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El polvorín

RADIOACTIVOS, Una amenaza a combatir

29 Abril 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

 

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Hibakusha, así le llaman en Japón a las personas contaminadas con radiación nuclear. El termino se empezó a emplear luego del ataque norteamericano en Hiroshima y Nagasaki.

Nace un nuevo sujeto a raíz del bombardeo: “el contaminado”, el peligroso para todos, el infectado, que como un zombi vendrá por los que “no tenemos nada que ver” Este ente incluso reviste un peligro mayor en el imaginario que el que tiró la bomba desde su esterilizado avión… Hoy en Japón 66 años después los Hibakusha, vuelven a atemorizar a la población.

En las puertas de refugios de victimas generados por el terremoto se instalan detectores radioactivos, aunque los expertos aseguran que los evacuados de Fukushima no presentan ningún peligro. Diarios japoneses afirman que en algunos hospitales niegan la atención a niños que carecen de un carné que los acredite como “no contaminados”.

 

KIm Phuc, la niña vietnamita corriendo desnuda, quemada por el napalm norteamericano, vuelve como un fantasma corriendo nuevamente por las calles japonesas. Pero las similitudes no son solo visuales o rebuscadas, Yoichi Shimatsu, científico y cronista del New América, publica en las ultimas horas una serie de contradicciones en los informes de las autoridades Japonesas que lo llevan a preguntarse si el retraso en las tareas de salvataje para evitar el desastre ecológico en Fukushima, no se deben al tratado de seguridad entre EEUU-Japón, el cual incluiría un laboratorio nuclear bélico que se pretende esconder a toda costa por su carácter secreto e ilegal.

Como en 1945, los asesinos visten pulcros ropajes a miles de kilómetros del lugar, el sistema se pone el traje anti-radioactivo, y las victimas se convierten en victimarios por su apestosa condición de infectados.

Los “mugrientos”, los sucios, los terroristas, la escoria, los menores contaminados de pasta base y hambre, sidosos, drogadictos sin identificación proporcionada por el poder que les de el visto bueno para salvarse, o para por lo menos emprender un “tratamiento”.

Productos de un sistema que los creó y ahora los usa para darnos un enemigo al cual combatir.

 

17.000 fueron las personas revisadas en un refugio de Minamisoma procedentes de Fukushima; solo tres operarios estaban contaminados.

¿Qué nos hace temer tanto al otro, aunque los números y los expertos nos digan que no representan mayor peligro? ¿Por qué las causas de estos desastres no nos dan tanto rechazo o no se visualizan siquiera? Tal vez, como termina diciendo Yoichi Shimatsu, “El nihilismo en el corazón de esta amenaza nuclear para la humanidad no se esconde en el interior de Fukushima 1, sino dentro de la mentalidad de la seguridad nacional.”

Una contaminación “del alma” que se propaga por la ignorancia y el miedo.

 

Nicolás Scarón

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