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El polvorín

Montevideo: Intendente Ana Olivera y el transporte público urbano

7 Febrero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

Montevideo, 31 de enero de 2011

Tiempo atrás, un artículo publicado por el diario “El País” recogió declaraciones de la Intendente de Montevideo Ana Oliverareferidas al carril exclusivo para buses.

Allí afirmaba por un lado que descartaba introducir cualquier cambio respecto al mismo pese a las reiteradas protestas populares que viene generando esa medida y por otro que su aceptación de parte de los empresarios, comerciantes y vecinos de la zona sería consecuencia de una “transformación cultural”que llevará tiempo.

Ahora bien: cualquier persona medianamente informada tiene claro de qué modo Ana Oliveradevino primero candidata por el Frente Amplio a la Intendencia Municipal capitalina y después titular de la misma…; por eso es lícito preguntarse luego de leer esa nota en qué parte del programa de gobierno anunciado por ella pero también acaso en el que pudieron haberle confeccionado sus auspiciantes y promotores figuraba esa “transformación cultural” que pretende imponernos…

Como vecino de Avenida Italia yo estaba reclamando hasta hoy contra ciertas prohibiciones e innovaciones puntuales referidas al estacionamiento y a la circulación vehicular introducidas poco antes de finalizar el mandato de Ricardo Ehrlichy continuadas por ella, dado que no aportan beneficios de significación para nadie y porque resultan extremadamente perjudiciales para el quehacer empresarial de la zona y también para las actividades cotidianas más ordinarias de quienes vivimos aquí, relacionadas con el desplazamiento de mercaderías y de personas hacia o desde viviendas individuales, edificios o comercios…; pero en el futuro por lo visto deberé hacer frente nada menos que a una “transformación cultural” de la que ni siquiera tenía conocimiento…; y esto me desorienta y me preocupa…; y quizá no tanto por el fundamentalismo que trasunta el empecinamiento de Ana Oliveraen implementarla sino más bien por su precaria, rígida, inconsistente y distorsionada percepción del asunto que pretende abordar…; según dice, “para que el transporte colectivo sea más usado entre los montevideanos tenemos que garantizar un transporte ágil, sobre todo en los horarios picos.”…; y éste parece ser el único requisito a tener en cuenta para lograr la meta que se propuso…; al menos yo jamás la oí mencionar u ocuparse de algún otro…; no escuché ningún comentario suyo  por ejemplo  en cuanto a cómo solucionar el escaso número de vehículos disponibles para cubrir debidamente ciertas rutas, a los desajustados horarios de circulación, al insuficiente servicio nocturno, a la inexistencia de combinaciones apropiadas y fluidas, a cómo resolver los problemas generados por los paros de transporte sorpresivos, a la falta de aseo y de mantenimiento que ostentan los vehículos, a lo mal diseñados, angostos e incómodos que son los asientos en la mayoría de los mismos, a la música chabacana y a los programas radiales embrutecedores y soeces que debemos escuchar los pasajeros a volúmenes estridentes…; al hacinamiento y a la incomodidad en que viajamos…; a las deplorables condiciones higiénico sanitarias que nos diezman cada invierno…; al riesgo de asaltos y agresiones…; al modo en que se vulnera nuestra privacidad entregándonos o ubicando sobre nuestros cuerpos estampitas, fotocopias de poemas o muestras de los más variados productos que alguien pretende vendernos..., a la manera compulsiva en que a menudo nos demandan atención cantantes, músicos, actores y recaudadores que procuran obtener algunas monedas tanto para satisfacer sus propias necesidades como para rescatar jóvenes de la drogadicción o para financiar alguna lucha sindical en proceso…, a la desconsiderada forma en que aceleran, frenan, doblan y maniobran conductores totalmente despreocupados en cuanto a la salud, a la integridad física y al bienestar de los ancianos, de los niños, de la gente con alguna minusvalidez transitoria o permanente, de las mujeres embarazadas o de cualquier persona distraída que transporten…; ¿yqué ocurre con las paradas…?; ¿… ha visto la Intendente Ana Olivera en qué condiciones está la mayoría…?; muchas no tienen protección adecuada contra la lluvia y el viento…; y en algunas los pasajeros deben esperar poco menos que chapoteando en el barro y sumidos en la oscuridad más completa que pase algún ómnibus…; ¿y qué hay de la seguridad personal en ellas…?

A todas luces resulta insensato creer que sin corregir todo esto previamente la opción de usar el transporte público pueda ser atractiva para nadie aunque aumente su velocidad incluso en los horarios más críticos…

 

Pero además, el ahorro de tiempo logrado hasta el momento según datos que divulgan los propios funcionarios responsables del Plan de Movilidad Urbana es de apenas unos tres minutos en el tramo de Avenida Italia  ¡sí!, de apenas tres minutos- …; y para tan exigua mejora viene atentándose gravemente desde hace ya varios meses contra la supervivencia de nada menos que trescientos catorce comerciosdirectamente afectados por los cambios que de modo sorpresivo, imprudente y antojadizo impusieron las autoridades municipales…; una mejora que pudo haberse logrado con creces y sin causar trastorno alguno meramente sincronizando semáforos cuya pésima regulación entorpece desde tiempos inmemoriales el adecuado flujo vehicular por tan importante vía de tránsito.

pero si la estrategia respecto a esa “transformación cultural” que pretende llevar adelante la Intendente para que los montevideanos renunciemos al uso de vehículos particulares y utilicemos únicamente los ómnibus para desplazarnos evidencia una manera de razonar alarmante por desatinada, inquieta más aún la idiosincrasia que revela cuando promueve cierta conducta entre los vecinos para lograr que se respeten los planes de circulación fijados por la Comuna: “es necesario que los ciudadanos denuncien a la administración cuando los ómnibus no cumplen con su horario”, dice Ana Olivera

En consecuencia, el buen funcionamiento del transporte público no será controlado a través de ningún sistema eficiente de supervisión basado en el cuerpo de inspectores municipales o en recursos tecnológicos modernos como el denominado “GPS”…; dependerá del “buchoneo” permanente…, del chivatazo de los propios usuarios…; del chismorreo institucionalizado…

En lo sucesivo cada ciudadano responsable tendrá que hacerse tiempo y encontrar oportunidad para contribuir a la prestación de un buen servicio comunicándose con las autoridades comunales a fin de proporcionarles datos y medios probatorios de cada irregularidad que detecte, porque no es dable imaginar que bastará simplemente la palabra de algún posible calumniador para comprometer la reputación y la fuente laboral de un trabajador sindicalizado…; y luego…,¿qué…?; ¿…Ana Oliveradispondrá que se labre un expediente…?; ¿… hará que alguien investigue lo denunciado….?; ¿…exigirá careos…?;¿…impondrá sanciones…?

Como puede verse, la “transformación cultural” que se nos vino encima no sólo es producto de una interpretación de la realidad tan superficial y simplista como absurda sino que para imponerla se pretenden instaurar formas de relacionamiento entre nosotros éticamente aborrecibles…, incompatibles con cualquier acepción que se quiera dar al término “cultura”…

En lo personal encuentro todo esto bochornoso, disparatado, nefasto…; patético…; en suma: ¡inadmisible…!

 

Sergio Hebert Canero Dávila

 

Imagen tomada de Comisión Vecinos Avenida Italia - Facebook

MWSnap252.jpg

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Daniel 02/09/2011 23:15



Primero y antes que nada, la calle pertenece a toda la sociedad y no es para que algun comerciante la use para su actividad comercial. La sociedad tiene derecho de tomar las medidas que a su
saber corresponda. Los intereses comerciales son solo de los empresarios privados. Esto es capitalismo salvaje y no socialismos. Si quieren estacionamientos que se los construyan en sus
predios.