓN IMPERIALISTA EN TÚNEZ!!
INDEPENDENCIA Y UNIDAD PARA LOS PUEBLOS DEL MAGREB!!

posted by Blogchevique | 4:48 PM |

 

TRIBUNA: EL HOUSSINE MAJDOUBI *

La revolución tunecina amenaza los otros regímenes del Magreb y Egipto

Occidente al apoyar los regímenes dictatoriales se ha convertido en un obstáculo para la democratización del mundo árabe

EL HOUSSINE MAJDOUBI * 15/01/2011El Pais-Madrid

Los ciudadanos del mundo árabe siguen con gran interés y entusiasmo los acontecimientos históricos de Túnez y se preguntan acerca del futuro de los regímenes de la región después del derrocamiento del presidente Zine el Abidine Ben Ali como consecuencia de la injusticia política y social que ha practicado durante más de dos décadas. Una revolución que viene a destacar el papel crucial de las nuevas tecnologías en mover a los pueblos, también pone en relevancia el papel repugnate de Occidente que brinda un apoyo incondicional para la continuidad de unas dictaduras medievales.

La revolución política que vive Túnez, demuestra que los mismos motivos que generaron el derrocamiento de este dictador que son: la falta de libertades, la injusticia social, los niveles insoportables de la corrupción y la militarización del país existen en el resto de los países del mundo árabe sobre todo en los siguientes países: Argelia, el país rico en gas y petróleo carece de infraestructuras y los hermanos del presidente, Abdel Aziz Bouteflika están inmersos en la corrupción. En Marruecos, el entorno del rey Mohamed VI se enriquece de una forma escandalosa, mientras que los hijos del coronel revolucionario Mouamar Gadafi se han convertido en príncipes que controlan el destino político y financiero de este país rico en petróleo. Por su parte, el presidente Hosni Mubarak está intentando convertir a su familia, que controla ya sectores importantes de la economía del país, en un nuevo miembro del club de la realeza en Oriente Medio. Mauritania es el único país que escapa de esta ola de corrupción gracias en parte a los golpes de estado en los últimos años que expulsaron otro dictador que se llama Muhauiya Ueld Taeh.

Sin embargo, a pesar de todo esto, Occidente no cesa de defender a estos regímenes. En el caso de Túnez, Occidente consideraba a Ben Ali hasta su derrocamiento "el alumno ejemplar", el propio presidente francés, Nicolás Sarkozy dijo en el 2008 que Túnez vive en una democracia. Durante todo el mes que duraron las protestas, los gobernantes de Occidente, excepto los EE.UU, mantuvieron un silencio sospechoso, incluso la jefa de la diplomacia francesa, Michèle Alliot-Marie se ofreció a asesor al régimen de cómo hay que acabar con las protestas y rechazando dar lecciones de democracia a otros países. Semejante postura pone de relieve el concepto selectivo de Occidente a la hora de exigir a algunos países la democratización y otros no.

La Unión Europea encabezada por Francia presiona los presidentes de Costa de Marfil, Sudan e Irán y por otra parte mantiene un silencio más que sospechoso acerca de los que está pasando en el mundo árabe y sobre todo en el Magreb. Si Occidente desempeñó un papel crucial en la democratización de los países de Europa Oriental, pues está haciendo lo contrario con los países árabes. No sólo apoya a los regímenes dictatoriales sino también les facilita el saqueo de la riqueza de los pueblos al permitirles la apertura de cuentas bancarias donde depositan lo robado y les autoriza la compra de inmuebles y acciones en grandes empresas europeas. Con este comportamiento, Occidente es cómplice por excelencia en estos crímenes. Otro regalo brindado a estas dictaduras, es que la UE y desde hace años ya no otorga el asilo político a los que escapan de estos sangrientos regímenes.

Peor aún, Occidente siempre dice que está luchando contra los movimientos islámicos radicales y terroristas, y las investigaciones sociológicas demuestran que, en gran parte, el fanatismo es el resultado directo de la injusticia social y la corrupción de estos regímenes dictatoriales. A pesar de todo esto, Occidente ignora esta realidad y estos hechos y se aliena con las dictaduras.

La revolución tunecina es muy reveladora de una nueva realidad política y social en el mundo árabe y sobre todo en el Magreb que viene para confirmar unos nuevos datos que escapaban a las dictaduras y a Occidente:

1-Las revueltas y los cambios políticos en el mundo árabe no dependen de los movimientos islámicos como suelen destacar múltiples estudios académicos sino en gran parte de la reacción de los pueblos al no poder soportar más la humillación, el saqueo, la marginación y el paro. En Túnez, el movimiento islámico prohibido Nahda (renacimiento) no tuvo ningún papel destacable en este cambio. En consecuencia, el derrocamiento de cualquier déspota árabe es muy posible.

2-El papel crucial de las nuevas tecnologías de comunicación de Internet y el teléfono móvil que han permitido sacar imágenes de la actuación brutal de las policías y también el papel de las televisiones por satélite como Aljazeera y Alhiwar además ediciones digitales de periódicos críticos como Alquds Árabe. Estas nuevas tecnologías facilitaron una coordinación perfecta entre los manifestantes de diferentes ciudades tunecinas y lo más importante informaron a la opinión pública internacional de lo que estaba sucediendo.

3-Este levantamiento confirma que la institución militar no está siempre dispuesta a enfrentarse al pueblo y defender a regímenes corruptos, porque los jefes militares están conscientes que la situación internacional ha cambiado con el surgimiento de la justicia internacional. El punto de inflexión de la revolución tunecina radica en el rechazo por parte del jefe de las fuerzas terrestres, el general Rahid Amar de abrir fuego contra los manifestantes. Esta misma institución militar que impide ahora en Egipto el nombramiento de Jamal Mubarak como sucesor de su padre Hosni Mubarak que lleva más de tres décadas en el poder y que su balance es peor que Ben Ali. E incluso Egipto puede vivir dentro de poco una situación semejante a la tunecina, por lo menos esto lo que ya destacan los analistas árabes en diferentes paginas web desde la noche del viernes.

4- El levantamiento de Túnez puede contagiar fácilmente a los países de la zona, Marruecos, Libia, Argelia y Egipto y otros como Jordania y Yemen. Los pueblos de estos países sufren de la corrupción, el paro y el saqueo sistemático de las riquezas por unos muy pocos cercanos al poder. La noche del viernes hubo manifestaciones en las capitales Rabat, El Cairo, Aman frente a las embajadas de Túnez saludando a la revolución. Centenares de blogs y páginas web árabes piden desde la noche del viernes una solución a la tunecina. Y de una forma sorprendente, Marruecos, Argelia, Mauritania, Libia, Yemen y Jordania han anunciando que no aumentarán los precios de los productos básicos como la leche, el pan y el aceite. Además Argelia anunció una indemnización a los parados universitarios.

5- Los hechos vienen a confirmar que Occidente al apoyar regímenes corruptos y dictatoriales, se ha convertido un en obstáculo para la democratización del mundo árabe y sobre todo Magreb. Occidente ya forma parte del problema.

* El Houssine Majdoubi es periodista marroquí. Corresponsal en España de Al Quds al Arabi

13 de enero de 2011

LLAMAMIENTO DEL PARTIDO COMUNISTA DE LOS OBREROS DE TÚNEZ AL PUEBLO TUNECINO Y LAS FUERZAS DEMOCRÁTICAS

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El Partido Comunista de  los Obreros de Túnez, considera que el discurso  de Ben Alí de esta tarde, no es más que una repetición de los precedentes. Criminaliza las protestas populares y las califica, como siempre,  de agitaciones y de complots orquestado por «extremistas», por «vendidos» y pretendidas «bandas terroristas».
Con este método trata de deformar la realidad y evitar cualquier responsabilidad, señalando a supuestos responsables. Es una manera de  justificar la represión y los asesinatos cometidos  por la policía, que sufre el pueblo tunecino. Numerosos mártires han caído en distintas regiones del país, particularmente en Tahla, Kasserine, Regueb, Sidi Bouzid y Menzel Bouzayane.
En su discurso, Una vez más Ben Alí ha amenazado en vano. No ha tomado ninguna medida para impedir los disparos sobre los manifestantes, para retirar a la policía, ni para liberar a los detenidos, ni para retirar a la policía y al ejército, ni tampoco para respetar el derecho del pueblo tunecino a la liberta de expresión, de manifestación y de organización libremente.
La obsesión de Ben Alí de amenazar, provocará sin duda alguna más víctimas entre la población y seguramente un nuevo baño de sangre, de todo lo cual son responsables las autoridades.
Ben Alí una vez más promete creación de empleos, pero nadie sabe cómo serán financiados esos empleos, ni cómo podrá llevarlo a cabo, una administración corrupta. ¿Si es posible contratar  a 300.000 personas en tan poco tiempo, por qué las autoridades han dejado pudrirse la situación a tal punto? ¿Por qué no han tomado medidas urgentes a favor de los desempleados otorgándoles una subvención al paro que les permita vivir con dignidad?
Los problemas planteados por las protestas populares son profundos, muy serios y no conciernen únicamente al paro, sino también a la explotación,  la carestía de la vida, la disparidad flagrante entre las regiones, la corrupción, la injusticia y la arbitrariedad. El régimen de Ben Alí, una vez más, ha demostrado su incapacidad para dar soluciones adecuadas a las reivindicaciones.
El régimen de Ben Alí ha fracasado con sus planes económicos, sociales y políticos. Eso es lo que manifiesta la población, igual que manifiestan sus anhelos  de cambio. La población exige la marcha de Ben Alí, en el poder desde hace 23 años, para  acabar con la arbitrariedad, garantizar la libertad individual y pública y la instauración de instituciones democráticas en todos los terrenos: justicia independiente y equitable, persecución de las personas implicadas en la corrupción y restitución de sus bienes al pueblo.
El Partido Comunista de Los Obreros de Túnez está con el pueblo, con sus obreros, campesinos, sus mujeres y jóvenes, sus intelectuales, con todos los que desean el cambio. Consideramos que ese anhelado cambio, exige la marcha de Ben Alí, la disolución de las instituciones fantoches del actual régimen y la instauración de un gobierno provisional que se plantee la organización de elecciones libres y transparentes. Esas elecciones permitirán instaurar una constituyente encargada de elaborar una nueva constitución que plantee el esbozo de una República realmente democrática, que establezca la soberanía del pueblo, garantice el respeto de los derechos humanos, la igualdad y la dignidad. Abordará  una nueva política económica y social, nacional y popular. Garantizará a nuestro pueblo el trabajo y los medios necesarios para tener una vida digna y poner fin a la corrupción, la arbitrariedad y la desigualdad regional.
Esta es la  salida que el Partido Comunista de los Obreros de Túnez propone, y considera la más hacedera. El Partido Comunista de los Obreros de Túnez, llama a todos los partidos y fuerzas políticas, sindicales, a los defensores de los derechos humanos, a los jóvenes, intelectuales, para unir sus fuerzas en torno a una alternativa común contra el régimen despótico, que corresponde  a la voluntad del pueblo para que sus sacrificios y la sangre de los mártires no se haya derramado en vano
Partido Comunista de Los Obreros de Túnez
10 de Enero de 2011

posted by Blogchevique | 5:19 PM  

Solidaridad con el pueblo tunecino masacrado por la tiranía pro imperialista

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Foto tomada de Al Jazeera
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Francia, USA y la Unión Europea sostienen la tiranía mafiosa de Ben Alí para arrebatar al pueblo tunecino su independencia y consolidar una línea de regímenes marioneta que permiten a la VI Flota gringa controlar el Mediterráneo, impedir las revoluciones árabes de liberación nacional y frenar la influencia e incluso los movimientos de las naves de Libia, Siria, Rusia y China en la zona. La tiranía marioneta está masacrando a los jóvenes manifestantes (El diario francés Le Monde habla de 24 muertos, pueden ser decenas o cientos), ha detenido a los jóvenes que protesta incluso por internet y al portavoz del Partido Comunista de los Obreros de Túnez (PCOT) Ammar Amroussia, organización comunista ilegal y perseguida con saña que está aliada al Partido Democrático Progresista (PDP) que también sufre detenciones a manos de los esbirros del tirano.

Portavoz del ilegal PCOT Ammar Amroussia detenido por la dictadura necolonial y nadie tiene noticias de él.
Esperemos que el pueblo tunecino pase de la rebelión  a la Revolución e instaure un régimen independiente y democrático, panárabe y panafricano.
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las estrellas rojas indican los lugares donde se han producido manifestaciones contra la tiranía, por trabajo y democracia. 
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Mancheta de Al Badil, periódico del clandestino PCOT.

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El régimen neocolonial tunecino está tambaleándose por los golpes de las masas populares sembrando el terror en los amos franceses y norteamericanos del tirano Ben Alí. Su salida es detener en su casa al camarada Hamma Hammadi, líder máximo del Partido Comunista Obrero de Túnez (PCOT) por esbirros violentos y sacar a las tropas del ejército a las calles de Tunicia, la capital para frenar la protesta y salvar un régimen que se derrumba. Esta situación la siguen atentamente las masas en Argelia, Egipto y Jordania, asqueadas de sus dictaduras pro imperialistas. La Revolución árabe de liberación nacional avanza en Iraq, Yemen, Líbano, Palestina y ahora Túnez con los comunistas a la cabeza
Libertad para los detenidos opositores.
Alto a la matanza del pueblo
Abajo el régimen neocolonial
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Viva el Túnez panárabe, democrático e independiente!

El nuevo presidente de Túnez encarga un Gobierno de coalición ante el temor al caos

Fued Mebaza, jura el cargo tras una resolución del Consejo Constitucional y dice que ningún tunecino se verá excluido del proceso político.- Antes de 60 días se deberán celebrar elecciones.- Un destacado opositor habla de negociaciones para el nuevo Ejecutivo.- El Ejército no consigue poner fin a los saqueos y disturbios

J.M. MUÑOZ / AGENCIAS - Túnez / El Pais Madrid - 15/01/2011

Con sorprendente rapidez y en contraste con el clima de inseguridad que se respira en las calles, Túnez está dando hoy los primeros pasos hacia una transición democrática tras la revuelta popular que ha acabado con 23 años de dictadura. Apenas unas horas después de su huida a Arabia Saudí, el hasta ahora presidente, Zine el Abidine Ben Ali, ha sido "definitivamente" apartado del poder esta mañana por el Consejo Constitucional, que ha decretado que ante la situación de "vacío de poder" se deberán celebrar elecciones presidenciales en un plazo máximo de 60 días y que, mientras tanto, tal y como marca la Constitución del país, el presidente interino es Fued Mebaza, hasta ahora presidente del Parlamento. En su discurso de juramento del cargo, retransmitido en directo por la televisión estatal, Mebaza ha asegurado que ningún ciudadano tunecino será excluido del proceso político que se abre y ha confirmado en el cargo de primer ministro a Mohamed Ghanuchi, quien ayer asumió momentáneamente el poder tras la salida de Ben Ali y ahora deberá regresar a su cargo tal y como han estimado los jueces.

"El interés superior del país requiere un Gobierno de concentración nacional", ha señalado Mebaza al anunciar que ha encargado a Ghanuchi la formación de un Ejecutivo de coalición. "Todos los tunecinos sin excepción" formarán parte del proceso político, ha añadido. Mustafá Ben Yafar, un destacado opositor, ha reconocido estar en contacto con el nuevo presidente y el primer ministro para la formación de un nuevo Gobierno. "Mañana tendremos otro encuentro con el objetivo de sacar al país de esta situación y de hacer verdaderas reformas. El resultado de esas discusiones será anunciado mañana", ha asegurado a Reuters el líder del Foro Democrático por el Trabajo y las Libertades. Esta es una de las tres fuerzas opositoras que están legalizadas en Túnez. Las otras dos son el Movimiento de la Renovación (Etajdid), único partido opositor con presencia parlamentaria (dos escaños), y el Partido Democrático Progresista, liderado por Maya Zribi, la única mujer al frente de una fuerza política en el país.

La evolución de los sucesos políticos sin grandes sobresaltos por el momento contrasta con la situación de caos en muchas calles y especialmente en las afueras de la capital, donde la presencia de Ejército y policía es escasa. Una de las principales emisoras de radio ha instado a la población a que vuelva a abrir los negocios y a que el país retome la normalidad, pero la realidad es que las escenas de saqueos e incineración de tiendas han sido numerosas. El Ejército, hasta ayer casi ausente y que no ha participado en la represión de las protestas, ha tomado las calles del centro la capital para garantizar la seguridad, aunque por momentos se ve desbordado ante la multiplicidad de incidentes. Los tanques han aparecido por primera vez en las principales avenidas, sobrevoladas también por helicópteros, pero no han conseguido frenar el miedo de muchos ciudadanos, que han vivido sobresaltos como la aparición de coches con francotiradores que disparan contra los transeúntes y que, según todas las hipótesis, serían esbirros del régimen de Ben Ali.

¿Qué tienen en común hoy los pueblos magallánicos con los pueblos del Magreb?


Mucho más de lo que se pueda creer. Veamos: La historia nos enseña que lo que está sucediendo hoy en Túnez es lo mismo que ya sucedió en su momento en Venezuela con el Caracazo de principios de los años 90, en Bolivia para expulsar del país a García Meza, en Ecuador para poner término al gobierno ultraneoliberal de Lucio Gutiérrez, en Argentina, a principios de los 2000, que mandó al tacho de la basura a tres presidentes tan corruptos y pitiyanquis como Zari Ben Ali de Túnez...y lo que está pasando, a menor escala, en la provincia de Magallanes en el extremo sur chileno debemos considerarlo como parte del mismo fenómeno social. ¿Y cuál es el punto en común que ha motivado éstas rebeliones populares en tán disímiles lugares?: La aplicación de políticas antipopulares y neoliberales que hambreaban más y más a sus pueblos y favorecían más y más a las empresas privadas transnacionales, amén de que todos esos gobiernos eran obsecuentes del FMI y de Estados Unidos. No es menor el hecho que la misma situación que rebeló hoy al pueblo en Túnez, existe en Egipto y Argelia y otros lugares del planeta. La situación actual en el magreb africano responde a los mismos motivos que está generando la rebelión de la provincia más austral chilena y serán los mismos motivos que generarán más rebeliones a lo largo y ancho del mundo en la misma proporción en que más se le imponga a los pueblos el capitalismo desenfrenado y brutal.

Aclaremos también que si no existe una fuerza popular de izquierda unida en la diversidad, que asuma la protesta y la rebelión, muchas veces espontánea, ésta desobediencia ciudadana puede derivar en cualquier cosa rara que no ayudará en nada al pueblo que protesta...desgraciadamente el pueblo tunesino no cuenta con una organización popular fuerte que asuma el momento historico que vive y pueda neutralizar a los militares, a la vieja clase política y a los fundamentalistas religiosos a que se adueñen de la situación....es muy posible que lo mismo suceda en la provincia patagónica chilena. Son los riesgos propios de las explosiones sociales que deben enseñarnos que nuestra tarea principal es, entonces, esforzarnos al máximo para que surja pronto esa fuerza social, como lo fué en su momento en Venezuela, Bolivia y Ecuador, pero esta fuerza social que surja debe ser autónoma e independiente de los añejos partidos de "izquierda" y sus prácticas mañosas para apoderarse y amañar a los movimientos de masas (los ejemplos de estas prácticas sobran en todo el mundo) si estos quieren sumarse que sea obedeciendo la palabra de las mayorías.
En el caso chileno, en particular, huelgan urgentemente nuevas ideas y prácticas en el movimiento popular...la historia así lo exige ya que los dirigentes actuales de esa izquierda aggiornatada y cupular han demostrado hasta el cansancio que no son los "hombres que alguna vez superarán este momento gris y oscuro" como lo dijera en su último discurso el compañero Allende.

¿Serán los acontecimientos sociales de verdadera rebeldía popular y ciudadana que se viven en este momento en la provincia austral de Magallanes en Chile, el punto de inflexión, el punto de quiebre que necesita ese país para dejar de ser, desde el golpe de estado de 1973 hasta hoy, país prisionero de neoliberalismo y la mediocridad, país yanacona y lejano de sus hermanos latinoamericanos?  ¡ojalá sea por fin cierto!

Por lo menos estos actos de rebeldía veraniega nos muestra que NO TODOS los chilenos miran festivales y sólo piensan en la playa de moda en estas fechas...ya es un avance positivo

La rebeldía ciudadana que se vive hoy en Túnez y Magallanes le muestra al mundo, sobretodo a la autocomplaciente clase política toda, cómo se practica la democracia más allá de la tantas veces inutil "demoracia formal y electorera" que pregonan los yanquis y los neocolonialistas europeos y que condena a los pueblos a optar por el mal menor que siempre ha demostrado ser el mal mayor para el movimiento popular.

¿Si las burguesias y los capitalistas globalizan sus guerras, sus sistemas injustos, por qué los ningueneados de cualquier región y étnia del mundo no se unen de una vez por todas, sobretodo si el enemigo es el mismo?

Solidaridad con los pueblos de Túnez y de Magallanes que luchan por su dignidad.
 
* Ilich Galdámez, hijo de detenido-desaparecido

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