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El polvorín

PARANOIA GRATUITA POR ESPIONAJE TECNOLÓGICO HACE EXPULSAR DE RENAULT A 3 ANTIGUOS EJECUTIVOS

8 Marzo 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

In a sensational allegation of industrial espionage, Renault in January accused three executives of selling electric-car secrets.

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Presunta venta de secretos de tecnología de autos eléctricos de Renault a los chinos habría sido una falsa alarma paranoica.

Supuesta GUERRA ECONÓMICA costó la cabeza a tres ejecutivos TOP, con hasta 30 años de servicio a Renault. Botín en cuentas bancarias de Suiza y Liechtenstein sería solo un espejismo. Alarma se desató por CARTA ANÓNIMA.

Patrick Pélata, Director de Operaciones de Renault y cara de la compañía en Francia, dijo que renunciará si todo fue una falsa alarma.

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Caso de espionaje genera dudas sobre la reacción de Renault

Por Sebastian Moffett y David Gauthiers-Villars

PARÍS—Fue una de las denuncias de espionaje industrial más estremecedoras en la historia de la industria automotriz en el mundo: en enero, el fabricante francés Renault SA acusó a tres ejecutivos de vender a un competidor secretos de su tecnología de vehículos eléctricos.

Circularon rumores de que los compradores eran “los chinos”. Eric Besson, el ministro francés de Industria, dijo que el robo era equivalente a una “guerra económica”. Renault sospechó que el botín estaba depositado en cuentas bancarias en Suiza y Liechtenstein.

Dos meses después, la investigación se está pareciendo cada vez más a una comedia de errores. Crecen los indicios de que Renault apretó el gatillo demasiado rápido, de acuerdo con varios ejecutivos de la automotriz, abogados, consultores externos y Michel Balthazard, uno de los ejecutivos acusados de espionaje. Hasta ahora, la compañía ha presentado escasas pruebas, dicen estas personas.

 

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[Ghosn]
Agence France-Presse/ Getty Images

Carlos Ghosn, presidente ejecutivo de Renault

 

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Por ejemplo, las presuntas cuentas bancarias secretas en Suiza y Liechtenstein donde los tres ejecutivos despedidos habrían guardado el dinero de los sobornos, no han sido encontradas, de acuerdo con fuentes al tanto.

La acusación contra los tres ejecutivos fue desencadenada por una carta anónima enviada en agosto al departamento de seguridad interna de Renault. El documento acusaba a Balthazard, el jefe de desarrollo de vehículos y uno de los ejecutivos más respetados de la compañía. El autor del anónimo, sin embargo, reconoció albergar serias dudas respecto a las acusaciones.

“Vi a Michel Balthazard negociando un soborno…. Durante varias semanas su conducta reforzó mi primera impresión”, escribió el informante, de acuerdo con el abogado de Balthazard, que revisó la carta. La misiva terminaba con un tono de duda: “Por supuesto no tengo pruebas … pero si todo esto es incorrecto entonces soy paranoico”.

Balthazard y otros dos ejecutivos fueron despedidos y Renault se movió rápidamente para limitar el daño al que consideraba como posiblemente el negocio más importante para su futuro: los autos eléctricos. La empresa también entabló una demanda criminal en un tribunal de París.

Los tres gerentes han defendido, repetida y obstinadamente, su inocencia. “Después de 30 años, ninguno de los ejecutivos de mayor rango me ha mostrado ninguna confianza”, dijo Balthazard en un entrevista y agregó que todavía estaba desconcertado por las acusaciones en su contra.

 

Los directivos de la propia Renault han comenzado a plantear la posibilidad de que podrían haber errado el camino y actuado demasiado pronto. En una entrevista con un diario francés la semana pasada, el director de operaciones de Renault, Patrick Pélata, manifestó que el fabricante podría haber sido víctima de un engaño e indicó que renunciaría si la investigación en curso no encuentra ninguna irregularidad. “Aceptaríamos las consecuencias al más alto nivel en la compañía, lo que me incluye”, dijo Pélata a Le Figaro.

 

Pélata es ampliamente considerado como la cara de Renault en Francia, pero los analistas creen que la presión también se está intensificando sobre el presidente ejecutivo, Carlos Ghosn.

La ausencia de evidencia concluyente en el caso ha dividido al equipo de gestión de Renault en “bandos pro Ghosn y anti Ghosn”, de acuerdo con una persona cercana a la junta directiva. “El aire en la compañía es irrespirable … Todo el mundo sospecha que su vecino de oficina podría ser el informante secreto”, agregó.

Una vocera de Renault reconoció que el personal estaba un poco impactado, pero añadió que no había indicios de grupos de empleados “pro o anti quién sea”.

 

Un mal manejo de la investigación también sería incómodo para el gobierno francés, que es propietario del 15% de Renault.

 

La ministra de Finanzas, Christine Lagarde, sugirió la semana pasada que la investigación no ha arrojado resultados concluyentes y llamó a los más altos ejecutivos de Renault a “asumir las consecuencias” de cualquier manejo equivocado de la indagatoria.

 

La carta anónima que motivó la pesquisa fue enviada a cuatro altos ejecutivos de Renault, según fuentes cercanas. “No puedo soportar ver a personas adecuadamente remuneradas robar más dinero, que además irá en perjuicio de Renault y de su personal”, decía la carta, de acuerdo con el abogado de Balthazard.

 

El departamento de seguridad interna de Renault inició una investigación y contrató los servicios de Michel Luc, un ex paracaidista que trabajaba para una firma privada de investigaciones de Argelia, de acuerdo con fuentes al tanto.

La firma de investigaciones, Groupe Geos, informó que solicitó la renuncia de Luc tras enterarse que había firmado un contrato de consultoría con Renault sin su consentimiento. Luc no respondió los mensajes dejados en su ex oficina.

En diciembre, el director del departamento legal de Renault, Christian Husson, dijo a un colega que tenía evidencia contra Balthazard y dos personas que trabajaban con él: su segundo Bertrand Rochette y Matthieu Tenenbaum, un ejecutivo de menor rango en la división.

La evidencia incriminatoria, según fuentes cercanas, eran tres cuentas bancarias. Una fue abierta en marzo de 2009 en Suiza y recibió dinero proveniente de una empresa auditora de Chipre, dijeron las fuentes. Una segunda fue abierta en febrero de 2010 en Liechstentein, y también recibió dinero de otra firma chipriota. La segunda fue utilizada para transferir dinero a una tercera cuenta, en Suiza, a través de una empresa de ese país, agregaron. No está claro como Renault se enteró de la existencia de estas cuentas.

El 3 de enero, el Technocentre de Renault, la división de los autos eléctricos, se preparaba para una visita de Eric Besson, el ministro de industria francés. Renault exhibiría la nueva serie de vehículos eléctricos que planeaba presentar durante el año.

 

Balthazard, que llevaba 31 años en la automotriz y era uno de los impulsores del negocio de los autos eléctricos, estaba en su oficina a las 8 de la mañana cuando recibió la llamada del vicepresidente ejecutivo para ingeniería y calidad, que le pidió acudir a una reunión privada. “Michel, te estamos acusando de corrupción en un grupo organizado, que amenaza los intereses de Renault y de, en última instancia, trabajar para una potencia extranjera”, dijo Jean-Yves Coudriou, vicepresidente de gerencia ejecutiva, de acuerdo con el abogado de Balthazard. “Vas a tener que explicar porqué hiciste esto”, agregó.

 

Balthazard respondió que no entendía las acusaciones. “Luego de diez minutos, me dí cuenta de que había caído en algo inimaginable”, le dijo luego a su abogado, de acuerdo con éste. La reunión había terminado a las 8.30. Renault se negó a permitir que Coudriou comentara para este artículo.

Balthazard había ascendido en la empresa hasta llegar a ocupar una posición en el comité de gestión. Incluyendo las bonificaciones, recibía un salario anual de 300.000 euros, con los que se compró un apartamento en París y una casa en el campo.

“No creo que tenga enemigos”, dijo Balthazard en una entrevista con The Wall Street Journal. “A algunas personas les caigo bien, a otras no. Pero no pienso que tenga ningún enemigo en la compañía”, aseguró.

Una reunión similar se realizó momentos después con Rochette y Tenenbaum. “Sabemos lo que hicieron. Sus cómplices ya confesaron, así que de nada sirve negarlo. Harían bien en renunciar”, les dijo el jefe del departamento legal de Renault.

 

Los tres ejecutivos niegan cualquier irregularidad y presentaron demandas contra Renault a la que acusan de difamación y calumnias.

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Intrigue, Haste Mark Renault Espionage Case

In a sensational allegation of industrial espionage, Renault accused three executives of selling electric-car secrets. But so far, Renault has come up with little proof.

By SEBASTIAN MOFFETT And DAVID GAUTHIERS-VILLARS

PARIS—It was one of the most sensational allegations of industrial espionage ever leveled in the auto industry: In January, Renault SA of France accused three executives of selling electric-car secrets.

Hints were dropped that the buyers were “the Chinese.” French Industry Minister Eric Besson said the theft was tantamount to “economic warfare.” Renault suspected that the loot was stashed in bank accounts in Switzerland and Liechtenstein.

Renault’s Investigation

Two months after Renault said it had been the victim of corporate espionage at its electric car unit, there are growing signs that the car company may have pulled the trigger too fast. Follow events surrounding the investigation.

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Two months later, the investigation is looking more like the work of the Keystone Kops. There are growing signs that Renault pulled the trigger too fast, according to interviews with law-enforcement officials, executives, lawyers and outside consultants. So far, the French car company has come up with little proof, these people say. For example, police investigators found no secret bank accounts connected to the three managers, some of these people say.

It’s all adding up to a major headache for Renault’s chief executive, Carlos Ghosn, the corporate superstar who turned around Renault’s once-ailing corporate affiliate, Japan’s Nissan Motor Co., and now jets between Tokyo and Paris to run the giant auto group.

The case against the three executives was triggered by an anonymous letter sent in August to several top Renault managers about Michel Balthazard, head of the car firm’s development projects and one of the company’s most respected executives. But the anonymous tipster admitted to serious doubts about his or her own allegations.

Controversy over a probe into alleged spying by three Renault executives is dogging CEO Carlos Ghosn.

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Renault_GHOSN

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“I saw Michel Balthazard negotiating a bribe….Over several weeks his behavior reinforced my first impression,” wrote the informer, says Mr. Balthazard’s lawyer. The missive ended on a more doubtful note. “Of course I have no proof…but if this is all wrong then I’m paranoid.”

Mr. Balthazard and two other officials were fired, as Renault moved to do what it saw as damage control to what is possibly the most important business for its future—electric cars. Renault also filed a criminal complaint with a Paris court.

All three managers have repeatedly and adamantly professed their innocence. “After 30 years, none of the top executives have showed me any trust,” Mr. Balthazard said in an interview, adding that he was still baffled by the accusations against him.

Among the host of unanswered questions about the affair: Who sent the anonymous letter? And who is supposed to have bought the corporate secrets?

At Renault, executives have begun considering the possibility that they might have been led astray and acted too fast.

In an interview with a French newspaper last week, Renault Chief Operating Officer Patrick Pélata said the car company might have been tricked, and indicated that he would resign if the ongoing investigation into the case turned up nothing.

“We would accept the consequences up to the highest level in the company, meaning up to me,” he told French newspaper Le Figaro.

Mr. Pélata is widely considered the face of Renault in France, but the heat is turning up as well on Mr. Ghosn.

The inconclusive evidence in the case has left Renault’s management split into “pro-Ghosn and anti-Ghosn camps,” according to one person close to Renault’s board.

“The air at the company is unbreathable…. Everyone suspects his office neighbor could be the secret informer,” this person said.

A Renault spokeswoman said people in the company were a bit disturbed, but that there were no signs of staff becoming “pro- or anti-whomever.”

A mishandling of the probe could be embarrassing for the French government, which owns 15% of Renault. Last week, French Finance Minister Christine Lagarde suggested that the probe had so far proven inconclusive, and she called on Renault’s top managers to “take the consequences” of any mishandling of the investigation.

According to Mr. Balthazard’s lawyer, the anonymous letter that sparked the investigation read in part: “I can’t stand to see people who are paid properly steal more money, which will also end up being to the detriment of Renault and its personnel.”

Shadow of Doubt

Case Looks Murky Against Three Fired Executives

 

Renault2

Michel Balthazard

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Matthieu Tenenbaum, Bertrand Rochette and Michel Balthazard were accused of selling Renault secrets.

Renault’s internal-security department launched an investigation and hired former French paratrooper Michel Luc, who worked for a private investigations firm and was based in Algeria, according to people familiar with the matter. The investigations firm, Groupe Geos, says it asked Mr. Luc to resign when it learned he had agreed to act as a middleman between Renault and another investigator without its approval. Mr. Luc didn’t respond to messages left at his former office near Algiers.

In December, the head of Renault’s legal department, Christian Husson, told a colleague that he had “a number of converging pieces of evidence” against Mr. Balthazard and two people who worked with him: his deputy Bertrand Rochette and Matthieu Tenenbaum, a lower-level executive in the division, according to a person familiar with the matter.

The investigation led to three bank accounts, which Renault investigators assumed were the repository for cash received in exchange for corporate secrets.

One had been opened in March 2009 in Switzerland and was funded by money coming from a firm in Cyprus, these people said. A second had been opened in February 2010 in Liechtenstein, and received money from another Cyprus-based company. This second account was used to transfer money to a third account, in Switzerland, via a Swiss company, these people added. It is unclear who alerted Renault to the existence of these accounts.

On Jan. 3, Renault’s Technocentre, the division within Renault that handles the electric-car business, was preparing for a visit by Mr. Besson, France’s industry minister. Renault intended to show off a new series of electric vehicles that it planned to unveil later in the year.

Mr. Balthazard, a 31-year-veteran of Renault who was one of the masterminds behind the company’s electric-car business, was in his office at 8 a.m. when he received a call from Renault’s executive vice president for engineering and quality, asking him into a private meeting.

“Michel, we’re accusing you of corruption in an organized group, threatening the interests of Renault and ultimately [working] for a foreign power,” said Jean-Yves Coudriou, vice president for senior executive management, according to Mr. Balthazard’s lawyer. “You’re going to have to explain why you did this.”

Mr. Balthazard responded that he didn’t understand what the accusations were about. “After 10 minutes, I realized that I had fallen into something unimaginable,” Mr. Balthazard later told his lawyer, according to the lawyer. The meeting was over at 8:30 am.

 

Renault declined to make Mr. Coudriou available for comment.

Mr. Balthazard had a position on the company’s management committee and an annual salary, with bonuses, of €300,000, with which he had bought an apartment in Paris and a house in the country.

“I don’t think that I have any enemies,” he said in an interview on Monday. “Some people like you; others don’t. But I don’t think I had any enemies at the company.”

 

Moments after Mr. Balthazard was confronted, similar meetings occurred with Messrs. Rochette and Tenenbaum. “We know what you’ve done. Your accomplices have already confessed, so there’s no use denying it. You’d do well to resign,” the head of Renault’s legal department told Mr. Tenenbaum, according to a person familiar with the matter.

All three men have denied any misconduct and have filed lawsuits alleging defamation or slander.

Within days, Renault announced to the media that it had discovered an attempt at corporate espionage. To French government officials, Renault said that there was likely a Chinese angle to the espionage, according to a person close to the French government. A Chinese foreign ministry spokesman angrily denied the accusations.

Mr. Pélata, the chief operating officer, told the media that the information allegedly divulged overseas had nothing to do with any technical aspect of the electric-car business, such as the formula for chemicals used in a battery. Instead, he said, it was the company’s economic model for electric vehicles. On television, Mr. Ghosn said the company had “multiple pieces of evidence of wrongdoing.”

 

Renault officials have told French police that it was not Mr. Luc, the former paratrooper, who gathered information allegedly incriminating Mr. Balthazard and his two colleagues, according to people familiar with the matter. Yet, they have refused to disclose their source, these people said.

Liechtenstein authorities had queries about the matter from French authorities, but did not find anything relevant to the case, according to a person familiar with the matter.

Two months later, Mr. Balthazard says he is confident that the company won’t be able to build a case against him. But even though Mr. Pélata, the COO, has said that the company would reinstate the managers should the investigation come up with nothing, Mr. Balthazard no longer wants to be at the company.

“There’s no question of working with those people again,” he says.

 

Business News & Financial News – The Wall Street Journal – Wsj.com In a sensational allegation of industrial espionage, Renault in January accused three executives of selling electric-car secrets. detain prisoners the government says can’t be tried but are too dangerous to be freed. …. move that has renewed long-simmering tensions within the Japanese auto maker’s management.
online.wsj.com/ En caché Similares Añadir a iGoogle

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