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El polvorín

ME NIEGO A SER CRUCIFICADO PARA QUE TRIUNFE EL JUDAS IMPERIALISTA

1 Abril 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

http://www.poetasdelmundo.com/news/photos/Franklin%20Ledezma%20Candanedo%20120.jpg
Por: Franklin Ledezma Candanedo

Aunque es verdad irrefutable que la carne es perecedera y que somos polvo y al polvo retornaremos, me niego rotundamente a morir crucificado por las ambiciones desmedidas de un imperio que le regala al mundo un monstruoso sarcófago, en el cual sepultará su propia existencia, en un drama  increíble, que se concretará en su propio suicidio voluntario.

A diferencia de tantos hermanos del planeta, que apenas se inician en el extraordinario experimento de vivir y sentir, llevamos tantos y muchos kilómetros recorridos, disfrutando de las delicias y aromas del camino, bebiendo hiel y veneno gestado en corazones nobles o impuros,  pero siempre, siempre en pie de lucha solidaria, por la conquista de sublimes ideales y metas, que nos conjugan a tantos, en este planeta de infartos inducidos.

Cierto es que estamos de paso por un planeta que pudo ser edén, hoy convertido en infierno, pero no podemos permitir, por acción u omisión, que nadie, y menos el genocida sin descanso, decrete, sin sonrojo, ni culpa, ni arrepentimiento, el apocalipsis sin retroceso, que ya nos mira por la ventana sofisticada de la tecnología nuclear.

La historia la escriben los vencedores de turno. Sin embargo, en el presente siglo, de seguir la senda de muerte que nos pautan a todos, y para infortunio del autor del tenebroso libreto, sus páginas quedarán en blanco, aunque sea el rojo el que resalte, con el nombre, sin escribir, de los crucificados del planeta.

Nos duele el dolor de tantos, a quienes el imperio les globalizó la hambruna, mortales bacterias fabricadas en laboratorios mercantiles, terrorismo de estado, que pare violencia indiscriminada, desapariciones físicas, secuestros, violaciones y muerte de  niña(o)s, mujeres, ancianos, discapacitados, la destrucción de la tierra y recursos de los hermanos abyalenses, únicos y originales dueños de la Pacha mama, que hoy se estremece dolorida, de tantos golpes que propina a todos el “laureado premio Nóbel de la Paz” (¡ABSURDO precedente del galardón literario otorgado a quien  no sólo renegó de su patria, sino de sus propias ideas, convenientemente suplantadas por otras que le dejasen un mejor sabor ¿dónde? ($$$$$), en el campo de su especialidad!).

Me niego a ser un  esclavo más en la hacienda mercantil del amo que nos conduce a todos a escribir, con la propia vida, el fin de la historia. Lanza en ristre mi verbo no descansa, ni se apiada, ni pide clemencia, ni diálogo, ni treguas, siempre violado(a)s.  Los ejemplos son muchos (el pueblo hermano de Colombia, entre otros, lo vive cada día), cuyos frutos son la muerte que, desde finales de la década del cuarenta, igual que en otros espacios geográficos de éste y los demás continentes (Méjico, Honduras, Saharawis, Vascos, Palestinos, Libios, etc., etc),  impone su ley, que sólo ven y cuantifican medios alternativos de comunicación social.

Es verdad incuestionable, que la carne vuelve a su origen, polvo, pero nadie y, menos aún, la voracidad imperialista, puede considerarse heredera de la voluntad superior o de la teoría del Big Bang, sobre la creación del mudo, porque no tienen, ni cuentan, en el primer caso, con  valores espirituales superiores e inmutables, aunque les sobra conocimientos científicos, demostrados, antes, durante y después, de las bombas atómicas experimentales arrojadas sobre Iroshima y Nagasaki (Japón).

Rechazamos ser otro “carnero de Panurgo”. Recuérdese el personaje de Rabelais en Pantagruel, en el que éste, Epistemón y Panurgo, se encontraban en un barco mercante; discute con un comerciante. Al final, le compra el borrego más hermoso, pero decide vengarse. Se lo lleva y los demás borregos lo siguen; arroja al mar el animal comprado y el rebaño entero lo sigue; como lógico resultado, todos se ahogan. ¿Eso es lo que pretende lograr el monstruo de mil cabezas con sus políticas neo liberales, inclusive la globalización de la miseria, colapso ambiental y guerras e invasiones con excusas circenses, a países hermanos, tal como lo hizo, repetidamente, desde el Siglo XIX, en prueba de su “amistad” con el socio en la gran empresa interoceánica, el Corinto Bolivariano: Panamá?.

En esta época de tanta incertidumbre y agonías, que cada quien guíe sus acciones y metas, conforme a su formación y principios. Por mi parte, con el libre albedrío que poseemos, creemos que son claros los signos de los tiempos, que hablan, a través de horrores en todos los campos, inclusive desastres naturales fabricados, del fin de todo lo existente.

Me niego rotundamente, por acción u omisión cómplice, por guardar en oscuro desván o silenciar las voces de nuestras indomables raíces,  a ser crucificado, para que triunfe el Judas imperialista.


Panamá, 25 de marzo de 2011.
El autor es miembro de www.aapebcap.es.tl /, PUI, REDPA y Periodista Turístico.

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