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El polvorín

México: ratas, cáncer y políticas transgénicas

24 Septiembre 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

Nuevas evidencias científicas —de investigaciones en Francia— muestran que el maíz transgénico produce cáncer en ratas, mientras que el glifosato, el herbicida más usado en los transgénicos, es causante de deformaciones en fetos humanos, según estudios realizados por el doctor Andrés Carrasco y científicos en Argentina.| SILVIA RIBEIRO.*

 

Aunque informes sobre el glifosato y estudios anteriores sobre transgénicos mostraban evidencias de problemas serios a la salud y al ambiente, el gobierno mexicano autorizó en 2012 más de 1.800 hectáreas de plantaciones a campo abierto de maíz manipulado genéticamente, la mayoría con el mismo gen de Monsanto (603) que provocó cáncer en ratas en los experimentos franceses.  

 

En el estudio realizado por CRIIGEN (Comité de investigación y de información independiente sobre genética, por sus siglas en francés), Universidad de Caen, Francia, se alimentaron durante dos años a 200 ratas, dividas en 10 grupos, con diferentes raciones. Unas con maíz transgénico NK603, resistente a glifosato pero sin aplicarlo, otras con el mismo maíz transgénico con glifosato, y otras con glifosato disuelto en el agua que bebieron, además de un grupo de control que no recibió ninguno de los elementos anteriores.

 

Las ratas alimentadas con maíz transgénico murieron prematuramente y tuvieron una frecuencia de tumores de 60-70 por ciento contra 20-30 por ciento en el grupo de control.

 

Gilles Eric Seralini, director de CRIIGEN, señaló que es un estudio único en el mundo, porque todas las pruebas que han conducido las empresas no superan los tres meses, mientras que este experimento abarcó todo el periodo de vida esperado de las ratas.
Justamente, un elemento significativo es que la mayoría de los problemas aparecieron a partir del cuarto mes, por lo que Seralini afirmó que el tiempo elegido para otros experimentos fue intencionalmente corto para evitar la mayoría de los síntomas.

 

Varios “científicos” que funcionan como cobertura de la industria de los transgénicos —vinculados o financiados directa o indirectamente por ésta— atacan los estudios del CRIIGEN, señalando supuestas inconsistencias, como que también el grupo de control desarrolló tumores. Pero esto es lógico, porque se usaron ratas que tienen tendencia a expresar tumores y nunca se permite que vivan tanto tiempo. El dato significativo es la enorme diferencia de porcentajes.

 

Además de tumores, los grupos de ratas expuestas a transgénicos y glifosato presentaron problemas serios renales y en el hígado.

 

El gobierno francés, frente a los resultados de los experimentos, decidió abrir un periodo de verificación de los estudios. De confirmarse su toxicidad podrían definir que se prohibiera cualquier importación y su uso incluso como forraje. Plantar maíz transgénico no está permitido en ese país, justamente por estudios anteriores sobre la posible toxicidad e impactos ambientales del maíz NK603 y Mon810 de Monsanto.

 

En lugar del apuro con que algunos biotecnólogos —incluso en México— tratan de defenestrar los experimentos, la actitud coherente y responsable sería verificar este estudio y realizar otros, ya que los transgénicos que están en el mercado se aprobaron basados casi al 100 por ciento en datos entregados por las propias empresas que los venden.

 

Siendo México centro de origen del maíz y además el país con mayor consumo humano de maíz en el mundo, lo lógico sería que primara el principio de precaución estrictamente, tanto por los riesgos a la salud humana como por los impactos sobre la biodiversidad y los múltiples significados que el maíz tiene en México para sus culturas y su población.

 

Sin embargo, pese a que la comisión de bioseguridad en México (CIBIOGEM) ha recibido numerosos, extensos y sólidos argumentos científicos y técnicos para no permitir la siembra —ni experimental, ni piloto y mucho menos comercial— de maíz transgénico, los ha ignorado todos intencionalmente, colocando en riesgo los intereses de la población para favorecer exclusivamente los de Monsanto, la trasnacional que controla más de 85 por ciento de las semillas transgénicas en el mundo.

 

El acuerdo para asegurarle a Monsanto sus intereses contra la población de México y contra su principal patrimonio genético alimentario, lo aseguró Bruno Ferrari, actualmente secretario de Economía, pero antes funcionario de Monsanto.
En 2009, Ferrari, entonces director de ProMéxico, concertó una reunión entre Felipe Calderón y el director ejecutivo de Monsanto, en el Foro Económico Mundial de Davos. Volviendo de esa reunión, el gobierno anunció que rompería la moratoria que existía desde 1999 contra la plantación de maíz transgénico, aunque ninguna de las razones que los expertos expusieron para fundamentar y decretar la moratoria hubiesen cambiado.

 

Al contrario, con el paso de los años, empeoraron las condicionantes de riesgo que fundamentaron la moratoria contra la siembra de maíz transgénico en 1999.

 

Los transgénicos usan muchos más tóxicos y producen menos que las semillas híbridas, además de la multitud de riesgos e impactos a la salud y al ambiente que crecen todo el tiempo, ya que las plantas se vuelven resistentes y hay que usar compuestos cada vez más tóxicos.

 

Hay 10.000 años de trabajo campesino y décadas de investigación agrícola pública en semillas no transgénicas que enorgullecen y sobradamente bastan para cubrir las necesidades de toda la población en México.
Permitir la liberación de transgénicos en el país es un acto de extrema irresponsabilidad y un crimen histórico.
——
*Investigadora del Grupo ETC..
En www.jornada.unam.mx

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arlette 09/24/2012 04:54


 


 


MONSANTO


 


¿Existe diferencia entre el pentágono y Monsanto?


 


Si
le interesa investíguelo, se va a sorprender…


 


 


 


El posilac es el nombre comercial de la
hormona recombinante de crecimiento bovino desarrollado por Monsanto.


 


La vaca para producir leche debe estar
preñada. Sin embargo, Monsanto desarrolla una vacuna diseñada para que las vacas produzcan leche obviando el paso de la preñez. La hormona recombinante del crecimiento bovino aparte de evitar la
inseminación artificial para producir la preñez, incrementa la producción de leche, llevándola de aproximadamente 45 litros diarios a 70 más o menos. Recientes estudios demuestran que esta
hormona es causante de cáncer de próstata, mamas y útero aparte de los severos daños que le produce a la vaca. Las ubres son tan grandes que se infectan. Las mastitis generan pus que va a la
leche. Para sanarlas les agregan agua oxigenada que se mezcla con la leche más antibióticos no indicados en humanos.


 


Se sabe que todos estos químicos afectan
directamente a quienes los consumen.


 


 Cuando en las granjas decidieron no usar más la hormona, las vacas convulsionaros, enloquecieron o murieron por el síndrome de abstinencia, obligándolos a
inyectarlas otra vez a fin de no perderlas.


 


Los productores lecheros de Europa que NO
usaron la hormona recombinante del crecimiento bovino, decidieron colocar un mensaje en sus productos aclarando que esa leche no poseía dicho químico.


 


 Monsanto ante esto, resuelve denunciarlos y amenaza con juicios porque afirman que ese mensaje los pone en desventaja, ya que deja entrever que la leche con la
hormona es de inferior calidad a la de los productores que no la usan