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El polvorín

Nicaragua es víctima histórica de agresiones yanquis

12 Febrero 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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Febrero del 2012

COMITÉ INDEPENDENCIA Y SOBERANÍA PARA AMÉRICA LATINA (CISPAL)

 

A pesar de las agresiones imperiales y sus permanentes campañas difamatorias, el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, asumió su segundo mandato el 10 de enero de 2012, en una celebración nacional con la que entregó la banda presidencial al pueblo de Nicaragua. La ceremonia contó con la presencia de Jefes de Estado y de Gobierno de países amigos. En su segundo periodo consecutivo, por decisión soberana del pueblo, Ortega continuará al frente de la institucionalidad nicaragüense con el declarado propósito de continuar desarrollando los programas sociales, económicos, culturales que han venido representando un avance positivo en la lucha contra la pobreza.

Daniel Ortega por sobre sus enemigos políticos, opositores y por sobre la injerencia estadounidense, ha logrado imponer un modelo político “de alianza y consenso” con los diferentes sectores de la sociedad a la que garantiza “tranquilidad, seguridad, gobernabilidad y el éxito de los programas” de apoyo a la producción, empresarios e inversionistas.

Ortega busca el bien común y la seguridad ciudadana con la decisión de seguir por las sendas de cambio en un ambiente paz, armonía y defensa de los intereses del pueblo, de la soberanía e independencia de la Patria de Sandino.

Hasta estos días y con seguridad así será en el futuro, Nicaragua ha sido víctima histórica de todo tipo de agresiones yanquis: Invasión filibustera, agresiones armadas, intentos anexionistas, formación de gobiernos oligárquico-feudales, patrocinio de las dictaduras de la dinastía Somocista, crímenes de lesa humanidad contra el pueblo nicaragüense de la Revolución Sandinista y su Gobierno con organización, financiamiento, entrenamiento y equipamiento de los ejércitos mercenarios de los “contras”, minado de puertos, actos de terrorismo contra escuelas, colegios, universidades, cooperativas agrícolas, edificios públicos incendiados y todo tipo de sabotajes ha cometido Estados Unidos contra Nicaragua que, hasta 1838, formó parte de las Provincias Unidas de Centroamérica.

En la convulsionada historia del siglo XIX, Nicaragua fue una sucesión de rivalidades y conflictos entre liberales y conservadores y de las injerencias extranjeras, incluso de Europa, que querían construir un canal interoceánico. En 1848 los ingleses se apoderaron de la ciudad de San Juan del Norte, en la costa atlántica con el fin de controlar la salida al Caribe del río San Juan y ejercer un protectorado sobre la Costa de los Miskitos.

Con el pretexto de la “fiebre del oro”, los estadounidenses se lanzaron a California y escogieron la ruta que empezaba en Nueva York, llegaba hasta San Juan del Norte en Nicaragua, cruzaba el Río San Juan, atravesaba el lago de Nicaragua y el istmo por San Jorge y se embarcaban hasta San Francisco. Otros viajeros hacían la ruta por un ferrocarril que atravesaba Panamá. La afluencia de viajeros originó la fundación de la llamada Compañía del Tránsito, propiedad del magnate estadounidense, Cornelius Vanderbilt.

Las ambiciones de Vanderbilt unidas a unos aventureros sin escrúpulos “propiciaron la invasión filibustera de Nicaragua. En 1855 un aventurero llamado William Walker fue llamado por los liberales de León para participar en su guerra contra los conservadores. Walker llegó a Nicaragua con 56 mercenarios (conocidos como "filibusteros") y al poco tiempo se había apoderado del país y se había hecho nombrar presidente. En el transcurso de la guerra, Granada fue arrasada, se instituyó la esclavitud (con la idea de incorporar Nicaragua a los Estados Unidos como un Estado esclavista más) y se declaró el inglés como idioma oficial de Nicaragua. Al llamado de Walker acudieron muchos aventureros y mercenarios, engañados por la perspectiva de un enriquecimiento rápido”.

Los pueblos no soportan por mucho tiempo que mancillen el suelo y el honor de sus patrias y, pronto las naciones centroamericanas se unieron para, en 1857, derrocar y expulsar a Walker. El filibustero amante de riquezas y poder intentó invadirlas, pero la expedición de Walker en 1860 fracasó y fue ajusticiado por los hondureños. Por su parte, los ingleses instituyeron un auténtico protectorado en la costa del Pacífico e incluso se llegó a proclamar un "rey Miskito" que gobernaba desde Bluefields. El presidente liberal, José Santos Zelaya, llegó al poder en 1893, recuperó la costa del Pacífico para el país y depuso al llamado "rey Miskito". Sin embargo, pronto chocó con los intereses norteamericanos que organizaron en 1909 una trama para derrocarlo y expulsarlo del país.

Los marines norteamericanos invadieron Nicaragua y en los años siguientes la política nicaragüense fue dirigida completamente por el "gran hermano del Norte". Estos marines permanecieron en Nicaragua hasta 1925, pero tras su marcha, de nuevo volvieron los conflictos y los marines regresaron en 1927.

Hasta que llegó el General de los hombres libres César Augusto Sandino que se negó a participar en el reparto de prebendas concedidas a los jefes rebeldes por el llamado "pacto del Espino Negro". Augusto César Sandino, inició así una cruenta lucha contra las tropas norteamericanas de ocupación. “Sandino era un obrero que había estado trabajando en las plantaciones de banano y caña de azúcar de Honduras y Guatemala y en las empresas petrolíferas de México. Con algunos ahorros producto de su trabajo volvió a Nicaragua y compró armas para intervenir en el conflicto interno entre liberales y conservadores. Sandino no aceptó nunca el "pacto del Espino Negro" y mantuvo una lucha sin cuartel para liberar Nicaragua de los marines norteamericanos. Su "pequeño ejército loco" mantuvo en jaque durante varios años a las tropas americanas y finalmente fue necesario que éstas se retiraran y dejaran en su lugar a un cuerpo recién formado (la Guardia Nacional) para que se pudiese llegar a un acuerdo. Anastasio Somoza García, jefe de la Guardia Nacional urdió en 1934 un complot para asesinar a Sandino y hacerse con el poder. En 1936 derrocó al presidente Sacasa y se proclamó presidente tras unas elecciones llenas de irregularidades celebradas en 1937.

Así comenzaba un largo periodo en la historia de Nicaragua en el cual la familia Somoza se convertiría en la dinastía que explotó y gobernó el país casi sin ningún escrúpulo. A partir de 1937, Anastasio Somoza dirigió el país con mano de hierro, reformó la Constitución y se alió con los Estados Unidos, país que apoyó su régimen dictatorial. Somoza acumuló tierras y riquezas y se hizo dueño de algunas de las empresas más productivas del país. Se atribuye una frase a Somoza cuando fue preguntado acerca de sus muchas fincas y posesiones: "que yo sepa sólo tengo una finca y se llama Nicaragua", dijo. Otra frase célebre del presidente Roosevelt sobre Somoza es "Será un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta".

“Somoza murió por efecto de los disparos de Rigoberto López Pérez, un poeta leonés, que se infiltró en septiembre de 1956 en un fiesta en su honor. En este atentado murió el propio Rigoberto López. El suceso originó una oleada de represión sin precedentes y muchos opositores fueron detenidos y torturados.

El hijo de Anastasio Somoza García ("Tacho"), Luis Somoza Debayle, se hizo cargo del poder gracias al control que la familia tenía sobre la Guardia Nacional, único cuerpo armado del país. A la muerte de Luis Somoza en 1967 le sucedió su hermano Anastasio Somoza Debayle ("Tachito"), tras un breve período con algún presidente títere. Anastasio Somoza Debayle gobernó el país hasta que fue derrocado en 1979. La acumulación de riquezas por parte de la familia continuó sin ningún escrúpulo. Cuando en diciembre de 1972 se produjo el terrible terremoto que destruyó Managua, una parte importante de la ayuda internacional fue desviada a los almacenes de la familia y vendida. “En 1962 Carlos Fonseca, Tomás Borge y Silvio Mayorga fundaron el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), una organización armada que pretendía acabar con la dictadura de la familia Somoza. Los inicios de la lucha del Frente Sandinista estuvieron plagados de dificultades, pero poco a poco fue logrando consolidarse, sobre todo entre jóvenes estudiantes de la Universidad y obreros.

La oposición a los Somoza fue creciendo en los años 70 y las acciones de los sandinistas cada vez se hicieron más audaces. Así, por ejemplo, en 1974 una fuerza sandinista tomó como rehenes a importantes funcionarios del régimen que se habían dado cita en la casa de José María Castillo, un hombre de negocios amigo de Anastasio Somoza. Los sandinistas consiguieron en aquella ocasión que fuesen liberados numerosos prisioneros políticos, a la vez que su causa era difundida por todo el mundo.

En 1976, el fundador del FSLN, Carlos Fonseca murió en un combate con la Guardia Nacional. En 1978 una fuerza sandinista ocupó el Palacio Nacional de Managua (sede del Congreso somocista) y consiguió la liberación de presos políticos. La situación se hizo cada vez más tensa y estalló una insurrección popular que, finalmente, fue aplastada. El triunfo sandinista

Fue en junio de 1979 cuando el FSLN lanzó la ofensiva final. De nuevo estalló la insurrección en toda Nicaragua y de nuevo fue reprimida por las tropas de la Guardia Nacional que no dudaron en bombardear a la población civil y en asesinar a cualquier sospechoso de apoyar a los sandinistas. Tras varias semanas de intensos combates que causaron numerosas víctimas, Somoza fue derrocado y huyó al extranjero. El 19 de julio de 1979 los sandinistas celebraron, por fin, el triunfo de su revolución.

Con el triunfo de la revolución comenzaba un nuevo período lleno de ilusión pero también de dificultades. El país había quedado destrozado por la guerra, las víctimas habían sido muy numerosas y los Estados Unidos mostraban una actitud recelosa ante las nuevas autoridades nicaragüenses.

Se formó una junta de 5 miembros para administrar el país y Daniel Ortega, un comandante sandinista, fue nombrado coordinador. Se anuló la Constitución somocista y se inició la obra de reconstrucción del país. Se llevó a cabo una intensa campaña de alfabetización, se nacionalizaron las tierras y propiedades de la familia Somoza y de sus más importantes colaboradores, aunque se respetaron otras propiedades y empresas. Se dieron los primeros pasos para mejorar la atención sanitaria y para llevar a cabo una reforma agraria. El proyecto sandinista no pasaba por el reparto indiscriminado de tierras a los campesinos, sino por el agrupamiento de éstos en cooperativas de trabajadores. Ello provocó algunos roces y decepciones entre quienes habían pensado que la revolución daría paso a la propiedad de la tierra. Por otra parte, muchos nicaragüenses afines a Somoza emigraron a Miami donde constituyeron, junto con los cubanos exiliados, un poderoso grupo de influencia en la política norteamericana. Pronto empezaron los problemas. Una parte importante de la Guardia Nacional se refugió en Honduras y Costa Rica y, ayudada y financiada por Estados Unidos, inició una guerra contra el régimen sandinista. En el curso de esta guerra las atrocidades fueron enormes y los recursos dedicados a la misma cada vez eran mayores. Fue necesario instituir un servicio militar y eso causó descontento de muchas personas en Nicaragua. Las cooperativas de campesinos fueron el blanco preferido de los contrarrevolucionarios (o "contras") y los errores de los sandinistas hicieron que una parte de la población que inicialmente apoyaba al gobierno se decantase por la "contra". Una ola de solidaridad mundial fue la respuesta a la agresión. Se formaron numerosos comités de solidaridad con Nicaragua y los gobiernos europeos desarrollaron importantes proyectos de colaboración con el pequeño país que pugnaba por salir de su atraso. Muchos nicaragüenses fueron enviados a estudiar a universidades extranjeras y brigadas de cooperantes y voluntarios acudían a poner su grano de arena (y a veces a hacer su particular revolución) en el agitado contexto nicaragüense.

La guerra dificultaba las comunicaciones, consumía recursos ingentes y ocasionaba una gran escasez en el país. El gobierno de Estados Unidos fue condenado por el Tribunal Internacional de la Haya y requerido, sin éxito, para que cesase en su guerra de agresión contra Nicaragua. En 1984 los sandinistas vencieron en unas elecciones supervisadas atentamente por observadores internacionales y Daniel Ortega fue elegido presidente.

La guerra de agresión continuó y en 1985 los Estados Unidos decretaron un embargo comercial contra Nicaragua. Estalló el escándalo Irán-Contra cuando se descubrió que la CIA vendía armas a Irán (contraviniendo el bloqueo decretado por las Naciones Unidas) y con el dinero obtenido apoyaba a la "contra" nicaragüense. También se descubrió el pago de armas con cocaína y el desvío de armamento supuestamente destinado a otros países hacia la "contra" nicaragüense.

Para financiar la guerra, el gobierno sandinista recurrió a la devaluación de la moneda, lo que provocó una espiral inflacionista sin precedentes. Los precios subían día a día y la escasez aumentaba, mientras el país dedicaba, a veces, hasta la mitad de su presupuesto a la guerra. La intervención de otros países, en el marco de unos acuerdos de paz globales para la región (en aquella época había conflictos armados en Guatemala y El Salvador) se tradujo en la celebración de nuevas elecciones en 1990 que, contra todo pronóstico, fueron ganadas por una coalición derechista, la UNO (Unión Nacional Opositora) que recibió apoyo económico, logístico y técnico de Estados Unidos por intermedio de la CIA y otras agencias.

A raíz de las elecciones de abril de 1990, con el apoyo de Estados Unidos y la CIA, fue elegida presidente Violeta Barrios de Chamorro, viuda de Pedro Joaquín Chamorro, periodista y político conservador asesinado en 1978, por orden de Somoza.

Con la Chamorro regresaron los contrarrevolucionarios que se habían exiliado en Miami a los que se les devolvieron propiedades y tierras. El gobierno de Chamarro, debido a la lucha de los campesinos, no fue capaz de desalojar a muchas cooperativas de trabajadores de las tierras a las que habían accedido gracias a la revolución.

Violeta Chamorro impuso en Nicaragua el neoliberalismo y contuvo la inflación a costa de de hundir en la miseria a amplias capas de la población. En 1996, en nuevas elecciones dieron la victoria a Arnoldo Alemán (del derechista "Partido Liberal") y los sandinistas volvieron a quedar en segundo lugar. Las luchas internas por el poder dentro del sandinismo, la corrupción de algunos de sus dirigentes y la desilusión causada por ofertas revolucionarias incumplidas, cansaron a la población. Los errores de los actores revolucionarios de la victoria sandinista de 1979, terminaron por desprestigiar a esta opción política, informaba Karthik Nadar.

En 1998 el huracán Mitch asoló Honduras y Nicaragua y ocasionó numerosas víctimas. Los campesinos y personas que vivían en la pobreza fueron los más damnificados por el desastre que provocó un daño notable en las infraestructuras del país.

En este contexto histórico, un sector del campesinado nicaragüense luchaba por salir adelante desde la propiedad colectiva de sus tierras que se mantuvo como la herencia de la revolución. Amplios sectores poblacionales afectados por el huracán y su consuetudinaria pobreza intentaron salir de la miseria y la marginación para lo que crearon un proyecto de economía popular alternativa.

La lucha contra la pobreza-miseria del pueblo y los proyectos socio-económicos de la Revolución Sandinista siempre chocaron con la oposición interna de las derechas nicaragüenses y con la agresión militar, económica y política del imperio.

Refiriéndose a las continuas agresiones de Estados Unidos a Nicaragua, Jeakin Alfonso, de Comités Internacionales de Zaragoza, afirmaba: “Pero si algo no deberíamos de olvidar es como se financiaba la contrarrevolución. Esta provenía de por lo menos tres fuentes: la CIA, el tráfico de armas a Irán y el tráfico de drogas. Todo esto a pesar de las prohibiciones del Congreso de los Estados Unidos.

Sobre el Irán-Gate lo mejor es leer los testimonios de uno de sus ejecutores, el terrorista Posada Carriles quien en esos años ejercía de mercenario en El Salvador y que lo explica con lujo de detalles en "Los Caminos Del Guerrero”. “La red de abastecimiento a la Contra Abril de 1986". Textualmente dice "La carga del avión, unas 80.000 libras, había sido adquirida por el grupo del teniente coronel Oliver North, asesor del Presidente de los Estados Unidos Ronald Reagan en materia de seguridad, que habían creado una red de abastecimiento para apoyar a los Contras. Como bien se sabe, el congreso norteamericano había prohibido al gobierno que le suministrara material bélico a las fuerzas rebeldes en Nicaragua; solamente se permitía la ayuda no letal: uniformes, botas, medicinas, etc. La CIA. que estaba a cargo de este proyecto, veía con muy buenos ojos que un grupo independiente apoyara con armas y municiones a los rebeldes antisandinistas" ... "Se destapa la olla del famoso caso conocido como IRANGATE, en el que la ganancia obtenida por la venta de armas a Irán, fue utilizada para comprar y suministrar pertrechos bélicos a los Contras" ... "¿Quién podía negar que esta era una operación permitida y controlada desde Washington? analicemos: Oliver North era asesor de seguridad del presidente Reagan. Desde la Casa Blanca se establecía comunicación y se daban directrices a nuestros teléfonos. Las máquinas codificadoras y descodificadoras de conversaciones telefónicas estaban restringidas al uso del Consejo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos y en cada una de nuestras casas había una. Casi todos, por no decir todos los pilotos, habían volado para la compañía Southern Air, que nos apoyaba con sus costosos aviones L-100 y cuyo personal, pilotos, mecánicos, etc., trabajaban para nosotros; era una compañía que pertenecía a la CIA, o que hacía trabajos para ella. Todos estos elementos indicaban que era muy difícil que Reagan no estuviera al tanto de todo lo ocurrido".

El Cartel de Medellín montó una infraestructura en Yucatán para facilitar la introducción de cocaína en los EE.UU. Para esta operación, según documentos hechos públicos por el gobierno estadounidense, relacionados con el caso Irán-Contras, contó con el apoyo de la CIA. Los traficantes de droga colombianos apoyaban económicamente a la Contra a cambio de la vista gorda que hacían las autoridades de aduanas de los EEUU. Según la DEA más de 50 toneladas de cocaína fueron introducidas en Estados Unidos.

Pero algunos, ni podemos, ni queremos olvidar la agresión criminal que sufrió Nicaragua por parte del gobierno estadounidense y que causó más de 50.000 muertos, miles de lisiados de guerra y una nación en escombros. Desde la Solidaridad Internacionalista no debemos permitir que aquel crimen contra la humanidad cometido en nombre de la "democracia" imperial quede en el olvido.

La Revolución Sandinista fue un ejemplo de dignidad, de busca de la justicia social, de apuesta por una democracia plena.

La sentencia de La Haya

Las agresiones y actividades clandestinas y públicas militares y paramilitares desplegadas por Estados Unidos contra el Gobierno de Nicaragua, se constituyó en un caso planteado por Nicaragua ante la Corte Internacional de Justicia en el cual el gobierno nicaragüense acusó a Estados Unidos por violaciones al derecho internacional al apoyar a la oposición armada (los contras) en su guerra en contra del gobierno Sandinista, y por minar los puertos del país. “La Corte dictaminó en favor de Nicaragua, pero los Estados Unidos se negaron a respetar la decisión de la Corte, argumentando que ésta no tenía jurisdicción sobre el caso. Después de la decisión de la Corte, los Estados Unidos retiraron su declaración de aceptar la jurisdicción obligatoria de la Corte.

En 1989 el costo de los daños económicos causados por la guerra civil en Nicaragua se estimó en 17.000 millones de dólares, en concepto de destrucción de infraestructura (puentes, torres de transmisión de electricidad, represas, centros de salud, de educación y producción agrícola, etc.) y sus consecuencias económicas. El fallo de la Corte Internacional de Justicia no alcanzó a determinar la cuantía de la indemnización de que sería acreedora Nicaragua, dejando establecido que si las partes no alcanzaban acuerdos al respecto, la Corte misma determinaría el monto correspondiente. Las víctimas fatales de la guerra contrarrevolucionaria promovida por los Estados Unidos se estiman en más de 38.000 personas. Durante el Gobierno de Violeta Barrios de Chamorro, Nicaragua retiró sus reclamaciones ante la Corte y así perdonó la posible deuda del Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica para con el país centroamericano”.

El 27 de junio de 1986 la Corte falló que:

1. Al declarar en la controversia incoada ante la Corte, mediante la solicitud presentada por la República de Nicaragua, el día 9 de abril del año 1984, se requiere que la Corte aplique la "Reserva del Tratado Multilateral" contenida en la Declaración de Aceptación de la jurisdicción por el gobierno de los Estados Unidos de América, depositada el día 26 de agosto de 1946.

2. Rechaza la justificación de autodefensa colectiva sostenida por los Estados Unidos de América en relación con las actividades militares y paramilitares en y contra Nicaragua.

3. Los Estados Unidos de América, al entrenar, armar, equipar, financiar y abastecer a las fuerzas de la contra o de otra manera alentar, apoyar y ayudar en la ejecución de actividades militares y paramilitares en y contra Nicaragua, ha actuado, contra la República de Nicaragua, en violación de su obligación según el derecho internacional consuetudinario de no intervenir en los asuntos de otro Estado.

4. Los Estados Unidos de América, mediante ciertos ataques contra territorio nicaragüense en 1983-1984, específicamente los ataques contra Puerto Sandino el 13 de septiembre y el 14 de octubre de 1983, el ataque contra Corinto el día 10 de octubre de 1983, el ataque contra la base naval de Potosí los días 4 y 5 de enero de 1984, el ataque a San Juan del Sur el 7 de marzo de 1984; ataques contra lanchas patrulleras en Puerto Sandino los días 28 y 30 de marzo de 1984 y el ataque contra San Juan del Norte el 9 de abril de 1984; además de los actos de intervención a los que se refiere el párrafo [№ 3] que incluye el uso de la fuerza, ha actuado, contra la República de Nicaragua, en violación de su obligación según el derecho internacional consuetudinario de no usar la fuerza contra otro Estado.

5. Los Estados Unidos de América, al dirigir o autorizar sobrevuelos del territorio nicaragüense y al cometer actos imputables a los Estados Unidos a los que se refiere el párrafo [№ 4], ha actuado, contra la República de Nicaragua, en violación de su obligación según el derecho internacional consuetudinario de no violar la soberanía de otro Estado.

6. Al colocar minas en las aguas internas o territoriales de la República de Nicaragua durante los primeros meses del año 1984, los Estados Unidos de América han actuado, contra la República de Nicaragua, en violación de sus obligaciones según el derecho internacional consuetudinario de no usar la fuerza contra otro Estado, de no intervenir en sus asuntos, de no violar su soberanía y de no interrumpir el comercio marítimo pacífico.

7. Por los actos a que se refiere el párrafo [№ 6], los Estados Unidos de América han actuado, contra la República de Nicaragua, en violación de sus obligaciones de acuerdo con el artículo XIX del Tratado de Amistad, Comercio y Navegación entre los Estados Unidos de América y la República de Nicaragua, suscrito en Managua el día 21 de enero de 1956.

 

 

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