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El polvorín

Madrid: Gallardón hace caso omiso a familiares de fusilados en el Cementerio del Este

29 Abril 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

     

 

Familiares de víctimas del franquismo en Madrid y distintos colectivos de la Memoria vienen reclamando al Ayuntamiento un memorial en recuerdo de los 3.000 fusilados por el régimen de Franco entre el periodo 1939 y 1942. Tampoco han sido atendidos por la gerencia del cementerio que se niega a facilitar los archivos.
NUEVATRIBUNA.ES
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Hace ya dos años que familiares de las víctimas del franquismo en Madrid registraron un escrito en el Ayuntamiento de Alberto Ruiz-Gallardón, solicitando que se colocara un memorial en recuerdo de los 3.000 fusilados en el Cementerio del Este entre los años 1939 y 1942. La petición estaba respaldada por miles de firmas pero resultó infructuosa ya que el consistorio dio la callada por respuesta. “No han cumplido ni siquiera con la más mínima cortesía del procedimiento administrativo, ni el Alcalde ni nadie se ha dignado a contestarnos hasta la fecha. ¿Lo va a hacer ahora?”, se pregunta Tomás Montero de la Asociación de Familiares de Fusilamientos Franquistas en Madrid.

La indignación de las víctimas ha ido en aumento después de escuchar el anuncio hecho por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, asegurando que ayudará a todos aquellos madrileños que quieran encontrar los restos de sus familiares habilitando para ello un registro. Varias asociaciones de la memoria han salido en tromba a denunciar que tanto el Gobierno regional como el Ayuntamiento de la capital “no han hecho nada” para ayudar a las víctimas de la dictadura.

La polémica ha ido subiendo de tono después de que Aguirre se negara a condenar el franquismo en el pleno de la Asamblea, un asunto que el PSOE ha trasladado al Ayuntamiento con una moción que se debatirá y votará la próxima semana.

Por lo pronto, Ruiz-Gallardón también se ha negado a retirar el nombre de la Plaza del Caudillo en el distrito Fuencarral-El Pardo alegando que el Gobierno de la nación no ha elaborado un reglamento al respecto y lleva tiempo haciendo caso omiso a los colectivos de víctimas para la colocación de un monumento en su honor.

Ambas administraciones, gobernadas por el PP, se han lavado las manos en el caso del Cementerio de la Almudena. Nada más terminar la Guerra Civil, se inició el periodo más sangriento del régimen franquista fuera de la contienda. Los juicios sumarísimos y las ejecuciones se sucedieron días tras días y duraron años. Los cuerpos de los fusilados, juzgados por un tribunal militar de madrugada y sin previo aviso a sus familiares, fueron llevados a una fosa común del camposanto madrileño. La historiadora Mirta Núñez ha recopilado en un libro la lista con los nombres de todas esas personas, cuyos cuerpos fueron exhumados en la década de los cuarenta para depositarlos en un osario común, e incluso, algunos fueron trasladados al Valle de los Caídos.

Se desconoce la fecha de esos primeros desenterramientos como también el lugar exacto donde se condujeron para su incineración. Tal y como nos cuenta Javier Jiménez Corcho, cuyo abuelo fue asesinado y enterrado en ese lugar, han acudido a la gerencia del Cementerio de la Almudena solicitando ver los archivos donde figuran los nombres y la fecha de exhumación de todas esas personas. Pero la Empresa Mixta de Servicios Funerarios que gestiona el camposanto se ha negado en rotundo. Su director, Gabino Abanades Guerrero, se niega a facilitar esos datos si la orden no viene dictada por un juez.

El asunto ha sido llevado a la Audiencia Provincial de Madrid y al Tribunal Supremo que aún no se han pronunciado al respecto. Los colectivos también se dirigirán a la Comunidad de Madrid con la confianza de que desde la administración regional se les apoye –tal y como ha dicho Aguirre- no ya para desenterrar a sus muertos (tarea difícil porque la mayoría de cuerpos fueron trasladados a no se sabe dónde) sino para ver esos archivos que tan férreamente tienen custodiados y conseguir que se instale un lugar de memoria donde los familiares puedan llevar flores y honrar a sus antepasados.

El próximo 10 de abril, la asociación Memoria y Libertad celebrará un acto en la tapia del Cementerio del Este para mantener vivas sus reivindicaciones. La convocatoria se puede consultar en la página web de este colectivo que ha llevado a cabo una labor de recopilación de datos de las víctimas con imágenes y un breve recordatorio de sus vidas.
       

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malcolm allison 04/30/2010 00:36


LAS TRECE ROSAS Y LA DICTADURA FRANQUISTA

Las 13 Rosas es el nombre colectivo que se le dio a un grupo de 13 muchachas, algunas de ellas miembros de la JSU (Juventud Comunista y Juventud Socialista), 7 de ellas menores de edad (entonces
establecida en 21 años), fusiladas por la represión de LA DICTADURA FRANQUISTA en Madrid, el 5 de agosto de 1939, poco después de finalizar la Guerra Civil Española.

Tras la ocupación de Madrid por el ejército franquista y el fin de la guerra, las Juventudes Socialistas Unificadas-JSU intentaron reorganizarse clandestinamente bajo la dirección de José Pena
Brea, de 21 años.

El 29 de julio, Isaac Gabaldón, comandante de la Guardia Civil, inspector de policía militar de la 1ª Región Militar y encargado del "Archivo de Masonería y Comunismo", su hija de 18 años y su
chófer fueron asesinados en Talavera de la Reina, en un oscuro incidente del que fueron acusados tres militantes de las JSU. Como represalia, 56 jóvenes de las JSU encarcelados (en su mayor parte
antes del asesinato), 43 hombres y 13 mujeres, conocidas como las Trece Rosas, fueron llevados a un simulacro de juicio ante un Tribunal Militar el 3 de agosto, acusados de reorganizar las JSU y el
PCE para cometer actos delictivos y condenados, por "adhesión a la rebelión", a pena de muerte.

En la madrugada del 5 de agosto, junto a la tapia del cementerio de la Almudena de Madrid, a 500 metros de la prisión de Las Ventas, fueron fusilados los 56 miembros de las JSU, entre los que se
encontraban Las Trece Rosas.

LAS TRECE ROSAS

Carmen Barrero Aguero (20 años, modista). Trabajaba desde los 12 años, tras la muerte de su padre, para ayudar a mantener a su familia, que contaba con 8 hermanos más, 4 menores que ella. Militante
del PCE, tras la guerra, fue la responsable femenina del partido en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Martina Barroso García (24 años, modista). Al acabar la guerra empezó a participar en la organización de las JSU de Chamartín. Iba al abandonado frente de la Ciudad Universitaria a buscar armas y
municiones (lo que estaba prohibido). Se conservan algunas de las cartas originales que escribió a su novio y a su familia desde la prisión.

Blanca Brisac Vázquez (29 años, pianista). La mayor de las trece. Tenía un hijo. No tenía ninguna militancia política. Era católica y votante de derechas. Fue detenida por relacionarse con un
músico perteneciente al Partido Comunista. Escribió una carta a su hijo la madrugada del 5 de agosto de 1939, que le fue entregada por su familia (todos de derechas) 16 años después. La carta aun
se conserva.

Pilar Bueno Ibáñez (27 años, modista). Al iniciarse la guerra se afilió al PCE y trabajó como voluntaria en las casas-cuna (donde se recogía a huérfanos y a hijos de milicianos que iban al frente).
Fue nombrada secretaria de organización del radio Norte. Al acabar la guerra se encargó de la reorganización del PCE en ocho sectores de Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Julia Conesa Conesa (19 años, modista). Nacida en Oviedo. Vivía en Madrid con su madre y sus dos hermanas. Una de ellas murió de pena (por la muerte de su novio en las guerrillas) estando ella
detenida. Se afilió a las JSU por las instalaciones deportivas que presentaban a finales de 1937 donde se ocupó de la monitorización de estas. Pronto se empleó como cobradora de tranvías, ya que su
familia necesitaba dinero, y dejó el contacto con las JSU. Fue detenida en mayo de 1939 siendo denunciada por un compañero de su "novio". La detuvieron cosiendo en su casa.

Adelina García Casillas (19 años). Militante de las JSU. Hija de un guardia civil viudo. Le mandaron una carta a su casa afirmando que sólo querían hacerle un interrogatorio rutinario. Se presentó
de manera voluntaria, pero no regresó a su casa. Ingresó en prisión el 18 de mayo de 1939.

Elena Gil Olaya (20 años). Ingresó en las JSU en 1937. Al acabar la guerra comenzó a trabajar en el grupo de Chamartín.

Virtudes González García (18 años, modista). Amiga de María del Carmen Cuesta (15 años, perteneciente a las JSU y superviviente de la prisión de Ventas). En 1936 se afilió a las JSU, donde conoció
a Vicente Ollero, que terminó siendo su novio. Fue detenida el 16 de mayo de 1939 denunciada por un compañero suyo bajo tortura.

Ana López Gallego (21 años, modista). Militante de las JSU. Fue secretaria del radio de Chamartín durante la Guerra. Su novio, que también era comunista, le propuso irse a Francia, pero ella
decidió quedarse con sus tres hermanos menores en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo, pero no fue llevada a la cárcel de Ventas hasta el 6 de junio. Se cuenta que no murió en la primera descarga y
que preguntó "¿Es que a mi no me matan?".

Joaquina López Laffite (23 años). En septiembre de 1936 se afilió a las JSU. Se le encomendó la secretaría femenina del Comité Provincial clandestino. Fue denunciada por Severino Rodríguez (número
dos en las JSU). La detuvieron el 18 de abril de 1939 en su casa, junto a sus hermanos. La llevaron a un chalet. La acusaron de ser comunista, pero ignoraban el cargo que ostentaba. Joaquina
reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. No fue conducida a Ventas hasta el 3 de junio, a pesar de ser de las primeras detenidas.

Dionisia Manzanero Salas (20 años, modista). Se afilió al Partido Comunista en abril de 1938 después de que un obús matara a su hermana y a unos chicos que jugaban en un descampado. Al acabar la
guerra fue el enlace entre los dirigentes comunistas en Madrid. Fue detenida el 16 de mayo de 1939.

Victoria Muñoz García (18 años). Se afilió con 15 años a las JSU. Pertenecía al grupo de Chamartín. Era la hermana de Gregorio Muñoz, responsable militar del grupo del sector de Chamartin de la
Rosa. Llegó a Ventas el 6 de junio de 1939.

Luisa Rodriguez de la Fuente (18 años, sastra). Entró en las JSU en 1937 sin ocupar ningún cargo. Le propusieron crear un grupo, pero no había convencido aun a nadie más que a su primo cuando la
detuvieron. Reconoció su militancia durante la guerra, pero no la actual. En abril la trasladaron a Ventas, siendo la primera de las Trece Rosas en entrar en la prisión.