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El polvorín

México: EL 2 DE OCTUBRE NO SE OLVIDA

29 Septiembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica



GRUPO DE ACCIÓN REVOLUCIONARIA  

MOVILIZACIÓN 2 DE OCTUBRE
Tlatelolco - Zócalo
Sábado 2 de octubre de 2010, 14:00 hrs. Ciudad de México.

¡Castigo a los responsables de la masacre del 2 de octubre de 1968 y del 10 de junio de 1971!

¡No a la privatización de la educación pública en México!
Abajo las reformas del FMI, BM y OCDE a la educación pública
Acceso irrestricto a la educación: Contra las maniobras de selección que limitan el acceso a los hijos de la clase trabajadora.
Mayor presupuesto a la educación ¡Ya!

¡Qué la crisis la paguen los patrones!
¡Ante la crisis capitalista la salida es obrera!
¡Alto a las lesivas reformas antiobreras que condenan a cientos de jóvenes y a la clase trabajadora a la precariedad laboral y al desempleo!
Apoyo total a la lucha de los mineros, electricistas del SME y los trabajadores de Mexicana de Aviación.
¡Por la construcción de una alternativa obrera y socialista!

Por una gran Organización Nacional de Estudiantes para enfrentar los planes capitalistas sobre la educación pública y la juventud en México.

Grupo de Acción Revolucionaria
Rosas Rojas
Brigada Multidisciplinaria de Apoyo a las Comunidades de México

Frente de Trabajadores de la Energía Invitamos a toda la juventud revolucionaria y combativa a marchar con nosotros. La cita es a las afueras de la estación del Metro "Tlatelolco" desde las 13:00 hrs.

Estudiantes de iniciación universitaria y Preparatoria no. 2 de la UNAM; Facultad de Ingeniería, Veterinaria, Odontología, Medicina, Filosofía y Letras, Química, Derecho, Ciencias Políticas y Sociales, Ciencias; EN Artes Plásticas, Trabajo Social; FES Aragón y Acatlán de la UNAM. Cetis 76, Bachilleres 4 y UAM-X; CIECO-UNAM de Morelia, Michoacán; UPN Unidad Tlapa, Guerrero.

A todos los jóvenes y estudiantes
A las organizaciones del movimiento juvenil y estudiantil
Al pueblo explotado y oprimido

Se acerca un nuevo aniversario de la masacre estudiantil de 1968. Han pasado ya 42 años de aquellos episodios de revuelta estudiantil, que no se centrán únicamente en el 2 de octubre, y que representa uno de los puntos de quiebre más importantes en la historia de la lucha por las reidivicaciones democráticas en México.

A más de cuatro décadas de aquellos sucesos, los ideales y reivindicaciones de esa juventud revolucionaria siguen vigentes. Y es justo en estos momentos cuando se necesita una intervención más clara y decisiva del sector juvenil y estudiantil, puesto que la embestida del capitalismo sobre la juventud, la educación y en general contra el conjunto de los intereses de la clase trabajadora se ha agudizado a niveles estratosféricos, de la mano con la fabulosa crisis capitalista mundial que caracteriza su situación actual.

Esta condición, está llevando a miles de jóvenes la precariedad laboral, al subempleo o, como recientemente se ha difundido, al desempleo más grave que nunca se había vivido; además, la feroz maniobra para consagrar la privatización educativa, está dejando cada año a más hijos de trabajadores fuera de las instituciones de educación media superior y superior más prestigiadas del país que contradictoriamente se han construido históricamente con los aportes de esa clase que hoy está rechazando.

Los planes del FMI, el Banco Mundial y la OCDE para la educación, hacen mella cada vez con mayor peso para reestructurar de fondo la educación pública en México en un sentido negativo, apoyados por los funcionarios Federales, Sindicales y las propias autoridades de las planteles y casas de estudio.
Pero a diferencia de hace cuarenta y dos años, el movimiento estudiantil y sus organizaciones están profundamente dispersos. Nunca en la historia del movimiento estudiantil, la juventud en su conjunto había estado tan renuente y apática a la participación ante reformas tan feroces.

Hoy no existe una alternativa real de reagrupamiento estudiantil que colaboré en poner de pie las demandas históricas del estudiantado y la juventud de México; existen muchas agrupaciones pero poca claridad por un lado y poca voluntad política por otro, que coadyuven al enriquecimiento y fortalecimiento del movimiento estudiantil.

Ante esto, se hace cada vez más urgente y necesario conformar organizaciones que en principio marquen claramente su independencia frente a las autoridades educativas en el nivel práctico, que sepan colaborar en construir una agenda y una plataforma de lucha para intervenir decisivamente en la terrible situación actual; que sepa romper la apatía y la inacción y las transforme en un ejercicio de participación constante y revolucionaria con la clase trabajadora y los demás sectores oprimidos en la lucha por la refundación de este país sobre nuevas bases económicas, políticas y sociales; que sean activas promotoras de la movilización y la organización y que su práctica política ejemplifique lo que están buscando, los fines que persiguen.

Desde el Grupo de Acción Revolucionaria, pensamos que es necesario reiniciar un proceso de desarrollo continuo que nos lleven a unificarnos con más fuerzas estudiantiles e individuos que estén en el mismo canal de construcción sobre la base de la independencia política, la organización, la movilización y el rechazo a la colaboración de clases, para edificar un programa de lucha común que nos permita enfrentar esta embestida; en un ejercicio real de desarrollo autocrítico sobre la situación actual dejando de lado los afanes autoproclamatorios y sectarios que no nos han llevado mas que al desgaste. Insistimos, hoy existen muchas agrupaciones pero muchas de estas se reclaman a sí mismas como "La Organización"; cuestión que ha llevado a empantanar los frentes de lucha con sus viejas prácticas sectarias donde privilegian adherir miembros a sus agrupaciones y desbaratar los esfuerzos, que construir y comenzar una verdadera articulación política.

A pesar de la gran proliferación de organizaciones, no hemos logrado conjuntamente detener la gran ofensiva actual, ni siquiera enfrentarla.

Por eso, aprovechamos esta importante coyuntura nacional de movilización para hacer una vez más este llamado, y marchar juntos como un ejercicio de unidad y voluntad política hacia la construcción.

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