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El polvorín

Raúl Gómez García, el poeta del Moncada

21 Octubre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

escrito por Yamila Blanco   

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Raúl Gómez García fue uno de los asaltantes al cuartel Moncada. Las acciones contra  los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, marcaron el inicio de la lucha que llevó a concretar la Revolución en Cuba.

Resumen Latinoamericano.- Las calles cubanas están llenas de museos, de música, de historia y de revolución. Cada rincón de cada ciudad guarda una anécdota. Cada anécdota tiene increíbles protagonistas, y cada protagonista tiene un particular sobrenombre. Uno en especial llama la atención: El poeta del Moncada.

 

Raúl Gómez García fue uno de los asaltantes al cuartel Moncada. Las acciones contra  los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes fueron realizadas por jóvenes del movimiento “Generación del Centenario de José Martí”, comandado por Fidel Castro. Esos asaltos marcaron el inicio de la lucha que llevó a concretar la Revolución en Cuba.

 

Gómez García es recordado por ser el autor del Manifiesto del Moncada, documento que sintetiza las causas y los fundamentos teóricos de la batalla que comenzaría en 1953 y encontraría la victoria en 1959. Sin embargo, su importancia como personaje histórico escapa de ese hecho.

 

Raúl lleva mezcladas dentro suyo las características fundamentales de quienes hicieron y hacen la Cuba libre: pasión, lucha y total entrega por sus ideales. Fue el combatiente que entregó su vida por amor a los demás y dejó bellas poesías para contarlo.

 

Sus raíces 

 

Raúl Gómez García nació en La Habana en 1928. Estudió Derecho y Pedagogía, y trabajó en diferentes institutos educativos de la capital y de Güines, pueblo de la provincia Habana, donde con trece años comenzó a escribir y a participar en política.  

 

Más tarde ingresó al Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo) y participó de la lucha clandestina contra la dictadura instaurada en 1952, encabezada por Fulgencio Batista. Allí conoció a Fidel Castro y emprendió su camino hacia el Moncada.

 

Sin embargo, su formación revolucionaria se inició en su infancia. Alicia Gómez, habanera nacida en la década del 40, prima del mártir del Moncada, aseguró en una entrevista con Sudestada que la familia de Raúl tuvo mucha importancia en su educación.

 

“Nuestros ancestros eran maestros de la época de la colonia en Cuba y a pesar de que trabajaban en escuelas pagadas por la colonia, aspiraban a lograr la libertad del país. Eran personas que luchaban de una forma u otra por lograr que Cuba se independizara del yugo español y toda la familia heredó esa raíz rebelde con relación a cualquier tipo de gobierno impuesto”, aseguró.

 

Alicia indicó que esa tradición de lucha les llegó a los jóvenes de la familia que se preocupaban por el destino del país y mantenían los principios de amor a la libertad y a la independencia.

 

También José Martí fue un maestro indispensable para el poeta del Moncada. Alicia recordó que la madre de Raúl, Virginia, “era una persona muy martiana y la obra del Apóstol acompañó a Raúl, como al resto de la familia, desde que éramos pequeños”.

 

A pesar de que el joven combatiente marchó al Moncada de una manera desconocida por su familia, todos sabían que buscaba una forma de lucha más activa: “Cuando recibimos la noticia de los acontecimientos del Moncada inmediatamente pensamos en Raúl, pero no estábamos seguros de que estuviera allí.

 

Sin embargo su madre, sí sabía que estaba ahí y que no iba a ser precisamente de los que se salvara. Nuestro país cuenta con 20 mil muertos de la época batistiana, y Raúl fue un mártir como todos ellos”, aseveró Alicia.

 

Para su prima, como para cualquier otra persona que conoció a Raúl, es casi imposible separar al luchador fuerte y aguerrido del poeta sensible y soñador.

 

“Raúl vivía enamorado. Tenía una novia que se había destacado como actriz y luego se había enamorado de una profesora de la escuela en que trabajaba dando clases en La Habana. Los primos teníamos formado dos bandos: los que defendíamos su relación con la actriz y los otros que defendían su relación con la profesora”, rememoró Alicia.

 

Ella vivió con la familia Gómez García por algún tiempo, ya que sus padres tenían dificultades económicas, y además de guardar en su memoria los juegos de ping pong que compartían en el portal de la casa todos los primos, tiene la imagen del moncadista como un “joven que se encargaba de estar siempre dándonos el buen ejemplo, nos cuidaba, nos prestaba mucha atención. Raúl era un tipo extraordinario, para decírtelo en buen cubano”.

 

Pero para Alicia, el legado más importante que le dejó su primo lo hizo como combatiente: “Siendo tan joven y teniendo su vida desde un punto de vista personal bastante segura, porque era una persona preparada, no tuvo ningún reparo en dejar todo eso para ir a buscar lo que decidió que iba a ser la libertad de su patria. Desde el punto de vista revolucionario y activamente combatiente, ese es un legado extraordinario: su ejemplo inolvidable que persevera y vivirá siempre y que le trasladamos a nuestros hijos”.

 

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Alicia Gomez, prima del poeta del Moncada

 

 

Estoy aquí… frente a ti, contigo…podría decirte cuánto de grande, de bueno y de emocionante tienes para mi. Podría alcanzar tus oídos y en voz queda y sincera darte las gracias más sentidas de mi corazón por ser sencilla y dulce como las flores en la tarde. Podría en mi silencio negro decirte con la fidelidad de mis pupilas la eternidad de mi cariño. Podría abrazarte, tenerte en mis brazos y amarte en la inmensa pasión que vive en mi alma por ti. Pero tengo que venir aquí al papel blanco de siempre a dejar esta hilera de pensamientos para siempre… para siempre… Para que ni la muerte pueda acabar con este amor, insigne y profundo que te tengo, con esta gratitud íntima que te profeso…con esta ilusión incalculable con que te adoro. (22 de marzo de 1953)

 

Su juventud  

 

En su juventud, Raúl desarrolló su faceta de periodista. Durante la lucha clandestina fue director de dos órganos de prensa: “Son los mismos” y “El acusador”. Para Daily Sánchez Lemus, autora del libro “Raúl Gómez García, el periodista del Moncada”, el ejercicio de esa profesión marcó en la vida del poeta importantes giros. 

 

“A través del periodismo él se dio cuenta que Cuba necesitaba un cambio. Fue de un periodismo noble que defendía los valores morales a un periodismo más crítico e incisivo, hasta terminar en ese periodismos revolucionario que hizo con la Generación del Centenario”, afirmó.

 

El compromiso de Raúl con su país abarcaba todas sus actividades y decidió consagrarse a esa tarea: “Él hubiera podido ser un gran poeta y un gran periodista, sin embargo decidió poner toda su energía para hacer realidad la Revolución. Raúl Gómez García era un joven lindísimo, muy enamorado, con muchísimos sueños, que tuvo la posibilidad de hacer lo que quiso, y sin embargo fue más, fue hombre de revolución, y por eso trasciende, porque fue capaz de despojarse de todo lo que tenía en función de un bien social”, enfatizó Sánchez Lemus.

 

En la introducción del libro que recolecta gran parte de la obra de este autor “Raúl Gómez García”, su compiladora Basilia Papastamatíu, explicó: “Para Raúl Gómez García los jóvenes no tienen simplemente el derecho de aspirar a transformar y mejorar el mundo, sino que ésta es incluso su más imperativa misión. (…) Aunque se consideraba a sí mismo un poeta y hubiera querido dedicar toda su vida y toda su energía a serlo, se entregó en forma absoluta a la lucha insurreccional. (…) Porque esos jóvenes comprendieron que a un tiempo como aquel no podían enfrentarlo solamente con palabras, y se decidieron por el lenguaje del gesto violento, de la acción directa, corporal, duro y riesgoso lenguaje por cuyo empleo no pocos tuvieron incluso que suscribir con su propia muerte ese texto que estaban escribiendo, que era el texto de la revolución”.

 

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Daily Sanchez Lemus, autora del libro El periodista del Moncada  

 

 

Ya estamos en combate

 

Ya estamos en combate.

Por defender la idea de todos los que han muerto. 

Para arrojar a los malos del histórico Templo 

Por el heroico gesto de Maceo, 

Por la dulce memoria de Martí.  

 

En nuestra sangre hierve el hado azaroso 

De las generaciones que todo lo brindaron, 

En nuestros brazos se alzan los sueños clamorosos    

Que vibran en el alma superior del cubano. 

Ya estamos en combate…  

 

En nombre de las madres y de los hijos de nuestra tierra heroica 

En nombre del honor y del decoro que construyó su historia 

Por la estrofa magnífica del himno 

“Que morir por la patria es vivir”.  

 

La libertad anida entre los pechos que viven hombres 

Y por verla en la estrella solitaria es un honor luchar  

A la generación del centenario le caben los honores, 

De construir la patria que soñara el Maestro Inmortal.  

 

Ya estamos en combate…¡Adelante! 

Adelante hasta el nido superior de la gloria  

Para que nazca en esta nueva aurora 

La república digna y decorosa 

Que fue el último anhelo de Chibás.  

 

No importa que en la lucha caigan más héroes dignos 

Serán más culpa y fango para el fiero tirano

Cuando se ama la patria como hermoso símbolo 

Si no se tiene armas se pelea con las manos.  

 

Ya estamos en combate… ¡Adelante! 

De nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera 

La furia loca de Gómez y Agramonte… 

La lucha pura de Mella y de Guiteras…   

Adelante, Cubanos… ¡Adelante!  

 

Por nuestro honor de hombres ya estamos en combate 

Pongamos en ridículo la actitud egoísta del Tirano 

Luchemos hoy o nunca por una Cuba sin esclavos.

Sintamos en lo hondo la sed enfurecida de la patria 

Pongamos en la sima del Turquino la Estrella Solitaria.

(17 de julio de 1953 – 26 de julio de 1953)

 

 

El mártir  

 

La Revolución se declara definitiva, recogiendo el sacrificio inconmensurable de las pasadas generaciones, la voluntad inquebrantable de las presentes generaciones, y la vida en bienestar de las generaciones venideras”, así concluye el Manifiesto del Moncada, el manuscrito más rememorado de Raúl Gómez García.

 

Sus poemas y artículos periodísticos reflejan su indoblegable personalidad, colmada de pasiones, y advierten que su autor es una persona difícil de olvidar. Su obra más importante fue el sacrificio que junto con otros miles de mártires hizo para que hoy podamos caminar por las calles de una Cuba libre, que nos espera con historias en cada rincón, historias que tiene protagonistas increíbles, increíbles como Raúl.

 

Reclamo del centenario                                                                        

 

Al más digno de los cubanos

 

Maestro, bajo tu frente enorme,

En la profundidad perenne de tus sueños 

Se vislumbra el recuerdo de tus luchas de hombre;

Y en la angustia callada de este pueblo que es tuyo  

Hay mil gemidos clamándote en silencio, 

Porque es sólo tu alma quien nos puede salvar.  

 

Hay un siglo de gloria clavado en la pasión de tu mirada, 

Tu índice sereno señala las azules esperanzas  

Y reclama en silencio la muerte frente al sol.

Por toda tu pasión enfebrecida te admiramos, Maestro… 

Y en las luces opacas de este siglo resplandece tu verbo  

Como un himno de amor arrebatado que fructifica hoy.  

 

Cuba te llama en su sentir de ahora;

Sólo tú con tu luz podrías salvarla del caos infernal,  

Sólo tú que en tus manos tuviste siempre rosas  

Y vertiste en tus versos tu angustia y tu ternura, 

Uniendo entre pasiones azarosas,  

El honor, la paz y la bravura. 

 

Apóstol… la patria te reclama.

Hincados de rodillas ante tu tumba útil,

Se abren las ilusiones de esta generación.

Hasta la sima eterna donde brilla la llama de tu nombre

Y ante tu imagen pura se vierte una oración. 

 

Apóstol… te reclama la patria soñadora…

Que el verbo centellante de tus labios

Que fue duro y potente…que fue justo y audaz,

En imágenes altas se alce hasta las cumbres elevadas,

Y acabe para siempre con la casta nefasta del tirano,

Trayendo nuevos días a la ruta gloriosa de la patria.

Mil manos juveniles se alzan con las picas aguerridas.

Las ansias de la patria adolorida las reclama sin tregua,

Maestro… que tu voz sea un grito que detenga la lucha fratricida…

Que se borren de Cuba franjas que marchiten su estrella solitaria…

Que se oiga tu voz omnipotente clamar en los espacios siderales…

Y que caiga el tirano sanguinario vencido por la lucha libertaria.

(28 de enero de 1953)

 

Tomado de Resumen Latinoamericano

 

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