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El polvorín

Represas para el desarrollo ... de la malaria, el dengue y la leishmaniasis.

22 Enero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Más víctimas de malaria, dengue y leishmaniasis son las consecuencias que puede tener la construcción de represas en Brasil, en la región fronteriza con el departamento de Pando, vaticinó el Foro Boliviano de Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade) en el estudio “Bajo el caudal: El impacto de las represas del río Madera en Bolivia”

 

 

 

 

 

Alertan de que represas elevan incidencia de dengue y malaria

 

http://www.bicusa.org/es/Article.11351.aspx

“Bajo el caudal…” es un informe del Fobomade que detalla el posible impacto de la construcción de dos represas sobre el río Madera en la frontera con Brasil. El Gobierno no tiene respuestas.

Fuente: La Prensa, July 18, 2009

Más víctimas de malaria, dengue y leishmaniasis son las consecuencias que puede tener la construcción de represas en Brasil, en la región fronteriza con el departamento de Pando.

Inundaciones de comunidades indígenas, movilidad poblacional en busca de zonas más altas y seguras para vivir y modificación de la biodiversidad en flora y fauna completan el marco de perjuicios de esas obras, según el estudio “Bajo el caudal: El impacto de las represas del río Madera en Bolivia”, realizado por el Foro Boliviano de Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade).

Los proyectos San Antonio, a 190 kilómetros de Pando, y Jirau, a 84, son parte del Programa de Aceleración del Crecimiento de Brasil, que el 11 de agosto de 2008 aprobó la licencia ambiental, último requisito para construir San Antonio.

El estudio advierte que el dengue, malaria, leishmaniasis son algunos de los costos sociales que pueden sobrevenir con las estructuras de hierro y concreto, situación que representa mayor gasto del Gobierno boliviano para aplacar los daños.

El viceministro de Biodiversidad, Recursos Naturales y Medio Ambiente, Juan Pablo Ramos, explicó que Bolivia hizo una evaluación técnico-científica en 2008 que confirma los efectos negativos de esas obras.

“El país se mantuvo firme en el pedido de que Brasil debe rediseñar las represas, si no, detener la ejecución”, postura ratificada en el encuentro con autoridades de Brasil en marzo de este año. Sin embargo, no define acciones ante los inminentes impactos en la población.

Este medio solicitó información al Ministerio de Salud, pero esa instancia no atendió los requerimientos. Y el prefecto de Pando, Rafael Bandeira, manifestó que, como se debe a un problema binacional —con elementos geopolíticos al tratarse de la frontera—, el asunto y las propuestas son manejados de manera gubernamental.

La salud en riesgo

El informe advierte que los niños serán el grupo más damnificado por la malaria, además de los inmigrantes. Los cálculos apuntan a que serán 13 veces más vulnerables con la nueva represa, en especial los menores, y hasta cinco veces más, la población en general.

Fobomade explica que esas consecuencias serán resultado de que los grupos poblacionales buscarán lugares más elevados que el nuevo nivel de las aguas y porque ambas poblaciones (jóvenes y adultos) carecen de factores inmunitarios.

El problema es grave porque la malaria tiene uno de los registros más altos en el país: en 2007 se reportaron 14.619 casos, y la población en riesgo es de 1.402.569 habitantes. En las zonas estudiadas por la investigación (Pando y Beni), la endemia asciende a 60 enfermos por cada 100 personas.

Esto tendrá un ineludible costo económico para la atención del enfermo, valor que asciende a aproximadamente 1.250 dólares per cápita, según el documento.

“Esta situación hace que la enfermedad sea ascendente. El efecto predecible es que poblaciones cercanas a sitios de inundación un promedio de tres kilómetros (rango de vuelo de los mosquitos) incrementarán sus niveles de incidencia en malaria”.

En el caso del dengue, la construcción de espacios urbanizados para quienes se encarguen de ejecutar el proyecto puede desembocar en la propagación del vector, que, se asevera que es urbano, pero se sabe que puede reacomodarse eventualmente en áreas rurales.

Lo que eleva el riesgo de contagio es que esos asentamientos, en general, no suelen estar dotados de los servicios básicos suficientes, como un adecuado sistema de distribución de aguas, por lo que el grado de precariedad es también una causa de la proliferación del insecto.

La propagación del dengue implicaría al Estado un costo para la atención de los damnificados y una inversión para equipamiento de fumigación con agentes químicos a fin de eliminar los criaderos de larvas de los mosquitos Aedes aegypti.

Hay en el país entre uno y tres casos de leishmaniasis por cada 1.000 habitantes, y en zonas de alto riesgo, como las áreas selváticas pandinas, la incidencia se eleva a tres casos. Está presente en regiones de esas características del oriente, Cochabamba, Tarija y La Paz.

La dificultad que el Gobierno boliviano puede atravesar, según el informe, es la insuficiencia de medicamentos, además del costo del tratamiento, ya que bordea los 900 bolivianos.

Si ese monto fuera asumido por cada familia, representaría en el departamento de Pando el 30 por ciento del valor del producto familiar. El tratamiento obliga a aislar al paciente.

La propagación del contagio por la ejecución de las represas es inminente, porque la elevación de las aguas vuelve vulnerables a las familias, que deben readecuar su forma de vida.

250.000 millones de dólares para la represa

La controversia emergió con fuerza en 2006. Comunidades indígenas del departamento de Pando anunciaron su rechazo a la construcción de represas brasileñas sobre el río Madera, bajo el argumento de que éstas ocasionarían un daño irreversible a la vida. Sin embargo, su ejecución avanza sin que haya una acción contraria por parte del Gobierno.

El proyecto es parte de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura de Sudamérica (IIRSA) en Brasil. El diseño original plantea dos centrales en el río Madera en territorio brasileño, una binacional y la cuarta en Bolivia.

Tras la negativa del Gobierno boliviano de otorgar licencia para la construcción de las obras en territorio nacional, Brasil continuó con los otros dos proyectos, Jirau y San Antonio. Ambas forman parte de un programa de crecimiento de Brasil, que presupuesta 250.000 millones de dólares hasta 2010.

Esas represas pueden otorgar energía a todo Brasil, según el informe “Bajo el caudal: Impacto de las represas en el río Madera”, trabajado por el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade). El documento es contundente: los objetivos son el aprovechamiento hidroeléctrico y lograr la interconexión logística de las regiones de Madre de Dios (Perú), Pando (Bolivia) y Rondonia (Brasil) para el transporte de energía para coadyuvar en el desarrollo económico de ese país. Los gobiernos trataron aspectos geopolíticos, económicos y de desarrollo, mientras que la población indígena ven cómo se levantan las infraestructuras.

El viceministro de Biodiversidad, Recursos Naturales y Medio Ambiente, Juan Pablo Ramos, argumentó que Bolivia demostró las observaciones formuladas al país vecino. En 2007, la Central Hidroeléctrica de San Antonio en el río Madera, cerca de la frontera con Bolivia, en la zona amazónica, recibió una primera licencia para la ejecución, la cual comprometía estudios más detallados sobre los posibles daños ambientales. Ese año, el Gobierno aplicó la norma que suspende el otorgamiento de licencias hidroeléctricas en esa cuenca si no hay estudios fiables. Pero no importó el rechazo boliviano, pues Brasil, el 11 agosto de 2008, entregó al proyecto la licencia ambiental, último requisito para comenzar la construcción de San Antonio.

Jurídicamente, este tipo de proyectos obliga a consultar a las comunidades circundantes a la zona de ejecución para advertirles de los posibles efectos de la construcción. “Bajo el caudal…” recalca que ese procedimiento no fue hecho por Brasil. El estudio supone que, ante el incumplimiento, el Gobierno boliviano se mantuvo pasivo, no planteó una demanda internacional ante esa situación ilegal.

Ramos dice que hay elementos binacionales, pero discrepa de esa observación y añade que su instancia insistirá sobre el rediseño o la anulación del proyecto brasileño.

Características

El río Madera es el segundo más caudaloso de la cuenca amazónica, sólo inferior al Amazonas, del cual es afluente. Nace de la unión de los ríos Beni y Mamoré, en Bolivia, y discurre al norte para entrar en territorio brasileño.

El proyecto central del Complejo Hidroeléctrico se ubica en las proximidades de la ciudad brasileña Porto Belho, en Rondonia, frontera con Bolivia. El plan original era una hidrovía de 4.200 kilómetros y cuatro hidroeléctricas: dos en Brasil (Santo Antonio y Jirau); la tercera, en aguas binacionales y la cuarta, en Cachuela Esperanza, de Beni.

Las dos últimas fueron descartadas por falta de acuerdo. San Antonio fue otorgada en licitación y el proyecto de Jirau recibe propuestas desde mayo. El proyecto forma parte de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura de Sudamérica (IIRSA).

En 2007, organizaciones ambientalistas del mundo advirtieron, basadas en estudios oficiales e independientes, que “existe gran probabilidad de que Bolivia podría sufrir inundaciones en Pando, pérdida de fauna piscícola y serios impactos en poblaciones de peces aguas arriba del Madera, como la proliferación de vectores de la malaria”.

Las comunidades indígenas plantearon: “Rechazamos los proyectos de construcción de las represas del río Madera, que atentan a nuestros intereses de desarrollo regional, derechos, salud integral, bienes y familias. Además de perturbar nuestras actividades agrícolas, de recolección y pesca, en suma, afectando la soberanía y seguridad alimentaria de nuestras regiones”.

Conminaron al Gobierno a “no negociar ni firmar ningún tipo de acuerdo, carta de intenciones, convenios, análisis y estudios de impacto ambiental, social y económico compartidos con el Gobierno del Brasil sobre la construcción de represas y exclusas dentro el Complejo Hidroeléctrico del Río Madera”.

Finalmente, el Gobierno brasileño aprobó el 11 de agosto de 2008 la licencia ambiental, último requisito para el comienzo de la construcción de la Central Hidroeléctrica de San Antonio.

Referencias del daño ecológico de obras hidroeléctricas

300 familias dejarían sus comunidades, por las represas, según Fobomade.

En Brasil serían 3.000 personas las que deberían trasladarse por esas obras.

El consumo de energía en el planeta se multiplicó por 30 desde 1800.

500 y 400 millones de dólares le costaron al país las inundaciones en 2006 y 2007.

En 16 años se perderían 2.000 millones de bolivianos por el cambio climático.

Brasil invertirá 250.000 millones de dólares hasta 2010 en planes energéticos.

22 julio 2009

http://www.bicusa.org/es/Article.11351.aspx

 

 

 

 

 

 

 

 

Las leishmaniosis son un grupo de enfermedades parasitarias de distribución mundial transmitidas al ser humano por la picadura de alrededor de 30 especies de flebótomos infectados por protozoos del género Leishmania.

 

       

Zarigüeya                       Coatí                               Oso Hormiguero

 

El agente se transmite al ser humano y a los animales a través de la picadura de hembras de los mosquitos pertenecientes a los géneros phlebotomus del viejo mundo y lutzomyia del nuevo mundo.

 

 

 

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