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El polvorín

Mubarak hace caer al Gobierno para frenar la revuelta pero se aferra al poder/ Yemen se suma a las protestas/ Egipto: ahora son 6 los muertos y las protestas siguen

29 Enero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

En directo desde Egipto / Direct from Egypt:

http://english.aljazeera.net/

Mubarak hace caer al Gobierno para frenar la revuelta pero se aferra al poder

El presidente, acorralado por las protestas, anuncia la formación de un nuevo Gabinete y promete reformas en su primer mensaje a la nación desde que estalló la revuelta.- Al menos 29 muertos y un millar de heridos en los choques entre manifestantes y fuerzas de seguridad

ENRIC GONZÁLEZ | Enviado especial, El Cairo-El Pais,Madrid 29/01/2011

 
Tanques en El Cairo

Los tanques avanzan sobre las calles de El Cairo, cerca de la sede de la televisión nacional.- AFP

Egipto se hunde en el caos. Ciudades como El Cairo, Alejandría y Suez son desde ayer un campo de batalla. Centenares de miles de personas se enfrentan a la policía y al Ejército. Se contabilizan al menos 29 muertos y más de 1.000 heridos.

Los egipcios desafían una feroz exhibición de violencia policial para exigir la dimisión del presidente Hosni Mubarak. Han sido inútiles la declaración de un toque de queda desde las seis de la tarde y el gas lacrimógeno, las balas de goma y los disparos al aire. Ha sido inútil imponer un apagón de comunicaciones que inutilizó los móviles e Internet y sacar los tanques. El régimen de Hosni Mubarak está al borde del colapso.

El presidente egipcio se dirigió anoche a la nación por medio de un mensaje emitido por la cadena estatal Nile TV, en lo que supone la primera reacción del régimen a la oleada de protestas. "Protegeré a Egipto" de la inestabilidad, pues "es una nación clave en la zona", declaró. El rais egipcio, que dijo haber asumido personalmente el control de la seguridad nacional, anunció la formación de un nuevo Gobierno, cuya composición se conocerá hoy, y dijo entender las reclamaciones de libertad de los manifestantes, pero siempre que se formulen de una manera pacífica y legal. "Estoy al lado de la libertad de cada ciudadano", dijo. "Trabajaré por la seguridad y por la libertad [de los egipcios]", así como por mejorar la economía del país, añadió el mandatario.

El mensaje del presidente egipcio ponía fin al peor día de protestas desde que la contestación popular contra el régimen prendió el pasado martes. Las palabras de Mubarak, sin embargo, no calmaron a la multitud que continúa la calle y asegura que no la abandonará hasta que Mubarak deje el poder, informa Nuria Tesón. Los pequeños comercios de comida abrieron sus puertas aprovechando la emisión del discurso por televisión. Los manifestantes se acercaron a repostar y seguir las palabras del mandatario. "Es lo mismo de siempre", protestaban, algunos de ellos llenos de golpes después de un día de disturbios. "No creemos en las reformas. Mubarak tiene que irse".

Ímpetu revolucionario

La multitud, joven y enardecida, está furiosa. Décadas de represión y miseria han estallado en una jornada de ira de ímpetu revolucionario. El país más importante y populoso del mundo árabe, el principal aliado de Estados Unidos (tras Israel) en Oriente Próximo, la sociedad que de alguna forma marca el patrón regional, está anoche en llamas. En El Cairo, el humo negro de las barricadas incendiadas se ha mezclado todo el día con el gas lacrimógeno y envuelve la ciudad en una nube de pesadilla y a la vez de euforia. Hay un precio: al menos 29 muertos en todo el país, según France Presse, y más de 1.000 heridos en la capital.

Los egipcios, siempre pacientes y bienhumorados, soportaron la opresión y la corrupción hasta que, sin previo aviso, estallaron. La protesta que surgió el martes en Internet, sin líderes, sin programa, sin otra ambición que romper cadenas, se amplió en unos días hasta abarcar a la población entera, o, al menos, a la enorme población urbana: solo en El Cairo viven más de 20 de los 80 millones de habitantes de Egipto. Los islamistas de los Hermanos Musulmanes se unieron a grupos cristianos, profesionales de clase media, muchachos frustrados, obreros, comerciantes, y salieron a la calle con un valor insospechado.

Represión brutal

La policía utilizó los recursos más brutales, pero también los más mezquinos del manual de la represión. Los antidisturbios lanzaron tanto gas lacrimógeno que se ahogaron a sí mismos. E intentaron encubrir su actuación atacando a periodistas (el número de incidentes en este ámbito es incontable y destaca entre ellos el cierre de la sede de la televisión Al Yazira), prohibiendo a los turistas que tomaran fotos desde sus hoteles y sometiendo al país a un "apagón" de telecomunicaciones. "No podemos enviarnos mensajes, pero sabemos dónde ir y qué hacer porque la calle es nuestra, no de ellos", explicó a gritos un joven embozado poco después de devolver a los antidisturbios un bote de gas.

Mohamed el Baradei, el ex director del Organismo Internacional de la Energía Atómica y Premio Nobel de la Paz que volvió el jueves a El Cairo desde su domicilio austriaco y se propone como alternativa presidencial a Mubarak, fue retenido por la mañana en la mezquita a la que acudió a rezar y luego, según diversas fuentes, fue sometido a arresto domiciliario para que no lanzara nuevos mensajes a la población. La medida no tuvo efecto alguno. La revuelta sin líderes, inspirada en la de Túnez pero muchísimo más voluminosa, tenía vida propia.

Una de las batallas más duras de la jornada se desarrolló sobre el céntrico puente del 6 de Octubre, que conduce a la simbólica plaza de Tahrir (Liberación) y está próximo a varios edificios gubernamentales y al Museo Egipcio, amenazado anoche por un incendio cercano. Miles de manifestantes intentaron cruzarlo durante más de dos horas, en sucesivos asaltos masivos que fueron rechazados una y otra vez por policías antidisturbios y policías camuflados. El gas lacrimógeno, el agua a presión, las balas de goma y las granadas sónicas convirtieron el puente en un infierno. Del lado de Zamalek, donde se reagrupaban los manifestantes, había jóvenes sangrando o semiasfixiados. Algo parecido ocurría del lado de Tahrir, donde policías deshidratados se desmayaban en brazos de sus compañeros, sin fuerzas para despojarse del casco y el escudo. Cuando los muecines llamaban a la oración desde los minaretes el fragor se convertía en silencio: los manifestantes se arrodillaban para rezar y los policías reculaban. Luego se reanudaba el choque.

Cruzado el puente del 6 de Octubre, el foco de los enfrentamientos se desplazó a los alrededores del hotel Hilton, unos 100 metros al norte de la plaza de Tahrir. Decenas de manifestantes se cobijaron junto al hotel, atrayendo a los antidisturbios y aterrorizando a los turistas, que observaban los choques desde el otro lado de las cristaleras o desde los balcones. Bajo la presión policial, unas 100 personas acabaron derribando las puertas y entrando en el vestíbulo del hotel. Algunos sangraban. El establecimiento se llenó de inmediato de gas lacrimógeno. "Adiós, Mubarak", gritaban los chicos, a la vez que pedían disculpas a los clientes. El personal del hotel se ocupó de distribuir agua y toallas mojadas entre los refugiados, que al cabo de una hora fueron volviendo a la calle. En otros hoteles, como el Intercontinental Semíramis, la policía cerró las puertas con candados y prohibió entradas y salidas.

El aire de la ciudad era irrespirable. El quiosquero de la parada de autobuses cercana a Tahrir permanecía, sin embargo, en su puesto, con la boca cubierta por un pañuelo húmedo. Era la única persona impasible en pleno caos. "Alá me protege", dijo, cuando se le preguntó por qué desafiaba la tormenta a su alrededor.

El hombre que echó un pulso a Bush en Irak

ANDREA RIZZI -El Pais, Madrid - 28/01/2011

Mohamed el Baradei recibió en 2005 el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos como director general del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), en contra de la proliferación nuclear. Sin embargo, su credibilidad en Egipto y en el mundo árabe se funda sobre todo en un episodio que no tiene estrictamente que ver con asuntos nucleares: el desafío que El Baradei lanzó en 2003 a la Administración de George W. Bush cuestionando la validez de sus pruebas acerca de la existencia de armas de destrucción masiva en el Irak de Sadam Husein. El Baradei lideraba entonces -junto con su predecesor sueco, Hans Blix- las inspecciones en Irak de la ONU. Ese supuesto arsenal era la principal justificación estadounidense para la invasión.

El Baradei, que nació en El Cairo en 1942, asumió la dirección del OIEA en 1997 y la mantuvo durante tres mandatos hasta 2009, insuflando a la agencia de la ONU un espíritu político hasta entonces desconocido, y duramente criticado por Estados Unidos y otros países occidentales. El diplomático egipcio denunció reiteradamente durante su dirección la que él consideraba la doble moral de los países armados con bombas nucleares, siempre muy determinados en impedir que otros las adquieran, pero mucho menos en avanzar hacia el desarme, que es la contrapartida a ellos exigida por el Tratado de No Proliferación Nuclear.

Las fricciones entre El Baradei y Washington se exacerbaron en la segunda mitad de la década pasada con el estallido de la crisis nuclear iraní. Estados Unidos pedía una dirección más enérgica e informes que denunciaran con palabras más contundentes y explícitas el oscuro juego del régimen de Teherán.

Queda por ver si el crédito adquirido por el diplomático egipcio en la arena árabe con los pulsos del pasado será suficiente para garantizarle capacidad de liderazgo en una eventual transición en Egipto. Muchos egipcios -incluso entre los opositores demócratas- han observado con decepción ciertos titubeos de El Baradei en lanzarse en la lucha política en su país natal. Algunos podrían percibir su aterrizaje de ayer como la maniobra oportunista de alguien que se sube a un carro tirado por otros.

La oposición egipcia se prepara para un viernes de grandes protestas

Tras anunciar su participación en la gran manifestación de hoy en Egipto, la policía actúa contra los Hermanos Musulmanes y detiene a varios de sus líderes.- El Baradei se unirá a las exigencias de los egipcios contra el Gobierno de Mubarak tras su vuelta al país

NURIA TESÓN / AGENCIAS - El Cairo-El Pais,Madrid - 28/01/2011

Tras tres días de protestas, hoy es el día de la gran revuelta en la que está prevista una participación masiva -las cifras hablan de más de 20.000 personas- que recorrerá las calles de Egipto en contra del Gobierno del presidente Hosni Mubarak. El pistoletazo de salida será después de la oración -el viernes equivale al domingo en Occidente. Hasta ahora los jóvenes han liderado y organizado la mayor revuelta en 30 años, ayudándose de redes sociales como Facebook y poniendo al Gobierno contra las cuerdas. Ningún partido, ningún líder político se había destacado como guía. Al menos hasta ayer.

Los jóvenes han convocado para hoy una gran protesta en El Cairo

"Si la gente, en particular los jóvenes, si ellos quieren que lidere la transición no voy a defraudarlos". Mohamed el Baradei aterrizó el jueves en el aeropuerto de El Cairo con la intención de unirse hoy a las protestas que desde el martes se llevan a cabo por las calles de todo el país. Ayer por la noche el principal partido opositor, los Hermanos Musulmanes, anunció que también estará hoy presente en las calles. "Los Hermanos Musulmanes participaremos en las manifestaciones del viernes del cólera... con todas las fuerzas nacionales y el pueblo egipcio", afirma en un comunicado uno de los dirigentes del partido, Saad Katatni. El grupo asegura que no quieren protagonizar las protestas, pero que finalmente han decidido asistir y que están "dispuestos a mantener una firme presencia en las calles" si la situación lo requiere, según las palabras del portavoz Mohamed Morsi recogidas en la web del partido.

El día se prevé intenso. Una tensión que ya ha empezado esta misma noche. Pocas horas después del comunicado de los Hermanos Musulmanes las fuerzas de seguridad del país han detenido al menos a ocho de sus dirigentes más destacados, entre ellos a Mohamed Morsi, y a varios miembros más del partido. La agencia France Press habla incluso hasta de una veintena de arrestados. "La policía ha detenido a Essam El-Erian y Mohamed Mursi, y hay otros detenidos. Mucha gente, es difícil conocer el número exacto", ha confirmado a la agencia Reuters el abogado Abdel-Moniem Abdel-Maksoud. "La razón es conocida: es por lo que se espera que pase mañana". Según una fuente de seguridad, recogida por la misma agencia, las autoridades han ordenado a las fuerzas de seguridad actuar con contundencia a lo largo de la noche.

A pesar de que esta organización no está detrás de las propuestas de los últimos días, pide la disolución del Parlamento así como también la liberación de las personas que han sido detenidas desde que éstas empezaran. Más de un centenar de miembros del partido, ilegal pero tolerado por el régimen, ya fue detenido poco antes de las elecciones del mes de finales de noviembre, de las que acabaron por retirarse al considerarlas fraudulentas.

La esperada protesta de hoy ha estado precedida por una gran violencia que ayer se extendía por distintos puntos del país. Los egipcios se lanzaron de nuevo a protestar de El Cairo a Alejandría, pasando por Ismailia y Suez. En esta última ciudad se registraron algunos de los enfrentamientos más violentos y un beduino perdió la vida de un disparo, sumándose a las seis muertes -cuatro manifestantes y dos policías- que ha habido hasta ahora.

Un regreso esperado

El Baradei había sido criticado por estar fuera del país durante estos días después de haber pasado el último año presionando al régimen e instándole a llevar a cabo reformas políticas. Hace unos meses incluso fundó la Asamblea Nacional para el Cambio. Al fin, el diplomático recogió el guante y anunció que su prioridad ahora es "ver un nuevo Egipto (...) a través de una transición pacífica".

El diplomático había dado tibias muestras de apoyo a la revuelta. En comentarios a través de Twitter, animaba a protestar de manera pacífica. El pasado lunes enmudeció y no abrió la boca hasta la noche del miércoles: el diplomático volvía a Egipto porque "no le quedaba otra opción". "Mubarak ha servido durante treinta años al país y ya es hora de que se retire", decía poco antes de embarcar en Viena rumbo a El Cairo.

"Me parece que esta es la oportunidad que El Baradei estaba esperando", considera el analista independiente Issander El Amrani. "Se había apartado de las protestas argumentando que correspondía a los ciudadanos organizarse, pero la gente está ahora en las calles, y es el momento para que pueda intentar reclamar el liderazgo de un movimiento en lugar de ser un líder político aislado", dice.

En Egipto la noticia de su vuelta corrió como un reguero de pólvora en Internet con opiniones encontradas. Hay quien anhela que el Nobel de la Paz se ponga a la cabeza de la revuelta, mientras otros juzgan que debería pasar menos tiempo en el extranjero y más en las calles de su país. Y eso es lo que parece que va a hacer el diplomático: "Mañana va a haber en Egipto una gran manifestación y yo estaré allí con los egipcios".

El portavoz de la web Todos somos Khaled Said aprecia que el diplomático piense unirse a ellos hoy, pero considera que aún es pronto para ver lo que ocurrirá con El Baradei. "Sería una buena opción como líder interino siempre que se comprometa a no volver a presentarse a las elecciones", afirma. "Hasta ahora no ha hecho demasiado y depende de él si esta vez quiere de verdad hacer algo. Tuvimos grandes esperanzas en él, pero por el momento no ha hecho, ni ha se arriesgado a nada", concluye el activista. Como asegura el analista El Amrani, queda por ver "si Egipto quiere que El Baradei les represente", pero en su opinión "se necesitarán más egipcios prominentes para poner rostro a lo que de momento es la revuelta, un movimiento espontáneo y sin cabeza", concluye.

Silencio del Gobierno

El pueblo se echaba a la calle, la Bolsa se desplomaba y el Gobierno egipcio, el aliado de EE UU en la región, miraba para otro lado. "Somos un gran Estado con apoyo popular. Nuestro país es estable y no tiembla por estas acciones", declaraba a un diario kuwaití el ministro del Interior, Habib El Adli, cuya cabeza han pedido los manifestantes, haciendo caso omiso de lo que ocurría por todo el país. El Gobierno del rais intentaba ayer de nuevo desacreditar la protesta refiriéndose a que los manifestantes podían estar siendo víctimas de la agenda oculta de algunos grupos, en velada referencia a los islamistas Hermanos Musulmanes. Desde un primer momento se ha tratado de contaminar el espíritu de las manifestaciones con el fantasma del islamismo, pero tanto las consignas como el tipo de participantes durante las mismas desmontan esos argumentos. Los jóvenes se han desmarcado de cualquier agenda política y exigen de forma independiente que el presidente y sus acólitos abandonen el país.

Nadie sabe qué opina Mubarak, que no se ha pronunciado al respecto. Su Gobierno no da muestras públicas de preocuparse, pero las dos terceras partes de la población, de ochenta millones de habitantes, son menores de 30 años. Casi todos ellos se encuentran en el paro y son ellos, al fin y al cabo, los que están liderando esta revuelta.

Yemen se suma a las protestas

Jueves, 27 de Enero de 2011 14:14 inSurGente.org

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SANÁ: Más de 10 mil personas reclaman la caída del gobierno,,,,,,,

Miles de yemeníes han salido este jueves a las calles de Saná para exigir un cambio de gobierno, inspirados por las protestas que derivaron en el abandono del poder por parte del ya ex presidente de Túnez Zine el Abidine Ben Alí, que también han animado a los manifestantes egipcios esta semana.

"La gente quiere un cambio de presidente", han gritado los manifestantes reunidos junto a la Universidad de Saná en una de las varias protestas que se están llevando a cabo en la capital contra los mandatarios de un país gobernado por el presidente Alí Abdulá Saleh desde hace más de 30 años.

Al menos 10.000 personas se congregaron en la Universidad de Saná, a las que se añaden unas 6.000 más que se han manifestado en otros lugares de la ciudad en actos organizados por la coalición opositora yemení, según han podido observar varios reporteros de Reuters. Había presencia policial pero de momento no se han producido enfrentamientos.

Los manifestantes han dicho que lo que piden es un cambio político y que mejoren las condiciones de vida. En una pancarta se podía leer "Basta de jugar, basta de corrupción, mirad la distancia entre la pobreza y la riqueza", y la gente ha coreado frases como "Somos compañeros en este país y no nos someteremos a la exclusión. Mirad Túnez y lo que ha hecho, el pueblo de Yemen es más fuerte".

«Contramanifestación» con escasa asistencia

Por otro lado, varios centenares de personas han participado en otra parte de Saná en una manifestación en apoyo del Ejecutivo organizada por el partido gobernante, según varios testigos. Al menos cien efectivos de las fuerzas de seguridad estaban apostados en una plaza donde hay numerosos bancos, aunque allí no ha habido protestas, según Reuters.

Yemen tiene una difícil situación en la que mientras el desempleo crece, las reservas de petróleo y agua se reducen. Además, casi la mitad de sus 23 millones de habitantes viven con menos de dos euros al día o menos y una tercera parte sufre hambre crónica.

Saleh ha intentado calmar el descontento, por ejemplo, proponiendo la semana pasada varias enmiendas constitucionales que incluían una que limitaría a dos el número máximo de mandatos presidenciales, de cinco o siete años cada uno. Asimismo, esta semana se ha comprometido a subir los sueldos de todos los funcionarios y militares en al menos 47 dólares mensuales.

ORDEN DE CAPTURA INTERNACIONAL CONTRA BEN ALI

La orden de captura emitida este miércoles por Interpol contra el ex presidente tunecino Zine al Abidine Ben Alí incluye también a seis de sus familiares, según ha confirmado la agencia policial en un comunicado.

   La nota explica que las personas aludidas en esta orden están acusadas en Túnez de delitos relacionados con la apropiación de bienes y el tráfico de divisas.

   La orden de arresto internacional fue anunciada este miércoles por el ministro de Justicia de Túnez, Lazhar Karoui Chebbi, durante una rueda de prensa en la que precisó que el objetivo del Gobierno es procesar al ex presidente y a su entorno familiar por "posesión de bienes" expropiados y "transferencia de divisas extranjeras al exterior".

   Las autoridades tunecinas apelan a otros países para "buscar, localizar y arrestar provisionalmente a Ben Alí y sus familiares con vista a su extradición a Túnez", explica Interpol. "Cuando los ciudadanos sean localizados, las autoridades tunecinas remitirán una petición formal de extradición a través de los canales diplomáticos".

   En este sentido, la agencia recuerda que no le compete enviar oficiales para proceder a las detenciones, sino que están deben ser hechas por las fuerzas de seguridad de los países implicados y de acuerdo a sus leyes nacionales. Agencias

Actualizado ( Jueves, 27 de Enero de 2011 14:28 )

Yemen se suma a las protestas en el mundo árabe y manifestantes salen a las calles

27/01/11 - 10:01

Con las revueltas de Túnez y Egipto como ejemplo, miles de personas exigen en Saná la renuncia del presidente Ali Abdala Saleh, desde hace 32 años en el poder.

PROTESTAS. Manifestantes yemeníes durante una de las concentraciones convocadas en la capital. (EFE)Ampliar

PROTESTAS. Manifestantes yemeníes durante una de las concentraciones convocadas en la capital. (EFE)

Inspirados en las revueltas de Túnez y Egipto, miles de personas se manifestaron hoy en la capital de Yemen, Saná, convocadas por la oposición, para pedir la renuncia del presidente Ali Abdallah Saleh, en el poder desde hace 32 años.

"El presidente tunecino se fue después de 20 años, 30 en Yemen son suficientes", se leía en algunos carteles, en alusión a la rebelión que acabó con la salida en Túnez del presidente Zine El Abidine Ben Ali el pasado 14 de enero.

La oposición convocó a varias manifestaciones en la capital, según los organizadores. La mayor se llevó cabo junto al campus de la Universidad de Saná. “Rey Abdullah, aquí tenemos a Ali Abdullah”, gritaron los manifestantes en alusión al rey saudí, Abdullah bin Abdulaziz, que dio refugio al derrocado presidente de Túnez.

“La gente quiere un cambio de presidente. No a la extensión (de su mandato). No al poder hereditario'', corearon. El presidente Ali Abdala Saleh, en el poder desde 1978, fue reelecto en setiembre de 2006 para un nuevo mandato de siete años.

Las revueltas que se vienen sucediendo en el mundo árabe comenzaron semanas atrás en Túnez, cuando un vendedor se quemó a lo bonzo luego de que la policía no lo dejara trabajar aduciendo que carecía de permiso laboral. Su caso motivó violentas protestas que terminaron con la destitución y fuga de Ben Ali.

Egipto también es desde hace dos días un hervidero, con manifestaciones en varias ciudades para exigir la renuncia del presidente Hosni Mubarak, en el poder desde hace 30 años. Todas estas marchas reclaman por el enorme desempleo, una mayor libertad y el fin de un régimen considerado corrupto que ahoga cualquier oposición política.

(Fuente: Agencias)

 

Manifestación

Protesta multitudinaria en las calles de Sanaa.- AFP

Egipto:

ahora son 6 los muertos y las protestas siguen

Jueves, 27 de Enero de 2011 13:38 inSurGente.org I

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LA HERENCIA EN EL PODER YA NO SEGUIRÁ:  Gamal Mubarak (hijo de Hosni) deberá dedicarse a trabajar 8 horas, dicen algunos analistas politicos.....

Una nueva protesta está prevista para hoy en El Cairo y otras ciudades de Egipto, tras dos noches consecutivas de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas antimotines que ya causaron seis muertos.

  Por esos incidentes también se reportaron más de mil heridos y detenidos.

Datos sin confirmación oficial refieren que entre los fallecidos hay civiles y dos policías, a causa de la reacción de la multitud que lanzaba piedras y botellas incendiarias, y la represión de las autoridades con gases lacrimógenos, chorros de agua y bastonazos.

El centro de esta capital continuó literalmente tomado por las fuerzas de seguridad, con fuerte despliegue de efectivos en torno a edificios estatales y del Gobierno, así como en estaciones de Metro, donde los uniformados se hacían acompañar de perros entrenados.

Prensa Latina constató las severas medidas de control y vigilancia, así como la tensión imperante en la estación de metro Sadat, la que da acceso a la céntrica plaza Tahrir, escenario de los principales disturbios de los dos últimos días.

Dentro del clima de crispación, al menos el tráfico parecía normal en la mañana y el mediodía de este jueves, incluido el del metro subterráneo que en días pasados canceló la parada de trenes en la referida estación para impedir la aglomeración de manifestantes.

Las calles del resto de la ciudad exhiben igual rigor en la vigilancia policial, en previsión de nuevas concentraciones de opositores al presidente Hosni Mubarak.

De hecho, la tensión prevalece dado que miembros del movimiento juvenil "6 de Abril" aseguraron que "el jueves no será día feriado y la acción en la calle continuará", al tiempo que llamaron a más protestas para mañana, después de las plegarias islámicas colectivas. Cientos de manifestantes libraron anoche una verdadera batalla campal con efectivos policiales y agentes vestidos de civil que intentaron sin éxito impedir la afluencia de opositores hacia la plaza Tahrir, donde hubo 10 lesionados, según datos de la oposición.

Los inconformes volvieron a utilizar como principales escenarios los alrededores de las sedes de la Corte Suprema, el sindicato de abogados y el de periodistas, donde forcejearon con la policía y quemaron algunos neumáticos mientras cantaban consignas contra Mubarak.

Según constató Prensa Latina, los carros jaula estacionados en calles aledañas eran cargados de manifestantes que fueron llevados a comisarías para interrogarlos, aunque muchos fueron excarcelados luego sin que se les instruyera de cargos para procesos judiciales.

Datos de la oposición refieren que alrededor de mil egipcios, en su mayoría jóvenes, han sido detenidos por las fuerzas de seguridad en las últimas 72 horas, incluidos varios periodistas nacionales que también denunciaron maltratos físicos y confiscación de utensilios de trabajo.

La ira de la multitud fue reprimida por miles de policías antimotines -uniformados y de civil- que usaron bastones, gases lacrimógenos, balas de caucho, chorros de agua y látigos, sin escatimar golpes a algunos arrestados.

Reportes de fuentes opositoras y de la propia agencia estatal de noticias MENA evidencian que en las ciudades de Alejandría, Suez, Minoufiyah y otras del interior también se registraron choques.

La parte delantera de la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores en El Cairo también atestiguó escaramuzas que fueron rápidamente disueltas con gases lacrimógenos, mientras en la ciudad portuaria de Suez, en el noreste, los manifestantes lanzaron cócteles molotov (bomba incendiaria de fabricación casera).

El inmueble del gobernante Partido Nacional Democrático fue incendiado parcialmente junto con otros del Gobierno y fuentes médicas reportaron 55 manifestantes y 15 uniformados heridos, mientras decenas de inconformes fueron detenidos en la norteña Alejandría. PL/InSurGente 

ENTREVISTA: LINA BEN MEHNNI 'Bloguera' de la revolución tunecina

"Gracias a las redes sociales los tunecinos se movilizaron"

IGNACIO CEMBRERO - El Pais, Madrid - 27/01/2011

La revolución tunecina no tiene líderes, pero busca a sus héroes y los encuentra. Son Mohamed Ben Kilani , de 37 años, el piloto que se negó a embarcar a los familiares de Leila Trabelsi, la esposa del derrocado presidente; Slim Amamou , de 33 años, el bloguero que pasó de la cárcel al Consejo de Ministros; Hamada Ben Anoun, de 22 años, el rapero encarcelado por arremeter en un rap contra el jefe del Estado.

"Wikileaks solo confirmó lo que ya sabíamos sobre la corrupción"

Entre ellos hay, por ahora, una sola mujer, Lina Ben Mehnni, de 27 años, de buena familia y de salud frágil -tiene un riñón trasplantado-, profesora de inglés en la Universidad de Túnez, que se recorrió el centro del país cuando la revuelta alcanzó su cénit para narrar al minuto lo que allí sucedía. Fue entonces cuando se hizo famosa entre sus compatriotas.

"Empecé a bloguear en 2007 y en tres idiomas -árabe, francés e inglés-, sobre temas no conflictivos como la música, pero al año siguiente di un salto cualitativo", explica Menhnni desde Túnez. "Desde Tunisian Girl [el título de su blog] denuncié la censura en Internet impuesta por el régimen y defendí los derechos humanos", recuerda por teléfono, "y entonces comenzaron los problemas".

"Mi blog fue censurado, es decir, que dejó de ser accesible desde Túnez, y al regresar de noche a casa de mis padres [dónde aún vive] me topaba con policías de paisano que primero me decían con educación que una chica de buena familia no debía hacer esas cosas", recuerda.

Con el tiempo "el acoso policial fue más agresivo y un buen día entraron en casa por la fuerza y se llevaron mis dos ordenadores y mis cámaras". ¿Cómo sabe que fue la policía? "Los vecinos eran chivatos de la poli y ahora nos han contado que fue ella la que nos robó", responde Mehnni. Nunca perdió su empleo, pero era la que más tardaba en cobrar.

Cuando estalló la revuelta Mehnni plantó a sus progenitores -"a mi padre le preocupaba mucho que me detuvieran y me privaran de la medicación que tomo para el riñón"-, dejó su trabajo y se pateó el epicentro de la revolución: Kasserine, la ciudad en la que hubo 50 muertos; Sidi Bouzid, donde nació la revuelta y Regueb.

"Allí donde había conexión a Internet los jóvenes lugareños colgaban vídeos que yo completaba con mis textos y mis propias imágenes", recuerda aún emocionada.

"Facebook, Twitter y otras redes sociales han servido a los tunecinos para informarse de lo que sucedía -los medios públicos lo ocultaban- y también para movilizarse", asegura. "El régimen reforzó la censura, pero los tunecinos somos unos expertos en sortearla", sostiene.

Poco antes de que estallase la revolución los cables de la Embajada de EE UU en Túnez, difundidos por Wikileaks, describieron la corrupción del régimen. ¿Fueron un detonante? "No", contesta. "En Sidi Bouzid, allí donde empezó todo, todos ignoraban esas revelaciones. Aquí, en la capital, sí conocíamos su contenido, pero los informes estadounidenses solo confirmaron lo que ya sabíamos".

El Baradei se ofrece para encabezar una transición democrática en Egipto

El líder opositor anuncia su visita esta tarde a El Cairo.- Su inminente llegada genera opiniones encontradas entre los activistas

NURIA TESÓN / AGENCIAS - El Cairo- El Pais, Madrir - 27/01/2011

Mohamed El Baradei, símbolo de la oposición egipcia y ex director del Organismo Internacional para la Energía Atómica, ha comunicado hoy que se siente "preparado para conducir la transición política en Egipto". Su llegada se prevé en torno a las 19.15 h y ha generado un gran revuelo y división en el país. "Si la gente lo quiere, y sobre todo los jóvenes, puedo dirigir la transición. No les voy a dejar en la estacada", dijo El Baradei a la prensa en el aeropuerto de Viena, antes de partir hacia Egipto.

Encarados
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Una manifestante se encara a un policía antidisturbios que bloquea el paso a una manifestación del sindicato de periodistas.- AP

Miles de egipcios se manifestaron el martes contra el Gobierno en una demostración de fuerza poco habitual que los activistas en Internet han calificado de un "día de ira" contra el Gobierno, inspirándose en la revuelta en Túnez. Los ciberactivistas se han convertido en los detractores más enérgicos del presidente Hosni Mubarak. - AGENCIA ATLAS

El Baradei regresa a Egipto para dar apoyo "político y espiritual" a los manifestantes que exigen en las calles de El Cairo y otras ciudades del país reformas en un sistema político dominado por Mubarak desde 1981. "Vuelvo a El Cairo y vuelvo a la calle, porque, realmente, no hay otra elección. Hay que estar ahí acompañando a la multitud y esperando que la situación no se ponga fea, pero hasta el momento, el régimen parece no haber entendido el mensaje", ha comentado en una entrevista para la web The Daily Beast.

El Baradei, premio Nobel de la Paz en 2005, fundó en febrero de 2010 la Asociación Nacional para el Cambio, una plataforma política heterógena lanzada con vistas a los comicios presidenciales de este año y que aunque se ha mantenido hasta ahora al margen de las protestas finalmente ha manifestado su apoyo a las mismas.

Entre tanto esta madrugada las calles de El Cairo continuaron funcionando como el escenario de un juego del gato y el ratón entre la policía y los manifestantes que desafían la prohibición del Gobierno de participar en nuevas protestas. Durante todo el miércoles los manifestantes se concentraron en el centro de El Cairo, en Suez y en Alejandría para darle un nuevo impulso a las manifestaciones que el martes dejaron cuatro muertos. A última hora de la noche del miércoles se anunció que se habían producido dos nuevas víctimas, pero una fuente policial citada por la agencia Reuters asegura que los fallecimientos procedían de un accidente de tráfico que nada tenía que ver con los disturbios.

La protesta en la capital para exigir la salida de Hosni Mubarak, en el poder desde 1981, se desarrolló frente a las sedes de los sindicatos de periodistas y abogados, muy cerca de los tribunales, en donde la policía ha cargado con porras y gases lacrimógenos. También se registraron enfrentamientos en otros puntos de El Cairo en los que los manifestantes quemaron neumáticos y lanzaron piedras a las fuerzas de seguridad. Ya entrada la noche, tras cantar consignas contra el Gobierno en la céntrica plaza de Tahrir, la policía -portando chalecos antibalas- tomó control del lugar y dispersó a los manifestantes.

La red social Facebook fue de nuevo la herramienta que los jóvenes emplearon para convocarse en varias localidades. El mensaje corría ayer de terminal en terminal: "Hijos de Egipto, tomad las calles". De este modo el grupo opositor Jóvenes del 6 de Abril, uno de los organizadores, animaba a no perder el espíritu que había impulsado las mayores revueltas de los últimos 30 años en el que denominaron como día de la ira. Y así también la juventud egipcia volvía a situarse a la vanguardia de la revuelta dejando atrás a sus líderes políticos.

En respuesta, las autoridades decidieron bloquear el servicio de microblogging Twitter, reactivado hace apenas unas horas, por medio de la cual los ciberactivistas están llamando a continuar con las protestas contra el régimen. El Baradai, que no había publicado nada desde el pasado 24 de enero en su cuenta, ha vuelto a tuitear hace 10 horas. Las reacciones entre sus seguidores han sido diversas; mientras unos le pedían que volviera para liderarles, otros eran mucho más críticos y le invitaban a que regresara a Austria o le preguntaban dónde se había metido.

Reacción policial violenta

El malestar por la pobreza, el alto desempleo, la corrupción y la represión, sumado a la revuelta de Túnez, es el cóctel que está alimentando las protestas. Las autoinmolaciones, a imitación de la que acabó con el régimen tunecino, han desatado una incontenible ola de manifestaciones. "El pueblo egipcio está asfixiado", afirmaban los manifestantes. El Ministerio del Interior solo ha sido capaz de plantear como respuesta una fuerte represión policial. El gabinete publicó la mañana del miércoles un comunicado en el que asegura que no permitirá nuevos incidentes violentos. Según fuentes ministeriales, las fuerzas de seguridad egipcias han detenido al menos a 500 manifestantes. Uno de ellos es Mark Gamal, un ciudadano egipcio casado con una española que se encuentra en paradero desconocido desde la noche del martes. También cayó por su propio peso el intento del Gobierno de desautorizar la revuelta argumentando que los islamistas Hermanos Musulmanes estaban comandándola. Estos, al igual que el resto de dirigentes políticos, han quedado en un segundo plano ante la fuerza de los egipcios de a pie, que están siguiendo a los jóvenes que abanderan el cambio. Un cambio político y ausente en consignas de corte islamista, como pretendía contaminar el régimen.

La tensión se extiende por todo el país

En Suez, cientos de manifestantes se congregaron desde primera hora del miércoles a las puertas de la morgue para exigir la entrega de uno de los tres cadáveres de los manifestantes caídos el martes. Aseguraban que había muerto tiroteado y exigían una autopsia, según Reuters. "Oh Habib, dile a tu señor que tus manos están llenas de nuestra sangre", refiriéndose al ministro del Interior, Habib al Adli.

La plaza de Tahrir en El Cairo se ha convertido en el símbolo de esta revuelta. Por eso durante todo el miércoles los ciudadanos intentaron alcanzarla sin éxito. Al anochecer, miles de personas continuaban enfrentándose a la policía, que no dudó en dispersarles con gases lacrimógenos. "¿Por qué me pegas?, estoy luchando también por tus derechos", recriminaba un joven al policía que blandía frente a él una porra. El desconcierto duró apenas lo que tardó en dar el siguiente golpe.

Las 500 detenciones oficiales se suman a las más de 200 registradas por la Red Árabe para la información de derechos humanos (ANHRI) el martes pasado. El director de ANHRI, el abogado Gamal Eid, explicó que la mayoría fueron detenidos durante la noche en los enfrentamientos que se produjeron en la citada plaza y en persecuciones por todo el centro de la ciudad. "Muchos de ellos han sido golpeados y torturados. Y a algunos heridos los secuestraron en los hospitales y se los llevaron a dos campos de detención en las afueras de la ciudad", detalla Eid. Varias organizaciones internacionales de derechos humanos han denunciado que en las comisarías y cárceles egipcias se practica la tortura de forma sistemática. "Hemos hecho saber al fiscal general que todas las detenciones son ilegales porque se han realizado en una manifestación legal y en contra de los derechos. Esto es un crimen", concluye el abogado.

Todos somos Jaled Said

La revuelta egipcia, al igual que la tunecina, está teniendo un nombre propio que ha encabezado las convocatorias a manifestarse en las calles. Jaled Said perdió la vida el pasado verano en Alejandría. Su familia, respaldada por organismos internacionales y apoyada en testigos oculares, denunció que los policías arrestaron a Said en un cibercafé, lo arrastraron y lo golpearon en la entrada de un edificio cercano hasta la muerte. Su caso convulsionó a la sociedad egipcia, que se echó a la calle en protestas multitudinarias que reunieron a más de 3.000 personas en Alejandría y han sido el germen de parte de lo que está ocurriendo ahora en Egipto.

"Nos hizo despertar", señala Mohamed, un estudiante de Medicina que participó en aquellas manifestaciones. "Meses después de aquellas protestas un amigo me mandó desde Londres una foto de un tipo que lucía en una manifestación una camiseta con la cara de Jaled Said", explica. "Me pareció que lo que estamos haciendo empieza a tener sentido y que en Europa empiezan a oírse nuestras quejas".

Las fotos del cuerpo y el rostro desfigurado de Said (dientes rotos, mandíbula torcida, cara hinchada) corrían como la pólvora por la red social Facebook. Pronto la protesta cuajó en una página llamada We are all Khaled Said (Todos somos Jaled Said). Mohamed es uno de los casi 400.000 miembros que tiene la página. El muro de Facebook pasó en pocos meses de denunciar la tortura a extender sus críticas al régimen de Mubarak. Su creador, un anónimo individuo que prefiere trabajar en la sombra, asegura que se siente "orgulloso, enfadado, triste y esperanzado", respecto a todo el movimiento que han logrado generar con otros jóvenes egipcios. No solo eso, sino que han cobrado tanta fuerza que la página fue censurada y reabrió poco después en inglés y en árabe con una nueva versión web.

La pasada semana crearon un grupo para animar a la revuelta del martes y en poco tiempo superaron las 60.000 adhesiones. En opinión de su administrador no fue más que el principio: "El viernes volveremos a vivir otro día de la ira".

Levantamiento en Egipto:

¡la revolución se está extendiendo! espaciador.gif x Alan Woods    ::    Más articulos de esta autora/or: Más artículos espaciador.gif Seis muertos :: El martes Egipto fue sacudido por una ola de manifestaciones en todo el país exigiendo el fin del régimen de Mubarak espaciador.gifgris_celeste_20.gif

Que ha oprimido al pueblo de esta nación orgullosa durante casi 30 años. Este ha sido el mayor movimiento de protesta en Egipto que se ha visto en décadas. En El Cairo y muchas otras ciudades manifestantes anti-gubernamentales se lanzaron a la calle y lucharon con la policía.

Después del derrocamiento del hombre fuerte de Túnez, Zine El Abidine Ben Ali, el 14 de enero, los observadores se preguntaban en voz alta si los dramáticos acontecimientos en la nación del norte de África podrían provocar insurrecciones en otros regímenes árabes, aparentemente afianzados. ¡Ahora tienen su respuesta! Las llamas revolucionarias que han barrido el mundo árabe desde Túnez han llegado a Egipto.

Los primeros indicios de las repercusiones del levantamiento de Túnez en la conciencia popular surgieron la semana pasada en Egipto, cuando varias personas se prendieron fuego o intentaron hacerlo delante del Parlamento y de la oficina del primer ministro. Sus acciones trataban de imitar el ejemplo del joven vendedor de verduras tunecino cuya auto-inmolación contribuyó a desencadenar las protestas que obligaron al autoritario presidente de Túnez a huir del país.

Al igual que en Túnez, las manifestaciones en Egipto llegaron en un contexto de creciente ira por la pobreza generalizada y el desempleo. Casi la mitad de los 80 millones que componen la población egipcia vive por debajo o justo por encima del umbral de la pobreza que las Naciones Unidas han fijado en 2 dólares al día. La mala calidad de la educación y de la sanidad, junto al elevado desempleo, han dejado a un gran número de egipcios privados de sus necesidades básicas.

Pero el descontento económico es sólo una parte de un descontento político más amplio. Hay una rabia profunda por las injusticias, las desigualdades y la corrupción del régimen de Mubarak. La pregunta que surge es cuánto tiempo el anciano dictador se aferrará al poder. Nadie sabe si Mubarak volverá a presentarse en las elecciones presidenciales a finales de este año o si pondrá a su hijo en su lugar. Pero el pueblo de Egipto no aceptará nada que no represente un cambio fundamental.

El gobierno trató de restar importancia a los intentos de auto-inmolación, con el primer ministro, Ahmed Nazif, diciendo el lunes a los periodistas que los que cometieron este acto fueron inducidos por "cuestiones personales". Pero nadie lo creyó. Al igual que en Túnez, las convocatorias de manifestaciones se hicieron en Facebook y Twitter, con 90.000 personas diciendo que asistirían. Por todas partes Túnez estaba en boca de todos. "Queremos ver un cambio igual que en Túnez", dijo Lamia Rayan, de 24 años, uno de los manifestantes.

La convocatoria de protestas fue iniciada por la página de Facebook “El Mártir”, creada en nombre de un joven egipcio, Khaled Said, quien fue matado a golpes por la policía en la ciudad portuaria mediterránea de Alejandría el año pasado. Su caso se ha convertido en una bandera de combate para la oposición. Dos policías están siendo juzgados en relación con su muerte. Sin embargo, por una de esas extrañas ironías con la que la historia es tan rica, las protestas coincidieron con un día de fiesta nacional en honor de la odiada policía del país.

Hoy hubo escenas sorprendentes en El Cairo, cuando miles y miles salieron a las calles marchando con aparente libertad en tres grandes manifestaciones en diferentes partes de la capital egipcia. Las cosas empezaron pacíficamente, con la policía mostrando una moderación inusual. A la ruidosa multitud se le unieron coches que hacían sonar sus bocinas. La gente gritaba: "¡Viva Túnez Libre!" y agitaban banderas tunecinas y egipcias, mientras la policía inicialmente se posicionó en la periferia de la multitud. La policía antidisturbios en un principio parecía insegura de qué hacer, ya que cada una de las marchas rompió los cordones policiales.

Un testigo presencial escribió las siguientes líneas:

"Yo estoy frente a las oficinas de los periódicos del gobierno, donde cientos están gritando 'Mubarak, tu avión está esperándote' y haciendo llamados a los transeúntes a unirse a ellos, muchos de los cuales están aceptando la oferta".

"Ahmed Ashraf, un analista del sector bancario de 26 años de edad, me dijo que era su primera protesta y que había sido inspirado por los acontecimientos en Túnez. 'Nosotros somos los que controlamos las calles hoy en día, no el régimen', dijo. '¡Me siento tan libre! Las cosas no pueden permanecer igual después de esto'".

Si la policía parecía no tener idea de qué hacer, en el otro lado también parecía que había poca coordinación entre los líderes de la protesta sobre qué hacer a continuación. Se parecía al comienzo de un combate de lucha libre, con cada uno de los dos contendientes circulando con cautela, mirando a su oponente y tratando de adivinar el siguiente movimiento. No tuvieron que esperar mucho tiempo.

En el pasado, las manifestaciones fueron violentamente dispersadas. Ahora, sin embargo, la policía había recibido claramente órdenes del gobierno para evitar cualquier enfrentamiento que pudiera provocar una revuelta de masas al estilo de Túnez. Pero esas cosas tienen una vida y unas leyes propias. A medida que el número de manifestantes siguió aumentando y llenando Tahrir, la plaza principal de El Cairo, las fuerzas de seguridad se pusieron nerviosas. De repente, cambiaron de táctica y la protesta se tornó violenta cuando la policía atacó a los manifestantes con cañones de agua, porras y gas lacrimógeno.

Nubes acres llenaron las calles de El Cairo. En el pasado, la gente hubiera huido de la temida policía, presa del pánico. Pero esta vez las cosas eran diferentes. La gente no retrocedió y se defendió. Manifestantes desafiantes se enfrentaron con la policía antidisturbios en el centro de El Cairo. Tiraron piedras y algunos incluso se subieron encima de un camión policial blindado.

El Washington Post describió así la escena:

"Los manifestantes atacaron el camión policial con cañones de agua, abriendo la puerta del conductor y ordenando al hombre que saliera del vehículo. Algunos lanzaron piedras y arrastraron barricadas de metal. La policía respondió golpeando a los manifestantes con porras cuando trataron de romper los cordones para unirse a los manifestantes del centro principal".

"Al norte, en la ciudad portuaria mediterránea de Alejandría, miles de manifestantes también marcharon en lo que se denominó un 'Día de Ira' contra el Sr. Mubarak, y llamaron a poner fin a la pobreza extrema del país".

"[...] Los manifestantes en El Cairo cantaron el himno nacional y portaban pancartas denunciando a Mubarak y el fraude generalizado en las elecciones del país. Los organizadores dijeron que las protestas fueron un 'día de revolución contra la tortura, la pobreza, la corrupción y el desempleo'".

"Algunas madres llevando a sus bebés marcharon y gritaron '¡Revolución hasta la Victoria!', mientras que hombres jóvenes estacionaron sus autos en la calle principal y ondeaban carteles que decían '¡Fuera!', inspirados por las protestas de Túnez de '¡DEGAGE!' esta semana. También se veía a hombres escribiendo un graffiti que decía "¡Abajo Hosni Mubarak!". (Washington Post)

El régimen se encuentra en un estado de pánico. Testigos oculares informan que Internet, Twitter y las llamadas telefónicas fueron bloqueados en todo Egipto, pero que ahora están volviendo de forma intermitente. Los últimos informes muestran que la insurrección continúa y avanza a niveles superiores. Un informe de un testigo declara:

"Según llega la oscuridad, los miles que han ocupado la plaza central de El Cairo están yendo hacia el edificio del Parlamento, lo cual ha provocado batallas con la policía armada. El aire se llena de gases lacrimógenos y algunos jóvenes están lanzando piedras a las líneas policiales; muchas de las rocas están siendo devueltas por los oficiales de seguridad".

"Hace unos momentos una carga enorme de manifestantes hizo correr a la policía antidisturbios, pero ahora se han reagrupado y están lanzando nuevos ataques a los manifestantes, que ahora mismo están recogiendo las barricadas metálicas instaladas por la policía y las están utilizando para montar barricadas ellos mismos. Grandes explosiones sacuden la plaza, aunque no está claro de dónde vienen".

Se están extendiendo informes de que manifestantes están atacando el edificio del consejo de ministros, mientras que varios miles se dice que están marchando hacia el Palacio Presidencial de Mubarak, en Heliópolis. En Dar El Salaam, un barrio densamente poblado en el sur de El Cairo, los manifestantes afirman que han tomado la comisaría de policía.

"Hay un sentimiento de intensa emoción aquí en las calles de Shubra, al norte de El Cairo, con la policía retrocediendo y permitiendo pasar a los manifestantes, pero algunas de las fuerzas de seguridad portan chalecos a prueba de balas, y algunos temen que esta es la calma antes de la tormenta".

"Una ex presentadora de noticias de televisión me dijo que no había visto nada como esto desde 1977, cuando un levantamiento sobre los precios del pan casi derribó al gobierno del Presidente Sadat. Sin embargo, las manifestaciones siguen cortadas las unas de las otras, y todavía es demasiado pronto para decir cómo va a terminar esto".

Es cierto que nadie sabe cómo acabará esto. Pero una cosa es cierta. Egipto nunca será igual otra vez. El genio ha salido de la botella y no puede ser metido dentro otra vez. Las masas han podido catar la libertad y han sentido su poder colectivo en las calles. Si poseyeran una organización y una dirección que fueran adecuadas para la tarea, podrían pasar a tomar el poder. Pero en ausencia de la dirección y de unas perspectivas y un plan claros, la situación puede desarrollarse de diferentes maneras.

Mientras escribo estas líneas, el destino de la rebelión está en juego. El régimen se encuentra ahora en un terreno muy inestable. La vacilación mostrada por la policía al inicio de la protesta demuestra que no están seguros de usar el aparato de represión para sofocar el movimiento. Habrá divisiones en el régimen entre los que quieren reprimir y los que quieren hacer concesiones para ganar tiempo.

¿Puede el régimen ahogar en sangre la insurrección? Tal resultado no es imposible, pero sería una victoria comprada a un precio muy alto. El odio y el resentimiento hacia el régimen serían duraderos. Envenenaría la vida política del país y descartaría cualquier tipo de solución de compromiso. Mubarak es un hombre viejo y no puede durar mucho tiempo. Su hijo, que él espera que lo sustituya, estará totalmente deslegitimado. La economía se hundirá aún más, agravando el problema del desempleo y la pobreza. Le seguirán nuevas explosiones.

Sin embargo, esa no parece la variante más probable. El movimiento de masas está cobrando fuerza de hora en hora. En Alejandría hay informes de ancianas arrojando ollas y sartenes a la policía desde los balcones de sus casas. La clave de la situación es el poderoso proletariado egipcio, que ha organizado huelga tras huelga en los últimos años. Ahora los trabajadores están en las calles. En Mahala, escenario de grandes huelgas obreras textiles, hay noticias de 20.000 en las calles. La comisaría de policía está desbordada.

El pueblo revolucionario está ocupando las plazas centrales y se niega a irse. Cada pulgada ha sido conquistada por las masas y no tienen la intención de entregar a nadie lo que han conquistado. Enfrentados a un movimiento de masas de tal escala, las fuerzas de represión estatal, que antes parecían tan formidables, de repente se vuelven vulnerables. En muchos lugares, la policía ha sido simplemente desbordada por las enormes cantidades de gente

TRIBUNA: JAVIER VALENZUELA

Hartos del Faraón

JAVIER VALENZUELA -El Pais, Madrid - 26/01/2011

En 2003 los egipcios, como la mayoría de sus hermanos árabes, fueron unánimes: rechazaron la pretensión de Bush de "llevar la democracia" a Irak a lomos de bombarderos, misiles y carros de combate. Lo dijo, por la cuenta que le traía, el autócrata Mubarak. Lo dijeron, considerándolo como una ingerencia de los cruzados judeo-cristianos en los asuntos de la umma, los islamistas más o menos moderados de los Hermanos Musulmanes. Y lo dijeron alto y claro reformistas y demócratas como el escritor Naguib Mahfouz, el cineasta Youssef Chahine y el sociólogo Diaa Rachwan.

A estos últimos, como es habitual, se les prestó escasa atención en Estados Unidos y Europa. Y sin embargo, lo que declaraban era muy interesante: imponer la democracia en el mundo árabe por la fuerza de las armas occidentales era una colosal chaladura; esta vía, amén de inmoral, era contraproducente, sólo podía contribuir a dar argumentos y reclutas a los islamistas y hasta a los yihadistas. Las libertades sólo llegarían a los países árabes por movimientos nacidos en su interior, aunque, eso sí, los occidentales, podían ayudar, y mucho, de dos maneras: apretando las clavijas a los regímenes autocráticos y expresando de modo ostensible su compromiso con los demócratas marroquíes, argelinos, tunecinos, egipcios, sirios, jordanos, etc.

Pues bien, ayer, martes, miles de valientes egipcios ocuparon la plaza de Al Tahrir, en el corazón de El Cairo, gritando "Libertad, libertad, libertad", exigiendo la salida de Mubarak y condenando su desvergonzada pretensión de dejarle en herencia a su hijo Gamal la presidencia de la república. Seguían el ejemplo de sus hermanos tunecinos, que acaban de derrocar al dictador Ben Alí y han abierto en su país un proceso difícil, convulso y esperanzador de transición a la democracia.

Se confirmaba así lo anunciado en la tarde del 14 de enero, la de la caída de Ben Alí: las juventudes urbanas de los países árabes del norte de África, mayoritarias demográficamente, comparten la misma sed de libertad, trabajo y dignidad, y están informadas, gracias a las televisiones por satélite (las occidentales y Al Yazira) y a Internet, de lo que ocurre en su entorno y en todo el planeta. El éxito inicial de la revolución del jazmín y la sangre de Túnez iba a despertar sus esperanzas, así que los regímenes autoritarios, en especial los de Argelia y Egipto, debían prepararse para afrontar un período de turbulencias.

En el caso argelino, el recuerdo de la atroz guerra civil que asoló el país en los noventa puede ser un freno a los movimientos contestatarios; en el egipcio, el ejemplo tunecino llueve sobre mojado: en los últimos años las protestas juveniles, democráticas y sindicales han ido aflorando de modo persistente pese a la ferocidad de la represión.

Ayuda a entenderlo El edificio Yacobian. La novela de Alaa Al Aswany que dio origen a la película homónima, es un excelente retrato de El Cairo contemporáneo, una ciudad ruidosa, contaminada y superpoblada, cuya gente lucha a diario por un plato de habas sin perder el humor. Sus gobernantes no les ofrecen a los cairotas los niveles más elementales de libertad y trabajo, pero sí un trato burocrático y humillante y un ejemplo bochornoso de corrupción. Tres datos básicos dan la medidade lo que estamos hablando: Egipto, con 81 millones de habitantes, es el país más poblado del mundo árabe; la media de edad de sus habitantes es de 24 años, y su renta per capita es de 6.000 dólares anuales, cinco veces inferior a la española. Un polvorín.

Pero los demócratas egipcios lo tienen aún más difícil que los tunecinos. Si el apoyo occidental a la revolución del jazmín y la sangre ha sido escaso o nulo, lo será aún menos a las protestas democráticas del valle del Nilo. Para Estados Unidos, es crucial disponer ahí de un régimen policial sólido que garantice la seguridad de Israel, y por eso le regala anualmente miles de millones de dólares desde la firma de los acuerdos de paz de Camp David, en 1978. Y al establishment europeo le paraliza el miedo a que la caída de Mubarak supongala llegada al poder de los Hermanos Musulmanes. Europa sigue actuando en base a la errónea idea de que la autocracia es la única alternativa posible a la teocracia en el norte de África.

Hay, no obstante, algún elemento esperanzador. En la noche del martes al miércoles, con la policía aún dispersando a los manifestantes cairotas, Obama, en su discurso del Estado de la Unión, dijo algo que le honra a propósito de la revolución tunecina: "El deseo del pueblo ha demostrado ser más fuerte que el puño del dictador". Y añadió: "Permítanme decirlo con claridad: Estados Unidos apoya al pueblo de Túnez y las legítimas aspiraciones democráticas de todos los pueblos". Va mucho más lejos que los líderes europeos.

Se habla de la influencia de Twiter y Facebook en las protestas democráticas norteafricanas. Y es cierto que esas redes sociales están desempeñando un importante papel a la hora de transmitir informaciones y convocatorias, aunque, a la hora de la verdad, la protesta siga haciéndose a la vieja usanza: en la calle, enfrentándose a la policía y pagando un elevado precio de sangre.

No se habla tanto, en cambio, de la influencia de Obama y su discurso de El Cairo de junio de 2009. Es probable que algún día se subraye que, al proclamar el fin de la visión de Bush del choque de civilizaciones entre el islam y Occidente, al expresar un profundo respeto por los árabes y musulmanes y al manifestar que el principio fundamental de la revolución americana, la igualdad de todos los seres humanos en su aspiración a la libertad, la justicia y la búsqueda de la felicidad, también es de aplicación a la umma, Obama estuviera contribuyendo a un cambio histórico.

En 1981 un oficial islamista egipcio llamado Al Islambuli asesinó al rais Sadat durante un desfile militar. "He matado al Faraón", proclamó al ser detenido. Dos años antes la revolución jomeinista había triunfado en Irán. Fueron dos acontecimientos que marcaron el comienzo del ascenso del islamismo político en el mundo árabe y musulmán. Hoy, sin embargo, podemos formular razonablemente la pregunta que se hace el especialista Olivier Roy en un reciente artículo sobre Túnez: "¿Dónde han ido a parar todos los islamistas?". Siguen ahí, sin duda, pero es posible que la marea teocrática iniciada hace más de tres décadas esté comenzando a recular.

Lo seguro, en todo caso, es que los demócratas egipcios están hartos del actual Faraón.

 

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LA momia 01/30/2011 00:54



como me quema la policia y militaares ..en estos casos vemos para que estan.no para defender leyes ni el territorio ..solo para mantener el sistema funcionando para los corruptos y transas del
imperio...que se levante el faraonnn a dar piedra ahi tambien vamo carajoooooo!!