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El polvorín

México: Hacia el multiculturalismo del siglo XXI

25 Septiembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

  
  
"Nunca más un México sin nosotros. Nunca más un México sin los pueblos indígenas."
  
José Antonio Xokoyotsin, Mexican Nahua intellectual and poet, from the state of Veracruz, founder of the Asociación de los Escritores en Lenguas Indígenas
  
En la bella ciudad de Puebla, en 1460, los Cuicapihqui, los forjadores de cantos a los que ahora llamamos poetas, invitados por el señor Tecayehuatzin se reunieron para reflexionar sobre el destino de la palabra. Concluyeron declarando que lo único que permanece sobre la tierra es la flor y el canto: la poesía y la palabra.
Se requiere una reflexión amplia y permanente en torno a la utopía de la diversidad y el multiculturalismo de este siglo y trabajar en la instrumentación de proyectos específicos en áreas de educación, lengua, cultura, desarrollo, medios de comunicación
 
 
Hacia el multiculturalismo del siglo XXI
 
Por Natalio Hernández Xocoyotzin (*)
 
Una de las utopías del siglo XXI es el reconocimiento de la diversidad cultural. Esta utopía se sustenta en el principio de que la diversidad es riqueza cultural, es fuente de imaginación y creatividad.
La construcción del proyecto de sociedad multicultural conlleva la ruptura de la concepción de unidad nacional sustentada en un estado nacional homogéneo, monolítico, centralizado y todopoderoso. En contraparte, implica abrir los cauces sociales e institucionales para que fluya y se manifieste la creatividad popular y la participación de los diferentes grupos sociales organizados.
Dentro de esta perspectiva social los pueblos indígenas tienen mucho que aportar - los recursos naturales y los ecosistemas se encuentran en los territorios indígenas; los mitos que explican y fundamentan nuestros orígenes como pueblos y como nación.
El planteamiento anterior implica superar la visión y concepción que la sociedad mayoritaria se ha formado respecto a los pueblos indígenas, en el sentido de que sus miembros son pobres, tontos e ignorantes y que difícilmente pueden hacer aportes sustantivos al nuevo proyecto de sociedad. (...) Dentro de esta perspectiva de un nuevo trato con los pueblos indígenas, se requiere que la moderna nación mexicana les restituya su condición de sujetos sociales y políticos.
Considero que se requiere una reflexión amplia y permanente en torno a la utopía de la diversidad y el multiculturalismo de este siglo y trabajar en la instrumentación de proyectos específicos en áreas de educación, lengua, cultura, desarrollo, medios de comunicación que, en conjunto, hagan realidad el lema de los pueblos indígenas: "Nunca más un México sin nosotros. Nunca más un México sin los pueblos indígenas."
 
(Extracto de una conferencia del mismo título)
 
(*) Natalio Hernández Xocoyotzin Nacido en Naranjo Dulce, es considerado el escritor indígena más exitoso de México y ha sido premiado por su obra poética - también fuera de su país. 
  
 
                         

 
 
En la bella ciudad de Puebla, en 1460, los Cuicapihqui, los forjadores de cantos a los que ahora llamamos poetas, invitados por el señor Tecayehuatzin se reunieron para reflexionar sobre el destino de la palabra. Concluyeron declarando que lo único que permanece sobre la tierra es la flor y el canto: la poesía y la palabra.
http://www.ejournal.unam.mx/ecn/ecnahuatl30/ECN03015.pdf                                                                                                    Noihqui Toaxca Caxtilan Tlahtoli Natalio Hernández Hernández Estudios de cultura Náhuatl, ISSN 0071-1675, Nº. 30, 1999, pags. 285-287
 


Un hito, el resurgimiento de la literatura indígena

Libro de Carlos Montemayor 

 

Después de un largo proceso que quizá comenzó hace cinco siglos, con la llegada misma de los europeos o con la destrucción del primer códice, México vive uno de los acontecimientos culturales más importantes de finales del siglo XX y principios del XXI: el resurgimiento de la escritura y de la literatura en lenguas indígenas.

Se trata de nuevos textos en más de 10 lenguas indígenas --de las 62 que existen en México-- escritas mediante el alfabeto latino. Pero, ¿cuál es el significado que esto tiene, no sólo para las letras mexicanas sino para toda la cultura del país? "Durante más de 500 años los no indígenas hemos tratado de decir qué son o qué no son los indígenas mexicanos, qué piensan o qué no piensan, qué creen o qué no creen, qué sienten o qué no sienten. Y además, todavía nos hemos atrevido a decir que nosotros rescatamos la tradición oral, los cuentos que estaban ocultos en las comunidades.

"Ahora, por vez primera, miembros de esas comunidades escriben en sus lenguas, escriben de sí mismos, para sí mismos. Ahí tenemos la voz que no hemos querido oír. Este es un cambio fundamental, porque ya no necesitamos estar imaginándonos la voz: ahora podemos oírla directamente, ahí está ese mundo. Y esto nos dará, de manera paulatina, una nueva visión del país." Habla el escritor y lingüista Carlos Montemayor, en una larga charla en su casa del sur de la ciudad acerca de su reciente libro La literatura actual en las lenguas indígenas de México, editado por la Universidad Iberoamericana (Departamento de Historia).

Autor de la novela sobre la guerrilla de Lucio Cabañas Guerra en el paraíso y de los libros de ensayos Los pueblos indios de México hoy y Chiapas, la rebelión indígena de México, entre otros, Montemayor avizora:
"Si las reformas constitucionales que propone el EZLN y el Congreso Nacional Indígena, vía la llamada ley Cocopa, se llevaran a efecto y éstas tuvieran consecuencias en la realidad política del país, tendríamos un camino muy útil para el fortalecimiento de estas culturas, que van debilitándose tanto por el empobrecimiento de las zonas como por la migración de las nuevas generaciones y la aculturación." También traductor y poeta, Montemayor domina lenguas indígenas como el maya y clásicas como el griego, además del hebreo y otros "idiomas europeos modernos". Con casi 20 años de trabajar con escritores de diversas lenguas indígenas, como investigador, tallerista y editor, es quizá el más autorizado sobre el tema.

En sus investigaciones descubrió aspectos de tal trascendencia como la gran cercanía cosmogónica e idiomática de las lenguas indígenas con las civilizaciones griega y romana clásicas o la complejidad compositiva de los rezos tradicionales. Y escribió libros como Arte y plegaria en las lenguas indígenas de México y Arte y trama en el cuento indígena (FCE).

Las tres literaturas mexicanas

Ahora, Montemayor publica La literatura actual en las lenguas indígenas de México, cuyos siete capítulos dan idea del amplio panorama que abarca el autor:
"La discriminación idiomática", "El resurgimiento de la literatura en lenguas indígenas", "Narrativa nueva y tradicional", "El teatro, que alguna vez fue danza", "Nuevas fronteras del ensayo", "El canto tradicional y la nueva canción" y "La poesía ayer y hoy".

En la charla, delimita los tres grandes y "formidables" rubros de la literatura mexicana: la escrita en español, a partir de la Conquista; la escrita en lenguas indígenas, en la época prehispánica, durante la Colonia y en los siglos XX y XXI; y la escrita en latín, sobre todo en el siglo XVIII, menos conocida pero fundamental para la idea "de país, de mestizaje y la revaloración de las culturas prehispánicas".

En el libro, señala que la literatura actual en lenguas indígenas es resultado de un complejo proceso que comenzó a darse entre maestros bilingües, promotores culturales, profesionistas e intelectuales originarios de varios pueblos donde se hablan esos antiguos idiomas.

Cabe destacar que aunque hay lenguas indígenas que desde antes ya contaban con escritores contemporáneos, se toma la década de 1980 como el punto de partida de este resurgimiento cultural, con la publicación de libros y folletos, y de textos en revistas y diarios.

Más adelante, en 1993, resalta el surgimiento de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas, que tiene más de 60 miembros de todo el país. En esa década se instauraron becas del Fonca y premios como el Netzahualcóyotl y el Continental Canto de América.

--En La literatura actual en las lenguas indígenas de México plantea que las dificultades que enfrenta un escritor en lenguas indígenas son mayores que las de un escritor en español, por ejemplo, entre Natalio Hernández, que escribe en náhuatl, y usted, que escribe en español.

--Sí, porque yo escribo de inmediato en lengua española y no tengo ninguna dificultad para tomar una técnica de escritura que ya tiene siglos de empleo. Y tampoco nadie lo duda en Buenos Aires, La Habana o Madrid.

"En cambio, el escritor en lenguas indígenas, hasta este momento, suele aprender a leer y escribir en lengua española, y luego en lengua indígena. Pero además, hay que tomar decisiones sobre qué rasgos del alfabeto latino o qué controles o modificaciones al alfabeto va a requerir o decidir.

La excelencia de esas letras

--Otro problema que varios de ellos han analizado es que la primera versión la escriben en español y luego traducen al respectivo idioma indígena.

--En algunos casos porque, como decía, primero aprendieron a leer y escribir en español. Pero también en ocasiones porque lo que les piden primero como promotores indígenas o bilingües en la SEP, el INAH, el INI o la Dirección General de Culturas Populares, son informes en español.

"Y luego se los piden en lenguas indígenas. Entonces, la vía corta es traducir del español a la lengua indígena, y es ahí donde empieza el conflicto". Y es que en su libro Montemayor menciona problemas como la "contaminación" de la sintaxis del español a las sintaxis de las lenguas indígenas.

Sin embargo, precisa que la mayor parte de los buenos escritores indígenas actuales escriben pensando en su lengua. "Así lo hacen los nahuas Natalio Hernández y Librado Silva; el mazateco Juan Gregorio Regino, los zapotecos Víctor Terán, Víctor de la Cruz y Javier Castellanos; el huichol Gabriel Pacheco; y así lo hacía el maya Gerardo Can Pat. Digamos que gran parte de la excelencia de la literatura en lenguas indígenas se identifica porque se inicia en la misma lengua".

Se le comenta que, por cierto, varios de esos autores han advertido que uno de los retos principales para este siglo XXI es la necesidad de aumentar la calidad de los textos escritos en lenguas indígenas.

Y señala: "No siempre es clara la diferencia entre 'escritura en lenguas indígenas' y 'literatura en lenguas indígenas'".

La riqueza sinfónica de un rezo

Montemayor destaca que la mayor parte de los escritores indígenas actuales que tienen un interés por el rigor idiomático, tienden a acercarse a la plegaria tradicional y estudiarla.

"En el arte de composición de los rezos se encuentran los vestigios más antiguos de la poesía prehispánica. Y ese modelo milenario de composición no sólo lo es en versificación, sino en sintaxis y recurrencia de vocablos ya no tan usuales pero mantenidos por la tradición oral".

Las lenguas indígenas, asegura, tienen una mayor riqueza compositiva que las lenguas modernas europeas como el español, el inglés o el francés. "Se trata de otro orden estético, más complejo, con una gama más amplia de valores sonoros", escribe en su libro. Y resalta en la charla:
Y destaca: "La complejidad del latín y del griego clásicos está más cercana a la complejidad de las lenguas indígenas mexicanas, que también tienen una desigual relación silábica, alturas tonales, rearticulaciones o golpes glutales. Esto permite, por así decirlo, una riqueza sinfónica mayor, intraducible a idiomas con tanta pobreza como las lenguas modernas europeas".

La llamada tradición oral, dice, se apoya en estructuras formales muy maleables pero a la vez bastante estrictas. "La Iliada y La Odisea fueron compuestos en verso hexámetro, que sería importantísimo para toda la literatura. Pero que se compusieron antes de la invención del alfabeto y, por lo tanto, son obras de pueblos ágrafos conservadas por tradición oral".

Lo que han encontrado los homeristas, sigue, es que en La Iliada y La Odisea el principal elemento de composición es la "elaboración formularia" a partir de "epitetos o construcciones fijas, o de medidas, alusiones o descripciones recurrentes".

Redondea: "Lo que hice fue aplicar el mismo método de análisis de los poemas homéricos a las lenguas indígenas, y el resultado fue increíblemente idéntico. La composición formularia es el arte que ha permitido la transmisión y conservación de las grandes plegarias prehispánicas".

Neruda estaría feliz

Se le comenta a Montemayor que el resurgimiento de las lenguas indígenas no se da sólo en México sino en toda América, y exclama:
"¡Es un fenómeno extraordinario! Creemos que los movimientos indígenas son solamente de resonancia regional. Pero la movilización política, la resistencia armada, la madurez en la vida política, económica y magisterial no es privativa de un solo municipio, región o país.

"La resistencia indígena en Bolivia o Ecuador es impresionante y fuerte. En Ecuador las organizaciones indígenas son las mejor organizadas de toda la sociedad. No hay organizaciones de trabajadores, maestros o campesinos que tengan mejor organización y más peso político que las agrupaciones indígenas.

"Así que estamos ante el resurgimiento de los pueblos indios en todo el continente. Y la literatura forma parte esencial de su vigor, el vigor político, cultural e histórico de esos pueblos.

"Por ello es natural que estén surgiendo estas voces que antes no queríamos oír y que Neruda trataba de escuchar a través de los vestigios del barro, de los tejidos, de las montañas. Pero a Neruda le hubiera sorprendido y agradado saber que esas voces que él empezó a cantar en el Canto general ahora se escuchan en todo nuestro continente y cada vez con mayor fuerza en libros, revistas, diarios." Para Carlos Montemayor, en la medida en que las regiones de México con población indígena sean lo suficientemente ricas o productivas para mantener a sus habitantes activos, habría menos migración y un florecimiento cultural mayor que fortalecería a sus lenguas.

"La educación tendrá que irse modificando en México. Además de estu- diar inglés, los niños mexicanos deberían aprender alguna de las lenguas indígenas predominantes en la región donde habiten." E ilustra: en Yucatán, Campeche y Quintana Roo, deberían estudiar, además de español e inglés, el maya; en la ciudad de México, el náhuatl o el mazahua; en Chihuahua, el raramuri o el tepehuano.

"Esto ayudaría mucho al mexicano a entender las culturas indígenas desde una perspectiva viva y con un respeto mucho mayor. Vincular los sistemas educativos con las culturas y las lenguas de las regiones sería un mecanismo ideal para cambiar la mentalidad racista del mexicano."

Integración y señales del universo

--¿Qué tienen que ofrecer todas estas lenguas indígenas al mundo occidental? --La visión del mundo como un ser vivo, que el planeta está vivo. Y los escritores indígenas enseñan cómo la vida humana está vinculada con la otra vida: la de la naturaleza. El mundo no es el escenario donde la vida humana se desarrolla, sino el aliado que necesita para vivir. Esta es una de las contribuciones fundamentales.

--¿Podría decirse que es un planteamiento humanista, utilizando un concepto occidental? --Claro. Y aquí las culturas indígenas actuales, más que estar cerca de nosotros, están cerca de los antiguos griegos y romanos. Otra contribución son las señales del universo en función del trabajo agrícola: cómo todo el universo está atento a la vida que germina en el mundo.

Aún más, Montemayor comenta que algunos autores han tratado también el tema de la contraposición entre "la vida urbana, racista" y "la vida indígena como opción de vida".

La actual literatura indígena, advierte, "muestra de lleno, sin posibilidad de que nos justifiquemos, la carga racista, incompresiva e ignorante del México moderno ante los pueblos indios.

"Como dije, algunos poetas indígenas van acercándose hacia la composición clásica de las plegarias tradicionales. Y el universo espiritual que hay ahí, la significación de las palabras mismas para el orden del mundo, de la salud, de la vida o de la educación es notablemente bella, poética, luminosa." Carlos Montemayor concluye: "Al igual que en cualquier otra literatura del mundo, hay mucho que aprender de la vida y del ser humano en los escritores en lenguas indígenas".

Autores mayas, zapotecos, nahuas...

La bibliografía de la literatura actual en lenguas indígenas --y trabajos sobre la misma-- es ya considerable. Publicada sobre todo por instituciones educativas y culturales, no es fácil sin embargo dar con esos volúmenes.

Cabe mencionar Los escritores indígenas actuales (Editorial Tierra Adentro, 1992), La situación actual y perspectivas de la literatura en lenguas indígenas (Seminario de Estudios de la Cultura, CNCA, 1993) y la colección Letras Mayas Contemporáneas (con más de 50 títulos y editada con el apoyo del INI-Fundación Rockefeller), de Carlos Montemayor.

In yancuic nahua tlahtolli (Nuevos relatos y cantos en náhuatl) (UNAM), presentados por Miguel León-Portilla, Alfredo Ramírez, Francisco Morales y Librado Silva. El mismo León-Portilla preparó la antología Yancuic tlahtolli: Palabra nueva (volúmenes 18, 19 y 20 de Estudios de la Cultura Náhuatl, UNAM).

Natalio Hernández publicó con Montemayor Literatura indígena, ayer y hoy. La flor de la palabra. Mientras, Víctor de la Cruz editó Antología de literatura zapoteca (Premiá Editora,1983).

La Dirección General de Culturas Populares del CNCA publicó desde 1994 la colección Lenguas de México y, en coedición con Diana, la colección Letras Indígenas Contemporáneas (1995).

Cuentos mayas (dos tomos, 1985-1986) y Leyendas y tradiciones históricas mayas (ambos de Maldonado Editores-INAH-SEP, 1987), de Domingo Dzul Poot.

Por falta de espacio no se mencionan títulos de libros publicados de manera individual, pero se ofrece a continuación una lista de sólo algunos de los escritores, aparte de los mencionados por Montemayor en la entrevista. No se especifican tampoco géneros, pues muchos escritores dominan varios de ellos. Entre los mayas figuran María Luisa Góngora Pacheco, Andrés Tec Chi, Miguel May May, Jorge Echeverría, Santiago Domínguez Aké y Vicente Canché Móo. O Feliciano Sánchez Chan y Briceida Cuevas Cob. Los chiapanecos escriben en las lenguas mayenses tzotzil, tzeltal, tojolabal, zoque y otras. De ellos puede mencionarse a Jacinto Arias, Enrique Pérez López, Armando Sánchez Gómez, Diego Méndez Guzmán, Isabel Juárez Espinosa y María Roselia Jiménez. Entre los zapotecos están Macario Matus, Francisco de la Cruz, Irma Pineda, Jorge Magariño y Natalia Toledo. Con Rosendo Pineda, Andrés Henestrosa, Pancho Nácar o Gabriel López Chiñas, los zapotecos tienen más de un siglo escribiendo en su lengua materna y en español. Entre los nahuas, que desde la Colonia nunca han dejado de escribir en su lengua, figuran escritores como Ildefonso Maya. Otros son la tarahumara Dolores Batista, el purépecha Joel Torres, el chontal Isaías Hernández Isidro o el ñahñu Jesús Salinas Pedraza.

Se recomienda acudir a la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas, celiac@conaculta.gob.mx.

 

Un hito, el resurgimiento de la literatura indígena Un hito, el resurgimiento de la literatura indígena. Arturo Jiménez La Jornada. Después de un largo proceso que quizá comenzó hace cinco siglos, ...www.rebelion.org/.../literatura_indigena300401.htm

 
Natalio Hernández Xocoyotzin
Natalio Hernández Hernández (born 27 July 1947, also known as Natalio Hernández Xocoyotzin and by the pseudonym José Antonio Xokoyotsin, is a Mexican Nahua intellectual and poet, from the state of Veracruz. He is a founder of the Asociación de los Escritores en Lenguas Indígenas (AELI, Association of Writers in Indigenous Languages), the Casa de los Escritores en Lenguas Indígenas (CELI, House of Writers in Indigenous Languages), and the Alianza Nacional de Profesionales Indígenas Bilingües (or ANPIBAC, National Alliance of Indigenous Bilingual Professionals).
Hernández was born 1947 in Naranjo Dulce, a small settlement in the municipality of Ixhuatlán de Madero, Veracruz.
Xochikoskatl (1985; ISBN 968-603-102-2)
Sempoalxóchitl / Veinte flores: una sola flor (1987; ISBN 968-360-061-1)
Ijkon ontlajtoj aueuetl / Así habló el ahuehuete (1989; ISBN 968-834-183-5)
Canto nuevo de Anahuac (1994; ISBN 968-132-730-6)
Papalocuicatl / Canto a las mariposas (1996; ISBN 968-764-608-X)
in tlahtoli, in ohtli / la palabra, el camino: Memoria y destino de los pueblos indígenas (1998; ISBN 968-856-580-6)
El despertar de nuestras lenguas: Queman tlachixque totlahtolhuan (2002; ISBN 968-133-540-6)
Semanca huitzilin / Colibrí de la armonía / Hummingbird of Harmony (2005; ISBN 970-350-862-6)
 
La construcción del proyecto de sociedad multicultural conlleva la ruptura de la concepción de unidad nacional sustentada en un estado nacional homogéneo, monolítico, centralizado y todopoderoso.

-----------------------------Natalio Hernández Xocoyotzin
  

   "Aquí me pongo a llorar", poema náhuatl

 

Soy sólo un cantor.
Vean, amigos míos,
acaso con nuestras flores
¿he de vestirme allá donde
están los que no tienen cuerpo?
Me pongo triste.


Ni hual choca in
ni hual icnotlamati
zan ca anicnihuan
azo toxochiuh on
¿ma ye ic ninapantiuh
can on Ximohuayan?
Nihuallaocoya.

 

Pintaré un sol

Según el mapa lingüístico de la Dirección General de Culturas Populares e Indígenas de 1998, India cuenta con 65 lenguas autóctonas, seguida por México con 62 y China con 54.

Al arribo de los españoles a lo que ahora es nuestro país, existían alrededor de 170 idiomas; 100 a finales del siglo XIX y en la actualidad 62, de éstos hay que restar 25 que prácticamente son lenguas muertas, puesto que cuentan con menos de 3 mil hablantes. Los últimos de la fila son el kiliwua, el aguateco y el teco con 80, 60 y 40 personas respectivamente.

En el otro extremo, entre las lenguas autóctonas con mayor vitalidad figura el náhuatl en primer lugar, puesto que cuenta con 2.5 millones de hablantes, seguido por el maya con un millón y medio, y el zapoteco con 750 mil hablantes. De estos 3 idiomas, aunque no únicamente, se nutre la actual élite de intelectuales indígenas de nuestro país, entre quienes figura el poeta náhuatl Natalio Hernández Hernández; quien, desde diversas instancias de la sociedad civil y organismos gubernamentales educativos y culturales, ha luchado por el reconocimiento de la cultura y los derechos lingüísticos de los pueblos indígenas, llevando sus propuestas a diversos foros tanto locales como internacionales desde, por lo menos, 30 años atrás.

Siendo Coordinador del Programa Nacional de Lenguas y Literatura Indígenas de la Dirección General de Culturas Populares del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) (1993-1996), Natalio Hernández organizó el Primer Encuentro Nacional de Escritores en Lenguas Indígenas y promovió la serie “Letras Indígenas Contemporáneas” con Editorial Diana, que publicó 10 títulos.

Fundador de la Casa de los Escritores en Lenguas Indígenas, en 1993, fue nombrado Presidente de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas y, en reconocimiento a su ardua labor de promoción de las lenguas y literatura indígenas, en 1998 recibió el premio Fray Bartolomé de las Casas, otorgado por la Casa de América de España.

Bajo la lluvia

Natalio Hernández vivió una niñez iluminada por las formas poéticas inherentes a la civilización mesoamericana, transmitidas por una poderosa tradición oral que indicaba a los infantes como ahuyentar las prolongadas lluvias de la huasteca veracruzana pintando soles de ceniza.

"Desde la infancia crecí en medio de la poesía, al escuchar a los viejos de mi comunidad, lugar del que nunca me he desconectado porque me sigue nutriendo. Mis padres ahora ya son bilingües, también hablan español, aunque a mí me siguen hablando en náhuatl. Recuerdo que desde la infancia mi madre me decía: Monequi xihmalhui nochi tlen oncah ipan tlaltipactli, ipampa tlaltipactli quehuac tonana, ya tech tlacualtia, ‘es necesario que cuides todo lo que existe sobre la tierra, porque la tierra es nuestra madre, la tierra nos da de comer' y claro, esto que es poesía, también era real. Si no íbamos a limpiar la milpa, no había elotes, no había tomates, no había chiles, no había cacahuates, no había camotes, no había plátanos, no había caña, no había nada y por lo tanto no comíamos. Yo crecí en ese mundo en donde los pájaros nos despertaban en la mañana, en donde la naturaleza tenía una relación muy fuerte con la vida de la comunidad. Por ejemplo, durante los temporales a veces llovía 8 o 15 días seguidos y los niños queríamos salir a jugar pero no podíamos y, cuando se asomaba un poco el Sol, nuestros padres nos daban las cenizas del fogón para que pintáramos un Sol en el patio, se fuera la lluvia y el Sol nos alumbrara. Tengo un poema que hace referencia a esa imagen poética de mi infancia que se llama “Pintaré un Sol”.

Por supuesto que la infancia de Natalio también estuvo marcada por la violencia física y psicológica de la cultura hegemónica que le imponía valores totalmente ajenos. Recuerda, con tristeza y coraje, cuando el profesor de primaria golpeaba e hincaba con piedras en las manos a los niños y niñas que sorprendía hablando en lengua náhuatl dentro del salón de clases.

Nadando a contracorriente, Natalio logró terminar la educación secundaria para desempeñarse como profesor bilingüe náhuatl-español y, en 1965, lo enviaron como docente a Zacapoaxtla, en la Sierra Norte de Puebla en momentos en el que el sistema de la educación bilingüe empezaba en los estados de Hidalgo, San Luis Potosí, Veracruz y Puebla; siendo que, en Oaxaca, Chiapas y Chihuahua existía desde la década de los 50.

Natalio recuerda que Zacapoaxtla “era un enclave muy racista, a pesar de estar habitado mayoritariamente por pueblos nahuas. Los mestizos nos discriminaban a tal grado que a los perros callejeros les decían ‘bilingües'. Por supuesto que eso me dolió tanto que estuve a punto de pedir mi cambio al sistema de enseñanza no bilingüe, porque pensaba que de esa manera podría esconder mi realidad, mi origen. No lo hice y ahora no me arrepiento porque me habría convertido en un desarraigado, un renegado de mi cultura. Superé ese momento de crisis y después fui a trabajar a las faldas del Pico de Orizaba donde, un año más tarde, me ascendieron a supervisor. Como supervisor de profesores bilingües presté mis servicios en Huauchinango, Puebla y Tlanchinol, Hidalgo. En Huejutla, Hidalgo, estuve como Director Regional”.

 

Del macehualtlatolli al piltlatolli

Natalio Hernández, autor del ensayo “ In tlahtoli in ohtli” / “La palabra, el camino. Memoria y destino de los pueblos indígenas” ( Editorial Plaza y Valdés; México, 1998) a dvierte en las diferencias dialectales, la riqueza de los idiomas: “Cuando estuve en la Sierra Norte de Puebla llegué a Tlacopan, cerca de Atempan, rumbo a Tezuitlán, hablando con el náhuatl de la huasteca y una señora, que era monolingüe, carcajeándose me dijo: Tehuatzin amo titlahtoa nahuatl, titlahtoa totonaco , que traducido al español significa ‘Usted no habla náhuatl, habla totonaco'. Wsto ocurrió porque el náhuatl de la Sierra Norte de Puebla es muy reverencial, usa mucho la terminación tzin , por ejemplo no dicen ta , como decimos en la huasteca para el pronombre tú, dicen tehuatzin , tlacatzin y sihuatzin para señor y señora. Allí fue mi primer encuentro con una variante, en donde la parte reverencial está implícita en la lengua. En el náhuatl de la huasteca no se usa la forma reverencial en forma cotidiana, casi no existe, es un náhuatl llano, directo; un náhuatl “chichimeca”, diría yo. Después me encontré con los hablantes de Milpa Alta, de la Ciudad de México, quienes se precian de hablar un náhuatl clásico, antiguo y por lo tanto un náhuatl cultivado en tiempos del señorío Tenochtitlan. Después conocí a don Miguel León Portilla estudioso de la lengua y la cultura náhuatl; hablante y traductor del náhuatl clásico. A lo largo de, por lo menos, 30 años me he ido enriqueciendo, me he ido toltequizando , con el piltlahtoli , el idioma de los príncipes, el náhuatl cultivado, el náhuatl culto, el náhuatl exquisito sin dejar de hablar el masehualtlahtoli , el náhuatl popular.

"Hay que tener presente que durante la invasión europea, las instituciones dedicadas al cultivo de la lenguas mesoamericanas fueron destruidas. El Calmecac (escuela de estudios superiores) de Tenochtitlan queda como recuerdo, como noción de algo que existió al igual que los Tepochcali y los Cuicacali (casas de canto) desaparecieron. El lenguaje culto y ceremonial de los tlamatinih en los teocalli se perdió, prácticamente. En algunos lugares las lenguas empiezan a encontrar acomodo en muchos espacios ceremoniales, rituales e incluso académicos; por ejemplo en Papantla hay misas en totonaco, en Zongolica y Cuetzalan, en náhuatl. Hace 8 años en la clausura del Congreso Internacional de la Academia de la Lengua Española que se llevó a cabo en Puebla, a sugerencia de don Miguel León-Portilla, tuve una participación en náhuatl y español, discurso que fue muy elogiado por los congresistas”.

Organizaciones

En 1973, tras una breve estancia en la Ciudad de México, Natalio se inscribió en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, año en el que junto con un grupo de profesionistas bilingües crearon N echikolistli tlen Nauatlajtouaj Maseualtlamachtianej, Organización de Profesionistas Indígenas Nahuas, AC (OPINAC): “Nuestra organización no fue vista con buenos ojos y enseguida corrió el rumor de que nos estábamos organizando para tomar por asalto la Dirección General de Educación Extraescolar en el Medio Indígena que estaba bajo la dirección del antropólogo Raúl Rodríguez Ramos, en tanto que Gonzalo Aguirre Beltrán era Subsecretario de Educación Extraescolar y Cultura Popular y director General del INI. Les ‘calentaron la cabeza' para que nos echaran de las oficinas centrales enviándonos a provincia, yo me fui comisionado a Acatlán, Puebla y eso me impidió terminar la carrera de antropología.

"Años después (1977-1980) presidí la Alianza Nacional de Profesionistas Indígenas Bilingües AC (ANPIBAC), que derivó en un proceso que tiene que ver con el movimiento indígena contemporáneo del país, organización en donde empezamos a plantear un indigenismo de participación, porque en el siglo pasado, cuando surge el indigenismo de Estado, se caracterizó por ver a los indígenas con una actitud muy paternalista, asimilacionista e integracionista. Nosotros proponíamos participar en las instituciones, en el diseño y en la administración de los proyectos. El movimiento indígena de los 70 y principios de los 80 produjo un discurso ideológico y político a partir de los propios indígenas, discurso que se retoma después en el movimiento 500 años de Resistencia Indígena, Negra y Popular y se reafirma en el movimiento de Chiapas de 1994 del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, que tiene sus orígenes desde la OPINAC en 1973, en el Congreso Indígena de Chiapas de 1974, el Congreso Nacional de Pueblos Indígenas de 1975 y en el Congreso Nacional de la ANPIBAC de 1977.

"En 1997 los escritores en lenguas indígenas elaboramos la Declaración sobre la Diversidad Étnica, Lingüística y Cultural de México que después tomó cuerpo en una Iniciativa de Ley que presentamos en 1998 en la Cámara de Diputados. 5 años después, el Congreso Legislativo aprobó la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas. Incluso el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (creado como parte del Decreto de Ley de Derechos Lingüísticos) es una conquista del movimiento indígena de México, lo planteamos en el Congreso Nacional de Pueblos Indígenas celebrado en Pátzcuaro, Michoacán en 1975.”

 

 

 

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