Overblog
Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
El polvorín

MENSAJE DE LA 36 - 2 de mayo de 2011

3 Mayo 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

36 

LA SOPLONERÍA DEL PARAGUAYO VÍCTOR BAEZ MOSQUEIRA
“El selecto círculo de amigos de Víctor Báez Mosqueira”
“DE LA POLICIA RUSA LA OJRANA, A LA POLICÍA DE STROESSNER Y LOS ARCHIVOS DEL TERROR”

 

Después del importante acto del Primero de Mayo, realizado por los trabajadores uruguayos bajo una intensa tempestad de lluvia, tormenta y viento en La Plaza Mártires de Chicago en la ciudad de Montevideo, nos abocamos a continuar con nuestra labor periodística de aportar más pruebas acerca de un personaje paraguayo que visitó nuestro país hace unos días convocado por el Gobierno de Mujica y el PIT CNT
Se trata de un dirigente sindical bancario paraguayo Víctor Baez Mosqueira, hoy convertido en el hombre más importante e influyente a nivel sindical del continente Latinoamericano. Sin embargo su pasado vinculado a los “archivos del terror” es tristemente y cómplicemente olvidado. 

Hoy recordamos un importante trabajo escrito en tiempos del sistema socialista mundial y la hoy desparecida Unión Soviética que habla de
la victoria de la revolución en Rusia, que puso en manos de los revolucionarios todo el mecanismo de la policía política más moderna, más poderosa y experimentada de aquella época, forjada en más de cincuenta años de lucha contra las élites de un gran pueblo.
Son consejos viejos, para problemas nuevos y sin embargo pareciera que pese a que la seguridad de la policía, los soplones, colaboradores, espías e infiltrados sigue dando muy buenos dividendos a los aparatos de seguridad del fascismo. Los hechos recientes relacionados con un periodista sueco colombiano así lo confirman.

Si bien se puede considerar que todos estos métodos empleados por la policía del zar han pasado a la historia, con los modernos métodos y técnica de hoy día igualmente vale la pena repasar aquellas enseñanzas.
Conocer los métodos y los procedimientos de esta policía, interesa de inmediato a todo militante: la defensa capitalista emplea en todas partes los mismos medios; todas las policías, solidarias por lo demás, se parecen.
Esa ciencia de la lucha revolucionaria, que los rusos adquirieron en más de medio siglo de esfuerzos y sacrificios inmensos, los militantes de los países donde actualmente se desarrolla la acción deberán asimilarla en un lapso mucho más corto, dadas las circunstancias creadas por la guerra, los triunfos proletarios en algunos países, por las derrotas del proletariado internacional: crisis del capitalismo mundial, desarrollo repentino de la conciencia de clase en la burguesía; fascismo, dictaduras militares, terror blanco, leyes inicuas.

Esto es necesario desde ahora. Si se tiene un buen conocimiento de los medios de que dispone el enemigo, las pérdidas podrán ser menores... Resulta, pues, necesario, para un fin práctico, estudiar bien el instrumento principal de toda reacción y de toda represión: esta máquina de estrangular revueltas llamada policía. Nosotros lo logramos, porque el arma perfeccionada que forjó la autocracia para defender su existencia, la Ojrana “la Defensiva”, o Seguridad General del imperio ruso, cayó en nuestras manos.
Este estudio, para ser realizado a fondo, lo cual sería muy útil, exigiría un tiempo que el autor no posee. Las páginas que siguen no pretenden suplirlo. Bastarán, espero, para poner sobre aviso a los camaradas y para hacerles evidente una importante verdad que me conmovió desde la primera visita a los archivos de la policía rusa: la de que no hay fuerza en el mundo capaz de contener la marea revolucionaria cuando ésta asciende, y que todas las policías, no importa su maquiavelismo, su ciencia y sus crímenes, son casi del todo impotentes.

El presente trabajo, publicado por primera vez en el Boletín comunista de noviembre de 1921, fue completado cuidadosamente. Los problemas teóricos y prácticos que el estudio del mecanismo de una policía no dejan de suscitar en la mente del lector obrero, cualquiera que sea su formación política, son examinados en dos nuevos ensayos.
Los Consejos al militante, de cuya utilidad, no obstante su evidente simplismo, la experiencia no permite dudar, esbozan las reglas primordiales de la defensa obrera contra la vigilancia, la soplonería y la provocación.
Desde la guerra y la Revolución de Octubre, la clase obrera no se puede conformar con realizar una tarea únicamente negativa, destructora. Se ha abierto la era de las guerras civiles. Sea su actualidad algo cotidiano, o esté aplazada “por años”, no es menos cierto que en la mayoría de los partidos comunistas se presentan desde ahora las múltiples cuestiones de la toma del poder.

A principios de 1923, el orden capitalista de Europa parecía gozar de una estabilidad capaz de descorazonar a los impacientes. Sin embargo, la ocupación “pacífica” del Ruhr, a fines de año, hacía flotar sobre Alemania, tremendamente real, el espectro de la revolución.
Por otra parte, toda acción tendiente a la destrucción de las instituciones capitalistas necesita ser complementada con una preparación, aunque sea teórica, de la obra creadora del mañana.
“El espíritu destructor, decía Bakunin, es al mismo tiempo espíritu creador”.  Este gran pensamiento, cuya interpretación literal, lamentablemente, ha alucinado a algunos revoltosos, se acaba de convertir en  una verdad práctica. El mismo espíritu de la lucha clasista lleva hoy a los comunistas a destruir y a crear simultáneamente.
De igual manera que el antimilitarismo actual necesita ser complementado por la preparación del Ejército Rojo, el problema de la represión planteado por la policía y la justicia burguesas tiene un aspecto positivo de gran importancia. He creído conveniente definirlo a grandes rasgos. Debemos conocer los medios del enemigo; debemos conocer también nuestra tarea en toda su amplitud.

LA OJRANA RUSA

El policía. Su especial presentación

La Ojrana sucedió, en 1881, a la famosa 3ª Sección del Ministerio del Interior. Pero no se desarrolló verdaderamente sino a partir de 1900, fecha en la que fue encabezada por una nueva promoción de gendarmes. Los viejos oficiales de gendarmería, principalmente de grados superiores, consideraron contrario al honor militar dedicarse a determinados quehaceres policiales. La nueva promoción pasó por alto aquellos escrúpulos y comenzó a organizar científicamente la policía secreta, la provocación, la delación y la traición en los partidos revolucionarios. De ella surgirán hombres eruditos y talentosos, como aquel coronel Spiridovich, quien nos dejara su voluminosa Historia del partido socialista, revolucionario  y una Historia del partido socialdemócrata.
El reclutamiento, la instrucción y el adiestramiento profesional se realizaban con cuidados muy especiales.

En la Dirección General cada uno tenía su ficha, documento completísimo en el que incluso se hallan detalles graciosos. Carácter, grado de escolaridad, inteligencia, años de servicio, todo está allí anotado con un propósito de utilidad práctica. Un oficial, por ejemplo, es calificado como  “limitado” bueno para  los empleos subalternos, siempre que se le trate con rigor, y otro señalado como “inclinado a cortejar a las damas”.  
Entre las muchas preguntas del cuestionario, destaco éstas: “¿Conoce los estatutos y programas de los partidos? ¿De cuáles?” Y hallo que nuestro amigo cortejador de damas “conoce bien las ideas socialistas, revolucionarias y anarquistas, regularmente las del partido socialdemócrata, y superficialmente las del Partido Socialista Polaco”.
Hay aquí toda una erudición sabiamente escalonada. Pero continuemos el examen de la misma ficha. Nuestro policía “¿ha seguido el curso de historia del movimiento revolucionario” “¿En cuántos y en cuáles partidos hay agentes secretos?”
“¿Intelectuales? ¿Obreros?”

Fácilmente se comprende que, para formar a sus sabuesos, al Ojrana organizaba cursos en los que se estudiaba cada partido, sus orígenes, su programa, sus métodos y hasta la biografía de los militantes conocidos.
Anotemos aquí que esta gendarmería rusa, adiestrada para los fines más delicados de la policía política, no tenía nada en común con las gendarmerías de los países de Europa occidental. Su equivalente lo tiene en las policías secretas de todos los Estados capitalistas.

La vigilancia exterior

Por principio, toda vigilancia es exterior. Se trata siempre de seguir al individuo, de conocer sus actividades y sus movimientos, sus contactos, y luego de penetrar sus intenciones. Estos servicios también están desarrollados en todas las policías y la organización rusa nos proporciona, sin duda, el prototipo de todos los servicios parecidos.
Los agentes rusos, de vigilancia exterior, pertenecían, igual que los “agentes secretos” en realidad soplones y provocadores, a la Ojrana o Seguridad Política. Eran parte del servicio de investigaciones que sólo podía detener a alguien por un mes, en general, el servicio de investigaciones solía pasar a sus detenidos a la Dirección de la gendarmería, la cual continuaba la instrucción.

El servicio de vigilancia exterior era el más sencillo. Sus abundantes agentes, de los que poseemos las fotografías de identidad, pagados  con 50 rublos al mes, tenían por única tarea espiar a la persona que se les designaba de hora en hora, de día y de noche, sin interrupción alguna. No debían saber, en principio, ni su nombre ni el fin de tal espionaje, sin duda para precaver cualquier torpeza o una traición. La persona vigilada recibía un sobrenombre: el Rubio, la Patrona, Vladímir, el cochero, etc.  Hemos encontrado estos sobrenombres encabezando informe diarios, en voluminosos infolios, que contenían los informes consignados por los agentes. Los informes son de una minuciosa exactitud y no deben contener lagunas. El texto se halla redactado más o menos como sigue:

El 17 de abril, a las 9.54 hs. de la mañana, el Ama salió de su casa, puso dos cartas en el correo de la esquina de la calle Pushkin; entró a varios almacenes del bulevar X; entró a las 10.30 n el número 30 de la calle Z, salió a as 11 y 20, etc.
En los casos más serios, dos agentes espiaban a la misma persona sin conocerse; sus informes se confrontaban y complementaban.
Estos informes diarios eran enviados a la gendarmería para ser analizados por especialistas. Estos funcionarios, sabuesos de cámara, de una peligrosa perspicacia, elaboraban cuadros sinópticos para resumir las actividades y los movimientos de la persona, el número de sus visitas, su regularidad, duración, etc.; en ciertas partes, estos esquemas permitían apreciar la importancia de las relaciones de un militante y su probable influencia.

El policía Zubátov, quien hacia 1905 trató de apoderarse del movimiento obrero de los grandes centros, creando en ellos sindicatos, llevó el espionaje a su más alto grado de perfección. Sus brigadas especiales podían seguir a un hombre por toda Rusia, incluso por toda Europa, desplazándose tras él de ciudad en ciudad o de país en país. Los agentes secretos, por lo demás, no debían reparar en gastos. El carnet de viáticos de uno de ellos, relativo al mes de enero de 1905, nos muestra una cifra de gastos generales que se elevaba a 637.35 rublos. Para que nos imaginemos la cantidad del crédito de que gozaba un simple soplón, bastará con que recordemos que, por esta época, un estudiante vivía fácilmente con 25 rublos al mes. Hacia 1911 aparece la costumbre de enviar agentes secretos al extranjero para vigilas a los emigrados. Los soplones de su majestad imperial estuvieron a sus anchas en todas las capitales del mundo.

La Ojrana tenía la particular misión de buscar y vigilar constantemente a determinados revolucionarios, considerados como los más peligrosos, principalmente a los terroristas o a los miembros del partido socialista-revolucionario que practicaban el terrorismo. Sus agentes debían llevar siempre consigo colecciones de fotografías formadas de 50 a 70 retratos, entre los cuales, al azar, reconocemos a Savinkov, al difunto Nathanson, a Argunov, a Avkséntiev, a Karelin, a Ovsiánikov, a Vera Figner, a Pechkova, la señora Gorki, a Fabrikant. También estaban a su disposición reproducciones del retrato de Marx, pues la presencia de este retrato en un cuarto o en un libro constituía un indicio.

Un detalle cómico: la vigilancia exterior no se ejercía solamente sobre los enemigos del antiguo régimen. Tenemos en nuestro poder agendas que atestiguan que las actividades y los movimientos de los ministros del imperio no escapaban a la vigilancia de la policía. ¡Una Agenda de control de las conversaciones telefónicas del Ministerio de Guerra, en 1916, nos muestra, por ejemplo, cuántas veces por día diferentes personajes de la corte preguntaron por la precaria salud de la señora Sujomlinov.

Los arcanos de la provocación

El mecanismo más importante de la policía rusa era seguramente su “agencia secreta”, nombre decente del servicio de provocación, cuyos orígenes se remontan a las primeras luchas revolucionarias y que adquirió un desarrollo extraordinario después de la revolución de 1905.
Policías, llamados oficiales de gendarmería, preparados especialmente, instruidos y seleccionados, se ocupaban del reclutamiento de los agentes provocadores, Sus mayores o menores éxitos en ese dominio eran tomados en cuenta para calificarlos y hacerlos ascender. Precisos instructivos establecían  hasta los menores detalles e sus relaciones con los colaboradores secretos. Especialistas altamente retribuidos reunían, finalmente, todas las informaciones proporcionadas por los provocadores, las estudiaban, las ordenaban y las archivaban en expedientes.
En los edificios de la Ojrana, Fontanka 16, Petrogrado, había una habitación secreta a la que sólo entraban el director de la policía y el funcionario encargado de clasificar las piezas. Era el local de la agencia secreta. Contenía fundamentalmente el anaquel con las fichas de los provocadores, en el que encontramos más de 35 mil nombres. En la mayoría de los casos, el nombre del “agente secreto” se hallaba reemplazado por un seudónimo, por motivos de precaución, lo cual motivó que la identificación de muchos de estos miserables, al caer los expedientes completos, después del triunfo de la revolución, en manos  de los camaradas, fuera particularmente difícil.

El nombre del provocador no debía ser conocido más que por el director de la Ojrana y por el oficial encargado de mantener con él relaciones permanentes. Los mismos recibos que los provocadores firmaban cada fin de mes, cobrados tan normal y pacíficamente como los recibos de los demás funcionarios, por sumas que iban de 3, 10, 15 rublos mensuales hasta 150 o 200 como máximo, no aparecen por lo regular más que con el seudónimo. Pero la administración, desconfiando de sus agentes y celosa de que los oficiales de gendarmería no inventaran colaboradores imaginarios, procedía muy frecuentemente a minuciosas investigaciones para revisar las diferentes ramas de la organización.
Un inspector provisto de amplios poderes investigaba personalmente a los colaboradores secretos, los entrevistaba a discreción, los despedía o les aumentaba el sueldo. Agreguemos que sus informes eran cuidadosamente verificados, tanto como fuera posible, unos mediante otros.

Instructivo sobre reclutamiento y servicio de agentes provocadores.

Veamos seguidamente un documento que podemos considerar como el abecé de la provocación. Se trata del Instructivo relativo a la agencia secreta, folleto de 27 páginas mecanografiadas en pequeño formato. Nuestro ejemplar, el número 35, trae además en la parte superior estas tres advertencias: “Muy secreto”, “Uso Confidencial”, “Secreto profesional!”, ¡Qué insistencia en recomendar misterio!. Pronto se comprenderá por qué.
Este documento, que denotaba conocimientos psicológicos y prácticos, espíritu meticulosamente previsor, una muy curiosa mezcla de cinismo y de hipocresía moral oficial, habrá de interesar un día a los psicólogos.
Comienza con indicaciones generales:

La Seguridad Política debe tender a destruir el movimiento revolucionario en el momento de su mayor actividad y no desviar su trabajo dedicándose a empresas menores.
De manera que el principio es: dejar desarrollarse el movimiento para luego liquidarlo mejor.
Los agentes secretos recibirán un trato fijo, proporcional a los servicios prestados.
La Seguridad debe:
Facilitar a sus colaboradores el ganar la confianza de los militantes
Sigue un capítulo dedicado al reclutamiento.

El reclutamiento de agentes secretos debe ser la constante preocupación del director de Investigaciones y de sus colaboradores. No deben desaprovechar ninguna oportunidad, aunque presente pocas probabilidades de conseguir agentes.
Esta tarea es extremadamente delicada. Es necesario, para poder realizarla, tomar contacto con los detenidos políticos...

Deberán ser considerados como propensos a ingresar al servicio
los revolucionarios débiles de carácter, los agraviados por el partido, los que vivan en la miseria, los evadidos de lugares de deportación o los pendientes de ser deportados.

El instructivo recomienda estudiar “con cuidado” las debilidades del individuo y aprovecharlas; conversar con sus amigos y parientes, etc.; multiplicar “constantemente los contactos con los obreros, con los testigos, con los padres, etc., sin jamás perder de vista el objetivo...”.
¡Extraña duplicidad del alma humana! Traduzco literalmente tres desconcertantes líneas:

Podemos utilizar los servicios de revolucionarios que se hallen en la miseria que, sin renunciar a sus convicciones, acepten entregar informaciones por necesidad.

Entonces ¿los había?
Pero continuemos.

Colocar soplones junto con los detenidos es de una excelente utilidad.

Cuando una persona parece madura para entrar en el servicio, es decir, cuando se trata, por ejemplo, de un revolucionario moralmente destruido, atribulado, desorientado tal vez por sus propios fracasos, deberán agregársele a su causa otras acusaciones peores para tenerlo mejor atrapado

Capturar a todo el grupo al que pertenece y conducir a la persona en cuestión ante el director de la policía; tener motivos graves para acusarlo, reservándose sin embargo la posibilidad de liberarlo al mismo tiempo que a los otros revolucionarios encarcelados, sin provocar escándalo.
Interrogar a la persona en una entrevista personal. Sacar ventaja, para convencerlo, de querellas entre los grupos, de errores de militantes, de cosas que hieran su amor propio.

Se vislumbra, leyendo estas líneas, al policía paternal que se apiada de la suerte de su víctima; Claro, mientras que usted irá a trabajos forzados por sus ideas, su camarada X, quien le ha jugado tan malas pasadas, se dará una vida regalada a costa suya. ¿Qué quiere? ¡Justos pagan por pecadores!
Esto puede resultar si se trata de un débil o de alguien sobre el que pesan años de deportación.

Tanto como sea posible, tener muchos colaboradores en cada organización.
La Seguridad debe ser la que dirija a sus colaboradores y no ser dirigida por ellos.
Los agentes secretos no deberán conocer jamás las informaciones proporcionadas por sus colegas.

Y he aquí un pasaje que Maquiavelo no habría desaprobado:

Un colaborador nuestro que trabaja en puestos de segunda en una organización revolucionaria, puede ascender en ésta con sólo que sean arrestados militantes de mayor importancia.

Mantener el absoluto secreto de la provocación es, naturalmente, uno de los mayores cuidados de la policía.

El agente jura guardar secreto absoluto; al entrar en servicio no debe modificar en nada sus costumbres habituales.
Las relaciones con él son rodeadas de preocupaciones difícilmente superables. Pueden ser asignadas entrevistas a colaboradores dignos de toda confianza. Tendrán lugar en apartamentos clandestinos, compuestos por varias piezas para que no tengan comunicación directa entre ellas, donde, en caso de necesidad, se pueda aislar a diferentes visitantes. El encargado de la casa debe ser un empleado civil. Jamás podrá recibir visitas personales. Tampoco deberá conocer a los agentes secretos ni hablarles.
Estará obligado a abrir personalmente, asegurándose de que antes de su salida no hay nadie en las escaleras. Las entrevistas tendrán lugar en cuartos bajo llave. No deberán descuidarse papeles comprometedores. Se tendrá cuidado de no sentar a ningún visitante cerca de ventanas o espejos. A la menos sospecha, cambiar de apartamento.
El provocador no podrá, en ningún caso, presentarse en la Seguridad. No podrá emprender ninguna misión importante sin el consentimiento de su jefe.   

Los contactos se hacen por medio de señales convenidas de antemano. La correspondencia se dirigirá a direcciones convencionales.

Las cartas de los colaboradores secretos deben estar escritas con escritura irreconocible y no contendrán sino expresiones corrientes. Servirse de papel y de sobres que estén de acuerdo con el nivel social del destinatario. Emplear tinta simpática. El colaborador deposita él mismo sus cartas. Cuando las recibe, está obligado a quemarlas después de haberlas leído. Las direcciones convencionales no deben apuntarse nunca.

Un problema grave era el de liberar a un agente secreto arrestado entre los que él había entregado. A este respecto, el instructivo no recomienda emplear el recurso de la evasión pues:

Las evasiones llaman la atención de los revolucionarios. Previamente a la liquidación de cualquier organización, consultar a los agentes secretos acerca de las personas que deberán dejarse en libertad, con vistas a no traicionar a nuestros medios de información

Una monografía de la provocación en Moscú (1912)

Otra pieza escogida en los archivos de la provocación nos ayudará a abarcar la extensión de ésta. Se trata de una especie de monografía de la provocación en Moscú, en 1912. Es el informe de un alto funcionario, el señor Vissariánov, quien fuera comisionado aquel año para hacer un viaje de inspección a la agencia secreta de Moscú.
El señor Vissariánov cumplió su misión del 1º de abril al 22 del mismo mes. Su informe constituye un grueso cuaderno mecanografiado. Consagra a cada provocador, señalado, claro está, por su seudónimo, una noticia detalladísima. Las hay más curiosas.
El 6 de abril de 1912 había en Moscú 55 agentes provocadores oficialmente en funciones. Se repartían como sigue:
Socialistas revolucionarios, 17; socialdemócratas, 20; anarquistas, 3; estudiantes, movimiento de las escuelas, 11; instituciones filantrópicas, etc., 2; sociedades científicas, 1; zemstvos, 1.
Además, “la agencia secreta de Moscú controla también a la prensa, a los octubristas partido K.D. constitucional, democrático, a los agentes de Búrtzev, a los armenios, a la extrema derecha y a los jesuitas”.
Los colaboradores eran caracterizados en informes bastante concisos.

Partido socialdemócrata. Fracción bolchevique.
Portnói, el Sastre, tornero en madera, inteligente. En servicio desde 1910. Recibe 100 rublos al mes. Colaborador muy bien informado. Será candidato a la Duma. Participó en la conferencia bolchevique de Praga. De 5 militantes enviados desde Rusia a esta conferencia, 3 fueron detenidos...

Por lo demás, en cuando a la conferencia bolchevique de Praga, nuestro alto funcionario de policía se congratulaba de los resultados obtenidos por los agentes secretos. Algunos habían logrado infiltrarse en el Comité Central, y uno de ellos, un soplón, fue comisionado por el partido para introducir literatura en Rusia. “Así tenemos a todo el aparato de propaganda” constata nuestro policía.
Aquí se impone un paréntesis. Sí, ellos tenían en las manos, en ese momento, el aparato de propaganda bolchevique. Pero, ¿la eficacia de esta propaganda se aminoró? ¿La palabra escrita de Lenin perdió algo de su valor al pasar por las manos de los soplones? La palabra revolucionaria tiene su fuerza en ella misma, sólo necesita ser escuchada. No importa quién la transmita. El éxito de la Ojrana habría sido de verdad decisivo si hubiera logrado impedir aprovisionarse a las organizaciones bolcheviques de literatura procedente del extranjero. Pero no podía hacerlo más que en cierta medida, a riesgo de desenmascarar a sus cuadros.

Expedientes de agentes provocadores  

¿Qué es un agente provocador? Poseemos millares de expedientes donde hallamos una documentación abundante sobre las personas y las actividades de estos miserables. Ojeemos algunos:
Expediente 378. Julia Oréstovna Serova, alias Pravdivy, “la Verídica” y Uliánova. A una pregunta del ministro sobre la hoja de servicio de esta colaboradora despedida por estar “quemada”, el director de la policía responde enumerando sus excelentes trabajos. La carta tiene cuatro largas páginas. Yo la resumo, pero en términos casi textuales:

Julia Oréstovna  Serova fue empleada, de septiembre de 1907 a 1910, en la vigilancia de las organizaciones socialdemócratas. Ocupaba puestos relativamente importantes en el partido, y por ello pudo rendirnos grandes servicios, tanto en Petersburgo como en provincias. Toda una serie de arrestos fue lograda gracias a sus informaciones.
En septiembre de 1907 hizo arrestar al diputado de la Duma, Sergio Saltykov.
A fines de abril de 1908 hizo arrestar a 4 militantes: Ríkov, Noguin, Gregorio y Kamenev.
El 9 de marzo de 1908 hizo arrestar una asamblea completa del partido.
En el otoño de 1908 hizo arrestar al miembro del Comité Central, Inocente Dubrobsky.
En febrero de 1909 hizo decomisar los materiales de una imprenta clandestina y allanar la oficina de pasaportes del partido.
El 1º de marzo de 1905 hizo arrestar a todo el comité de Petersburgo.
Contribuyó además, a arrestar a una banda de expropiadores, mayo de 1907, a decomisar remesas de literatura y especialmente el transporte de literatura ilegal por Vilna. En 1908 nos tuvo al corriente de todas las reuniones del Comité Central e indicó la composición de los comités. En 1909 participó en una conferencia del partido en el extranjero, de la que nos informó. En 1909 controló las actividades de Alexis Ríkov.

Esa era su bella hoja de servicios.
Pero Serova terminó por “quemarse”. Su marido, diputado de la Duma, declaró en los diarios de la capital que ya no la consideraba su mujer. Esto fue comprendido. Como ya no podía prestar servicios, sus superiores jerárquicos le dieron las gracias. Cayó en la miseria. El expediente está colmado de cartas que enviaba al director de la Seguridad: protestas de fidelidad, recordatorios  de servicios prestados, pedidos de ayuda.
No conozco nada más aflictivo que estas cartas escritas con letra nerviosa y apretada de intelectual.
La “provocadora desocupada”, como ella se califica en alguna parte, parece acorralada, hostigada por la miseria, en una total desintegración moral. Es necesario subsistir. No sabe  hacer nada con las manos. Su desarreglo interior le impide hallar una solución, un trabajo simple y razonable.
El 16 de agosto de 1912, le escribe al director de la policía:

Mis dos hijos, de los cuales el primogénito tiene 5 años, carecen de vestidos y de calzado. Carezco de mobiliario. Estoy demasiado mal vestida para poder encontrar trabajo. Si usted no me asigna un socorro, me veré obligada al suicidio.
Le asignan 150 rublos.
El 17 de setiembre, en otra carta, a la que se adjunta una misiva para su marido, que el director de policía tendrá a bien poner al correo:

Usted verá, en la última carta que escribo a mi marido, que en vísperas de acabar con mi vida todavía niego haber servido a la policía. He decidido acabar. No es comedia, ni efectismo. Ya no me creo capaz de recomenzar la vida...

Sin embargo, Serova no se matará todavía. Algunos días más tarde denuncia a un anciano señor que esconde armas.
Las cartas  forman un grueso volumen. He aquí una, conmovedora, unas pocas líneas de despedida para el hombre que fuera su marido:

Con frecuencia he sido culpable respecto a ti. Incluso hasta ahora no te había escrito. Pero olvida lo malo y recuerda sólo nuestra vida en común, nuestro trabajo común y perdóname. Dejo la vida. Estoy cansada. Siento que muchas cosas se han roto dentro de mí. No podría maldecir a nadie; pero ¡malditos sean los “camaradas”!

¿Dónde comienza, en esas cartas, la sinceridad? ¿Dónde acaba el doblez? No se sabe. Estamos frente a un alma compleja, malvada, dolorosa, manchada, prostituida, desnuda.
Sin embargo, la Seguridad no fue sorda a sus llamados. Cada una de las cartas de la Serova, de puño y letra del jefe de servicios, lleva al reverso la resolución del director: “Enviarle 250 rublos”, “Destinarle 50 rublos”. La vieja colaboradora anuncia la muerte de uno de sus hijos. “Verificarlo”, escribe el director. Después, pedirá que se le facilite una máquina de escribir para aprender mecanografía. La Seguridad no tiene máquinas disponibles. Finalmente sus cartas se hacen más y más apremiantes.

En nombre de mis hijos, escribe el 14 de diciembre, le escribo con lágrimas y sangre. Concédame un último socorro de 300 rublos. Con eso me bastará.

Se le concede, a cambio  de que deje Petrogrado. En total, en 1911, Serova recibe 743 rublos en tres remesas; en 1912, 788 rublos en seis remesas. En aquella época, esto era considerable.
Luego de un último socorro enviado en febrero de 1914, Serova recibe un pequeño empleo en la administración de ferrocarriles. Bien pronto lo perderá por estafar pequeñas sumas a sus compañeros de trabajo. Se anota en su expediente: “Culpable de extorsión. Ya no merece ninguna confianza”. Bajo el nombre de Petrova logra, sin embargo, entrar al servicio de la policía de ferrocarriles donde, descubierta, la despiden. En 1915 todavía solicita un empleo como delatora. El 28 de enero de 1917 en vísperas de la revolución, esta anciana secretaria de un comité revolucionario le escribía a “Su excelencia, señor Director de la Policía”, le recordaba sus buenos y leales servicios y le proponía informarle de la actividad del partido socialdemócrata, en el que podía hacer entrar a su segundo marido...

En vísperas de los grandes acontecimientos que se sienten venir, sufro por no poderos ser útil...
Expediente 383. Osipov, Bicolái Nicoláievich Veretsky, hijo de un pope. Estudiante. Colaborador secreto desde 1903, para vigilar la organización socialdemócrata y la juventud de las escuelas de Pavlograd.
Enviado a Petersburgo por el partido en 1905 con la misión de introducir armas en Finlandia, se presenta inmediatamente a la dirección de la policía para recibir instrucciones.
Al sospechar de él sus compañeros, es arrestado, permanece 3 meses en la sección secreta de la Ojrana y logra ser enviado al extranjero a fin de “rehabilitarse a los ojos de los militantes”.
Cito textualmente la conclusión de un informe:

Veretsky da la impresión de ser un hombre muy inteligente y culto, de una gran modestia, concienzudo y honesto; digamos en su alabanza que la mayor parte de sus honorarios, 150 rublos, los dedica a sus ancianos padres.

En 1915, este excelente joven se retira del servicio y recibe todavía doce mensualidades de 75 rublos.

Expediente 317. El Enfermo. Vladímir Ivánovich Lorberg. Obrero. Escribe torpemente. Trabaja en una fábrica y recibe 10 rublos al mes.
Un proletario de la provocación.
Expediente 81. Serguéi Vasílievich Práotsev, hijo de un miembro de la Narodnaia Volia, se jacta de haber crecido en un medio revolucionario y de poseer vastas y útiles relaciones.
Poseemos millares de expedientes parecidos.
Porque la bajeza y la miseria de ciertas almas humanas son insondables.

Hasta aquí una parte del libro de Víctor Serge escrito en 1925.

Ahora nos interesa dar a conocer la respuesta de nuestro amigo el periodista y abogado paraguayo Nemesio Barreto, quien escribiera sobre el caso de Víctor Báez Mosqueira, lo siguiente:  

“El selecto círculo de amigos de Víctor Báez Mosqueira”

Timothy Lathrop Towell, amigo de Víctor Báez Mosqueira, fue embajador en Asunción desde el 26 de septiembre de 1988 hasta el 27 de abril de 1991. Aquí va un breve currículum de Towell: “Un acicalado individuo de unos sesenta años, elegantemente vestido, blazer azul, camisa blanca y corbata a rayas diagonales, se alzó entre el círculo de mesas. Era Timothy Towell, el jubilado y antiguo, pero omnipresente, embajador de EE.UU. en Paraguay. Luego de hablar de la manera de contrarrestar la amenaza de Chávez, alardeó: “He trabajado con John Maisto durante años, desde que estuvimos juntos en Cochabamba, Bolivia en 1967, cuando nos libramos de Che Guevara. Si eliminamos una amenaza, podemos librarnos de otras”. Fuente: La Fogata  Internacional. El Maestro Maisto, que va a estar en Mar del Plata, y la muerte de Che. Juan Bolipaine, Rebelión Traducido para Rebelión por Germán Leyens.

El embajador Timothy Towell, el amigo de Víctor Báez Mosqueira. En esta carta del 13 de marzo de 1989, el entonces embajador norteamericano en Asunción, Timothy Towell reconoció que numerosas instituciones paraguayas habían recibido dinero de la National Endowment for Democracy (NED). Esta organización (Fomento de la Democracia) tenía desde 1985 una oficina en Montevideo, Uruguay. El embajador Timothy Towell mencionaba en su carta a los que recibieron dinero de la NED, entre ellos a “dirigentes laborales, medios de prensa, académicos”, etc. En cuanto “a los proyectos que están siendo considerados para asistencia futura, decía Towell, una lista definitiva y una distribución de los fondos aun se encuentran bajo estudio”.

Carl Gershman, otro amigo de Víctor Báez. Director del Fondo Nacional para la Democracia (NED). El señor Gershman no es ningún demócrata y esto quedó en evidencia en agosto de 2005 en Estocolmo, Suecia, cuando a Eva Golinger, autora del libro El Código Chávez, (The Chavez Code: Cracking U.S. Intervention in Venezuela), Carl Gershman no le permitió participar en un panel. Joshua Mata, testigo presencial, señala cuanto sigue: “La confrontación entre Estados Unidos y Venezuela pasó a primer plano en el Encuentro de Fundaciones que Promueven la Democracia realizado en Estocolmo entre el 28 y 30 de agosto de 2005. En lo que muchos han considerado un despliegue escandaloso de unilateralidad y arrogancia, Carl Geshman, prohibió la presencia de la abogada estadounidense-venezolana Eva Golinger en el panel”. Fuente: “La confrontación entre Estados Unidos y Venezuela”. Ver también el diario sueco “Aftonbladet”: “Hon får inte delta” (“Ella no puede participar”). Artículo firmado por el periodista sueco Björn Kumm. Estocolmo, Suecia, 30 de agosto de 2005.

(Citado por Dick Emanuelsson).

El ex policía Alcibíades González Delvalle, amigo y fanático defensor de Víctor Báez. Hace unos años el comisario retirado Carlos Duria Viveros envió una carta al director de “Abc Color”, en la cual decía lo siguiente: “Soy policía retirado y tengo buena memoria, por eso lo recuerdo a Alcibíades González Delvalle, con pelos, marcas y señales. El pertenecía a nuestros cuadros policiales y creo que aprendió, como alumno aventajado, el arte de confundir y engañar, hacer creer que, lanzar chismes para desacreditar a alguien, inventar aventuras de alcoba y otras técnicas sofisticadas utilizadas en aquel tiempo por el régimen de Alfredo Stroessner, para perpetuarse en el poder”. (Fuente: ABC. Cartas al director. Jueves, 4 de Octubre de 2007).

En respuesta a la acusación contenida en la carta citada, Alcibíades González Delvalle ensayó una tímida defensa en un artículo titulado “Nunca fui policía”. La defensa de Alcibíades tuvo un efecto contrario al deseado, pues terminó confesando que cobraba un sueldo en la Policía de Stroessner, sin aclarar en qué concepto, y en qué consistía específicamente su “trabajo”. Fuente: “Nunca fui policía”.

Observación: Este texto fue suprimido de la página de opinión del diario ABC del domingo 14/10/07. Memoria histórica: A la generación más joven le quedó el recuerdo de Alcibíades González Delvalle como un periodista perseguido. Pero este perseguido tenía otras historias. Alcibíades Cristóbal González Delvalle, nació el 10 de julio de 1936, se incorporó a los 22 años en la temible policía de Stroessner en una de las épocas más duras de la represión, cuando el Ministro del Interior Edgar Insfrán y el coronel norteamericano Robert K. Thierry encontraban “comunistas” hasta en la sopa. Para quienes no conocen este capítulo de la historia, es saludable que lo sepan: Alcibíades González Delvalle fue policía en un período de crudelísima represión, dirigida por el ministro Insfrán. Según una publicación de la época “La masacre de prisioneros de Tavai fue dirigida personalmente por Edgar L.

Insfrán, el general Patricio Colmán, y el siniestro torturador Arturo Hellman”. (Fuente:CRIMENES Y ATROCIDADES DE STROESSNER. 1960).

El ministro del Interior, Edgar L. Insfrán, contaba con un eficiente equipo de colaboradores, con licencia para matar. El coronel norteamericano Robert K. Thierry, el general Patricio Colmán, el coronel José María Argaña, José Ignacio Irrazábal, el Jefe de Policía Ramón Duarte Vera, Riveros Taponier, Juan Erasmo Candia, Alberto Raimundi, Arturo Hellman, Alberto Planás, Antonio Campos Alum. Fuente: Epifanio Méndez. Lo Histórico y Antihistórico en el Paraguay. Buenos Aires, 1976. Revista Ñandé. N° 147. Asunción, septiembre de 1965. "Crímenes y atrocidades de Stroessner. Editado en la Argentina en 1960.

PRUEBAS DE QUE ALCIBIADES GONZÁLEZ DELVALLE FUE POLICÍA DE LA DICTADURA Ministerio del Interior: Decreto N° 13.125, del 9 de noviembre de 1960, por el que se nombra como Oficial 2° de Orden Público, Tránsito e Investigaciones de la Policía de la Capital, al Señor Alcibíades González Delvalle. Vista: Nota P.E. N° 394, Exp. N° 2.167/1.067. El Presidente de la República del Paraguay DECRETA: Artículo 1°) Nombrase Oficial 2° de Orden Público, Tránsito e Investigaciones de la Policía de la Capital, al Señor Alcibíades González Delvalle, con antigüedad del 1° de octubre del año en curso. Firmado: Alfredo Stroessner, Presidente de la República. Firmado: Edgar Insfrán, Ministro del Interior. Fuente: GACETA OFICIAL N° 107. Páginas 2-3. Ministerio del Interior: Decreto N° 24.581, del 7 de septiembre de 1962, por el que se da de baja, se asciende y se nombra Oficiales de la O.P.T.I. Orden Público, Tránsito e Investigaciones de la Policía de la Capital. Vista: Nota P.E. N° 342 (Exp. N° 1.310/704). El Presidente de la República del Paraguay DECRETA: Artículo 2°,  Haciéndese a Oficial 1° de la O.P.T.I. Orden Público, Tránsito e Investigaciones de la Policía de la Capital, al Señor Alcibíades González Delvalle, con antigüedad del 1° de agosto del año en curso.

VICTOR BÁEZ MOSQUEIRA ES SECRETARIO GENERAL DE LA CSA, CONFEDERACION SINDICAL DE TRABAJADORES DE AMÉRICA, SURGIDA DE LA FUSIÓN DE LA AFL CIO Y LA ORIT.
RECORRE LOS SINDICATOS, LAS FEDERACIONES Y LAS CENTRALES SINDICALES LATINOAEMERICANAS, INFLUYENDO CON EL ENORME PODER ECONÓMICO DE LOS APORTES DE MILLONES DE TRABAJADORES.
FIGURA EN 250 FOLIOS DE LOS ARCHIVOS DEL TERROR DE PARAGUAY.
DENUNCIAMOS LA PRESENCIA DE ESTE SEÑOR EN NUESTRO PAÍS URUGUAY, Y ALGUNOS PERIODISTAS SALIERON RÁPIDAMENTE A DEFENDERLO.
NOS PIDIERON PRUEBAS SOBRE NUESTRAS ACUSACIONES Y AQUÍ  LAS HEMOS COMENZADO A PUBLICAR.
LAMENTAMOS TENER QUE HACERLO POR LO EXTENSO, PERO TENEMOS MUCHO PARA DOCUMENTAR.

Compartir este post

Comentar este post