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El polvorín

Rusia inspiró a los manifestantes árabes

6 Abril 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

31 de marzo 2011

Boris Kagarlitsky
Por Boris Kagarlitsky

Hace varias semanas, Rusia celebró el 150 aniversario de la abolición de la servidumbre por el zar Alejandro II, y los historiadores no dejan de mencionar que sus reformas no pudieron crear una sociedad civil en el sentido cabal de la expresión. Sin embargo, una cosa que la reforma de la década de 1860 sí logró, fue la formación de una intelectualidad marcada por el radicalismo político y las ideas anti-capitalistas.

Esa nueva intelectualidad eran jóvenes - "comuneros" si se quiere - sin ataduras con la élite tradicional, que se sentían lo suficientemente fuertes como para oponerse al gobierno y ofrecer lo que en lenguaje moderno se llama "estrategia para una modernización alternativa".  En el estancado Imperio Ruso n
o había lugar para ellos, y respondieron con la creación de los primeros partidos políticos de Rusia; el socialista moderado "Tierra y Libertad". Pero cuando las autoridades respondieron a las protestas pacíficas con medidas represivas, formaron "Narodnaya Volya", La Voluntad del Pueblo, un partido terrorista de izquierda, que mató a dos: al zar Alejandro II y a su época de reformas.

Los intelectuales rusos de hoy día rara vez se refieren a esta herencia, a pesar de que fueron estos ciudadanos comunes los que en definitiva formaron la identidad y la cultura de la intelectualidad. Pero, como suele occurrir, la historia se repite, y no siempre como farsa. E
l experto en asuntos árabes Grigory Kosach al hablar en una mesa redonda sobre las revoluciones recientes en el Oriente Medio, señaló que el elemento clave de los movimientos que derrocaron a los líderes en Túnez y Egipto fueron los "nuevos comuneros". Son gente que está unida en su oposición a la "vieja élite", a los grupos dominantes tradicionales, tanto a los que promueven los valores occidentales como a los que tratan de controlar a las masas a través de la ideología fundamentalista islámica. Son patriotas cuyo patriotismo no consiste en idolatrar el régimen en el poder, sino en protestar contra el atraso y la opresión.

Los paralelismos entre los tempranos comuneros y nuevos intelectuales rusos de mediados y fines del Siglo XIX con los manifestantes árabes de hoy en día son sorprendentes. De la misma forma en que los populistas rusos  rechazaron la disputa entre rusos pro-occidentales y los eslavófilos como cosa sin sentido, hoy en día la juventud de la protesta árabe ha convertido el enfrentamiento entre los islamistas y los partidarios del curso Occidental en un anacronismo. Al igual que los eslavófilos del pasado, los islamistas no ven que la democracia refleje sus valores tradicionales. Por otro lado los pro-occidentales - tanto los de la Rusia del siglo Siglo XIX como los del mundo árabe del siglo XXI - admiran las libertades europeas pero las consideran peligrosas y prematuras para sus propios países. Por el contrario, los populistas rusos y los manifestantes árabes de hoy día demandan democracia aquí y ahora, vinculandola con los derechos sociales específicos.

Los populistas rusos no estaban desconectados de las masas, que demostraron su capacidad de acción política durante las dos revoluciones rusas de 1905 y 1917. Es comprensible que la elevación de las masas del país más grande del mundo tomase mucho tiempo. Los manifestantes árabes son más afortunados. Viven en una sociedad donde una parte significativa de la población se trasladó a las ciudades ya hace décadas. Viven en el mundo de Internet y los celulares. Son capaces de lograr influencia política y éxito mucho más rápido que sus predecesores rusos.

Pero el éxito de los nuevos comuneros árabes nos recuerda la historia de Rusia, su significado y valor. Rusia tiene el orgullo de su herencia y tradiciones, y su tradición democrática es uno de las más importantes y heroicas de todas.

Traducción Fernando Moyano

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