Overblog
Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
El polvorín

No Todo es verso : Paco Urondo

3 Mayo 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Domingo 2 de mayo de 2010

"Empuñé un arma porque busco la palabra justa"
Paco Urondo

PACO URONDO
 

 

paco-urondo.jpg



Francisco, "Paco" Urondo era poeta, periodista, académico y militante de la organización Montoneros. Era un buscador de palabras. De aquellas que llevan consigo la verdad, la justicia, la equidad social. Desde su poesía, buscaba de manera incansable esa "palabra justa" que despespertara las conciencias de un pueblo amordazado, empobrecido y marginal.
Paco no sólo hizo eso, además tocó vidas. Las de sus compañeros que lo rescatan como a una persona sin contradicciones entre el intelectual y el militante. Un tipo extremadamente optimista y que anecdóticamente (¿No será paradójicamente?) amaba tanto la vida y por ella daría hasta su propia muerte.
A sabiendas de que su traslado a Mendoza era una sentencia mortal, Paco lo aceptó su destino. "Yo no soy de los que se van", les dijo a sus amigos y familiares cuando pergeñaban una y mil formas de escapar a la fatalidad. Pero antes de partir con la misión de reorganizar a los militantes y asumir la dirección. Francisco se despidió, como si fuera la última vez, de sus hijos Claudia y Javier, trató sin éxito de darle el apellido a su hija recién nacida, Ángela, he hizo un testamento que les dejaba como única herencia los libros que había escrito.
Al igual que Walsh, Urondo murió empuñando un arma. Ahí en la línea de fuego, en un combate en el que tenia todas las de perder. Una ciudad sin salida, una cita envenenada, la responsabilidad de luchar acompañado de su mujer y su beba de meses. Decidió resistir y eligió su final, no iba dejarse llevar para ser humillado. La pastilla de cianuro fue la escapatoria.
El día de su muerte los diarios titularon: "Delincuente subversivo fue abatido en Mendoza. Con otros extremistas Intentaba copar un destacamento policial. Abandonaron un Bebe" "Cayó Ortiz...", fue lo que le dijo Vicky Walsh a su padre. En Roma Juan Gelman se remordía de tristeza por estar tan lejos y a salvo. Francisco Urondo "El Poeta de la Revolución", a los 46 años, había muerto. Murió aquel que buscando la palabra justa encontró la pura verdad.

Para más información: www.elortiba.org/urondo.html www.hermanourondo.com.ar

Sus Obras: Historia antigua (1956), Breves (1959), Lugares (1961), Nombres (1963), Todo eso (1966), Veraneando y Sainete con variaciones (1966, teatro) Al tacto (1967), Del otro lado (1967), Adolecer (1968) Veinte años de poesía argentina (ensayo, 1968), Larga distancia (1971), Los pasos previos (novela 1972), y La patria fusilada (libro sobre la masacre de Trelew en 1973)

 

 


Paco escribió hasta el final, en medio de tareas, urgencias y peligros de la vida clandestina. Para estos pilares de la literatura nacional nunca hubo contradicciones entre la militancia por una patria justa, libre y soberana, y la condición de la escritura. Cuando en este tiempo de la despasión se recuerdan las polémicas de los años sesenta -unos pretendían hacer la Revolución en su escritura; otros, abandonar su escritura en aras de la Revolución- (....) Corregía mucho sus poemas, pero supo que el único modo verdadero que un poeta tiene de corregir su obra es corregirse a sí mismo, buscar los caminos que van del misterio de la lengua al misterio de la gente. Paco fue entendido en eso v sus poemas quedarán para siempre en el espacio enigmático del encuentro del lector con su palabra.
¿Buitres? de la derrota le han reprochado a Paco su capacidad de arriesgar la vida por un ideal. Paco no quería morir, pero no podía vivir sin oponer su belleza a la injusticia, es decir, sin respetar el oficio que más amaba. Fue -es- uno de los poetas en lengua castellana que con más valor y lucidez, y menos autocomplacencia, luchó con y contra la imposibilidad de la escritura. También luchó con y contra un sistema social encarnizado en crear sufrimiento, para que el mundo entero entrara en la historia de la alegría. Las dos luchas fueron una sola para él. Ambas lo escribieron y en ambas quedó escrito.

Juan Gelman

----------------
"El traslado de Paco a Mendoza fue un error. Cuyo era una sangría permanente desde 1975, nunca se la pudo mantener en pie. El Paco duró pocas semanas...Fue temiendo lo que sucedió, Hubo un encuentro con un vehículo enemigo, una persecución, un tiroteo de los dos coches a la par. Iban Paco, Lucía con la nena y una compañera. Tenían una metra pero estaba en el baúl. No se pudieron despegar. Finalmente Paco frenó, buscó algo en su ropa y dijo "Disparen ustedes". Luego agregó: "Me tomé la pastilla (de cianuro) y ya me siento mal". La compañera recuerda que Lucía dijo "Pero papá, por qué hiciste eso". La compañera escapó entre las balas, días después llegó herida a Buenos Aires...a Paco le pegaron dos tiros en la cabeza aunque probablemente ya estaba muerto".

 

Rodolfo Walsh, (El Porteño, abril 1986)

-----------------
La pura verdad
Si ustedes lo permiten,
prefiero seguir viviendo.
Después de todo y de pensarlo bien, no tengo
motivos para quejarme o protestar:
siempre he vivido en la gloria: nada
importante me ha faltado.
Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado
de las cosas de este mundo con inconsciencia y dolor
y miedo y apremio.
Muy de cerca he conocido la imperdonable alegría; tuve
sueños espantosos y buenos amores, ligeros y culpables.
Me averguenza verme cubierto de pretensiones; una gallina torpe,
melancólica, débil, poco interesante,
un abanico de plumas que el viento desprecia,
caminito que el tiempo ha borrado.
Los impulsos mordieron mi juventud y ahora, sin
darme cuenta, voy iniciando
una madurez equilibrada, capaz de enloquecer a
cualquiera o aburrir de golpe.
Mis errores han sido olvidados definitivamente; mi
memoria ha muerto y se queja
con otros dioses varados en el sueño y los malos sentimientos.
El perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme,
pero lo he derrotado
para siempre; sé que futuro y memoria se vengarán algun día.
Pasaré desapercibido, con falsa humildad, como la
Cenicienta, aunque algunos
me recuerden con cariño o descubran mi zapatito
y también vayan muriendo.
No descarto la posibilidad
de la fama y del dinero; las bajas pasiones y la inclemencia.
La crueldad no me asusta y siempre viví deslumbrado
por el puro alcohol, el libro bien escrito, la carne perfecta.
Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud
y en mi destino y en la buena suerte:
sé que llegaré a ver la revolución, el salto temido
y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia.
Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra;
compartir este calor, esta fatalidad que quieta no
sirve y se corrompe.
Puedo hablar y escuchar la luz
y el color de la piel amada y enemiga y cercana.
Tocar el sueño y la impureza,
nacer con cada temblor gastado en la huida
Tropiezos heridos de muerte;
esperanza y dolor y cansancio y ganas.
Estar hablando, sostener
esta victoria, este puño; saludar, despedirme
Sin jactancias puedo decir
que la vida es lo mejor que conozco.
-----------------
Como bola sin manija
puedo ir para un lado
puedo ir para otro lado
encontrar estuarios pálidos cisnes quietos
buques mansos que como a las nubes
me llevan de un lado para otro lado
puedo dar con lugares apacibles
o sombras excitantes
la primera piel de una mujer
el aroma de una mujer el sonido de una fiesta
puedo beber de cierto cuidado y enfermarme levemente
y sentir en las sábanas el olor del sol
puedo llegar a tener suerte en el juego y en la vida
puedo cambiar de vida y de nombre
puedo peinarme de otra manera
y vestir como nunca lo hice
puedo sorprender
ser irascible o piadoso
comprensivo con las mujeres
o despiadado con sus increíbles sentimientos
puedo como antaño volver a enamorarme
puedo padecer por un vago recuerdo
o tirar todo por la borda
o no soportar la memoria
-hoy te he recordado vagamente-
puedo reír y cantar
divertir a la gente
y esperar a que todos estén completamente locos
y ya no parezca tan divertido
puedo envejecer y enmudecer para siempre
y decir palabras sin mayor fundamento
puedo gozar de placeres fáciles y complicados
-eras alta antes de conocerte
y hoy no he recordado tu nombre
y pienso que otro día podré humillarlo-
puedo tener rasgos bondadosos
arranques de conmovedora caridad
puedo echarme a perder
o tener más hijos como si ofreciera
el más estupendo y bonito de los mundos posibles
puedo ambicionar una amplia fortuna
hasta puedo trabajar o pensar en el as de oro
o seducir a una adolescente frágil-como-un-pétalo-de-agosto
puedo hacer viajes exóticos morder la espesura de un follaje
jugar mi vida por unos diamantes impuros
o por lánguidos ojos saturados de sabiduría
puedo emborracharme aquí o en el extranjero
y caer exhausto en la turgencia de un muslo
o en el filo de una dudosa alcantarilla
puedo investigar o escribir luminosos párrafos
que abrirían por sí el futuro
puedo ser un intelectual responsable o desaprensivo
firmar o no firmar traicionar o jugar a la lealtad
puedo ser adorado
puedo ser odiado
tener amantes
distintas en su belleza singulares en sus caprichos
o no tener a nadie
y no guardar un solo recuerdo
puedo rechazar la ternura
o mendigarla como hace unas horas
puedo vivir alternativas viejas o recientes
fáciles y peligrosas
puedo elegir mi destino
aunque no sepa darle forma adecuada
ni por dónde empezar
puedo imaginar el tiempo que desconozco
luchar por esa o por otra dulce aspiración
puedo olvidar
-hoy no he podido recordar tu nombre-
de la memoria puedo imaginar las interminables apuestas
y sus mañas de vieja tramposa
puedo no pensar en que distribuye los signos
de ese futuro tangible y ajeno
-----------------
Amarla es difícil
Es buena, cuando duerme;
el calor de su cuerpo es un puñal de vidrio
que remonta los sueños.
Cuando calla, es buena
y su voz una premonición olvidada y peligrosa
que arruina el silencio.
Cuando grita o llora
o se lamenta o se divierte o se cansa,
nada puede contener
este dolor alegre que envenena
mis sueños y mi soledad.
Por eso es difícil pensar
en ella, en su cara bondadosa;
abandonarse; por eso
es una cobardía retenerla
y dejarla ir, una pavorosa crueldad.
A veces, cuando lo pienso,
no sé qué hacer con ella,
con este destino luminoso.
-----------------
¿SOY EL POETA DE LA REVOLUCIÓN?

¿Soy el Poeta de la Revolución
acaso, como dice
por ahí - bromeando -
un compañero de cárcel? No. El poeta
de la Revolución es el Pueblo; pero el
pueblo concreto, de persona a
persona; el Viejo Ponce que
ayer cumplió años y casi
le revienta el corazón de alegría
cuando le cantaron La Marchita
Revolucionaria del Pueblo. La cantaron
como si fuera el Happy Birthday, y se fumó
un habano legítimo, regalado
por Fidel al Chicho, y por éste a
un amigo, y del amigo a mí y de mí al Viejo
Ponce, por la Gracia Divina. Ponce,
el viejo gladiador peronista,
es el Poeta de la Revolución.

 



AGENCIA DE COMUNICACIÓN  RODOLFO WALSH

#####################=======<>=======#######################

 

Compartir este post

Comentar este post