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El polvorín

LOS CRÉDITOS DE CARBONO EN CHIAPAS: ni tan brillantes … ni tan ciertos

26 Marzo 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

A pesar del discurso que promueve las virtudes de los proyectos de carbono forestal como una medida parcial para reducir el cambio climático mundial, a la hora de implementarlos surgen serios problemas que generan dudas sobre su validez y su viabilidad como mecanismo para disminuir el cambio climático y producir el desarrollo económico sustentable en los países pobres.

Inclusive el hecho de que los proyectos de carbono forestal fomenten más consumismo y eviten promover soluciones a una de las mayores causas del cambio climático mundial, es decir el consumo excesivo, provoca serios cuestionamientos sobre si pueden ser una respuesta adecuada al abundante carbono en la atmósfera.

Asimismo, la transferencia implícita de los derechos de propiedad que produce este mecanismo para responder al cambio climático mundial es un ejemplo de algunos efectos adversos de estos proyectos.

Y, finalmente, las inequidades de género y de ingreso que se encontraron en el Fondo Bioclimático en Chiapas son una indicación de que los costos sociales de estos proyectos para reducir el cambio climático pueden ser enormes y de hecho pueden profundizar las divisiones sociales más que inducir el desarrollo comunitario positivo.

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PROYECTOS DE CARBONO FORESTAL: LAS DESIGUALDADES DE LA REDUCCIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO EN CHIAPAS

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Juan Romero – 02-diciembre-2010 -  num.587
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas

Introducción

En años recientes se ha reconocido en todo el mundo que el cambio
climático es una grave amenaza para el bienestar de los seres humanos y para el medio ambiente que nos rodea. Los científicos y los académicos han confirmado que las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) son un factor fundamental detrás de los cambios, siendo clave en especial el dióxido de carbono (CO2).

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En años recientes, los esfuerzos por reducir los cambios climáticos se han centrado en parte en reducir las emisiones de los gases de efecto invernadero y en la captura de gases – como el CO2 – de la atmósfera. Algunas formas de lograr este cometido son la forestación, la reforestación y los proyectos para la conservación de bosques. La idea detrás de estos proyectos es que los bosques son un elemento importante para la captura de dióxido de carbono y por tanto la revitalización de bosques marginales, la creación de bosques en áreas donde antes no había y la conservación de los bosques
existentes son una parte importante en el servicio que desempeñan en lacaptura de carbono, o lo que se ha venido a llamar los servicios delecosistema.

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LOS CRÉDITOS DE CARBONO

Otro aspecto importante de estos proyectos son las medidas nacionales e internacionales que se ha formulado en las Naciones Unidas y en distintos países como México que buscan compensar la emisión de carbono a través de la compra de “créditos de carbono”. Estos créditos de carbono se generan a través de distintos mecanismos de pago por los servicios del ecosistema (PSE), en los cuales se desembolsa una compensación monetaria a las personas que participan en la forestación, reforestación o en la conservación de bosques que capturan el carbono de la atmósfera, y de esta forma crean créditos de carbono. Los créditos de carbono se comercializan en el mercado donde participan consumidores de servicios del ecosistema -que pueden ser gobiernos nacionales, empresas
privadas e individuos que pretenden reducir el cambio climático mundial a través de la disminución del impacto de sus actividades generadoras de carbono.

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Los proyectos de carbono forestal se realizan en varios países en
desarrollo, incluso en América Latina. Quienes los defienden afirman que estos proyectos tienen al menos dos efectos sociales positivos: en primer lugar, son intentos sensatos para reducir el cambio climáticomundial a través de la captura de carbono; y además, tienen la posibilidad de fomentar el desarrollo económico en las comunidades, gracias a los pagos monetarios que se hacen a los habitantes que participan en estos proyectos.

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: www.wrm.org.uy/boletin/151/opinion.html

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LOS CRÉDITOS DE CARBONO EN CHIAPAS

En Chiapas los primeros proyectos de carbono forestal se realizaron a mediados de los años 90 cuando se creó el Fondo Bioclimático en los municipios de Chilón, Las Margaritas y Comitán. Desde entonces se han realizado proyectos similares en la Selva Lacandona, en las comunidades de Marqués de Comillas y Maravilla Tenejapa, en el noreste del estado en el municipio de Pueblo Nuevo Solistahuacán y, más recientemente, en la Sierra Madre, en las Reservas
de La Sepultura y El Triunfo. En entrevistas realizadas para este
Boletín, varias personas que participan en los proyectos de carbono
forestal indicaron que los mismos se han multiplicado, a tal grado que Chiapas es hoy el estado puntero en México en proyectos de carbono.

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diariolavozdelsureste.com/…/chiapas/17536.html

Sin embargo, a pesar de los beneficios que se atribuyen a los proyectos de carbono forestal, muy pocas veces se analiza el impacto social que éstos tienen en las comunidades. De hecho, dados los supuestos beneficios que los proyectos aportan en términos del desarrollo económico en las comunidades, sería importante analizar cuidadosamente las implicaciones de ese desarrollo, quiénes en la comunidad se benefician y si los proyectos son realmente benéficos como alegan sus defensores.

Este Boletín examinará en primer lugar los temas principales
relacionados con los proyectos de reducción del cambio climático mundial vinculados al mercado capitalista; en segundo lugar, analiza aspectos de la equidad en el Fondo Bioclimático de Chiapas.

 

LA REDUCCIÓN DEL CAMBIO CLIMÁTICO A TRAVÉS DEL MERCADO CAPITALISTA

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Es importante el hecho de que los intentos de disminuir el cambio climático mundial a través de proyectos de carbono forestal se hagan desde una perspectiva capitalista. En la lógica de estos proyectos, la naturaleza, en especial los árboles y los servicios ecológicos que generan, son bienes que pueden intercambiarse en el mercado, es decir en un mercado al que acude una amplia variedad de actores interesados en “compensar” sus emisiones de carbono. Puede ser que a primera vista parezca innovador este método para combatir el cambio climático mundial; sin embargo, la mercantilización de los bosques, de sus “servicios ecológicos” y de su venta a través del mercado de carbono tiene implicaciones serias que exigen un análisis más fino.

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En primer lugar, los proyectos de carbono forestal son un mecanismo para responder al problema del cambio climático global – causado en gran parte por estilos de vida basados en el consumo excesivo – precisamente a través del consumismo. Viene siendo en esencia una respuesta neoliberal al cambio climático mundial que da pie a más consumo, pero que es incapaz de dar respuesta a los problemas inherentes al consumo excesivo, el cual generó en sí el incremento en el dióxido de carbono (según el Equipo de Trabajo Internacional sobre Asuntos Indígenas o Internacional Working Group for Indigenous Affairs, 2009).

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En palabras más directas, en vez de tomar en cuenta que el consumo excesivo es una causa del cambio climático global y que es necesario transformar los patrones de consumo, estos proyectos de hecho fomentan más consumo. En términos prácticos, los que podrán “compensar” sus emisiones de carbono – los ricos del mundo – seguirán contaminando.

En segundo lugar, la mercantilización de los bosques habitados puede dar pie a la transferencia de los títulos de propiedad de los servicios ecológicos del comprador al vendedor (Brown y Adger). Es decir, en un contexto donde los ecosistemas forestales se mercantilizan, éstos pueden ser objeto de compraventa en el mercado de servicios del ecosistema, lo cual puede llevar a un cambio de propiedad donde los ecosistemas ya no sean de las personas que viven en los bosques sino de los actores (personas y empresas) que deseen “compensar” sus emisiones de carbono y que puedan comprar los bosques. En Chiapas, donde la tenencia de la tierra está en pugna, la cesión de los derechos de propiedad de la gente que vive y trabaja la tierra hacia individuos, empresas o países que compran créditos de carbono en el mercado mundial puede producir conflictos.

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Finalmente, los proyectos de carbono forestal que responden a la lógica del mercado capitalista, donde se mercantilizan los bosques y sus servicios ecológicos, se aíslan de los ecosistemas de los que son una parte (Kosoy y Corbera, 2009). En otras palabras, la mercantilización termina definiendo a los bosques y sus servicios ecológicos como un bien aislado y objeto de consumo. Así, los bosques y sus servicios ecológicos ya no se definen por las realidades ecológicas y sociales de las que son una parte integral, sino por su valor en el mercado de carbono que se creó para compensar las emisiones de carbono y reducir el cambio climático mundial. El peligro que existe cuando los árboles son considerados como algo aparte del complejo ecosistema del que son parte es que los proyectos de forestación o reforestación que se realizan bajo
esta lógica pueden producir serios problemas ecológicos. Por ejemplo, puede conducir al monocultivo de árboles con el fin de crear grandes zonas de captura de carbono, sin tomar en cuenta la realidad ecológica del lugar particular donde se llevan a cabo tales proyectos.

 

LOS PROYECTOS DE CARBONO FORESTAL Y LAS INEQUIDADES RESULTANTES EN CHIAPAS

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Dado el argumento esgrimido de que los proyectos de carbono forestal pueden inducir el desarrollo económico y sustentable de las comunidades, es importante analizar críticamente estos proyectos desde la perspectiva de la equidad. Esto significa analizar los proyectos en términos de su objetivo de producir el desarrollo económico y determinar si el desarrollo es en realidad equitativo. En efecto, es necesario analizar quiénes participan en estos proyectos, qué implicaciones de género tienen y qué efectos provocan en las relaciones intracomunitarias e intracomunitarias. Lo expuesto a continuación tiene su fundamento en el trabajo que se ha hecho sobre los proyectos de carbono forestal en el Fondo Bioclimático en Chiapas. Se analiza particularmente la equidad de estos proyectos, en especial en su relación al género, a las diferencias de ingreso y a las diferencias entre comunidades y dentro de ellas.

Dada la marginación histórica de las mujeres en los proyectos de desarrollo, es importante revisar su participación en los proyectos de carbono forestal. Esteve Corbera (2005; 2007), estudioso de los proyectos de carbono forestal en Chiapas, ha señalado que a pesar del discurso sobre el potencial para el desarrollo económico y sustentable de las comunidades que encierran los proyectos de carbono forestal, las mujeres a menudo son excluidas del proceso de toma de decisiones y sus opiniones casi nunca se toman en cuenta en las reuniones al respecto.

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Esteve Corbera afirma lo anterior a partir de lo experimentado por la comunidad Rincón Chamula del municipio de Pueblo Nuevo Solistahuacán donde existen proyectos de carbono forestal. La participación de las mujeres en estos proyectos ha sido casi nula. De hecho la escasa participación de las mujeres demuestra de manera contundente que el potencial de desarrollo de los proyectos de carbono forestal no puede fundamentarse en la equidad donde la inequidad de género existe de por sí. Lo anterior pone en tela de juicio la legitimidad de estos proyectos como mecanismo para impulsar el desarrollo económico y sustentable de las comunidades; más bien, los proyectos tienden a mantener y acaso profundizar desigualdades de género entre hombres y mujeres en las comunidades participantes.

Además de las desigualdades de género, Corbera (2007) sostiene que los proyectos de carbono forestal han obviado en ocasiones la participación de los campesinos más pobres y por lo tanto han contribuido a crear una estratificación de ingresos entre los que participan en estos proyectos de desarrollo y los que son excluidos. Además, Corbera ha determinado que los campesinos con mayores extensiones de tierra son los que tienden a participar más activamente en estos proyectos, ya que pueden dedicar parte de su parcela a la siembra de árboles sin sacrificar la producción
de maíz. Los campesinos con parcelas más reducidas no pueden apartar tierras para la siembra de árboles a costa de producir maíz, y por tanto terminan siendo excluidos de los proyectos de carbono forestal.

Un posible efecto grave en las comunidades participantes, resultado de las características inequitativas de los proyectos de carbono forestal, son, por un lado, las divisiones intracomunitarias entre hombres y mujeres que no tienen el mismo acceso a la elaboración de los proyectos o a participar en ellos; por otro lado están las divisiones entre hogares con más o menos ingresos que también tienen una participación desigual en los proyectos. En cada caso, es un grupo (hombres y los hogares de mayores ingresos) el que recibe los beneficios económicos de participar en los proyectos, mientras que los otros grupos son excluidos. El resultado bien puede ser mayores divisiones entre hombres y mujeres, o entre ricos y pobres, incluso se podrían crear nuevas divisiones donde antes no existían. No son precisamente antecedentes que den lugar al desarrollo económico sustentable para las comunidades sino a posibles conflictos destructivos en las mismas. Desde luego, las inequidades encontradas por Corbera generan dudas sobre si los proyectos de carbono forestal en Chiapas podrían generar el desarrollo económico sustentable en condiciones de igualdad. Al contrario, las investigaciones de Corbera desmienten el discurso difundido por las Naciones Unidas y no pocos gobiernos en el sentido de que los proyectos de carbono forestal son parte de la solución para reducir el cambio climático mundial y lograr el desarrollo económico sustentable de las comunidades.

 

Conclusión

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A pesar del discurso que promueve las virtudes de los proyectos de carbono forestal como una medida parcial para reducir el cambio climático mundial, a la hora de implementarlos surgen serios problemas que generan dudas sobre su validez y su viabilidad como mecanismo para disminuir el cambio climático y producir el desarrollo económico sustentable en los países pobres. Inclusive el hecho de que los proyectos de carbono forestal fomenten más consumismo y eviten promover soluciones a una de las mayores causas del cambio climático mundial, es decir el consumo excesivo, provoca serios cuestionamientos sobre si pueden ser una respuesta adecuada al abundante carbono en la atmósfera.
Asimismo, la transferencia implícita de los derechos de propiedad que produce este mecanismo para responder al cambio climático mundial es un ejemplo de algunos efectos adversos de estos proyectos. Y, finalmente, las inequidades de género y de ingreso que se encontraron en el Fondo Bioclimático en Chiapas son una indicación de que los costos sociales de estos proyectos para reducir el cambio climático pueden ser enormes y de hecho pueden profundizar las divisiones sociales más que inducir el desarrollo comunitario positivo.

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Obras citadas

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    * Brown, Katrina and Neil Adger. Forests for International Offsets:
Economic and Political Issues of Carbon Sequestration. The Centre for
Social and Economic Research on the Global Environment (CSERGE).
    * Corbera, E. 2005. Bringing Development into Carbon Forestry
Markets: Challenges and outcomes of small-scale carbon forestry
activities in Mexico. In Carbon Sequestration and Sustainable
Livelihoods, ed. D. M. a. H. Herawati, 42-56. Bogor.
    * Corbera, E., Katrina Brown and W. Neil Adger (2007) The Equity
and Legitimacy of Markets for Ecosystem Services. Development and
Change, 38, 587-613.
    * Corbera, E., Carmen González Soberanis and Katrina Brown (2009)
Institutional dimensions of Payments for Ecosystem Services: An analysis
of Mexico`s carbon forestry programme. Ecological Economics, 68, 7 4 3 -
7 6 1.
    * International Work Group for Indigenous Affairs (IWGIA) (2009)
Briefing Paper: Indigenous Peoples and Climate Change. Ecosystem Market
Place: Community Portal
    * Kosoy, Nicolás and Esteve Corbera (2009) Payments for ecosystem
services as commodity fetishism. Ecological Economics, 69, 1228-1236.


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C I E P A C
Centro de Investigaciones Economicas y Politicas de Accion Comunitaria, A.C.

Email: ciepac en laneta.apc.org

Página Web: http://www.ciepac.org

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El mito de reducir las emisiones de GEI por medio del “Manejo Forestal Sostenible”

Un reciente informe de Greenpeace (1) evalúa las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en diversos tipos de explotación maderera industrial.

El informe subraya el valor que tienen los bosques primarios intactos (antiguos, vírgenes), no sólo por su gran diversidad biológica sino porque son los más resistentes al cambio climático y contienen las mayores reservas de carbono.

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Sin embargo, cuando se consideran opciones para la inclusión de la Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación de los bosques (REDD), se suele hacer referencia al potencial que guarda el “manejo sustentable de los bosques” como medio para lograr reducir las emisiones.

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La industria forestal, algunos gobiernos con intereses particulares en el sector maderero y varias organizaciones internacionales están abogando por una interpretación restringida y reformulan esto con un término más amplio, “Manejo Forestal Sostenible” (MFS).

La extracción selectiva afecta al 28% de los bosques tropicales del mundo. En Papúa Nueva Guinea (PNG), ya se había explotado en 2002 en forma selectiva entre 2,9 y 4,1 millones de hectáreas de bosque primario, y aproximadamente la mitad de los bosques de PNG (16,3 millones de hectáreas) han sido dados en concesión y están en peligro de quedar degradados como resultado de su explotación. En Indonesia, las concesiones de bosques abarcan 42 millones de hectáreas. En África central, cerca de 40 millones de hectáreas de bosque primario pertenecen a concesiones madereras industriales.

Los daños que provoca la explotación convencional practicada en muchos países en desarrollo afectan al 10% – 70% de los árboles restantes, según la intensidad de la extracción y la técnica utilizada. Los daños que sufre el sitio, como la perturbación, la compactación o la erosión del suelo, también liberan gases de efecto invernadero de otros depósitos de carbono.

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Varios estudios realizados en el Sudeste asiático sobre la madera extraída, las partes de árboles (raíces, ramas, etc.) y los árboles no utilizados, las lianas y demás vegetales dañados o destruidos, revelaron que el impacto directo de la tala selectiva provoca una disminución de cerca del 50% del carbono de la biomasa. Si se tienen en cuenta la construcción de caminos e infraestructuras, así como la fragmentación y los efectos de borde, la disminución de las reservas de carbono es aún mayor. Los caminos en particular son considerados como “la semilla de la destrucción del bosque tropical”.

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Además, si se consideran los efectos indirectos de la tala, tales como el incremento de la sensibilidad a la sequía y de la probabilidad de incendios debido a los efectos de borde, o el aumento del riesgo de degradación o de conversión que conlleva la facilidad de acceso, los impactos climáticos de la tala selectiva son considerablemente mayores.

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En la Amazonía, la teledetección mostró que la tala selectiva había duplicado la superficie de bosque degradado por actividades humanas.

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La degradación del bosque primario que produce la tala, ya sea convencional o por Manejo Forestal Sostenible, limita la capacidad de dichos bosques de absorber el CO2 antropogénico y aumenta su vulnerabilidad al cambio climático.

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El Manejo Forestal Sostenible es una actividad que degrada los bosques y, sobre todo si se la compara con la conservación, la restauración o la protección del bosque, no se puede argumentar que reduzca las emisiones.

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No parece eficiente ni eficaz dar incentivos considerables, en dinero o en carbono, a empresas madereras que sólo buscan la producción y las ganancias, para que manejen los bosques de manera “sustentable”, ni parece probable que se pueda confiar en que dichas empresas logren una reducción real de las emisiones. Muchas de ellas están mezcladas en escándalos relacionados con ilegalidades, corrupción y prácticas destructivas.

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Si el MFS recibe incentivos REDD, puede terminar siendo un subsidio para expandir la explotación forestal hacia los bosques primarios y los paisajes de bosques intactos.

Además, las reglas para calcular las tasas de deforestación (neta y no bruta) que permiten el MFS (emisiones derivadas de la extracción menos emisiones captadas por la regeneración) pueden incentivar aún más la expansión de la explotación de bosques primarios. Dado que, según la definición actual de la ONU, un bosque sólo necesita tener una cobertura del 10%, muchos modelos del llamado Manejo Forestal Sostenible podrían conllevar una degradación considerable del bosque sin que eso se reflejara en los índices de cobertura ni de deforestación.

Así, una de las conclusiones del informe es que “No se debe usar ningún fondo REDD para financiar o subsidiar la explotación industrial de los bosques, llámesele o no Manejo Forestal Sostenible”.

(1) Extraído del informe de Greenpeace: “Why logging will not save the climate: the fallacy of GHG emissions reductions from so-called ‘Sustainable Forest Management’ (SFM) or Reduced Impact Logging (RIL) of natural forests”, Rosoman, G., Cotter, J., y Marahrens, M., setiembre de 2009, http://www.greenpeace.org/raw/content/international/press/reports/why-logging-will-not-save-the.pdf.

: www.wrm.org.uy/boletin/151/opinion.html

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PAGO POR SERVICIOS AMBIENTALES Y COMUNIDADES RURALES: CONTEXTO, EXPERIENCIAS Y LECCIONES DE MÉXICO (2002)

Informe elaborado en el marco del proyecto “Pago por Servicios Ambientales en las Américas” coordinado por PRISMA y patrocinado por la Fundación Ford.

CONCLUSIONES

 

Los casos presentados permiten vislumbrar oportunidades para convertir el PSA en un mecanismo de fortalecimiento de la economía campesina, pero también riesgos y retos fuertes que deben superarse para poder aplicar masivamente una estrategia de PSA en zonas campesinas mexicanas.

 

 

Los casos estudiados sugieren que los esquemas de PSA pueden brindar beneficios como los siguientes:

 

 

Generar alternativas económicas complementarias para las poblaciones campesinas y empoderarlas, reconociendo un valor agregado de su trabajo a favor de la conservación del ambiente;

 

 

 

Favorecer las articulaciones entre distintos actores: productores, asesores técnicos, promotores y gestores de fondos, certificadores, instancias de investigación, etc.;

 

 

 

Incorporar a los productores al manejo de los recursos naturales con tecnologías de punta, incluyendo el cambio de uso de suelo de la agricultura hacia la forestería, en condiciones ecológicamente frágiles;

 

 

Posibilitar estrategias nuevas de ventas a nivel nacional e internacional

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Los casos también evidencian retos y riesgos asociados al PSA, como los siguientes:

La inseguridad e inestabilidad de los mercados;La necesidad de entrar en cadenas frágiles de intermediación, especialmente cuando se trata de mercados internacionales;Costos de transacción altos, en comparación con propietarios individuales con grandes extensiones de terreno.

 

 

En el caso de la cadena de intermediación, las funciones “intermediarias” son tres: acercar oferentes con compradores (comercialización), ofrecer asistencia técnica y agregar el valor de confianza en la calidad del producto (certificación). Estas funciones suelen llevarse a cabo por instituciones profesionales (ONG y posiblemente dependencias gubernamentales), con gastos de operación más altos (en especial salarios) que los de los campesinos, reproduciendo una situación de alianza-con-tensión. Si bien, es una situación manejable (es familiar entre organizaciones sociales y organizaciones civiles), introduce un aspecto de inestabilidad inevitable – o un costo adicional.

Es importante trabajar con campesinos en zonas alejadas y primordialmente agrícolas – aunque suponga costos de transacción más elevados – pues es allí donde hay más nece-sidad de ingresos económicos complementarios y donde se puede tener un mayor impacto en los recursos naturales. El PSA puede así generar ingresos complementarios para la economía campesina y conservar los recursos naturales.De hecho, en una política integral hacia el campo mexicano, se podrían incorporar esquemas de apoyo a PSA junto a otros programas de las instancias gubernamentales: SAGARPA (agricultura); SEMARNAT (medio ambiente); SEDESOL (desarrollo social), el INI (pueblos indios), y otras dependencias asociadas al campo.

Asimismo, surgen interrogantes respecto a la política nacional en los ejercicios de imaginar PSA como estrategia importante para el sector campesino. Por ejemplo, ¿Pagará la Comisión Federal de Electricidad el servicio ambiental del que dependen sus presas? ¿Privilegiará la Secretaria de Agricultura más al sector forestal que al agropecuario? ¿Avalará el sector privado el pago de servicios ambientales? 

Un condicionante importante que dificulta la introducción de PSA, es la falta de un contexto político propicio. A nivel global, por ejemplo, la no-ratificación del protocolo de Kioto por parte del gobierno de los Estados Unidos, ha dificultado la construcción del mercado de captura de carbono.

Un riesgo, poco contemplado, es el éxito, como en el eco-turismo, donde fácilmente el aspecto turístico puede ganarle al aspecto ecológico. Como posible solución, se puede aumentar el trabajo dirigido a la apropiación

de PSA, con sus valores profundos. Otra posibilidad sería identificar a otros beneficia-rios del ecoturismo además de los turistas, para que éstos destinaran parte de sus ganancias a la reinversión en el ambiente.Una consideración fundamental tiene que ver con la propiedad de los recursos naturales donde se producen los servicios ambientales. Hay un gran debate sobre la privatización de la propiedad social (favorecida por los neo-liberales en el poder) y el mantenimiento de la propiedad social (favorecido por la enorme mayoría de campesinos y muchas organizaciones de la sociedad civil asociadas al campesinado). Los estudios de caso (UZACHI y Fondo BioClimático, en particular) muestran que es posible poner en marcha estrategias de PSA para el beneficio de los campesinos y de los recursos naturales tanto donde prevalece la propiedad y el control comunitario, como en aquellas donde predominan la pequeña parcela familiar.

La conclusión más importante es que el PSA necesita construirse sobre bases sólidas, con organizaciones (tanto sociales como civiles) eficientes, capaces de enfrentar crisis y sobrevivir. Contar con la capacidad de incrementar la oferta y la demanda de servicios ambientales, y contar con la fuerza de incidencia en políticas públicas que merecen el sector campesino y los representantes del interés ecológico, son condiciones básicas para la extensión de las estrategias de PSA. 

 

 

 

http://www.rlc.fao.org/foro/psa/pdf/rurales.pdf

 

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www.fatorambiental.com.br/…/

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Destacan esfuerzo de Chiapas por reducir emisiones de carbono

Destacan esfuerzo de Chiapas por reducir emisiones de carbono  

 

Bajo un programa especial, diversas industrias entre ellas las centrales eléctricas, podrían pagar a Chiapas para ayudar a salvaguardar sus bosques y selvas a cambio de compensación de algunas de sus propias emisiones en EU
 

Se espera que el plan de limitación y comercio sea aprobado en breve por California

 

Cancún, México – Chiapas, casa de la revuelta zapatista de izquierda de mediados de la década de 1990, está ahora dispuesto a unirse al futuro mercado  de eliminación y comercio de emisiones de carbono del estado de California.

El gobernador de Chiapas, Juan Sabines Guerrero, y la secretaria de Medio Ambiente de California, Linda Adams, están participando en las rondas de conversación sobre el calentamiento global en Cancún, mostrando al mundo el trato: las empresas de California pagarán a Chiapas para proteger a su selva.

“California ha abierto su mercado internacional de créditos de carbono”, dijo Juan Sabines en una reunión de 700 defensores de los bosques el día miércoles, agregando que Chiapas tiene el “inventario de lo mejor de la tierra, bosque y la selva” en México. Se estima que Chiapas podría vender bonos de carbono hasta un  nivel de  2 millones de toneladas métricas en el mercado de California durante ocho años.

Bajo el programa de limitación y comercio de California, que se espera sea aprobado por la Air Resources Board del estado la próxima semana, las industrias como las centrales eléctricas y refinerías podrían pagar a Chiapas para ayudar a salvar su bosque a cambio de una compensación de parte de sus propias emisiones en California. La cantidad de carbono en los bosques de Chiapas, que se salvan de ser talados o quemados tendría que ser verificado por los auditores internacionales. Las empresas de California podrían utilizar los créditos para compensar hasta un 2% de sus emisiones.

Los precios del mercado son muy inciertos, pero si los créditos de carbono se venden a 20 dólares por tonelada, eso podría significar alrededor de $ 40 millones para ayudar a salvar los bosques de Chiapas. La tala y quema de bosques tropicales en todo el mundo, incluyendo los bosques de niebla en el sur de México, representa hasta un 15% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, que atrapan el calor en la atmósfera. El aumento de las temperaturas en todo el mundo está llevando al deshielo de los glaciares, aumento del nivel del mar y tormentas más fuertes, según los estudios científicos.

Las más de 190 naciones que se reunieron en Cancún esta semana están luchando para elaborar un tratado que reduzca las emisiones de carbono, un acuerdo para reducir la deforestación. Con el fracaso del Congreso de los EU para aprobar la legislación de limitación y comercio, algunos países en desarrollo están acercándose a California en busca de fondos para ayudar a los habitantes de los bosques a desarrollar otras fuentes de combustible e ingresos.

Steven L. Kline, vicepresidente de PG & E Corp., la compañía matriz de Pacific Gas & Electric Co. – una de las más grandes emisoras de gases de efecto invernadero en California- dijo a los delegados en Cancún que la compañía espera utilizar las compensaciones internacionales para ayudar a “mantener a los clientes sin que ello implique mayores erogaciones y se puede demostrar la reducción de las emisiones globales de combustible”.

Chiapas cuenta con un “memorando de entendimiento” que suscribió el mes pasado con el gobernador Arnold Schwarzenegger. El estado brasileño de Acre, también firmó el acuerdo, que compromete a los tres estados para trabajar hacia la elaboración de normas que permitan movimientos internacionales para calificar para el mercado de comercio de California.

“Cuando empezamos a diseñar nuestro mercado de carbono escuchamos a las empresas que querían comprar compensaciones, sin límites geográficos”, dijo Adams, quien además había insistido en que un programa de limitación y comercio formara parte de la legislación de California en el 2006. “Queremos que la mayoría de proyectos estén en California, pero también una pequeña parte fuera del estado.”

Pero queda por ver el entusiasmo de entrada el gobernador Jerry Brown, quien apoyará el comercio internacional de carbono.

“Aún estamos lejos de poner en Chiapas un programa de compensación”, advirtió el  Air Resources Board a través de su portavoz Stanley Young, “hay un memorando de entendimiento, pero necesitamos más conversaciones al respecto”.

Dijo que en las primeras etapas, a partir de 2012, sólo las compensaciones de EE.UU. se incluirán dentro de las reglas que se han adoptado para medir la reducción de carbono de la silvicultura urbana, digestores de metano en las granjas lecheras y la eliminación de productos químicos industriales destructores de ozono conocidos como clorofluorocarbonos.

Antes que los bosques internacionales se incluyan, “tenemos que ser rigurosos en la verificación y con mediciones confiables”, dijo Young. “Tenemos que conseguir que los proyectos forestales en EE.UU. entren en funcionamiento.”

Chiapas, en la frontera suroeste de México, cuenta con 47 reservas forestales que abarcan más de 5 mil kilómetros cuadrados, pero franjas de selva tropical, incluso dentro de las reservas, están siendo talados para la agricultura de subsistencia de una población creciente. Es una de las regiones más pobres de América Latina, lo que hizo un terreno fértil para la insurgencia del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que surgió de sus escondites de los bosques en 1994, pero gran parte se perdió de la vista internacional. En la actualidad, 32 municipios mantienen su afiliación con el grupo.

 

diariolavozdelsureste.com/…/chiapas/17536.html

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