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El polvorín

Selva peruana: La campaña contra la mal llamada represa de Pakitzapango

29 Mayo 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 
Video y recreación computarizada de la cuenca del río Ene y el área a embalsar y SEPULTAR BAJO LAS AGUAS DEL MONSTRUOSO EMBALSE
 
preciosas canciones de mujeres asháninkas en su idioma nativo
 
La campaña contra la represa de Pakitzapango
 
 
  • Altura de la represa de Pakitzapango: 165m

  • Producción hidroeléctrica de la represa: 2,336 megavatios

  • Embalse producido: 73,000 has

  • Asentamientos Ashaninka inundados: mas de 20

  • Población Ashaninka afectada: mas de 10,000


La represa hidroeléctrica de Pakitzapango

Desde la década de 1960 el estado peruano ha querido colonizar los territorios de los Ashaninka del río Ene, a través de múltiples iniciativas, algunas de las cuales han traído graves problemas para los Ashaninka y para el resto de peruanos. Por ejemplo, los proyectos de colonización que expandieron el narcotráfico en las cuencas del Apurímac y el Ene, que ahora es un gran flagelo para la sociedad peruana y el resto del mundo. Uno de los mas ambiciosos proyectos fue en 1985, con la propuesta de construir una represa hidroeléctrica en el valle del río Ene, en el cañón Pakitsapango, lugar de vital importancia cultural y económica para los Ashaninka. Esta iniciativa no tuvo éxito en aquel momento por la presencia de la violencia política en la zona.

Sin embargo durante los últimos tres años, el interés por este proyecto por parte de poderes políticos y privados fue retomado. El proyecto de hidroeléctrica dicho ‘Pakitsapango’ fue promocionado por el gobierno regional de Junín y el presidente de la republica Alan García en la última cumbre de APEC (Asia Pacific Economic Cooperation), como una de las mejores inversiones ha realizarse en el Perú en los próximos años.

Sucesivamente, el Ministro de Energía y Minas firmó, el 3 de diciembre del 2008, una resolución ministerial (Resolución Ministerial N.°546-2008-MEM/DM) otorgando la concesión de la hidroeléctrica de Pakitsapango a una empresa nombrada ‘Pakitsapango Energía SAC’ para desarrollar, en el plazo de 20 meses, un estudio de factibilidad. Unos de los objetivos de estas represas es de vender energía a Brasil. Al final de abril del 2009, el presidente de la republica del Peru, Alan Garcia, firmo un convenio con el presidente de Brasil, Ignacio ‘Lula’ Da Silva, para la construcción de 6 represas en Peru, del cual Pakitzapango es la mas importante.

Lamentablemente, una vez mas, el gobierno peruano ha tomado esta decisión sin consultar ni informar a la población que será directamente afectada por dicho megaproyecto.

 

Impactos de la represa

 

Las comunidades Ashaninka del Rio Ene

En el río Ene hay 17 comunidades Ashaninka. Antes de que existieran la figura legal del las comunidades nativas esta cuenca era territorio ancestral Ashaninka.

Por generaciones hasta la actualidad, los Ashaninka del río Ene han desarrollado formas de vida en estrecha relación con los bosques y ríos de la cuenca. Cazan, pescan y recolectan en sus territorios; se curan con las plantas locales que conocen; y mantienen una espiritualidad que guía las relaciones con su entorno. El poder de autosatisfacer sus necesidades cotidianas a través de estas relaciones les hace tener una gran independencia frente a los contextos de pobreza en el Perú, así como el disponer de amplios territorios les permite vivir según los estilos de vida que por generaciones han cultivado.

Los valles de la cuenca del río Ene han sido refugio para muchas de las familias Ashaninka que fueron desplazadas por el proceso de colonización de la selva central y por la cruenta violencia política de los años 1980 y 1990. Esta zona representa uno de los últimos resguardos territoriales para este pueblo. Inclusive en las zonas de altura de algunos valles como Kiteni, Katsingari, Mamiri y Kutibireni existen familias Ashaninka que tienen muy poco contacto con el exterior.

En la actualidad el megaproyecto hidroeléctrico de Pakitsapango se presenta como una seria amenaza a la integridad social y territorial de los Ashaninka del río Ene, debido a los problemas sociales y ecológicos que una obra de tal envergadura ocasionaría sobre sus territorios. El embalse creado por a represa no solo inundaría las chacras, los asentamientos y los bosques de numerosas comunidades Ashaninka, pero también ocasionarían desplazamientos tanto de familias Ashaninkas que colonas, que pondrían en grave riesgo los territorios de las comunidades.

Cabe preguntarnos hasta cuando el bienestar de poblaciones enteras tendrá que ser sacrificado en beneficio del desarrollo económico y la ‘modernización’ del Perú urbano.

Los impactos ecológicos

Los impactos ecológicos de grandes represas son muy graves. Las inundaciones río arriba afectan enteros sistemas ecológicos. La migración de animales fluviales como terrestres se ve interrumpida, cortando su ciclo reproductivo y diezmando a poblaciones. Cuando las aguas corrientes del río son obstruidas, la ecología del río cambia drásticamente, destruyendo la vida de la flora y fauna acuática y terrestre. Río abajo, las tierras se vuelven secas y carecen de sedimento mineral para fertilizar los campos. Los cambios climáticos al nivel global ocasionados por represas son muy importantes. El embalse producido por la represa genera una producción fuerte de metano y dióxido de carbono que contribuyen al efecto invernadero global. Los cambios climáticos locales también tienen impactos importantes sobre la fertilidad de los suelos, y los ecosistemas frágiles como lo de la selva alta. A pocos kilómetros del Río Ene se encuentran la Reserva Comunal Ashaninka y el Parque Nacional Otishi, dos áreas naturales protegidas que protegen especias de flora y fauna muy importantes en peligro de extinción tanto como especies que todavía no son conocidos por la ciencia.

La comision mundial sobre represas (www.wcd.org)

Además, en el 2001, la Comisión Mundial sobre Represas, que congrega a gobiernos, empresas privadas y publicas, ONG, instituciones internacionales entre otros, ha publicado un protocolo de directrices sociales y ambientales con las cuales tienen que trabajar empresas hidroeléctricas.

La Comisión Mundial sobre Represas ha concluido que los impactos ecosistémicos de las represas son casi siempre negativos. Además, las represas construídas en países en desarollo siempre ocasionan tensiones sociales, incluído violencia y abusos de derechos humanos.

Para evitar estos impactos, la CMR establece unas lineas de trabajo indispensables para la planficiación de la construcción de represas. La Primera Prioridad Estratégica establecida por la Comisión Mundial sobre Represas es el Conseguir aceptación pública aplicando las directrices: 1. Análisis de grupos involucrados, 2. Procesos negociados de toma de decisiones, 3. Consentimiento libre, previo e informado. Este proceso técnico no se ha aplicado en el caso en concreto, ya que de manera indiferente el Ministerio de Energía y Minas otorgó la concesión a una empresa privada para el estudio de factibilidad, sin antes analizar los grupos involucrados que en este caso conforman las CCNN Ashaninkas.

 

Pronunciamiento

 

 

Aca se encuentra en formato PDF el pronunciamiento de las comunidades ashaninka del Rio Ene frente a la propuesta de represa. Este pronunciamiento fue elaborado y firmado al XIII Congreso de la CARE, el 24 de April del 2009.

- Pronunciamiento en Español

- Pronunciamiento en English

- Las firmas en JPEG

 

 

El mito del Hogar del Aguila

Para los Ashaninka, el cañón de Pakitsapango tiene un significado muy especial. Antes, el Pakitsa (águila) vivía en la parte baja del Ene, y le gustaba comer carne humana. Cuando la gente se acercaba de su hogar, una cueva arriba del cañón, el pakitsa los cazaba con sus grandes garras y se los comía en su cueva. Para conseguir presas humanas, quería construir un gran muro de piedras a lo ancho del cañón. Por eso, este cañón se llama Pakitsapango: pakitsa es águila y panko es casa. Un día, mientras el Pakitsa estaba construyendo su muro, los Ashaninka se cansaron de sus ataques y decidieron eliminarlo. Crearon un ashaninka de arcilla y lo vistieron con una chusma (vestimenta tradicional) y lo pusieron en una balsa navegando hasta Pakitsapango. El pakitsa salio a cazarlo y al clavar sus garras en su cuerpo de arcilla, quedo atrapado. Entonces los Ashaninka que estaban esperando lo mataron con piedras y flechas. De ahí sus plumas fueron flotando hasta río abajo y de ellas originaron todos los otros pueblos de la Amazonia. Hasta ahora queda una parte del muro que construyo el pakitsa: el cañón de Pakitsapango.

Muchos mitos Ashaninka, como el mito de Pakitsapango, de Kashirivaiti y de Osero hacen referencia a la obstrucción del río y las terribles inundaciones que le siguen. Para los Ashaninka, represar los grandes ríos son hechos apocalípticos.

¿Que podemos hacer?

 

La Central Ashaninka del Río Ene (CARE) esta lanzando esta campaña para buscar el apoyo de la sociedad civil del Perú y del mundo para parar con este megaproyecto hidroeléctrico y lograr el respaldo de sus derechos que se están siendo vulnerados.

Para asegurar que sus voces y prioridades para el desarrollo sean tomados en cuenta, las organizaciones y comunidades Ashaninkas de la Selva Central son dispuestas a responder a esta amenaza con fuerza.

Antes de todo, pedimos que se publiciza la situación en la cual se encuentran nuestras comunidades y nuestro Río utilizando contactos en la prensa y medios a todos los niveles: local, nacional e internacional.

Además, pedimos a todos que re-envíen la carta adjunta al Presidente Alan Garcia, a todas las autoridades, medios de comunicación y personas interesadas. Añadimos un listado de personas y direcciones a quien enviar la carta de protesta. Esta es una carta modelo en donde tienes que poner tu nombre y firma, despues envíalo por correo postal a todas las direcciónes incluídas (y a las personas de tu conocimiento que pueden apoyar a la campaña)

CARTA DE PROTESTA A ALAN GARCIA - español

PROTEST LETTER TO ALAN GARCIA - english

 

Todo el material tomado de : http://pakitsapango.ashanincare.org/

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malcolm allison 05/29/2010 23:00


Ashaninka communities of the Peru Ene Valley resist Pakitzapango Dam

10 July 2009

The Ashaninka communities of the Ene Valley, in the districts of Rio Tambo and Pango, Province of Satipo, Junin, Peru, gathered together to celebrate the XIII ordinary Congress of their
representative organisation, Central Ashaninka del Rio Ene (CARE), in the community of Pichiquia on the 24th-26th of April 2009 in order to debate the threat of the current project for the
construction of the Pakitzapango hydroelectric dam.

Source: Jonathan McLeod with photos of the Ashaninka documenting their fight against Paquitzapango Dam

Ashaninka of the Ene River Peru’s wave of development crashes down on an Amazonian tribe

The Ashaninka people of the Ene River survived centuries of colonial exploitation and a recent and brutal civil war, but a dam project being coordinated by the Peruvian and Brazilian governments
will literally take away the ground beneath their feet.

The Ene cuts a dramatic swath in Peru’s selva central, or central jungle, where Andean foothills east of Lima flatten out into Amazonian rainforest. The Ashaninka, who lead a subsistence lifestyle
in the Ene Valley, depend on the river for fishing and trade and its shores for farming and hunting. Tens of thousands of Ashaninka will lose their homes, farms, and sacred ancestral lands under a
new dam’s floodwaters.

Peru has signed off rights to Electrobrás, a Brazilian electric company (and the continent’s largest,) to build several hydroelectric dams in the Peruvian Amazon. The electricity will be exported
to help power Brazil’s burgeoning urban centers. The centerpiece of the project is Pakitzapango Dam, named after the narrow gorge that for the Ashaninka is the mythological birthplace of the
Amazonian tribes. At least 5 more dams will follow on other rivers in the region.

The Peruvian government failed to consult or even inform the Ashaninka about the Pakitzapango project, which will effectively end their way of life in the Ene Valley. Not surprisingly the valley’s
peoples are enraged.

To see video plotting the flooding of indigenous communities, click here.

Tribal leaders heard about the project over Peruvian radio, and are now desperately trying to mobilize a campaign to stop the dam. Last week at their annual congress, CARE, or Central Ashaninka of
the River Ene, drafted a formal declaration of their opposition after three days of emotional condemnations by community representatives.

CARE acts as the Ashaninka’s governing body, helping the people negotiate a daunting flow of outsiders that includes few allies. Loggers and petrol companies are aggressively making in-roads to the
valley, and the region is a hotspot for Peru’s flourishing cocaine trade.

In 2003 the government, again without consulting the Ashaninka, gave rights to oil company Pluspetrol to explore and drill in the valley. So far the Ashaninka have repelled Pluspetrol boats with
gunfire, indicating that construction of the dam will lead to armed conflict. CARE’s declaration against Pakitzapango states “The Ashaninka of the Ene Valley will NOT permit entry of any
institution carrying out any of the mentioned activities related to the building of the dam.]” However Palitzapango has been declared a national security interest for President Alan Garcia’s
administration, making military intervention likely and leaving little hope for the Ashaninka.

Since colonial times the Ashaninka have endured a harsh relationship with the outside world. In the 1800’s tens of thousands were enslaved by rubber tappers. It is estimated as much as 80% of
Ashaninka died as a result of the rubber trade.

More recently at least 6,000 Ashaninka were killed in Peru’s war with Sendero Luminoso, a Marxist group that terrorized Peru during the 80’s and 90’s. The Ashaninka are still heavily scarred by
their experience from the war, in which tribal leaders were shot, hung and, in one case, even crucified in front of their communities. Remnants of Sendero, re-mobilizing as a sophisticated drug
cartel, are still a shadowy presence in the lands surrounding the Ene. Reports of Ashaninka still enslaved by Sendero guerillas haunt the valley's residents.

Yet today, chief among the Ashaninka’s concerns are Andean colonists, who for decades have been encouraged by the government to settle and industrialize the region. “Development” is the buzzword in
Peru now, easily falling off the lips of Peruvians from desert coast to Andean peaks to no longer impenetrable reaches of the Amazon in this largely impoverished nation. The country’s rapid
economic growth gives some credence to Garcia’s ubiquitous slogan of el Peru Avanza or “Peru Forward,” even as it comes at the expense of indigenous peoples.

“I support the dam; anything that advances my country,” said a schoolteacher who lives in one of the colonial settlements along the Ene. He expressed his sympathies for the Ashaninka, but decided
against giving his name. Most Peruvians see indigenous tribes such as the Ashaninka as a harmful impediment to the country’s progress.

The Ashaninka are determined to get their own message of development across. “We want access to health, better schools, potable water. We want development that benefits us rather than destroys us,”
said Maria Domingas, age 59, an Ashaninka woman who lives in Pamaquiari. After her husband was killed in the war with Sendero, Domingas fled to the city of Satipo with her three daughters. Her
eldest daughter, Ruth Buendia, is the charismatic and powerful president of CARE. After a 20 year absence, Domingas recently returned to live in Pamaquiari, now only to face the prospect of her
village being flooded. Asked if she also wants to see electricity and roads in her village, her face clouds over in uncertainty. "I don't know, I can't say, I can't say."

Even among other Ashaninka the Ene's tribes have earned a reputation for particular fierceness, independence, and traditionalism. “Whatever ‘development’ means for the Ashaninka, it’s going to
happen for them on their own terms,” says Emily Caruso, a British Anthropologist who has been living in Pamaquiari and working with CARE over the past year. And if the Pakitzapango dam gets built?
“I don’t want to imagine that. I can’t even think about it.”



Declaration by the Ashaninka Communities of the Ene Valley on Pakitzapango Dam
April 26, 2009

The Ashaninka communities of the Ene Valley, in the districts of Rio Tambo and Pango, Province of Satipo, Junin, Peru, gathered together to celebrate the XIII ordinary Congress of their
representative organisation, Central Ashaninka del Rio Ene (CARE), in the community of Pichiquia on the 24th-26th of April 2009 in order to debate the threat of the current project for the
construction of the Pakitzapango hydroelectric dam, declare the following:

Considering that:

Our history is one of constant abuse: we were enslaved during the rubber boom, forcibly removed from our territory and subjected to cruel atrocities during the civil war that has unfolded in our
territory since the 1980s. The Truth Commission reports that around 6000 Ashaninka were murdered or disappeared during the latter's worst years. While organised in Ashaninka Self-defense
Committees, we contributed with our blood and our lives to the pacification of this country, and yet the government still imposes new threats upon us: the concession of our territories to petrol
companies and to the construction of the Pakitzapango dam. To us, the latter assaults on our territorial integrity signal a direct attack on our lives and our survival as a People. It leads us to
one conclusion: this government intends to exterminate us.
The Ene river is the heart and soul of our territories: it feeds our forests, animals, plants, crops, and most of all, our children. For the Ashaninka People, Pakitzapango is of great cultrual and
spiritual importance, as the origins of our People lie within this sacred place. We, the Ashaninka of the Ene have demonstrated our ability to care for our environment; we also helped create the
Otishi National Park and Ashaninka Communal Reserve, to biodiversity hotspots which would be severely affected by the construction of the Pakitzapango dam.

Nevertheless, the government persists in ignoring and violating our human rights, as enshrined in the ILO Convention 169 and the UN Declaration on the Rights of Indigenous Peoples. This is made
clear in the Ministerial Resolution N. 546-2008-MEM/DM in which the Minister of Energy and Mines grants, to the company ‘Pakitzapango Energia SAC', a concession for a feasibility study to prepare
for the constuction of the Pakitzapango hydroelectric dam. This concession was granted without informing or consulting us, demonstrating, once again, the peruvian government's lack of respect
towards our way of life and, more fundamentally, our human rights.

Furthermore, it is outrageous that our president Alan Garcia and Brasil's president Lula da Silva are currently in the process of negotiating an energy agreement by which they commit to the
building of six hydroelectric dams in Peru, Pakitzapango being the largest of them.

In view of this, the Ashaninka communities of the Ene river:

1. Wholly reject and demand the immediate anulment of the Resolution N. 546-2008-MEM as the Ashaninka communities of the Ene valley were neither informed nor consulted regarding it
2. Demand that the peruvian government respect and unreservedly apply our human rights as enshrined i