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El polvorín

Qué vale una mujer?, ¿para qué sirve una mujer viviendo en puro grito? ¿Por qué escriben las mujeres?

14 Diciembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Qué vale una mujer?, ¿para qué sirve una mujer viviendo en puro grito?

 (Ángela Figuera) 


¿Por qué escriben las mujeres?

 

Hay una mujer que nos habla desde las raíces, desde la tierra, desde la sangre primigenia, esa mujer viene atravesando la infamia con sólo su dolor por bandera, esa mujer es la misma que llevan dentro las modistas, las prostitutas, las trabajadoras, las artistas. Esa mujer, de huesos y arcilla, de palabras poco convenientes, la misma que presenció el parto primero, esa mujer nos dice en alta voz o en susurros que venimos de la misma herida y que juntas debemos salir a la luz a golpe de verso o de salario.

 

Venimos de un mundo que nos da la espalda.

 

Por lo tanto nada nos distingue somos todas y ninguna.

 

Y porque nos une esta realidad de siglos nuestra poesía, debe ser igual que la labor de las mujeres en el campo o en los negocios. Debe ser pan, canción, elegía. Debe ser una poesía sin tapujos, sin paños calientes, una poesía de pecho al descubierto, de larvas y de rosas. Como hicieron antes, como están haciendo tantas. Poetas o maestras.

 

Escribir es una costumbre, es un acto subversivo, de compromiso con todas nosotras, como si fuera un delirio, una victoria, una letanía.

 

Escribir, verso a verso, golpe a golpe, con todos los ayes y los hasta siempre.

 

Escribir como si fuera un largo etcétera, un borrón y cuenta nueva, un escozor, una protesta utilísima.

 

Escribir, porque nos arrinconan, nos parten el corazón y nos dejan solitarias, calladas, ahogando la voz con musgo o con piedras.

 

Escribir es firmar un pacto solidario por las que están en la penumbra, escribir es dar la mano, es soltar palomas, es decir, simplemente aquí estamos desde el principio.

 

Aquí estamos.

 

Por esto obedezco el dictado de la mujer primigenia que está en nosotras salvándonos de todos los abismos y escribo mientras hay quien anónimamente enhebra los sueños o los amamanta.

 

Escribir desde las mujeres que somos, desde la mujer que soy es un acto de rebeldía.

 

Que quede nuestra palabra impresa para que no digan nunca que nos escondimos.

 

Para que no digan.

 

Para que no sigan diciendo.

 

 

Silvia Delgado Fuentes

 

niunpasoenfalso.blogspot.com

 

 

 

Definición de poesía, según Silvia Delgado Fuentes

 

Cada poeta busca su propia definición de poesía y una vez encontrada la apuntala para construir sobre ella graneros o palacios.

 

Aquellos hombres y mujeres que creen que la poesía debe ser más granero que palacio, aquellos de nosotros que creemos que debe ser sostén inequívoco de pechos y no de calaveras, para nosotros, la poesía debe mantenerse sucia siempre, debe tener el rostro cicatrizado por el tiempo y el trabajo, debe mantenerse firme, con el puño apretado, en alto.

 

La poesía para nosotros tiene la obligación inexcusable de morirse de frío en los portales, debe ser corriente, sencilla como una modista, vulgar, como una puta, debe ser como un obrero bostezando camino de la fábrica, debe agarrarse a las farolas para observar el paso de los borrachos, debe escuchar los aullidos de los perros apedreados, debe carecer de pan y de abrigo, debe trepar las paredes de las cárceles, reptar por las trincheras, correr bajo las balas, debe acompañar a los enfermos, llevar sobre los hombros todos los partos y todos los cadáveres.

 

La poesía en nosotros resucita una y otra vez con la piel hecha jirones, con las tetas resecas, con dentelladas en los pómulos, en la espalda, en la vagina y se muere cada rato de plomo, de hambre, de desidia.

 

Nuestra poesía aspira profundo mientras se arranca los huesos, uno a uno, para señalar a los ahorcados, a los huidos, a los espantados, a los excluidos, a los expulsados.

 

No necesita salir a preguntar si los han visto.

 

Tiene entre sus manos palabras que no titubean, palabras que tiritan como niños golpeados, palabras que se muerden los labios, palabras malolientes, inconvenientes, palabras arrancadas de cuajo a la sombra de las torturas, palabras que clavan uñas, que arrancan mordazas, que cantan a pleno pulmón, en alto, en vano.

 

Pese a todo nuestra poesía tiene el vientre lleno de semillas y sueña con repartirlas.

 

Silvia Delgado Fuentes.

 

niunpasoenfalso.blogspot.com

 

 

 Enviado por Marina Montero

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