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El polvorín

Obispos de la selva peruana advierten contra la explotación de la Amazonía

10 Febrero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

El largo conflicto que enfrenta a los pobladores de la selva, las empresas explotadoras de la Amazonía y el Poder Ejecutivo del Gobierno del Perú, ve una nueva vuelta de tuerca contra los intereses de los pobladores en la imposición por decreto, por parte del Gobierno de Alan García, de 33 proyectos cuya repercusión en este “pulmón del planeta” preocupa a la Iglesia en Perú.

            

Perú: Los obispos de la selva advierten contra la explotación de la Amazonia

El Ejecutivo impone 33 proyectos mediante decretos de urgenciade

LIMA, miércoles 9 de febrero de 2011 (ZENIT.org).- “Cuidar la casa de todos” es la nueva toma de postura, hecha pública el 4 de febrero, del presidente de la Conferencia Episcopal de Perú y de los obispos de los Vicariatos Apostólicos de la Amazonía peruana sobre la explotación de esta tierra en disputa.

El largo conflicto que enfrenta a los pobladores de la selva, las empresas explotadoras de la Amazonía y el Poder Ejecutivo del Gobierno del Perú, ve una nueva vuelta de tuerca contra los intereses de los pobladores en la imposición por decreto, por parte del Gobierno de Alan García, de 33 proyectos cuya repercusión en este “pulmón del planeta” preocupa a la Iglesia en Perú.

 

Como se sabe, el Gobierno de Alan García promulgó los pasados 18 y 21 de enero dos decretos de urgencia que afectan a 33 proyectos, entre ellos centrales hidroeléctricas y de transporte, y que, en la práctica, permiten a funcionarios expedir autorizaciones administrativas sin que sea necesario un previo y preceptivo hasta ahora estudio ambiental.

 

http://lamula.pe/2011/02/10/peru-los-obispos-de-la-selva-advierten-contra-la-explotacion-de-la-amazonia/4919 enviado por laico publicado el 10/02/2011 a las 10:03 AM

 

“Como pastores de la Iglesia católica, hacemos nuestra la gran preocupación suscitada por la reciente publicación de los Decretos de Urgencia N° 001–2011 y N° 002–2011, por parte del Poder Ejecutivo, en base a las facultades extraordinarias que le otorga la Constitución, a través de los cuales se dictan disposiciones especiales para facilitar la aplicación de 33 proyectos de inversión en nuestro país”.

 

“Estos decretos de urgencia están destinados a exonerar del estudio de impacto ambiental a estos proyectos de inversión como requisito previo para la obtención de autorizaciones administrativas”, alertan los obispos.

Los estudios de impacto ambiental son obligatorios para cualquier proyecto de este tipo. Obligación que el Ejecutivo acaba de saltarse por decreto.

 

Los obispos aclaran que la Iglesia “jamás estará en contra de todo aquello que suponga sumar esfuerzos para alcanzar el bienestar de peruanos y peruanas”.

 

Recordando el documento de Aparecida, consideran un deber “cuidar la casa común, pues los recursos naturales se pueden agotar y corremos el riesgo de administrar miseria, llanto y desolación” (Aparecida, 474).

 

Justifican su respuesta en la insistencia de numerosos fieles sobre la necesidad de los estudios de impacto ambiental, “requisito fundamental para toda actividad extractiva y energética, a fin de conocer las graves consecuencias que un mal manejo ambiental podría tener para la población y nuestra diversidad de ecosistemas”, subrayan los obispos.

 

Recuerdan su labor de mediación entre las comunidades y el Estado, “a fin de evitar situaciones de violencia producto de la agudización de los conflictos sociales”, subrayando que, en ellos, “quien más pierde es el más pobre, cuya marginación es clamorosa”.

 

Dan cuenta de que, desde el mes de diciembre pasado, hay más de doscientos conflictos sociales en el país, la tercera parte de ellos vinculados al manejo del agua y recursos hídricos.

 

“Es preocupante que estos decretos puedan convertir la exigencia de los estudios de impacto ambiental en un requisito administrativo no obligatorio”, advierten los prelados de la selva.

“El agua, el aire, la tierra, son elementos esenciales de esa naturaleza gratuita que Dios nos ha otorgado generosamente. Los conflictos sociales se pueden prevenir y evitar si actuamos a tiempo”,
subrayan.

 

Y concluyen recordando el magisterio: “El desarrollo requiere el respeto a nuestra tierra y su gente” (Cfr. Populorum Progessio, 20). “Si queremos la paz, cuidemos la creación”. (Benedicto XVI, mensaje de 1 de enero de 2010)y asegurando que están “comprometidos en esa tarea”.

 

Firman el documento el presidente de la Conferencia Episcopal y los obispos de los vicariatos apostólicos de la Amazonía peruana, presentes en el IV Encuentro de la Pastoral Indígena: Héctor Miguel Cabrejos OFM, presidente de la Conferencia Episcopal; Gerardo Zerdin OFM, Vicariato Apostólico de San Ramón; Francisco González OP, Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado;   José Luis Astigarraga CP, Vicariato Apostólico de Yurimaguas; Santiago García de la Rasilla SJ,  Vicariato Apostólico de Jaén; Gaetano Gambusera SDB, Vicariato apostólico de Pucallpa, Alberto Campos OFM, Vicariato Apostólico de San José del Amazonas; Juan Tomas Oliver OFM, Vicariato Apostólico de Requena.

 

Uno de los proyectos más ambiciosos y polémicos en Perú es la construcción de una central hidroeléctrica en el distrito selvático de Inambari, al sudeste del país, que, de ejecutarse, se convertiría en la quinta hidroeléctrica más grande de Sudamérica.

 

La Iglesia, al igual que hace días hizo el Defensor del Pueblo, recordó que el 30% de los conflictos sociales registrados en diciembre pasado estaban vinculados al manejo del agua y recursos hídricos.

Diferentes organismos civiles y miembros de la oposición criticaron la promulgación de estos decretos de urgencia, que algunos llegaron a calificar de inconstitucionales.

La aprobación de estos decretos hizo recordar una serie de enfrentamientos entre indígenas y policía en junio de 2009, que se saldaron con 34 muertos, originados tras la promulgación de varios decretos sobre explotación petrolera, que las organizaciones indígenas amazónicas consideraban dañinos para el medio ambiente.

 

Sobre este largo conflicto ver también:

http://www.zenit.org/article-36137?l=spanish;

http://www.zenit.org/article-32206?l=spanish;

http://www.zenit.org/article-31695?l=spanish;

http://www.zenit.org/article-32746?l=spanish.

 

 

                                  

 

MAPA de julio de 2008 - El 72% de la Amazonía peruana estaba ya cubierta de concesiones de petróleo y gas … en el 2011 es el 100% jbcs.blogspot.com/2008/08/el-72-de-la-amazona...

 

 

 

Vicariatos Apostólicos y su  trabajo en la Amazonía del Perú

 

Mons. Alberto Campos H., OFM.
Obispo-Vicario Apostólico de San José del Amazonas
Adital

 

    

 

 

A pedido de algunos misioneros y amigos que trabajan en instituciones de la Iglesia que apoyan nuestra labor en la Amazonía quiero expresar mi palabra a título personal para compartir una reflexión sobre nuestra misión socio-pastoral, teniendo en cuenta el reciente hecho de la cancelación de residencia del Hno. Paul Mc Auley.

 

                  

Los padres Paul McAuley, en el Perú, Andrés Tamayo y Fausto Milla, en Honduras, son tres religiosos perseguidos por su activismo en la defensa del medio ambiente. El gobierno peruano desistió en expulsar al Padre McAuley por sus "actividades de carácter político" que constituían una "alteración del orden público."  www.aler.org/produccioninformativa/index.php/...

 

Los Vicariatos Apostólicos en la Amazonía peruana fueron creados a comienzos del Siglo XX y confiados a los religiosos dominicos en Madre de Dios (Puerto Maldonado), franciscanos (San Ramón, Requena y San José del Amazonas), agustinos en Iquitos, jesuitas en Jaén, pasionistas en Yurimaguas y a la Sociedad de Misiones Extranjeras de Quebec - Canadá en Pucallpa (actualmente  Mons. Gaetano Galbusera, salesiano es el Obispo-Vicario) con el objetivo de acompañar y favorecer una evangelización integral en la Amazonía muy abandonada por el Estado peruano y por la misma Iglesia. La mayoría de los misioneros somos extranjeros provenientes de diversos países de Europa y América.

Una preocupación muy grande de aquella época fue el genocidio que muchas comunidades indígenas sufrieron a causa de la extracción del caucho y que afectó a toda la Selva; pues los indígenas y mestizos eran utilizados como mano de obra barata, desintegrándolos de sus comunidades, había esclavitud, tráfico de seres humanos, genocidio, corrupción económica y social. La época del caucho fue una de las etapas más tristes y desalentadoras porque se atentó contra todos los derechos de los habitantes de la Selva. Esto llegó a oídos del Papa Pío X quien, en el año de 1912, hizo un llamado a la Iglesia y a la Sociedad instándolos a que se preocupasen por la suerte de los indígenas de la Amazonía: “Cuando analizamos los crímenes y maldades que suelen cometerse contra ellos (los indios), ciertamente quedamos horrorizados y profundamente conmovidos. Pues ¿qué puede haber más cruel y más bárbaro que matar a  hombres a azotes, o con láminas de hierro ardientes, por causas levísimas a veces o por el mero placer de ejercitar su crueldad, o impulsados por súbita violencia conducir a la matanza a cientos y miles, o devastar pueblos y aldeas para realizar matanzas de indígenas; de lo cual hemos recibido noticia que en estos pocos años han sido destruidas casi totalmente algunas tribus?…Nosotros al recibir algunas veces rumores de estas cosas, pusimos en duda la certeza de hechos tan atroces, ya que parecían increíbles. Pero habiendo llegado a la certeza por medio de testigos muy seguros, esto es, por medio de muchos de vosotros, Venerables hermanos, por los Delegados de la Sede Apostólica, por los misioneros y por otras personas de entera fe, ya no nos es lícito tener ninguna duda de la veracidad de estos hechos. Por lo tanto, es el momento de que movidos por esta preocupación intentemos poner término a tanto mal… Condenamos y declaramos reos de inhumanos crímenes a (quienes) pongan en esclavitud, los vendan, los compren, los cambien o regalen, los separen de sus mujeres o de sus hijos, se apoderen de sus casas o de sus bienes, o de cualquier manera los priven de su libertad, reteniéndoles en esclavitud… y os exhortamos encarecidamente que todas aquellas cosas  que en vuestras diócesis están instituidas para el bien de los indios, las promováis con toda vuestra preocupación, al mismo tiempo cuidéis de instituir aquellas otras que parezcan necesarias a la misma causa” (Encíclica Lacrimabili Statu).

Desde ese tiempo y hasta ahora los obispos y misioneros de los Vicariatos Apostólicos hemos querido acompañar con respeto y cariño a las comunidades indígenas, ribereñas y urbanas promoviendo una evangelización integral que tome en cuenta las grandes necesidades sociales de las poblaciones amazónicas. Hemos tratado de penetrar a los lugares más apartados, defendiendo la justicia y los derechos humanos de los más humillados. Se han creado escuelas y centros de promoción social, algunas poblaciones se han formado en torno a los centros misioneros, se ha promovido el desarrollo económico y material a través de nuestros servicios de Pastoral Social y Cáritas. Nos hemos preocupado por capacitar profesores, agentes de salud y profesionales indígenas y mestizos. Hemos creado seminarios y centros de formación para laicos, animadores de comunidades cristianas, catequistas, jóvenes, familias, enfermos, ancianos, sacerdotes, religiosos y religiosas para que sean los nuevos misioneros y agentes pastorales que continúen el trabajo pastoral de los misioneros que venimos de fuera.

El Estado peruano ha apoyado nuestra labor socio-pastoral y en muchas ocasiones ha reconocido públicamente este servicio a las comunidades más alejadas y abandonadas en las zonas de frontera del Perú, donde muchas veces el mismo Estado está ausente. Hemos querido contribuir siempre a la paz, a tender puentes entre el resto del Perú y la Amazonía, entre el Estado y las comunidades peruanas amazónicas más abandonadas y hemos promovido la solidaridad de la Iglesia Católica presente en diversos países hacia estas zonas necesitadas del Perú.

En estos últimos acontecimientos hemos querido ser fieles a esta tradición de estar cercanos a las comunidades amazónicas abogando por sus justos derechos y cuidando la “casa común”, que es nuestra Amazonía, que nos sustenta y nos acoge y reiteramos el pedido de los obispos reunidos en Aparecida que expresaron: “Crear conciencia sobre la importancia de la Amazonía para toda la humanidad. Establecer, entre las iglesias locales de diversos países sudamericanos, una pastoral de conjunto para crear un modelo de desarrollo que privilegie a los pobres y sirva al bien común. Apoyar a la Iglesia que vive en la Amazonía para que siga proclamando el Evangelio de la vida y desarrolle su trabajo pastoral…” (DA. 475).

Me preocupa que se consideren delitos que alteran el orden público el trabajo que algunos misioneros realizan a pedido de comunidades e instituciones para informarles sobre sus derechos nacionales e internacionales en cuanto a sus territorios y a la preservación de sus recursos naturales como patrimonio para sus descendientes, acompañarlos en sus protestas y marchas y, por otro lado, no se consideran delitos la contaminación de los ríos, la deforestación de los bosques, la ilegalidad y corrupción para ofrecer algunas concesiones para el enriquecimiento injusto de algunas personas o empresas en perjuicio de los habitantes de la Amazonía, la negligencia de algunos profesionales que reciben un sueldo para trabajar en la Selva y no se presentan a sus puestos de trabajo en detrimento de la educación y salud de los que deberían ser beneficiados. ¿Qué es lo que más altera el orden público? ¿El cumplimiento de la legislación nacional e internacional que  garantiza una vida digna para los habitantes de un país y donde sus autoridades deberían ser sus principales promotores o el incumplimiento de las normas y leyes que protegen el patrimonio de la Nación para un desarrollo sostenible para varios años más?

El Estado es el que nos permite ingresar concediéndonos la residencia como misioneros y es el mismo Estado el que nos puede retirar la residencia si considera que nuestro trabajo ya no es necesario o si lo considera perjudicial para los intereses nacionales. Dice nuestro Señor Jesucristo en el Evangelio: “Si entran en una ciudad y no quieren recibirlos, vayan a sus plazas y digan: Nos sacudimos y les dejamos hasta el polvo de su ciudad que se ha pegado a nuestro pies. Con todo sepan que el Reino de Dios ha venido a ustedes” (Lc. 10.10-11).

Agradezco todas las muestras de respaldo a quienes conocen nuestro trabajo y lo apoyan y pido disculpas por nuestras dificultades y yerros que hemos cometido, porque nadie es perfecto. A veces queremos hacer el bien y podemos incomodar a otros. No es fácil nuestra labor pues está llena de carencias, incomodidades y dificultades, incluso de incomunicación entre nosotros debido a la lejanía y exclusión de servicios básicos que se tienen en las ciudades y otras zonas mejor comunicadas. Expreso estos pensamiento y sentimientos con la intención de que un pastor de la Amazonía pueda decir algo ante estos tristes acontecimientos que nos preocupan.

Fraternalmente en Cristo crucificado y resucitado:

Mons. Alberto Campos H., OFM.
Obispo-Vicario Apostólico de San José del Amazonas

Indiana (Loreto), 05 de Julio de 2010. http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?lang=ES&langref=ES&cod=49628

 

 

 

En 1966, merced a la Resolución JPNT N° 473, era transferida y adquirida por los Misioneros Dominicos Radio Quillabamba. Con dos emisoras, el Vicariato cubría las expectativas de sus pobladores diseminados en la amplia y extensa Misión. El año 1973 comienza, en el Alto Urubamba, el trabajo pastoral con las Comunidades Cristianas Campesinas. El trabajo se extiende, diez años más tarde, a la zona del Madre de Dios. Actualmente las Comunidades Cristianas Campesinas y Nativas oscilan alrededor de 250. El año 1983, a petición del Ministerio de Educación, el Vicariato Apostólico se hace cargo de la Escuela Normal que recibe el nombre actual de Instituto Superior Pedagógico «Nuestra señora del Rosario» en Maldonado. En marzo de 1985, Monseñor Larrañeta, funda el Seminario diocesano «San Juan María Vianney» para dar acogida a los jóvenes con aspiraciones sacerdotales. El año 1992, y después de once años de trabajo integral de salud en Sepahua y Kirigueti se establece el Proyecto Integral de Salud de la Amazonía Peruana (PISAP) que agruparía a 33 profesionales en siete puntos neurálgicos de la Misión.

 

Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado

 

En la actualidad, el Vicariato Apostólico de Puerto Maldonado tiene una extensión aproximada de unos 150.000 km. cuadrados. Se ubica en la frontera con Brasil y Bolivia y limita con los departamentos de Ayacucho, Apurimac y Puno. Comprende:

El Departamento de Madre de Dios.La Provincia La Convención, del Departamento de Cuzco. La Provincia del Purús, del Departamento de Ucayali.El Distrito de Sepahua, Provincia Atalaya, Departamento de Ucayali. El Distrito de Camanti, Provincia Quispicanchis del Departamento del Cuzco.

B) Habitantes

El número de habitantes en todo el Vicariato oscila alrededor de 230.000. Los moradores del Vicariato podrían clasificarse en:

- Comunidades Nativas: Machiguengas, Piros, Amahuacas, Yaminahuas, Campas, Ashánincas, Culinas, Sharas, Mastanahuas, Cashinahuas, Yuses, Sharanahuas, Amarakaeris, Huachipairis, Huarayos, Santarrosinos, Toyeris, Iñaparis, Arasairis, Shireneris, Chamas.
- Moradores de habla Quechua
-Moradores de origen Loretano
-Colonias diversas asentadas desde los primeros años: Arequipeña, Japonesa, Limeña...

C) Características

Para una visión adecuada de la problemática de todo el Vicariato es conveniente dividir la jurisdicción eclesiástica en tres grandes zonas con características propias:

Zona Madre de Dios:

Al principio estuvo fuertemente marcada por el boom del caucho (1894-1918) Fueron años de persecución a los Nativos, zaheridos y esclavizados. Vino el proceso de pacificación (1940), a través de los misioneros, quienes habían establecido, desde 1902, cauces de apoyo religioso, educativo y sanitario; y en base también al enorme trabajo desplegado por el P. José Alvarez lograron la pacificación de la zona.

Con el declive del caucho esta área ha sido escenario de sucesivas expectativas económicas como el petróleo (1978), madera y oro (1976). Los lavaderos de oro, primero, y la presencia de numerosas máquinas, junto con la creciente emigración desde las partes altas de los andes siguen creando múltiples problemas por la calidad de vida inhumana y por la depredación a que se ven sometidas las tierras, las quebradas y los ríos afectados. Actualmente, y desde el año 1996, vuelve la expectativa petrolífera que despierta bastante interés.

El Departamento del Madre de Dios sigue siendo un Departamento olvidado y aislado por la falta de vías de comunicación tanto al exterior como al interior del mismo.

Zona del Alto Urubamba:

 Comprende la provincia La Convención hasta el Pongo Mainique. Esta región es mencionada en los relatos de la colonia junto con la famosa zona de Vilcabamba, refugio de los Incas ante la dominación española. En el siglo XVI se habla de las plantaciones de azúcar en el valle con la presencia de los grupos Machiguengas habitantes y dueños del territorio.

Es a partir del siglo pasado cuando esta región se organiza como Provincia con sus límites y Distritos constituyéndose Quillabamba como su capital. En la década de los años sesenta tuvo lugar el movimiento de guerrillas, la cual finalizó con la ley de la reforma Agraria que termina con las haciendas y distribuye la tierra a los campesinos, unidos en Sindicatos y formando la federación Provincial de Campesinos. En la actualidad tienen el reto del manejo de sus tierras al haberse originado el gran éxodo de gentes venidas de las zonas altas de los Andes. Hay una lucha reñida por la defensa de las tierras y por los cultivos tradicionales: Café, Cacao, Achiote, Coca, etc. Hoy en día los bajos precios del café y la progresiva depauperación de la comercialización de la coca hace muy difícil la vida del campesinado.

Zona del Bajo Urubamba y Purús:

Comprende desde el Pongo Mainique hasta la confluencia del Urubamba con el río Tambo; de igual manera abarca todo el río Purús. Es una vasta región donde viven mayoritariamente Comunidades Nativas. Ellos sufren las diversas opresiones por parte de gentes venidas de fuera.

La región del Bajo Urubamba ha estado expuesta a persecuciones, explotaciones y esclavitud. Primero estuvo dominada por la época del caucho (1894-1918), después por la hacienda de igual ideología. A partir del año 1963 se da la explotación maderera y con ella se repite la historia anterior. El año 1972 y 1982 llegan las compañías petroleras, bajo condiciones aparentemente óptimas, originan el abandono de las chacras, el uso creciente del alcohol, la prostitución y la creación de una población flotante en espera de nuevos contratos.

Hoy día han vuelto las compañías de petróleo para labores de extracción (gas de Camisea), y exploración en toda la zona. Los habitantes del Bajo Urubamba siguen expuestos a vivir una problemática venida del exterior y con repercusiones notables para ellos. www.dominicos.es/conventos/vicariatos/vaperu.aspx


 

 

 

 

 

 


 

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