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El polvorín

Uruguay: No fue "la mano de Dios" la que benefició a los Peirano

15 Agosto 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Algo huele a podrido en Dinamarca

Por Pedro Cribari

Semanario Voces.

 

 

La historia de los Peirano y de cómo se transformaron de delincuentes de cuello blanco, estafadores en la jerga popular y también penal, en inocentes de todo delito, volvió a situar a los políticos uruguayos en un escenario del que seguramente saldrán mal parados. Algunos dirán que las visiones críticas sobre "la gauchada" al grupo delictivo que sumió al país en su peor crisis responde a concepciones facilistas de quienes no asumen riesgos, que nadie puede dar lecciones de ética a la hora de juzgar actos de gobierno y otros argumentos por el estilo. Lo único cierto e ilevantable es que fueron los parlamentarios y las máximas autoridades del Ejecutivo que abonaron el terreno para que la Justicia tuviera que anular el proceso. Hoy los Peirano no sólo están libres sino que salen fortalecidos y con la cancha libre para realizar acciones judiciales contra el Estado. Yo no sé qué pensará usted pero yo no tengo dudas que se asistió al mayor acto de subordinación del sistema político hacia un grupo económico de conducta mafiosa. En tiempos de Jorge Pacheco y Jorge Batlle se obligó a la sociedad hacerse cargo de las criminales maniobras del clan. Ahora en tiempos del progresismo se les da vía libre para continuar con sus inagotables raídes delictuales.

 

Advertencia al lector

 

El siguiente artículo no es objetivo ni puede serlo. Aquí a los Peirano se les trata como lo que son más allá de las manganetas políticas y judiciales. Son delincuentes para la sociedad y no cualesquieras, son particularmente peligrosos porque pueden hundir un país y lo demostraron, pueden condenar a la desdicha a cientos de miles de ciudadanos y lo demostraron, pueden destrozar familias, enfermar gente honesta hasta la muerte, y lo demostraron. Así que si la sociedad está reclamando mayor dureza con los delincuentes que rapiñan comercios y familias, ¿qué no pedir a esta asociación para delinquir perfectamente pergeñada para defraudar a un país entero?

Buena parte de la nota adquiere el vocabulario clásico de la crónica policial, como nunca válido para estos delincuentes de cuello blancos y manos sucias y ensangrentadas (*).

Creo no haber sido el único que le costó admitir que era cierto lo que se decía acerca de la suerte corrida por los Peirano tras una resolución judicial que declaró inexistente el delito cometido por los hermanos Dante, Jorge y José. No podía ser cierto, parecía un chiste de mal gusto, una broma pesada. La mala nueva explicaba la decisión del tribunal a partir de una derogación resuelta por el Legislativo y promulgada por el Ejecutivo por el cual tres de los integrantes de la devastadora banda de Los Peirano habían sido procesados. Busqué una confirmación rápida y en vez de consultar cualquier portal de noticias opté por recurrir al buscador Google que es más directo. Puse el nombre Peirano con la esperanza de confirmar que todo había sido una pesadilla. Pero no, ahí estaba en casi todos las referencias la confirmación de la noticia que yo me resistía a aceptar. Los Peirano no habían cometido delito alguno. Eran inocentes, nunca habían perpetrado delito alguno. Era la interpretación que los ministros del tribunal habían realizado de la ley 18.411 aprobada en noviembre de 2008. De modo explícito esta ley establecía la derogación del artículo 76 de otra norma legal (2.230), la que había elegido el juez para procesar a tres de los cuatro hermanos por sus andanzas inescrupulosas y sus maquiavélicas maniobras pergeñadas para vaciar el Banco Montevideo que sumieron al país en su peor crisis barriendo con el dinero de ahorristas y del tesoro nacional.

No había sido "la mano de Dios" sino la mano alzada del Parlamento la que casi por unanimidad había beatificado al grupo de malvivientes. Y lo había hecho prácticamente sin debate parlamentario, de modo muy presuroso, casi a tapa cerrada. Tomé el teléfono y comencé a llamar a amigos y conocidos. La perplejidad era general. Todos los diálogos terminaban en la misma encrucijada: los legisladores pecaban de ignorancia o de excesiva astucia. Cualquiera de las alternativas no justificaba el acto político-jurídico que entrará en la historia como la Ley Peirano.

 

Hipótesis 1: El error involuntario

 

La derogación de una ley o de un inciso legal no es cuestión que se decide de la noche a la mañana. Va y viene del Ejecutivo al legislativo, hay trabajo en comisión, pasa de una cámara a otra, sesionan los plenarios, se consultan asesores, especialistas, etc. Es decir que el argumento del desconocimiento de quienes se verían favorecidos por la acción parlamentaria no es de recibo. Son 31 senadores y 99 diputados, es el Ministerio de Economía y la secretaría de Presidencia de la República que estudiaron e impulsaron la nueva norma. Sumemos asesores, representantes de distintas corporaciones y debe concluirse que es impensable que el acontecimiento delictivo más trascendente de la última década fuera desconocido en este ámbito, el más informado y calificado para la cosa pública.

Más, la entonces senadora del Frente Amplio Margarita Percovich, que presidió la comisión que preparó la ley 18.411 sobre concursos judiciales, en las últimas horas comienza a sentirse "engañada" e "indignada" al trascender de que había habido en Diputados consultas al Ejecutivo, en la persona del abogado Gonzalo Fernández, uno de los más expertos penalistas del país, entonces secretario de Presidencia de la República, sobre posibles efectos inconvenientes de la derogación del artículo 76, las que fueron evacuadas eliminando toda probable derivación negativa.

Es decir que esta primera hipótesis no puede dar respuesta a tamaña perversión institucional en beneficio de un grupo que a la vista de cualquier ciudadano del país, la región o el mundo, desarrolló una actividad criminal que perjudicó a miles de confiados ahorristas pero que sacudió a la vez los cimientos de la economía y finanzas del país. Las maniobras del grupo Peirano y, es bueno no olvidar, del grupo Rhom, que no fueron frenadas o impedidas por las autoridades bancocentralistas de la época (la crisis estalla en 2002) introdujeron al país en la crisis más grave de su historia institucional: parálisis productiva, desempleo en picos históricos, emigración masiva de jóvenes, bancarrota de pequeños y medianos empresarios y comerciantes, profundización de la fractura social a niveles nunca antes vistos.

¿Cómo alguien puede creer que el tema Peirano no estuvo presente cuando de derogar el delito que los procesó se trataba?

Ahora resulta que no cometieron delito, con lo cual se le abre al grupo Peirano posibilidades inmejorables para resarcirse del daño sufrido (acción civil contra el Estado) y para continuar su accionar de banqueros iniciado por su familia en la década del '60 y que protagonizó su primera diabólica aventura en 1971 cuando otros Peirano vaciaron y llevaron a la quiebra al Banco Mercantil.

Transcurridos varios días de conocido el fallo del Tribunal de Apelaciones que quitó toda mancha a los Peirano, en base a la resolución parlamentaria de dos años atrás, la mayoría de los legisladores le saca el bulto a los medios para dar una explicación razonable sobre qué les indujo a aprobar este acto político-legal que pasará a la historia como "el salvataje a los Peirano" que frenteamplistas, blancos y colorados votaron entre gallos y mediasnoches.

Hay que precisar que si bien la responsabilidad es compartida por todo el sistema político la mayor responsabilidad se sitúa en el partido gobernante que fue quien tomó la iniciativa y que además en el imaginario popular está en las antípodas de los intereses de sujetos de la calaña de los Peirano. Pero parece que eso se da solo en el imaginario

 

Hipótesis 2 – La viveza criolla

 

Rechazada por disparatada la hipótesis del error involuntario de 130 inocentes o distraídos legisladores y otra legión de asesores es lógico que comiencen a tomar cuerpo otras teorías que no puede decirse que se sustenten en versiones, rumores o meras especulaciones de periodistas malintencionados, sino en la estricta contundencia de los hechos. Acá no hubo distracción, pérdida repentina de memoria (los sucesos del Banco Montevideo estallaron en 2002 y los legisladores derogaron el delito solo seis años después cuando todos los uruguayos seguimos pagando los efectos de la gigantesca maniobra) u otro fenómeno extraño que explicara el inmoral beneficio otorgado por el Frente Amplio, Partido Nacional y Partido Colorado a la cofradía Peirano.

Porque, entendámonos, existió y no se activó la posibilidad del veto presidencial. No sólo esta vez no hubo veto sino que desde la propia Presidencia, más precisamente desde la secretaría ejercida por uno de los más relevantes hombres de Derecho, el doctor Gonzalo Fernández, se buscó tranquilizar a las pocas voces que osaron plantear alguna duda sobre los posibles efectos de la acción legislativa (declaraciones públicas del parlamentario blanco Álvaro Lorenzo).

Acá la palabra la tienen aquellos legisladores, aquellas autoridades del Poder Legislativo que votaron la insólita e indignante derogación y del Poder Ejecutivo que promulgó, pudiendo haber vetado, la indecente norma. Una de aquellas personas que ocupaban los sillones parlamentarios, Margarita Percovich, comenzó a hablar (ver recuadro) pero pese a su declarada indignación no deja de ser una voz solitaria en un desierto de actitudes evasivas y de caritas de "Yo no sabía".

Es legítimo entonces inclinarse a creer en la actuación maliciosa de algunos y la ignorancia e inocencia de muchos. El resultado igual no cambia: los Peirano lograron ser los banqueros preferidos del pachequismo a fines de los '60, siguieron siendo beneficiados en tiempos del auge neoliberal de blancos y colorados en los noventa y en un giro tortuoso son "salvados" por el progresismo frenteamplista.

No, definitivamente no fue "la mano de Dios" que los beatificó. Por tercera vez en la historia contemporánea el clan logró 'peiranizar' al sistema político de modo muy democrático y para nada excluyente: entre los 'peiranizados' hubo primero colorados, luego blancos y finalmente la versión posmoderna del Frente Amplio.

 

¿Qué es la ética, mamá?

 

El sistema político, el mayoritario Frente Amplio y los partidos opositores, tiene la posibilidad de demostrar que actuó en base a la inocencia y el desconocimiento de los efectos de las leyes (increíble paradoja porque si alguna razón de ser tiene el Parlamento es precisamente la de legislar).

Puede discutir de modo urgente en función de la alarma pública causada por el presunto error involuntario y volver al régimen legal anterior. Hermoso desafío que está al alcance de la mano de cualquiera de los 130 actuales legisladores, muchos de ellos protagonistas con su voto del regalo del siglo.

Cuando nuestros hijos o nietos en esas habituales sesiones de preguntas de difícil respuesta quieran saber sobre el significado de la ética, habría que simplemente acercarles lo que el Parlamento en 2008 votó y el Presidente de la República promulgó dándole fuerza de ley y reseñarles en beneficio voluntario o involuntario de quienes se legisló.

 

(*) No se disponen cifras exactas pero son numerosas las personas que se enfermaron hasta la muerte o directamente se suicidaron. La alusión a las manos ensangrentadas de los Peirano y cómplices se apoya en estos incontrastables hechos.

 

 

Recuadro 1

 

Cronología de una infamia

 

21 de Junio de 2002 – El Ministerio de Economía y el Banco Central decretan la intervención del Banco Montevideo con desplazamiento de autoridades. La medida de la autoridad financiera llegó tarde. Desde fines de 2001 y de modo sostenido durante el primer semestre de 2002 el grupo Peirano realizó el vaciamiento del banco Montevideo a través del Trade & Commerce Bank con sede en las Islas Caimán, hacia donde derivaron cerca de 300 millones de dólares. Pero además en ese lapso de seis meses intensificaron los créditos a firmas manejadas por el mismo grupo en Uruguay, Argentina, Paraguay y Brasil a través de testaferros. Los Peirano movían de un lado a otro el dinero usando la intrincada red de grandes empresas comerciales y financieras para ir borrando las huellas de la estafa.

 

8 de Agosto de 2002 – El juez penal Pablo Eguren dispuso el procesamiento con prisión de Dante, Jorge y José Peirano Basso, y del resto de los directores del Banco de Montevideo. A Dante y Jorge se les tipificó el delito de fraude, simulación y violación de normativas estatutarias además de asociación para delinquir; en tanto que José Peirano además fue procesado por insolvencia societaria fraudulenta y asociación para delinquir. Los directores del Banco de Montevideo Marcelo Guadalupe, Mario San Cristóbal y Juan Ratti fueron procesados, al igual que Dante y Jorge, por violar el artículo 76 de la Ley 2230, fraude, simulación y violación de normativas estatutarias", lo que en general se define como fraude contra sociedades anónimas.

14 de Noviembre de 2008 – El Parlamento deroga el artículo 76 de la ley 2.230 por el cual habían sido procesados los tres hermanos y otros tres directores del Banco Montevideo. Ese artículo castigaba a "los directores y administradores de sociedades anónimas que cometan fraude, simulación, infracción de estatutos o de una ley cualquiera de orden público".

29 de Julio de 2010 - El Tribunal de Apelaciones en lo Penal de 3er. Turno resolvió el pasado 29 de julio de 2010 disponer la clausura de todas las actuaciones que se venían llevando contra los hermanos Jorge, José y Dante Peirano Basso, Marcelo Guadalupe y Mario Sancristóbal (ex directivos del Banco de Montevideo). La resolución establece que el 8 de agosto de 2002 Jorge y Dante Peirano Basso fueron procesados bajo la imputación de "asociación para delinquir en concurrencia con el delito previsto en el art. 76 de la ley 2230″. Asimismo agrega que "José Peirano Basso fue procesado imputado de "un delito de asociación para delinquir en concurrencia con el delito previsto en el art. 5 de la ley 14095″ y Marcelo Guadalupe, Juan Domingo Ratti y Mario San Cristóbal fueron procesados imputados del "delito previsto en el art. 76 de la ley 2230″. Tal resolución fue confirmada en segunda instancia el 26 de marzo de 2003, de la que resulta que "el procesamiento de todos los encausados en estos autos quedó fijado en la imputación del "delito previsto en el art. 76 de la ley 2.230″. La resolución judicial continúa indicando que "por Ley 18387 se dictaron un conjunto de normas referidas a la declaración judicial del concurso y reorganización empresarial y en el contexto de dicha normativa poco después se dictó la Ley nro. 18411 que derogó el art. 76 de la ley 2230″.

 

 

 

 

Recuadro 2

 

 

Margarita Percovich sobre

el salvataje a los Peirano:

 

"Mi indignación viene porque me siento absolutamente manejada por intereses muy potentes que se mueven subrepticiamente, porque esto es así, y a algunos nos engañaron y otros lo habrán hecho conscientemente".

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"Todos sabemos que en los delitos de cuello blanco, de gente muy importante y que tiene mucha plata, siempre hay estudios de abogados también muy inteligentes, que buscan hasta el último resquicio de las leyes para poder defender a sus defendidos y tienen todo el derecho de hacerlo".

 

(Afirmaciones realizadas en el programa Primera voz, 1410 Am Libre)

 

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