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El polvorín

Panama - Democracia representativa sin partidos políticos

30 Enero 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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Frecuentemente se dice que la democracia representativa no es posible sin la existencia de los partidos políticos y que no existe alternativa a los partidos políticos. Creo que esto es una falacia, ya que sí es posible encontrar, por lo menos, una alternativa. Para demostrar lo anterior, haremos un ejercicio mental e imaginaremos que nuestra Constitución establece un sistema totalmente distinto para elegir legisladores (diputados) y presidente de la República.

 

Supongamos que la Constitución manda que para efectos de elegir a sus representantes, la población panameña se debe dividir en los siguientes grandes grupos o categorías, que se establecen según escolaridad, ocupación, afinidad de intereses y etnia: grupos indígenas (Kunas, Ngobe-Buglé, Emberá-Wounan), grupo de docentes (instructores varios, maestros y profesores), grupo de jubilados y pensionados de la CSS, grupo de servidores públicos, grupo de profesionales universitarios (abogados, médicos, ingenieros, etc.), grupo de estudiantes universitarios, grupo de funcionarios (servidores públicos), grupo de empresarios (grandes, medianos y pequeños), grupo de trabajadores manuales sindicalizados no-universitarios (obreros, artesanos, etc.), grupo de trabajadores manuales no-sindicalizados no-universitarios, grupo de oficinistas (no-universitarios), grupo de técnicos no-universitarios que no realizan trabajo manual (maestro de obras, capataces, supervisores varios). Aunque es posible que se nos haya escapado algún grupo menor, creemos que la anterior clasificación permite ilustrar adecuadamente la alternativa que se propone al sistema democrático basado en partidos políticos. Estos grupos, total y auténticamente representativos de la población panameña remplazarían a los partidos políticos.

 

También se establece en nuestra Constitución hipotética que cada grupo, bajo la guía y tutela del Tribunal Electoral elegirá un cierto número (que creo no debiera ser mayor de 4) de representantes (diputados o legisladores) que integrarán el Congreso Nacional u órgano legislativo panameño. El Congreso estaría integrado de este modo por algo así como 56 legisladores (y sus suplentes), que representarían los intereses de estos diversos e importantes sectores de la población panameña. Bajo este esquema, las etnias indígenas tendrían un considerable peso en la toma de decisiones que afecten su futuro y bienestar. Los jubilados y pensionados tendrían sus representantes directos y no tendrían que estar cerrando calles para hacerse sentir. Lo mismo vale para estudiantes, funcionarios y docentes. El poder real volvería a estar en manos del pueblo ya que el capital, representado por el grupo de empresarios, tendría una representación minoritaria en el seno del Congreso Nacional.

 

Los traslapes inevitables que se darían en algunos grupos se podrían resolver fácilmente. Bastaría con que el Tribunal llevara los registros correspondientes para evitar que una misma persona pudiera votar en más de un grupo. La emisión de un carné especial de votación que sólo permitiera votar en un grupo, previa y libremente escogido por el votante, resolvería el problema.

 

¿Quién puede dudar que este sistema sería verdaderamente representativo? ¿Y muy superior a lo que tenemos actualmente, donde los candidatos a legislador son impuestos a los votantes por una pequeña cúpula que controla los partidos? Como estamos ahora, acudimos como borregos cada cinco años a votar por candidatos que no hemos preseleccionado, y que no nos representan en nada. Y que para colmo nos insultan cambiándose de partido una vez electos.

 

Nuestra imaginada Constitución también establece que del seno de este Congreso debe surgir el Presidente de la República mediante el voto de la mayoría de los congresistas. Significa esto que el Presidente de la República sería elegido por votación indirecta. Y que ser electo congresista por cualquier grupo de los arriba enumerados coloca al elegido en la antesala presidencial. Si dicha elección debe ser por mayoría absoluta o por una súper mayoría de votos, esa es una cuestión que tendrían que decidir los redactores de la Constitución. Me inclino por la mayoría absoluta, ya que el logro de una súper mayoría sería mucho más difícil y podría conducir a un impasse prolongado en el seno de nuestro Congreso.

 

Con esto creo haber demostrado que no necesitamos partidos políticos para lograr un sistema verdaderamente democrático. Ciertamente existen obstáculos que habría que superar, mayormente de tipo organizativo, aunque ninguno es insalvable. Pero la implementación de un sistema como el descrito sólo lo puede lograr un pueblo convencido de su bondad y factibilidad. Y deseoso de un verdadero cambio…y no uno de mentirillas.

 

Otto B. Isaacs D.

Master en Meteorología

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