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El polvorín

Porque la Iglesia está mejor sin nosotros, y nosotros sin ella

27 Febrero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Para los que les interesa.. los invito a visitar este blog http://cain-apostatas.blogspot.com/
cabezote-cainapostatas-copia.jpg
La idea del blog es publicar los diferentes formatos para apostatar, según el país en donde se vaya a hacer el trámite, y las instrucciones comprobadas para apostatar.

Iniciativa de
También se irán publicando las imágenes escaneadas (o fotografías) de los documentos que certifican la apostasía de quienes ya hayan realizado el trámite y lo quieran publicar. Esto con el fin de empezar a realizar una especie de censo virtual, que además ayude a impulsar la iniciativa.

colectivodeapostatas@hotmail.com es la dirección de correo elctrónico a la cual nos pueden enviar las imágenes escaneadas o fotografías de sus certificados de apostasía. (para la publicación de dichas imágenes, las personas deberán enviar un correo con la o las imágenes adjuntas, y especificando el nombre, puede ser un nickname, ciudad en la que hizo el trámite, y país... también puede agregar, como opcional, unas líneas de texto con otros detalles) [los usuarios avanzados pueden crear sus propias imágenes tipo collage en algún editor de imágenes como Photoshop, Gimp, Fireworks, Corel, etc...]

Únete a nuestro grupo en Facebook click aquí


Antes de Apostatar

Si usted quiere apostatar por moda, porque es un joven rebelde, proque lo considera una nueva tendencia, porque los demás lo hacen, por llevarle la contraria a su familia, etc...

ESPERE UN POCO Y TENGA EN CUENTA LO SIGUIENTE

Después de apostatar usted ya no podrá:

1- Casarse en una Iglesia
2- Ser padrino, ni de bautizos ni de bodas, o demás rituales católicos
3- Trabajar para la Iglesia y sus dependencias
4- Tener cristiana sepultura
5- Ser beatificado o canonizado por algún milagro que haga después de muerto
6- Ir al cielo de los cristianos

Tampoco debería (aunque puede):

1- Comulgar (comer la ostia que dicen es el cuerpo de cristo)
2- Leer y creer en la biblia como texto dictado por dios (pues es históricamente comprobado que la biblia es una recopilación de textos antiguos, o canon, realizado por el emperador romano Constantino I El Grande, quien legalizó la religión cristiana por medio del Edicto de Milán, para evitar el levantamiento de las masas que ya eran cristianas... y en el Edicto de Milán se empezaron a concertar todas esas cosas que ahora son los dogmas de la iglesia católica)
3- Rezar el rosario u otras novenas.
4- Presentar juramentos sobre la biblia ente juzgados u otras cortes de justicia que usen dicho tipo de juramentos.

Pero sí puede, con toda confianza:

1- Masturbarse
2- Tener relaciones sexuales por fuera del matrimonio
3- Casarse por lo civil
4- Usar métodos anticonceptivos y de protección sexual como el condón
5- Tener pensamientos lujuriosos (recomendables a la hora de masturbarse)
6- Ser ateo o creer en su propio dios
7- Jugar juegos de azar
8- Dormir hasta tarde los domingos, sin tener que ir a misa, y poder pasar a resaca tranquilo
9- Comer carne los viernes santos
10- Tener sexo los viernes santos
11- Soñar y promover el ideal de un mundo libre de la violencia que generan las rivalidades entre religiones
12- Hacer lo correcto porque es correcto, y no por ganarse un cupo en un cielo improbable
13- Promover y apoyar los avances científicos que pueden beneficiar a nuestra humanidad, librándola de enfermedades, hambrunas, desastres naturales y demás injusticias que la iglesia considera como obra de dios (sea para castigar o poner a prueba, según ellos)

*Así pues, si usted, después de haber leído lo anterior, sigue pensando que es buena idea apostatar... pues bienvenido, adelante, abandone usted también el rebaño y ayúdenos a construir una sociedad más equitativa y menos intolerante.

 ¿Por qué darle importancia a un trámite burocrático como la Apostasía?
1. Uno puede decir que ya no sigue la iglesia, o que ya no cree en ella, o que ya es agnóstico, o ateo... pero el que tú mismo te lo digas no te quita de los registros legales de la IC (iglesia católica)

2. Sí, cuando una persona es bautizada, inmediatamente comienza a hacer parte del rebaño esadístico que maneja aquella santa institución. O sea, aunque la niegues en tu pensamiento, sigues contando para ellos, y para el estado, como uno más de los católicos ... Leer más

3. Aquel conteo estadístico que maneja la IC le sirve para mantener el primer lugar en el ranking de religiones, tenido en cuenta por los estados nacionales, como el colombiano, español, chileno, argentino, etc, para permitirle a la iglesia participar (inmiscuírse diría yo) en la educación, en la salud, y en las decisiones políticas, además de ser un punto de referencia para muchas organizaciones mundiales, como la ONU.

4. A parte de lo anterior, la IC, gracias a una figura llamada concordato (los cuales ha hecho con muchos paises, sobre todo en latinoamérica), que se hace gracias a que la iglesia muestra sus estadísticas donde la mayoría de los ciudadanos aparecemos como católicos, recibe unas subenciones, o sea unas platicas extra, sacadas directamente del presupuesto nacional, pa' hacer iglesias, pa' arreglar iglesias, pa' mantener bonitas las iglesias, pa' mandar algunas remesas al vaticano, pa' mantener al clero feliz y bien vestido, etc.

5. O sea, que cuando te bautizan, recibes una especie de membresía para la iglesia, con la que se te permite acceder de manera gratuita a algunos servicios, como la misa normal, como la ostia, como la confesión, como las bendiciones (sin tener en cuenta la limosna)... aunque otros servicios deben ser pagos, como las misas para los muertos, las misas privadas, etc. Y la IC recibe a cambio, por parte del estado, esa platica extra.

6. Mientras sigas bautizado, a la iglesia le importa un culo si sos ateo o no, porque igual contás pa' ellos, y les dan su platica.

7. Entonces la única manera de salirse de la IC, de manera legal, es por la figura de la Apostasía... ahí es cuando a la IC no le gusta ni un poquito... porque como en la democracia, cada voto cuenta, y para ellos cada retirado descuenta (en plata y opinión... porque si no tienen la mayoría de ciudadanos como seguidores, entonces no pueden meterse en los asuntos políticos... serían sólo una secta más).

La Apostasía es la única figura legal por la cual podemos pedir ser borrados de todos los registros que mantiene la IC, incuyendo los estadísticos. Y es entonces la única manera que tenemos, como individuos, de restarle poder a esta multinacional que se lucra con la espiritualidad.

Separador

 

Otras publicaciones anteriores de El Polvorín:

La apostasía


Escrito por Administrator   de apostasiacolectiva.org
Sábado, 10 de Enero de 2009

La apostasía tiene tantas definiciones como religiones existen. Dado que ninguna es más válida que otra no prestamos atención a ninguna de estas definiciones. Desde esta web proponemos la apostasía en el sentido de darse de baja de la Iglesia Católica.

Para apostatar, en el pasado, se debía recurrir a un artículo del Código de Derecho Canónico, una suerte de Código Civil eclesiástico. Aunque el apóstata no lo reconociera como una legislación válida, debía invocarlo si deseaba darse de baja. Hoy, gracias a Dios (sarcasmo), la ley de Hábeas Data protege nuestros datos de instituciones manipuladoras como la Iglesia Católica, por lo que podemos pedir que se nos dé de baja sin aparentes contradicciones.

Pero… ¿por qué darse de baja? Las razones por las que una persona querría apostatar son de lo más variadas. Dado que la Iglesia Católica cuenta como católico a todo bautizado, hay ateos que sienten que es su obligación darse de baja para mantener una coherencia. También hay quien apostata por no estar de acuerdo con las doctrinas de la Iglesia aún cuando cree en Dios, entonces, apostata para que su nombre no sea parte de esa institución. Desde esta web proponemos apostatar precisamente porque para la Iglesia Católica todo bautizado es católico, está de acuerdo con sus doctrinas, y por lo tanto utiliza la cifra de bautizados (muy alta porque el bautismo se transformó en una cuestión cultural) para imponer sus puntos de vista en la legislación y conseguir privilegios.

La Iglesia Católica para ser escuchada argumenta que casi el 90% del país es católico (boletín AICA Nº 2500) e indirectamente apoya sus doctrinas. Es decir, se erigen en la voz del pueblo, y vos, que fuiste bautizado, sos contado como parte de ese 90%. La realidad es que el 90% del país fue bautizado, y que ni siquiera la totalidad del pequeño porcentaje de practicantes está de acuerdo con sus doctrinas (encuesta CONICET).

Si apostatás, se anota al lado de la anotación de tu bautismo que abandonaste la fe católica, el modo católico de darte de baja. Si vos no querés ser parte de ese 90%, entonces hacé el trámite. Apostatar es tu derecho. ¡Que no hablen en tu nombre!

 

¿Por qué apostatar?  


 

En una sociedad como la nuestra, cualquier institución con una gran representatividad tiene más fácil el acceso a niveles altos de decisión y un mayor poder de negociación. De esto parece desprenderse la necesidad de tener información confiable sobre la cantidad de personas que tal corporación dice representar, y por otro lado procedimientos claros que permitan a las personas adherir a la misma y dejar de hacerlo en caso de que así lo deseen.

En nuestro país, la Iglesia Católica es posiblemente la institución que mayor nivel de representatividad se adjudica, y simultáneamente es la que menos claridad ofrece a la hora de demostrarla. Si bien no está absolutamente claro como se determina la cantidad de fieles católicos, cada tanto dan indicios de que lo hacen a partir del número de bautismos que registran en sus libros. Tres ejemplos: Cuando en 2007 se anunció que la cantidad de musulmanes en el mundo superó a la de católicos, el Secretario del Pontifico Consejo para el diálogo interreligioso, Felix Machado, afirmó en el diario La Prensa que "la Iglesia católica sí puede contar con datos precisos y sin márgenes de error porque en cada parroquia, incluso la más pequeña o en cualquier lugar perdido del mundo, existe un acta de los bautizados". El Arzobispado de Buenos Aires afirma que "entre 1993 y 1997 aumentaron un 10 por ciento la cantidad de bautismos, primeras comuniones y confirmaciones". Por otro lado, según apologetica.org "Ocho de cada diez latinoamericanos están bautizados.". En ambos casos, la noticia no es simplemente el número de bautismos, sino que a partir de estos datos el texto intenta deducir la cantidad o el incremento de fieles. Otro problema es que se hace complicado encontrar otra fuente de información que no sea la misma Iglesia. En 2007 una iniciativa de un particular obtuvo como respuesta de la Secretaría de Culto que las estadísticas disponibles sobre la cantidad de fieles católicos son las que publica AICA, una agencia de noticias católica. Es que como la creencia religiosa es "información sensible", no hay censos sobre creencias religiosas, y la poca información que se tiene al respecto parte de encuestas que recién últimamente se están haciendo de una manera sistematizada.


Dado que la Iglesia considera a cada bautizado como un integrante más del catolicismo, el proceso de ingreso a la institución católica es tan claro como irregular. Un bebé de cinco días de vida adhiere al catolicismo (lo que implica creer en todos sus dogmas, como la resurrección de Cristo, la Santísima Trinidad o la transubstanciación del pan y el vino en cuerpo y sangre de Cristo) por el solo hecho de estar bautizado. Independientemente de lo que decida cuando tenga edad de hacerlo, y de cómo se posicione respecto a temas de religión, el niño en los papeles ya es católico. Así, si bien en un trabajo del CONICET el 71% dijo que son los hijos e hijas los que deben elegir su propia religión, los registros de la Iglesia parecen demostrar que en la práctica esto no sucede.

Volviendo a los datos sobre la cantidad personas que adhieren al catolicismo, parece bastante difícil acceder a los datos oficiales que la Iglesia dice poseer. Las referencias a estos datos dicen que los obtienen del Anuario Pontificio, del que no se publican más de 10 mil ejemplares cada año y para todo el mundo. Según sabemos, en Argentina sólo hay dos y sin acceso para consultas del ciudadano común por lo que la cantidad de fieles sigue siendo un misterio.

De todas maneras, tanto las estadísticas de la Iglesia, como las encuestas que conocemos (la citada del CONICET, por ejemplo), coinciden en que casi un 90% de los argentinos y argentinas recibieron el bautismo, y por lo tanto engrosan en padrón de la Iglesia Católica. Dicho de otra manera, casi el 90% de los los habitantes de nuestro país pertenecen a la Iglesia Católica en los papeles, y por lo tanto ésta habla en su nombre. Ahora que tenemos una idea de las bases sobre las cuales la Iglesia Católica justifica su poder a la hora de negociar con el estado nacional, vamos a hacer un breve repaso de cuales son los temas sobre los que la Iglesia se manifiesta, y cuál es su posición en ellos.

Hace poco más de 20 años se aprobó en nuestro país la ley de divorcio vincular. La posición de la iglesia es clara al respecto. En su catecismo puede leerse "1650 Hoy son numerosos en muchos países los católicos que recurren al divorcio según las leyes civiles y que contraen también civilmente una nueva unión. La Iglesia mantiene, por fidelidad a la palabra de Jesucristo ("Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquella; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio": Mc 10,11-12), que no puede reconocer como válida esta nueva unión, si era válido el primer matrimonio. Si los divorciados se vuelven a casar civilmente, se ponen en una situación que contradice objetivamente a la ley de Dios. Por lo cual no pueden acceder a la comunión eucarística mientras persista esta situación, y por la misma razón no pueden ejercer ciertas responsabilidades eclesiales. La reconciliación mediante el sacramento de la penitencia no puede ser concedida más que aquellos que se arrepientan de haber violado el signo de la Alianza y de la fidelidad a Cristo y que se comprometan a vivir en total continencia." (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P56.HTM). La reacción de la Iglesia en su momento fue coherente con su catecismo. A pesar de la representatividad que la Iglesia dice tener en la sociedad, las encuestas en aquel momento mostraban que un 63% estaba en favor del divorcio vincular. Esta cifra ascendía al 87% en otra encuesta del año 2006. Si el 88% es católico, tal como dice la Iglesia, de ese 87%, menos del 10% puede deberse al apoyo de quienes no profesan esa fe. El 77% restante necesariamente fueron bautizados que apoyan la legalización del divorcio vincular.

Tiempo atrás, la relación entre el gobierno nacional y la Iglesia se puso tirante luego de unas declaraciones del ex Vicario Castrense que sugerían que se debería aplicar un castigo bíblico al ex ministro de salud por propiciar una campaña para repartir preservativos. La polémica no debería extrañar. La Iglesia Católica se opone al uso de métodos anticonceptivos. El Catecismo dice claramente "2370 La continencia periódica, los métodos de regulación de nacimientos fundados en la autoobservación y el recurso a los períodos infecundos (HV 16) son conformes a los criterios objetivos de la moralidad. Estos métodos respetan el cuerpo de los esposos, fomentan el afecto entre ellos y favorecen la educación de una libertad auténtica. Por el contrario, es intrínsecamente mala 'toda acción que, o en previsión del acto conyugal, o en su realización, o en el desarrollo de sus consecuencias naturales, se proponga como fin o como medio, hacer imposible la procreación (HV 14). Al lenguaje natural que expresa la recíproca donación total de los esposos, el anticoncepcionismo impone un lenguaje objetivamente contradictorio, es decir, el de no darse al otro totalmente: se produce no sólo el rechazo positivo de la apertura a la vida, sino también una falsificación de la verdad interior del amor conyugal, llamado a entregarse en plenitud personal'. Esta diferencia antropológica y moral entre la anticoncepción y el recurso a los ritmos periódicos 'implica... dos concepciones de la persona y de la sexualidad humana irreconciliables entre sí (FC 32)." (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P87.HTM). Muchos se horrorizaron ante las declaraciones del Vicario, pero no se puede dejar de reconocer que él estaba siendo coherente con su libro sagrado y el catecismo de su iglesia. Las cifras que aportaron la encuesta del CONICET indican que el 88,9% afirma que el gobierno debería promover el uso de preservativos y el 86,9% que los hospitales deberían ofrecer métodos anticonceptivos de manera gratuita. Así, casi como mínimo el 76% de los bautizados no coinciden con la condena que la Iglesia hace de los métodos anticonceptivos.

La educación sexual en las escuelas es un tema que vuelve al debate cada tanto puesto que, a pesar de que hubo intentos desde hace varios años de incluir la sexualidad como materia o al menos como un tema dentro del plan de estudios obligatorio y finalmente se consiguió aprobar la ley que obliga al Estado a proveerla, aún no se ha implementado en la mayoría de las provincias. La Iglesia se muestra muy preocupada por este tema, han salido continuamente a hacer declaraciones y han ejercido importantes acciones lobbistas al momento del tratamiento de dicha ley por el legislativo para impedir su sanción. "La Iglesia cuestionó con firmeza los lineamientos que obligan a enseñar en las aulas los métodos anticonceptivos, entre otras pautas de educación sexual, y advirtió que ese carácter obligatorio "no deja margen de acción a los padres para objetar aquellos contenidos que pudiesen atentar contra sus convicciones religiosas y morales". " dice una noticia de La Nación ante una de esas polémicas. De nuevo cabe preguntarse qué pasa en la sociedad con ese tema. Siempre tomando la misma encuesta del CONICET, el 81,3% opina que en las escuelas se debería informar sobre métodos anticonceptivos y el 78,8% que en las escuelas se debería dar cursos de educación sexual. Así, siete de cada diez fieles opinan de manera contraria a su Iglesia.

Entre los temas sobre los que la Iglesia se muestra más preocupada, el aborto es posiblemente el más debatido. Recientemente fue aprobado en Uruguay por la legislatura, pero el presidente Tabaré Vazquez privilegió sus convicciones religiosas por sobre la la posición más amplia del partido político que lo puso en la presidencia y vetó la ley desoyendo el mayoritario pronunciamiento legislativo. De nuevo, para conocer la posición de la Iglesia se puede recurrir al Catecismo: "1398 Quien procura el aborto, si éste se produce, incurre en excomunión latae sententiae." (http://www.vatican.va/archive/ESL0020/__P55.HTM). El aborto es condenado sin vueltas ni grises por la Iglesia Católica. Sin embargo y volviendo a la encuesta del CONICET, el 63,9% opina que el aborto debe permitirse en algunas circunstancias y un 14,1% que debe ser un derecho de la mujer. Resumiendo, el 78% de manifiesta que, con o sin límites, aprueban el aborto. Así, más del 68% de los que recibieron el sacramento del bautismo aprueban una práctica que la Iglesia misma condena con una pena gravísima como la excomunión.

La eutanasia también es un tema que preocupa a la Iglesia, y se hizo notorio en casos como los de Terry Schiavo y Eluana Englaro. El catecismo dice "2277 Cualesquiera que sean los motivos y los medios, la eutanasia directa consiste en poner fin a la vida de personas disminuidas, enfermas o moribundas. Es moralmente inaceptable. Por tanto, una acción o una omisión que, de suyo o en la intención, provoca la muerte para suprimir el dolor, constituye un homicidio gravemente contrario a la dignidad de la persona humana y al respeto del Dios vivo, su Creador. El error de juicio en el que se puede haber caído de buena fe no cambia la naturaleza de este acto homicida, que se ha de rechazar y excluir siempre." (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P80.HTM). Sin embargo, distintas encuestas mencionan que el 55% afirma que está a favor de la eutanasia. De nuvo, de ese 55% sólo un 10% puede ser no bautizado. El restante 44% forzosamente recibió el sacramento.

También la Iglesia se opone al sexo prematrimonial. El catecismo dice claramente "2350 Los novios están llamados a vivir la castidad en la continencia. En esta prueba han de ver un descubrimiento del mutuo respeto, un aprendizaje de la fidelidad y de la esperanza de recibirse el uno y el otro de Dios. Reservarán para el tiempo del matrimonio las manifestaciones de ternura específicas del amor conyugal. Deben ayudarse mutuamente a crecer en la castidad." (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P86.HTM). Aún así es una práctica muy difundida no sólo por ser placentera, sino que el 54,6% afirma que el sexo antes del matrimonio es positivo según la mencionada encuesta del CONICET. Al menos el 45% de los bautizados no están de acuerdo con la posición de la Iglesia respecto al sexo prematrimonial.

La homosexualidad es condenada por la Biblia desde el Antiguo Testamento, y la Iglesia Católica es coherente con esta idea. En el catecismo advierte "2357 La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que 'los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados' (CDF, decl. "Persona humana" 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. No pueden recibir aprobación en ningún caso.". (http://www.vatican.va/archive/ESL0022/__P86.HTM). A pesar de la contundencia de la Iglesia a la hora de condenar a la homosexualidad como una grave depravación y si bien es de reconocer que nuestro país es altamente discriminador en este tema, "sólo" es condenada como una enfermedad por el 31,8% de quienes respondieron la encuesta del CONICET.

La cultura, que en principio parecería ser un tema más relajado, también merece la atención de la Iglesia Católica. Varias muestras de arte fueron condenadas y boicoteadas por la Iglesia Católica. El caso más conocido en Argentina fue el del artista plástico León Ferrari, cuya muestra en Recoleta fue primero víctima de ataques de fundamentalistas católicos y luego prohibida por denuncias de sectores de la Iglesia Católica. En la literatura y sus posteriores versiones cinematográficas podemos contar los casos de Harry Potter y El Código Da Vinci que también fueron condenadas por la Iglesia, y tuvieron intentos de boicots. El denominador común para todas estas obras es que, en la proporción esperable al medio en que se desarrollaban, todas estas expresiones artísticas fueron un éxito que no se explica sólo con la concurrencia del 10% de la población no bautizada. Claramente una porción muy importante de los que integran en padrón de la Iglesia Católica concurrieron a ver estas obras sin demostrar interés por la condena de su institución.

En síntesis, se observa como la Iglesia, cuya moral pretende ser revelada y por lo tanto no debería ser discutida por ninguno de sus adherentes, tiene un nivel de representatividad excesivamente bajo en estos temas a pesar de pretender hablar en nombre del 88% de los argentinos.
Las posiciones a las que hiciemos referencia anteriormente no son declaraciones de un sacerdote sorprendido en la calle por un periodista. Es la palabra oficial de institución católica tomada del Catecismo que figura en la página misma del Vaticano. Cada vez que la Iglesia mueve todo su aparato de poder para oponerse al divorcio, al aborto, a las uniones homosexuales, a la educación sexual, a políticas anticonceptivas o expresiones artísticas, intentando imponer sus moral religiosa a católicos y no católicos por igual, están hablando en nombre de todos los bautizados, utilizándolos para inflar su representatividad.


Si estás bautizado, no importa cuan crítico seas de la institución católica. Le Iglesia en tu nombre condena el aborto, la homosexualidad, boicotea los intentos del Estado por generar una política de educación sexual, condena y se opone al uso y reparto de anticonceptivos, a la eutanasia, al divorcio. En nombre tuyo intenta censurar expresiones artísticas y como si fuera poco, gracias a tenerte entre sus integrantes, se asegura que el estado la sostenga y le otorgue privilegios especiales. No importa que pienses por cuenta propia y tengas otras opiniones, ellos te usan para apoyar sus intereses.

Si vos no estás de acuerdo con las posiciones de la Iglesia en los temas antes mencionados y tenés interés en mantener una actitud coherente con tus ideas, tenés dos cosas para hacer:

  1. No bautices a tu hijo o hija. Haciéndolo estás alimentando sus listados con alguien que no debería ser utilizado para los intereses de la Iglesia. Con sólo unos pocos días de vida no se puede tomar posición sobre estos temas ni elegir libremente una religión. Ya tendrá tiempo para hacerlo, y si está de acuerdo, ingresar él por cuenta propia a la Iglesia. Que no hagan lo que hacen en nombre de tu hijo o hija.
  2. Salí de la Iglesia para quitarles apoyo. Que no hagan lo que hacen en tu nombre. ¡Apostatá!

"Es teóricamente absurdo que los bautizados adhieran al aborto, al divorcio, a la legitimación de parejas homosexuales..."
Mons. Castagna

 

¿Cómo apostatar?

 

¿Cómo?

Enviando una carta informando de la decisión de dejar de pertenecer a la Iglesia Católica y por lo tanto exigiendo que se modifiquen los registros donde figuramos como católicas o católicos. La carta no debería tener demasiadas justificaciones dado que la decisión de dejar de pertenecer a la institución es íntima y no es necesario dar explicaciones de ello. De todas maneras de aquí se puede descargar la carta modelo que proponemos, a la que por supuesto se pueden hacer todas las modificaciones que consideren necesarias. Es importante que la carta contenga datos del bautismo (parroquia y fecha aproximada, al menos el año).

¿Dónde?

La carta debe ser enviada a la diócesis a la que pertenece la parroquia donde fueron bautizados. Aquí puede encontrarse el detalle de las diócesis y arquidiócesis de todo el pais, sus zonas de cobertura, domicilio postal, responsable y algunos datos de contacto. Puede ser enviada por correo postal o entregada personalmente, pero en todos los casos conviene tener alguna constancia de entrega. Si se envía por correo es mejor hacerlo al menos certificada, y si se entrega en persona conviene llevar una copia para que sea sellada a modo de acuse de recibo.

¿Y luego?

La carta exige una respuesta favorable en el término de cinco días. Lamentablemente no conocemos ningún caso en los que se hayan respetado este plazo, pero si en el transcurso de los 15 días se han recibido respuestas informando de que se estaba tramitando la modificación de los registros. Si no llega ninguna respuesta hay dos caminos posibles. Intentar un contacto informal con la diócesis para verificar el estado del trámite y en todo caso apurarlo, o bien hacer una denuncia en la Dirección Nacional de Protección de Datos Personales. No son opciones excluyentes y bien se puede consultar primero y a falta de respuestas proseguir con la denuncia, pero para la segunda va a ser necesaria la constancia del envío y posiblemente se vuelva todo un poco más engorroso.

Posibles respuestas:

Si se recibe alguna respuesta, posiblemente sea alguna de las que siguen

  • Invitación a presentarse a la diócesis para demostrar su identidad o hacer la renuncia en forma personal. Si es posible asistir es recomendable porque seguramente agilizará el trámite
  • Invitación a hablar personalmente con un obispo/vicario/sacerdote para reconciliar posiciones. No es necesario ya que no tenemos que dar explicaciones de nuestra decisión y ellos deberán actualizar sus registros.
  • Aviso de que la carta debe ser enviada a la diócesis del domicilio actual del interesado y no a la diócesis correspondiente a la parroquia de bautismo. No todas las diócesis se manejan de esta manera, pero hemos visto casos en los que así sucede. En principio parece una trabaja burocrática más, pero también puede facilitar el trámite si es que va a ser necesario ir personalmente luego. Nada se pierde intentando.
  • Aviso de que se cursa el pedido a la parroquia respectiva. Todo marcha bien y el pedido está en curso
  • Fotocopia de la partida de bautismo con la notación de renuncia al margen. Feliticaciones! Estás fuera de la Iglesia Católica

http://elpolvorin.over-blog.es/article-hacia-la-apostasia-colectiva-latinoamericana-del-10-de-diciembre-62504423.html

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