Overblog
Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
El polvorín

Planeta Gol.

10 Junio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Miedo y asco en MVD
La columna de Daniel Figares.

 

 

Planeta Gol.

imagesCuando comienzo a escribir estas líneas se inicia la fiebre futbolera de un nuevo mundial.

El fútbol actual es el arquetipo de la globalización en mayor grado que la democracia, la economía de mercado o la Internet (cosas, además, de las que se nutre y utiliza en su favor).

Política y fútbol han sido inseparables. En América Latina –como alguien ha dicho x ahí- la principal esperanza sigue estando en los estadios.

Pascal Boniface, Director del Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas de París, ha agregado algunas cosas: él dice que “el fútbol es el estadio final de la globalización. No existe actualmente un fenómeno más global. Su imperio no conoce fronteras ni límites. Y, lo que resulta aún más singular, es el único imperio hondamente popular x el que los pueblos entusiastas aspiran efectivamente a ser conquistados –regocijándose de tal eventualidad cuando tiene lugar- y se esfuerzan denodadamente x convertirse en sus mejores acólitos y discípulos.” X eso, a diferencia de otros imperios, el Imperio del Fútbol se ha ido extendiendo x todo el planeta de manera pacífica y sin necesidad de imponerse. Se ha convertido en una pasión planetaria, el único y extraño elemento de una cultura mundial que todos entienden y que salta x encima de regiones, fronteras, naciones y generaciones del mundo.

Esta invención británica del siglo diecisiete (la primera federación creada fue la inglesa en 1863, le siguió la escocesa en 1873, y las de Gales e Irlanda en 1876 y 1880, respectivamente), comenzó jugándose los sábados y no los domingos –como hoy es tan tradicional.

Primero se favoreció del invento de la radio y más tarde de la televisión. (Aunque parezca mentira el proceso de maridaje fue lento ya que se pensaba –hasta hace no mucho- que nadie iba a ir a los estadios si podían ver el partido cómodamente instalados desde sus casas.)

Boniface recuerda en ese sentido que el primer partido que se retransmitió en su país fue Francia-Alemania, encuentro disputado en la Copa del Mundo de Brasil 1950. Hasta ese momento había sólo 1.500 televisores en toda Francia. Pocos días antes de la retransmisión empezaron a venderse a un ritmo de mil aparatos x día… Ya para el mundial de Francia 1998 había 2.000 millones de personas observando la final en todo el mundo.

Los ríos de guita que corren hoy x hoy dan escalofríos. Muy lejos de lo que los uruguayos –que nos hemos destacado en este deporte- se habrían podido imaginar que algún día sucedería. Sin ir más lejos, para participar en los Juegos Olímpicos de 1924, los después campeones uruguayos, viajaron en barco en tercera clase, luego en trenes en segunda clase, y jugaron los partidos a cambio del hospedaje.

El fútbol, además, es uno de los extraños fenómenos de la globalización que escapa a la supremacía y dominación de Estados Unidos, la primera potencia mundial.

Es más, la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), tenía al 2006 más países miembros que la ONU. Y si la FIFA fuera un país –se calcula que hay unas 300 millones de personas vinculadas al deporte- estaría entre los más grandes en cuanto a población, sólo x debajo de China, la India, la Unión Europea y los Estados Unidos.

Hablando en plata, las entradas, los derechos televisivos, el merchandising, o el denominado ‘naming’ (poner el nombre de una empresa a los estadios: el Emirates Stadium del Arsenal, el Signal Iduna Park, o los estadios Vodafone que hay x el mundo), han acrecentado las arcas.

Otro fenómeno relativamente nuevo es que todas las copas llevan nombres de empresas asociadas al evento (x acá, la Copa Santander Libertadores, o la Nissan Sudamericana –y recuerdo que la primera copa mundial de clubes era la Toyota). Bueno, las empresas desde muy temprano se asociaron a esta pasión. Philips al PSV, Fiat a la Juventus, Bayer al Leverkusen, o Peugeot al Sochaux. Con su apoyo al deporte, algunas empresas intentan lavar su imagen, escapar de los escándalos, o hacer olvidar pasados sucios.

Unos buenos ejemplos de que el fútbol es un excelente negocio y que está intrínsecamente articulando con la política serían Berlusconi, Tapie, o –más cerquita-, Tabaré Vázquez, Mauricio Macri o el actual presidente de la AFA, Julio Grondona, que en su mandato de más de 30 años vio pasar 14 presidentes y 4 dictaduras.

Hasta la Unicef estampa su nombre en algunos equipos del planeta…

Hablando más en plata: los clubes más ricos del mundo son el Real Madrid, el Manchester United, el Milan, la Juventus, el Chelsea, el Barcelona, el Bayer de Munich, el Liverpool, el Inter y el Arsenal (el top ten). Y el 80% de los ingresos totales de los clubes de la UEFA se lo llevan Inglaterra, Italia, España, Alemania y Francia. (Y estamos hablando de miles de millones de dólares.)

Después están las hinchadas. El sociólogo Patrick Mignon apunta algunas cosas que tienen que ver con su disciplina. Él dice que para algunos, pertenecer a un grupo de hinchas significa recuperar un honor social escaso o precario y, para otros, una oportunidad de poder demostrar su valía personal. “Reagruparse en las gradas, defender un territorio o el grupo de hinchas al que se pertenece equivale a reunirse con quienes comparten idéntica situación y motivaciones. Representa un lugar de refugio que expresa de modo idóneo la nostalgia de la comunidad a través de la pertenencia al colectivo de hinchas”.

Y ahí entran las diferencias sociales, y la violencia consecuencia de éstas: el hecho de que las victorias en los campos de fútbol pueden compensar a veces las desigualdades económicas o aquellas cosas que se perciben como injusticias políticas. (Y también es bueno saber que los hooligans fueron quitados de las gradas no sólo x la represión policial, el monitoreo con cámaras en los estadios, el registro de identificación de las personas y el endurecimiento de las penas, sino también –lo que a la postre resultó más importante- x un encarecimiento impresionante del precio de los tickets en una Inglaterra con un gran número de desocupados.)

Esperemos que este mundial de Sudáfrica transcurra en paz. Las diferencias sociales y económicas en el país organizador son fortísimas. Soweto y otros rancheríos o villas miseria y asentamientos siguen estando allí… Los policías con metralletas siguen a las puertas de los grandes hoteles…

Las amenazas del terrorismo están vigentes. La corrupción existe. Las cortinas de humo que se consiguen con estos eventos planetarios hacen que muchas cosas sucedan –en todas partes- sin que caigamos en la cuenta.

…Y el futbol sigue siendo un negocio redondo.


DanielFigares


(Fuente: La Vanguardia)

Compartir este post

Comentar este post