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El polvorín

Repsol avanza sobre la tierra de los indígenas invisibles

27 Junio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

La empresa: "No hay pruebas de que las tribus aisladas existan"

Las ONG: "Cualquier contacto, cualquier enfermedad común, puede matarles"

 

Lanzas en forma de cruz colocadas por indígenas "no contactados" en la región donde trabaja Repsol YPF, según Survival. Se interpreta como un símbolo de aislamiento voluntario © Marek Wolodzko

El petróleo no se busca con dos alambres.

La compañía hispano-argentina Repsol YPF planea explorar posibles yacimientos de petróleo en Perú abriéndose camino a lo largo de 454 kilómetros de selva amazónica en Perú y constuyendo 152 helipuertos en una zona conocida como Lote 39, que es “el hogar de al menos dos de los últimos pueblos indígenas no contactados” que nunca han tenido ninguna relación con otras personas y que por tanto, según la ONG Survival, “podrían correr peligro”.

 


Mensaje en la página web de Repsol

 

 

Los pueblos indígenas “no contactados” son grupos muy reducidos que viven “aislados voluntariamente” porque prefieren los problemas y ventajas de su modelo de sociedad a los problemas y ventajas de nuestro modelo de sociedad, “teniendo en cuenta además la baja posición social y la explotación laboral que sufren muchos indígenas cuando salen de sus comunidades”, nos dicen desde Survival. “Viven a no tantos kilómetros de empresas y fábricas; saben perfectamente dónde estamos”, argumenta una portavoz de la ONG. “Se refugian de lo que nosotros llamamos progreso”.

Survival estima que hay alrededor de 15 pueblos indígenas aislados en Perú. Todos viven en las regiones más remotas y aisladas de la selva amazónica. Los pueblos indígenas aislados son extremadamente vulnerables a cualquier forma de contacto con foráneos, ya que no tienen inmunidad frente a las enfermedades occidentales. “Tras el primer contacto, es frecuente que más del 50% de una tribu muera”, dice la ONG.

Llamamos a Repsol, que nos confirma que tiene proyectos para esa zona.”Si Survival dice que en Lote 39 hay dos poblaciones indígenas aisladas, que lo demuestre. Porque hasta ahora no lo ha demostrado. No existen pruebas de la existencia de dos pueblos afectados por nuestro proyecto”, nos dice un portavoz.

Repsol y Survival no se llevan bien. Desde la compañía acusan a la ONG del “negarse repetidamente a reunirse con nosotros“, algo que la ONG desmiente, y defiende “el respeto escrupuloso” de la compañía por los indígenas. “Por encima de todo, están los Derechos Humanos”.

Lo que aporta Survival es documentación de casos previos y evidencias indirectas: saben que hay al menos dos pueblos indígenas en esa zona “por el conocimiento antropológico que tenemos de ellos, por los testimonios de otros indígenas que sí que han salido de esas comunidades”. A veces, en otras zonas, pueden contar con objetos, fotografías o vídeos hechos a una distancia prudente.

El 18 de septiembre de 2007 un avión sobrevoló una zona remota del sureste de la selva peruana para comprobar la presencia de madereros ilegales. Encontraron un grupo de unos 21 indígena , probablemente del pueblo mashco-piro, en un campamento temporal de pesca en la ribera de un río © Heinz Plenge Pardo / Frankfurt Zoological Society

Las organizaciones de defensa de los derechos indígenas en Perú presentaron una denuncia contra petroleras como Repsol, pidiendo la anulación de sus licencias para trabajar en el Lote 39. Presentaron infomes de diferentes organismos, “testimonios, vestigios, fotografías de huellas, etc., que acreditarían la existencia de estos pueblos y el ámbito de su desplazamiento territorial”. También citan los informes de impacto ambiental de las propias compañías energéticas, GEMMA en el caso de Repsol, donde se daría por cierto la existencia de estas comunidades aisladas. El juez sentenció que “no se ha probado su existencia” ni cómo tampoco que las comopañías pudieran “poner en riesgo los derechos fundamentales de los pueblos indígenas” en la ejecución de sus concesiones otorgadas por el Estado.

Según la documentación enviada por Repsol a periodismohumano, el lote 39 “aloja un yacimiento de crudo pesado ubicado al noroeste de Perú, en la frontera con Ecuador. Las operaciones que Repsol YPF ha llevado a cabo hasta la fecha ocupan un espacio equivalente al 0,015% del área total” del lote.

La propia compañía ha documentado que en “en la zona de influencia” de este lote habitan 12 comunidades indígenas de la etnia arabelaquichua. Repsol reconoce que “se ha alegado la presencia de posibles comunidades aisladas o en estados incipientes de contacto con la cultura mayoritaria del país, que podrían habitar en esta zona de espesa selva”. Ante esa situación, la compañía “ha diseñado y adoptado un Plan de Contingencia Antropológico para prevenir cualquier contacto de nuestro equipo técnico o el de nuestros contratistas con estas comunidades”.

Diálogar con un megáfono

Repsol ya llevó a cabo alguna exploración preliminar en esta zona en 2007; entonces, tanto Survival y como la organización nacional indígena de Perú, denunciaron que la compañía recomendó por escrito a sus trabajadores que utilizaran “un megáfono para dirigirse a los nativos en los diferentes idiomas usados en el lugar para comunicarles del porqué estamos en el lugar y que no es la intención de la compañía interferir en sus actividades” y dejando claro que “es importante indicar a la persona o grupo de personas que debe retornar a sus asentamientos hasta que la actividad de Repsol en ese lugar específico haya concluido, para evitar accidentes.”

Desde Repsol no se reconoce que este sea un procedimiento habitual en la empresa y nos remiten a su “Política de Relaciones con Comunidades Indígenas” y a la “Norma de Actuación en las Relaciones con las Comunidades Indígenas”, donde obviamente no aparece ningún megáfono.

Conflictos por la tierra

Hace casi un año Perú vivió un cruento conflicto entre indígenas y Gobierno, tal y como contamos en su momento, a cuenta de la reforma legislativa que el gobierno elaboró para adaptarse al Tratado de Libre Comercio (TLC) y a Estados Unidos, allanando el camino a compañías extranjeras, como Repsol, Perenco y PlusPetrol, para que accedieran a las zonas del país rica en petróleo, gas natural y minerales. El presidente Alan García argumentaba que se estaba perdiendo demasiado dinero bajo la tierra peruana y que los indígenas no podían ser dueños del progreso del resto del país.

El Gobierno fue acusado de no contar con los pueblos indígenas y las comunidades campesinas que habitan en esas zonas en contra de lo que establece artículo 19 de la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas y el Convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo.

Los conflictos terminaron con al menos 28 indígenas y 26 policías muertos, 80 detenidos, más de 150 heridos y decenas de desaparecidos.

 

Las amenazas de los indígenas aislados, según Survival

Documental de poblaciones indígenas aisladas.

 

 

 

 

 

Tomado de Periodismo Humano

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