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El polvorín

“Ley de responsabilidad socioambiental es necesaria” sostiene el teólogo brasileño Leonardo Boff

7 Febrero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

A Socio-Environmental Responsibility Law? 

 

 

                          

¿Una ley de responsabilidad socioambiental?

 

 

 

Ya existe la ley de responsabilidad fiscal. Un gobernante no puede gastar más de lo que le permite el importe de los impuestos recogidos … ahora falta una ley de responsabilidad socioambiental equivalente sostiene el teólogo brasileño Leonardo Boff.

2011-01-28 –  Ya existe la ley de responsabilidad fiscal. Un gobernante no puede gastar más de lo que le permite el importe de los impuestos recogidos. Esto ha mejorado significativamente la gestión pública.
La acumulación de desastres socioambientales ocurridos últimamente, con derrumbe de laderas, crecidas devastadoras y centenares de víctimas fatales, unido a la destrucción de paisajes enteros nos obligan a pensar en la instauración de una ley nacional de responsabilidad socioambiental, con penas severas para quienes no la respeten.
Ya se ha dado un paso con la conciencia de la responsabilidad social de las empresas. Ellas no pueden pensar solamente en sí mismas y en los beneficios de sus accionistas. Deben asumir una clara responsabilidad social, pues no viven en un mundo aparte: están en una determinada sociedad, con un Estado que dicta leyes, se sitúan en un determinado ecosistema y están siendo presionadas por una conciencia ciudadana que reclama cada vez más el derecho a una buena calidad de vida.
Que quede claro que responsabilidad social no es lo mismo que la obligación social prevista por la ley referente al pago de impuestos, encargos y salarios; ni puede ser confundida con la respuesta social, que es la capacidad de las empresas de adecuarse a los cambios en el campo social, económico y técnico. La responsabilidad social es la obligación que asumen las empresas de buscar metas que, a medio y largo plazo, sean buenas para ellas y también para el conjunto de la sociedad en la cual están ubicadas.
No se trata de hacer para la sociedad, lo que sería filantropía, sino con la sociedad, involucrándose en proyectos elaborados en común con los municipios, ONGs y otras entidades.
Pero seamos realistas: en un régimen neoliberal como el nuestro, siempre que los negocios no son rentables, disminuye o hasta desaparece la responsabilidad social. El mayor enemigo de la responsabilidad social es el capital especulativo. Su objetivo es maximizar los beneficios de las carteras y portafolios que controla. No ve otra responsabilidad, sino la de garantizar ganancias.
Pero la responsabilidad social no es suficiente, pues no incluye lo ambiental. Son pocos los que se han dado cuenta de la relación de lo social con lo ambiental. Es una relación intrínseca. Todas las empresas y cada uno de nosotros vivimos en la tierra, no en las nubes: respiramos, comemos, bebemos, pisamos los suelos, estamos expuestos a los cambios de clima, inmersos en la naturaleza con su biodiversidad, habitados por miles de millones de bacterias y otros microorganismos. Es decir, estamos dentro de la naturaleza y somos parte de ella. La naturaleza puede vivir sin nosotros como lo hizo durante miles de millones de años, pero nosotros no podemos vivir sin ella. Por lo tanto, lo social sin lo ambiental es irreal. Los dos nos llegan siempre juntos.
Esto que parece obvio, no lo es para gran parte de la gente. ¿Por qué excluimos a la naturaleza? Porque somos todos antropocéntricos, es decir, pensamos solamente en nosotros mismos. La naturaleza es algo externo, para nuestro disfrute.
Somos irresponsables con la naturaleza, cuando derribamos árboles, cuando vertemos miles de millones de litros de pesticidas en el suelo, cuando lanzamos a la atmósfera anualmente cerca de 21 mil millones de toneladas de gases de efecto invernadero, cuando contaminamos las aguas, destruimos la vegetación ribereña, no respetamos el declive de las montañas que pueden desmoronarse y matar a la gente, ni observamos el curso de los ríos que, si crecen, pueden llevarse todo por delante.
No interiorizamos los datos que biólogos y astrofísicos nos proporcionan: Todos tenemos el mismo alfabeto genético de base, por eso somos todos primos y hermanos y hermanas, y formamos así la comunidad de vida. Cada ser posee valor intrínseco y por eso tiene derechos. Nuestra democracia no puede incluir solamente a los seres humanos. Sin los otros miembros de la comunidad de vida no somos nada. Ellos valen como nuevos ciudadanos que deben ser incluidos en nuestra concepto de democracia, que pasa entonces a ser una democracia socioambiental. La naturaleza y las cosas nos dan señales. Nos llaman la atención sobre los eventuales riesgos que podemos evitar.
No basta la responsabilidad social, debe ser socioambiental. Es urgente que el Parlamento vote una ley de responsabilidad socioambiental para imponerla a todos los gestores de la cosa pública. Sólo así evitaremos tragedias y muertes.
 
Leonardo Boff

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A Socio-Environmental Responsibility Law? 

 Leonardo Boff -  Theologian –  Earthcharter Commission

  There is already a law of fiscal responsibility. A government cannot spend more than it takes in as income gathered by taxes. This has significantly improved public management.
The accumulation of ecological disasters that has occurred recently, with the collapse of hillsides, devastating floods and hundreds of fatalities, plus the destruction of whole landscapes, forces us to think of enacting a national law of socio-environmental responsibility, with severe punishment for those who fail to respect it.
A step in that direction has been taken with the awareness by the enterprises of social responsibility. They cannot consider only themselves and the benefits for their stockholders. They must assume clear social responsibility, because they do not live in a world apart: they are part of a specific society, in a State that creates laws, they are located in a specific ecosystem, and they are being pressured by a citizenry that is aware and that constantly makes greater demands for the right to a good quality of life.
Let’s be clear that social responsibility is not the same as the social obligation provided by the law relating to the payment of taxes, assignments and salaries; nor should it be confused with social response, that is, the capacity of enterprises to adjust to changes in the social, economic and technical spheres. Social responsibility is the obligation that enterprises assume of seeking goals that, in the medium and long range, are good for them and also for the society as a whole in which they are located.
It is not about doing for society what could be called philanthropy, but acting with society, getting involved in projects designed jointly with the municipalities, ONGs and other entities.
But let’s be realists: in a neoliberal regime, such as ours, when businesses are not profitable, social responsibility decreases and even disappears. The main enemy of social responsibility is speculative capital. Its objective is to maximize the benefits of the stocks and portfolios it controls. It does not recognize any other responsibility than to guarantee profits.
But social responsibility is not enough, because it does not include the environment. Few are those who have noticed the relationship between the social and the environmental. It is an intrinsic relation.  All enterprises, and each of us, lives on the Earth, not in the clouds: we breathe, eat, drink, walk the grounds, are exposed to climate changes, are immersed in nature, with her biodiversity, inhabited by thousands of millions of bacteria and other micro organisms. That is, we are within and part of nature. Nature can live without us, as she did for thousands of millions of years, but we cannot live without nature. Consequently, the social without the environmental is not real. The two always come to us together.  
This may seem obvious, but it is not obvious to the majority of the people. Why do we exclude nature? Because we all are anthropocentric, this is, we only think in terms of ourselves. Nature is something external, for our use.
We are irresponsible with nature, when we cut down the trees, when we spread thousands of millions of litters of pesticides on the soil, when we annually expel some 21 thousand million tons of greenhouse gasses into the atmosphere, when we contaminate the waters and destroy the river bank vegetation.  We do not respect the slope of the mountainside that could erode and kill people, nor do we observe the course of the rivers that, if they expand, can demolish everything in their path.  
We do not internalize the data biologists and astrophysicists provide us: We all have the same basic genetic alphabet, this is why we all are cousins and brothers and sisters, and thus we form the community of life. Each being possesses intrinsic value and because of that has rights. Our democracy cannot include only human beings. Without the other members of the community of life we are nothing. They have value as new citizens that must be included in our concept of democracy, which thereby becomes a socio-environmental democracy.  Nature and things give us signs. They call our attention to the ultimate risks that could be avoided.
Social responsibility is not enough, it has to be socio-environmental.  It is urgent that Parliament enact a law of socio-environmental responsibility, to be respected by all managers of public affairs. Only in that way will we avoid tragedies and death.
 
Leonardo Boff
01-28-2011

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